jueves, 31 de octubre de 2013

El retorno de las brujas (1993) de Kenny Ortega



Las hermanas Sanderson, de izda. a dcha., Mary (Kathy Najimy),
Winifred (Bette Midler) y Sarah (Sarah Jessica Parker)
No todas las películas que abordaron el tema de la noche de Halloween, lo hicieron desde su vertiente, más comunmente, aterradora. Este entrañable film, producido por la Disney, nos ofreció la alternativa de pasar un Halloween más divertido y en familia. "El retorno de las brujas", en realidad llamada en su título original "Hocus Pocus" (un equivalente aglosajón al "Abracadabra" de toda la vida), recibió dicho título en español, debido a esa manía engañosa de los distribuidores de querer colocarla como la secuela bastarda de un éxito anterior, en este caso la película "La maldición de las brujas", que había tenido bastante buena acogida en 1990, pero que obviamente, no guarda ninguna relación con ésta. Curiosidades como éstas aparte, el film para mí, es sencillamente genial. Recuerdo haberla visto siendo muy pequeño, me parece que fue cuando la emitieron en Canal +, allá por 1995 más o menos, y me lo pasé pipa viéndola. Recuerdo, además, que la grabé y cada poco la veía, porque me encantaba, y me servía como un maravilloso vehículo de distracción. 

Las hermanas Sanderson aspirando la vida de una niña

Así fue hasta que la cinta de vídeo acabó más bien poco, o nada, utilizable y cuyo desgaste hizo imposible más visualizaciones de la misma. Hoy en día, he vuelto a verla alguna que otra vez de adulto y bueno, hay que reconocer, por supuesto, que la perspectiva cambia muchas cosas que te maravillan demasiado cuando eres un criajo. Pero no sé, la película me transmitió tantas sensaciones positivas siendo un infante que ahora, pues me emociona en cierto sentido y como soy un firme defensor de que, a pesar del paso del tiempo, mantengamos bien vivo en nuestro interior, nuestro espíritu más infantil, pues dejándonos llevar por él, nos toparemos con una película de gran encanto, y lo más importante, entretenidísima. 

Las hermanas Sanderson a punto de ser ahorcadas en el siglo XVII

Los hermanos Max (Omri Katz) y la pequeña Dani (Thora Birch),
deberán pelear contra las brujas en el siglo XX
La peli nos cuenta como a finales del siglo XVII, en la ciudad de Salem, tres malvadas brujas, las hermanas Sanderson, Sarah (Sarah Jessica Parker, reconocida sobre todo por ser Carrie en "Sexo en Nueva York"), Mary (Kathy Najimy) y Winifred (Bette Midler), siembran el terror entre la población, porque se dedican a robarle la vida a los niños, gracias a la cual logran rejuvenecer. Pero los lugareños se cabrean con ellas y deciden ajusticiarlas. Pero antes de morir ahorcadas, Winifred redacta un conjuro maldito, gracias a su poderoso libro. Proclama que ellas permanecerán inactivas, hasta que en una noche de Halloween, alguien virgen encienda una vela con una llama negra, gracias a la cual podrán regresar y así continuar robando vidas de niños. Pasan 300 años y en pleno siglo XX, la ciudad de Salem ha cambiado mucho desde entonces, aunque el espíritu del Halloween se vive con más intensidad debido a sus aterradores orígenes. Entonces, la historia se centra en tres jóvenes, Max (Omri Katz), su pequeña hermana Dani (una jovencísima Thora Birch) y el amor platónico del primero, Allison (Vinessa Shaw), los cuales revivirán a las brujas accidentalmente. Con las diabólicas hermanas de vuelta, nuestros tres héroes deberán pelear largo y tendido para evitar que logren su propósito de robarle las vidas a los niños de la ciudad. Afortunadamente cuentan con dos ventajas; una, la ayuda de Thackery, un gato negro que encierra el alma de una de los chavales que les plantó cara a las brujas allá por el siglo XVII y que conoce los puntos débiles de éstas y dos; que una vez finalice la noche de Halloween las tres arpias infernales volverán a verse reducidas a cenizas.

Allison (Vinessa Shaw) completará el trío de jóvenes combatientes de las brujas

La vela de la llama negra,
lo que mantiene con vida a las brujas
Eso sí, detenerlas no va a ser tan fácil y mientras tanto nosotros como espectadores seremos testigos de grandes dosis de diversión, fantasía y entretenimiento a partes iguales. Mis impresiones sobre la película, sinceramente, no pueden ser más positivas. Obviamente, no es recomendable para todo el mundo, aquél que tenga algún prejuicio contra el cine familiar o las películas Disney, por considerarlas ciertamente infantilonas (a ver, se tiene que tener en cuenta también a los más pequeños) pues que se abstenga de verla, porque seguramente no la considerará de su agrado. Pero, todo aquél que de vez en cuando desee dejarse llevar por su lado de nuestra personalidad que delata que el niño que una vez fuimos sigue ahí, pues seguro que se lo pasará pipa con esta película. El film posee, desde mi punto de vista, aspectos muy sobresalientes. Por ejemplo, esa combinación que hace la historia de elementos típicos del cine de terror (véase brujas, maleficios, zombies,...), pero presentados de una forma cándida, cómica, paródica y edulcorada para el disfrute de los más pequeños. Lo bueno de la peli es que tampoco nos presenta un humor extremadamente infantil, como algunas otras que las edulcoran tanto que llegan a parecer alegatos a favor de la estupidez y el retraso mental.

Winifred hace uso de sus maléficos poderes

Zachery Binx, un gran aliado de nuestros tres protas
Es decir, es una peli suavecita, pero seria dentro de su contexto, incluso me atrevería a decir que posee alguna escena que quizás llegase a resultar impactante, debido a cierto desagrado, por parte de los más pequeños, como por ejemplo cuando aparece el divertido personaje de Billy (Doug Jones), un zombie que cada dos por tres pierde la cabeza, literalmente. Por otro lado, todo lo referido al plantel de efectos especiales, decoración, maquillajes, y demás apartados técnicos, también me parece que es muy notable (exceptuando algún que otro efectillo digital que ha quedado bastante desfasado por la época). Los actores, también son una maravilla, tanto las tres brujas protagonistas que hacen unos papeles de villanas memorables, como los tres chavales protagonistas (muy correctos todos) y sin olvidarnos del gato parlanchín (el cual seguramente ha influenciado en la creación del tierno personaje de Salem de la posterior serie televisiva "Sabrina, cosas de brujas"). Bueno, podría dedicarle un buen cacho más a destacar aspectos que me molan de esta entrañable película, pero no lo creo necesario, supongo que con lo dicho va que chuta. "El retorno de las brujas" es una maravillosa película para que disfruten tanto mayores como pequeños en familia, un divertidísimo nuevo enfoque cinematográfico de la noche de Halloween y un film que para aquéllos que la hemos visto de niños será verdaderamente inolvidable.

Billy (Doug Jones), el zombie que siempre pierde la cabeza

Señalar para finalizar algunas cosucas que me han parecido interesantes de la peli. Por un lado destacar el gracioso y curioso atuendo de los padres de Max y Dani (Stephanie Faracy y Charles Rocket), que durante una fiesta de Halloween lucen vestidos de Madonna y de Drácula respectivamente. 

Madonna y Drácula en medio de una fiesta de Halloween

Y por otro, a modo de homenaje, podemos ver incluidas, muy de refilón eso sí, la presencia de dos iconos del cine de terror en el film. Por un lado, en una escena se puede observar la cara de Pinhead, líder de los aterradores cenobitas en la saga de "Hellraiser", en un patinete en la habitación de Max. 

Pinhead estampado en un patinete

Y por otro, la del icono pesadillesco por excelencia de la noche de Halloween, el mismísimo Michael Myers, pues uno de los niños que pasan alrededor de las brujas, en una escena, lleva puesta su característica máscara. 

Por ahí detrás va Michael Myers

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que las brujas acaban corvirtiéndose en las estrellas de un show en una discoteca y son vitoreadas por todos, tras haber sido protagonistas de un número musical al ritmo de una canción muy animada llamada "I put a spell on you" (algo así como "te he hechizado"). 

''I put a spell on you, and now you're mine"

miércoles, 30 de octubre de 2013

Truco o trato (2007) de Michael Dougherty



El potente inicio nos presagia de la aterradora noche
de Halloween que pasarán algunos
Si bien es cierto que desde hace unos diez años hacia al presente, he sostenido fervientemente que el cine de terror que se ha ido haciendo, es una puta mierda. La mayor parte de films aterradores que han invadido nuestras pantallas han dejado en evidencia que la originalidad y la maestría que antaño acompañó a grandes films de este género, se ha ido reduciendo hasta quedar casi extinguida. Pero afortunadamente, siempre existe alguna excepción y una de las más sobresalientes es este "Truco o trato". Se trata de una magnífica joya, la cual desgraciadamente ha sufrido una promoción nefasta, convirtiéndola en una película bastante poco conocida a grandes rasgos. Eso no quita, que de verdad, sea una de las mejores películas de terror de la última década. Se trata de un film que evoca el nostálgico y maravilloso terror ochentero, un film de antologías cuya base más clara es ese espléndido clásico llamado "Creepshow", dirigido por George A. Romero. Uno de los mayores aciertos de sus realizadores fue que le atribuyeron una potentísima personalidad al film, puesto que aunque delatan la poderosa influencia que el film de George A. Romero ha ejercido sobre la idea de esta película, han sabido atribuirle un gran encanto, delatando el gran interés que han puesto para la correcta elaboración de la cinta, y sobre todo su adoración por el maravilloso cine de terror ochentero, al que homenajean constamente sin caer en el más absurdo y reiterativo de los plagios. 

Las calabazas sirven como elementos de contención, así los malos espíritus no podrán pasar

El homicida Steve (Dylan Baker) con su hijito
La novedad que destaca en el film es que, aunque está compuesto por historias (como "Creepshow" y además como ésta las presenta en un formato de cómic que a su vez homenajea los antiguos tebeos tipo "Tales from the crypt" que influenciaron a la peli de Romero), éstas se presentan ante nuestros ojos, intercaladas unas entre otras. Por lo tanto iremos viendo como los personajes de una, influyen en otra y sus acciones determinan los acontecimientos ocurridos para la conclusión de la trama, la cual acaba, cual engranaje, interconectándolas todas (en "Creepshow" eran historias independientes que tenían un principio y un final lineal). En "Truco o trato" también iremos comprobando como el desarrollo del argumento no es lineal, sino que van produciéndose saltos en el tiempo. Los hay muy avispados que han señalado que se trata de un plagio de la sobrevalorada "Pulp Fiction" de Quentin Tarantino, en fin, ya cuando haga el correspondiente comentario de la misma, señalaré la infinidad de plagios, presentes en ella, del señor Tarantino, para que haya muchos que estigmaticen la labor de realizadores que se atreven a imitar al rey de los imitadores. 

Estos pobres niños van directos a una trágica muerte

El Sr. Kreeg (Brian Cox) aguarda con
la escopeta cargada, nunca mejor dicho
Volviendo a la historia, a lo largo de la película (desarrollada por supuesto durante la noche de Halloween) iremos siendo testigos de las andanzas de un peligroso asesino oculto bajo una túnica y una máscara que se mezcla entre la multitud disfrazada y se va cobrando víctimas. A medida que vamos presenciando sus crímenes, descubriremos que es un vampiro. Una de sus potenciales víctimas es una joven vestida de Caperucita Roja (interpretada por la oscarizada Anna Paquin), la cual tiene serios conflictos morales sobre si perder su virginidad esa noche o continuar casta y pura. La conexión entre ambos acabará desembocando en una macabra nueva versión del mito de Caperucita y el lobo feroz. A la vez seremos testigos de las andanzas de un muy buen ciudadano (Dylan Baker), abnegado padre de familia que también resulta ser un maníaco homicida de cuidado. ¿Y qué noche mejor para cometer asesinatos que la noche más aterradora del año? Pero el tío, además, contará con una ayuda muy especial, la de su hijo pequeño, quien será un partícipe muy orgulloso de las atrocidades de su papi. 

A la inocentona Caperucita Roja (Anna Paquin) le aguardan unas cuantas sorpresas

Ardiendo en deseos de aplastar la cabeza del niño
Por otro lado, nos encontramos con un grupito de niños (aquí asoma más que nunca le toque ochentero al recordarnos irremediablemente a la maravillosa "Los Goonies", que por cierto ya estoy tardando mucho en comentarla), que salen por ahí a pedir caramelos con sus correspondientes disfraces y se les ocurre gastarle una broma macabra a una de las más pardillas del grupo. Para ello se agarrarán a un aterrador cuento que narra el triste final que tuvieron unos niños, que murieron al estrellarse el autobús escolar en el que viajaban. Con lo que no cuentan es que, en una noche como ésa, el umbral entre los vivos y los muertos en muy fácil de cruzar y que burlarse de semejantes tragedias traerá aterradoras consecuencias. Por último, nos encontramos con la historia de un viejo enclausado en su casa (Brian Cox), el tipo más odiado del barrio que a su vez odia a todo el mundo, sería como una versión halloweenesca del navideño personaje del señor Scrooge. Pues al igual que el personaje de Dickens, esa noche recibirá una visita muy especial, pero no de un fantasma, bueno, al menos no en el sentido figurado, sino de un personaje muy curioso cuya identidad no desvelaré, pero que vale la pena descubrir. No obstante, dicha visita le servirá a este tipo para aprender unas cuantas lecciones sobre la noche de Halloween, lecciones que de no ser adquiridas como es debido pueden suponer un fatal destino para muchos que no las cumplan a raja tabla. 

''¿Caperucita vas a casa de la abuelita?''

¡Cuidadito con no seguir a raja tabla las normas del Halloween!
En líneas generales, eso es "Truco o trato", pero claro, una cosa es leer de qué trata y otra cosa es enfrentarse al arrollador poder de sus imágenes. A mí la película me encantó, y más aún porque no me esperaba gran cosa de ella, pero hay que reconocerle los méritos, es una de las obras más extraordinarias del cine de terror de la tan irregular (por no decir nefasta en líneas generales) época de los dos mil. Su ambientación es exquisita, su puesta en escena idem, la banda sonora maravillosa (me recuerda en algún pasaje a las típicas melodías que Danny Elfman ha compuesto para los films más representativos de Tim Burton), el nivel de entretenimiento altísimo, y encima como la película es muy cortita, su visionado se pasa en un auténtico suspiro (de hecho, a mí me dejó con ganas de más de lo mucho que había logrado enganchar). Por todo esto, no me queda más remedio que señalarla como una película verdaderamente imprescindible y esta fecha es la más indicada para disfrutar de ella. Una auténtica joyita, que no alcanzo a comprender por qué demonios no ha sido debidamente promocionada. Y luego no paran de llegar al cine abominables mierdas de pseudoterror que dan vergüenza ajena y suponen un auténtico insulto para el género. 

''¿Truco o trato?''

*MI MOMENTO FAVORITO: la película tiene puntazos cojonudos, pero si tengo que quedarme con el instante que más me llamó la atención, me veo en la obligación de señalar ése en el que durante la pelea encarnizada del Sr. Kreeg (Brian Cox) y su misterioso atacante, descubrimos el rostro que oculta el segundo tras la funda que cubre su cabeza. 

El primo diabólico de Jack Skeleton

La noche de los demonios 3 (1997) de Jimmy Kaufman



Angela (Amelia Kinkade) vuelve a ser la diabólica
anfitriona de Hull House
Bueno, pues el tirón de "La noche de los demonios" les dio para sacar una tercera entrega, también denominada "Demon House". Bueno, en sí volvemos a toparnos con el casi idéntico esquema de las dos anteriores, pero aquí ya mucho peor desempeñado. Y es que esta tercera parte ya pierde por completo el encanto gamberro de las anteriores películas. Una tristona secuela, sin gracia, con efectos especiales mucho peor desempeñados y para colmo de males ya no sólo no da ni un solo atisbo de miedo, sino que tampoco tiene ninguna gracia, ya que presenta un humor pobretón, mongólico y muy pero que muy simple. La historia arranca de forma algo distinta, en lugar de un grupo de amigos que acaban en la casa maldita, para hacer una fiesta, el grupete es sustituido por unos matones que acaban de liarla parda tras liarse a tiros en una gasolinera. Huyendo de la justicia (uno de ellos incomprensiblemente vivo, tras recibir un disparo de un trabuco que debería haberlo dejado tieso), van a parar desgraciadamente en la antigua funeraria llena de demonios. ¡Vaya mala suerte!

Un grupo de matones bien gilipollas

Acomplejada de pechos
Cuando abordan la casa para tomarla como refugio hasta pensar con calma como actuar, les recibirá la mítica y sexy endemoniada Angela (por tercera vez Amelia Kinkade, con algún kilito ya de más). El resto, pues ya funciona como las anteriores, los chavales irán siendo poseidos respectivamente y atacando al resto y huida por allí, huida por allá. Lo que pasa es que en esta ocación, como ya he comentado, la cosa resulta bastante infumable. Se nota el descenso de calidad abismal en comparación con las anteriores, está infinitamente peor realizada, los personajes no pueden ser más gilipollas ni las situaciones vividas más absurdas. Esta película es, en resumen, una gran mierda. No vale ni como disfrute para los adoradores de los films anteriores, porque actúa como un insulto bastante gordo contra éstos. Por destacar algo, podría señalarse de nuevo la presencia de la figura icónica de la saga, Amelia Kinkade, aunque su personaje se vuelve mucho más descafeinado, es mucho menos malvada, aunque fiel a la tradición nos deleita con una escena de baile, como también hizo en las dos pelis anteriores. 

Maquillajes que resultan una oda a lo cutre

Ya no hablemos de los maquillajes, si en los otros films eran un punto más que fuerte por lo cojonudos que resultaban, en éste podemos comprobar que son lamentables, verdaderamente de pena, de hecho están tan mal hechos que dan la sensación de que se trata de una película mucho más antigua, a pesar de haber sido realizada en 1997. En resumidas cuentas, la película es una porquería. No se la recomiendo a nadie, no como las dos anteriores que son dos clásicos (sobre todo la primera). Es un film tan artísticamente nulo, tan rancio, tan cutre y tan descafeinado, que sería digno de añadir a una extensa lista de ''películas que jamás deberían de haberse filmado".

Este bicho se supone que debería darnos miedito

martes, 29 de octubre de 2013

La noche de los demonios 2 (1994) de Brian Trenchard-Smith



Regresa la malvada Angela (Amelia Kinkade)
A pesar de su discretísimo paso por los cines, "La noche de los demonios" se acabó convirtiendo en todo un film de culto del terror de la serie B, lo que propició la aparición de esta secuela, más gamberra si cabe que la original. He leido por ahí muchos comentarios que la apuntan como una película superior a la primera; en mi opinión no es así, a mí me gusta mucho más su antecesora, pero hay que decir que como secuela, es más que aceptable. A ver, siempre y cuando tengamos en cuenta su calidad como film de bajo presupuesto. Obviamente no es una gran obra y posee sus defectillos, los cuales no quitan que sea un film enormemente disfrutable y sobre todo, entretenido. La película continúa en la línea argumental de su predecesora (de la cual lo único que se mantiene es la presencia de la diabólica Angela, interpretada nuevamente por Amelia Kinkade); es decir un grupo de muchachitos, ansiosos de juerga, escarceos sexuales y alcohol en vena, se van a pasar una dulce velada a la polvorienta, destartalada y siniestra Hull House, durante una nueva noche de Halloween.

La chicas del internado religioso cuentan, a modo de historia de terror,
los aterradores sucesos ocurridos en la peli anterior
Obviamente, la noche no tardará en volverse más diabólicamente animada de lo que ellos se esperaban. Aunque nos presenta algunas modificaciones, algunas más frescas y acertadas que otras. En primer lugar, observaremos como la acción sale, por momentos, de los muros de la aterradora antigua funeraria Hull House y es que los chicos protagonistas de la sangrienta juerga de esta secuela, provienen de un elitista internado religioso, al cual se trasladará la propia Angela en persona para endemoniar a unos cuantos. 

No faltará Angela pegándose un bailecito

Por otra parte los chicos están más salidos que el pico de una plancha
Por otro lado, esta secuela muestra una presencia más masiva del humor negro, sobre el terror. Si bien la original ya poseía algún toque cómico, pero menos excesivo, en sí esta segunda parte, por momentos roza el cachondeo más absoluto. Hay que decir, que no le viene mal, ya que, gracias a Dios, supieron mantener el espíritu gamberro de la primera, incluso llegando a sobrepasarlo en dosis de sangre y gore (podremos presenciar un buen desfile de decapitamientos, pintalabios rebeldes usurpadores de orificios corporales femeninos, mandíbulas arrancadas de cuajo, desmembramientos, etc) y la combinación con la comicidad la complementa bastante bien. A destacar, como en la original, los excelentes efectos de maquillaje, más que sobresalientes y de una calidad verdaderamente sorprendente, teniendo en cuenta, la calidad del film en cuestión.

¿Cuándo os va a quedar claro que Hull House no es un buen sitio para hacer fiestas?

¡Vaya como han dejado a esta pobre!
En sí, básicamente lo que se propusieron a la hora de concebir esta secuela fue tomar el modelo original y desmadrarlo en todos los sentidos, más sangre, más gamberrismo, más humor, más desnudos, más demonios y más efectos especiales. La combinación, como ya he dicho, no está nada mal, aunque para mí, no llega al nivel de la primera, que es la que se ganó a pulso el apelativo de film de terror de culto. Eso sí, esta secuela es muy digna para pasar un rato a caballo entre espeluznante y mortalmente divertido (aunque primando lo segundo). Los actores, ni fu ni fa, destacando de nuevo a la sensual y aterradora a partes iguales, Amelia Kinkade, repitiendo su rol de la primera y que además cobra mayor protagonismo, y a Jennifer Rhodes, la cual hace de un personaje que me encantó, el de la hermana Gloria, una monja de cuidado que tan pronto te reza un rosario como se pone a repartir ostias a los demonios, a reglazo limpio. Eso sí que es cumplir la voluntad de Dios. 

La hermana Gloria (Jennifer Rhodes) preparada para matar demonios

Destacar finalmente, que mantiene (a pesar de ser de los noventas) el toque ochentero tan fantástico y tan característico de su antecesora. En resumidas cuentas, una secuela que si bien no es para tirar cohetes, es más que decente, es muy entretenida, y como ya he dicho es idónea para visionar una noche de Halloween en compañía de unos coleguitas y echarse unas cuantas risas (entre sangría y sangría, eso que no falte). 

Preparados para el sacrificio

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que Angela (Amelia Kinkade) se convierte en un acojonante y aterrador basilisco, asombrosamente bien realizado. 

Angela es una auténtica víbora

lunes, 28 de octubre de 2013

La noche de los demonios (1988) de Kevin S. Tenney



¡Rumbo a una fiesta de Halloween de muerte!
¡Menudo peliculón! Una joya carne de cañón a la hora de sufrir pésimas críticas por parte de los típicos entendidos intelectuales, pero vamos, que a mí este modesto y barato film ochentero me encantó. Efectivamente es un film más que simple en cuanto a argumento, posee personajes estereotipados al máximo y ciertos momentos en los que el ritmo se vea algo perjudicado (con tanta escena de persecución en la parte cercana al final). Pero, no se puede negar; es un film la mar de cañero. "La noche de los demonios" no fue concebida para ser una obra maestra ni tan siquiera una película cinematográficamente destacable por su calidad o historia, es un film que hay que ver sin tapujos y sin ponerse tiquismiquis, es ahí cuando su visionado se convierte una experiencia disfrutable al 100%. 

La aterradora Hull House

La anfitriona de la fiesta, Angela (Amelia Kinkade)
Nos situamos en la noche de Halloween, un grupito de amigos se disponen a pasar una noche de fiesta, cargada de sexo y alcohol. Éstos, han recibido una invitación para una fiesta muy especial; la anfitriona, la sensual y diabólica Angela (Amelia Kinkade) y el lugar, Hull House. Este sitio posee una historia espeluznante, repleta de leyendas negras; hace años fue una funeraria y en su interior se cometieron horrendos asesinatos, así que ¿qué mejor lugar para celebrar una fiesta de Halloween de auténtico terror? Lo que pasa, es que los chavales no se imaginan, que las terribles leyendas de Hull House, son ciertas. Entidades diabólicas pululan en el interior de sus paredes y están ansiosas por participar en la macabra celebración. 

Temblad muchachos, temblad, ¡qué miedo váis a pasar!

A lo largo de la noche, los muchachos serán testigos de todo tipo de barbaridades que van a la par cojonudamente con esa noche maldita; véase posesiones diabólicas, mutilaciones, desmembramientos; y una desesperada lucha por permanecer con vida hasta la llegada del amanecer, el cual devolverá a las almas perversas de Hull House a descansar hasta la siguiente noche de Halloween. 

Linnea Quigley, como de costumbre, enseñando el busto

La fiesta se pone interesante
La película, dentro de su modestia, posee elementos verdaderamente asombrosos. Destacar la espléndida realización de los efectos de maquillaje, increiblemente realizados, la mar de convincentes (atentos, por ejemplo, a la escena del pintalabios y el pezón, sublime, estupendamente bien hecha), véase cómo el talento supera con creces presupuestos desorbitados y unos efectos artesanales le dan cien mil patadas a los, en muchos casos, horrorosos efectos digitales de los que tanto se abusa hoy en día. Le añadimos ese toque tan característico de los ochenta, escenas de violencia y gore nada desdeñables, mala leche sin contemplaciones, una buenísima ambientación y toques de humor socarrón bastante bien traídos, que no rozan lo ridículo. Lo que nos queda es un gran clásico de la serie B de los ochenta, con momentos memorables y la mar de recordados (ver la escena de baile que se marca Amelia Kinkade, o el momento ya mencionado de Linnea Quigley con el pezón y el pintalabios). 

¡Reventón de ojos made in 80s!

En fin, un film que a los cultitos de turno, como siempre digo, les parecerá una mierda, eso sí, es idóneo para pasarlo de puta madre y rememorar la mala baba y el gran saber hacer de los films fantásticos de los ochenta. Por supuesto es una excelente opción para visionar una noche de Halloween en buena compañía. Es una grandísima joya.

Desde luego, no se puede negar que es una fiesta cargada de sorpresas

*Atención a los magníficos títulos de crédito animados, los cuales me han recordado mucho a la estética a la que nos tiene acostumbrados un artista tan particular como Tim Burton.



*MI MOMENTO FAVORITO: en esta ocasión no he podido decantarme entre dos escenas concretas, así que voy a señalar ambas, porque me llamaron poderosamente la atención (ambas además ya las he nombrado en el comentario más arriba). Una de ellas es la que Suzette (Linnea Quigley) se introduce un pintalabios en uno de los pezones. Es increible, porque el efecto está cojonudamente hecho, con un realismo impresionante. 

Ahora lo ves, pero en un rato no lo verás

Y la otra es ese diabólico y sensual baile que protagoniza una ya poseida Angela (Amelia Kinkade) a ritmo de la canción "Stygmata Martyr" del grupo ochentero Bauhaus. 

Los demonios marcan el ritmo