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Mostrando entradas con la etiqueta Jill Schoelen. Mostrar todas las entradas
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lunes, 18 de mayo de 2015

Hibernado vivo (1985) de Wes Craven


 
El prota, Miles Creighton (Michael Beck)
Si algo no se le puede negar a Wes Craven es que ha sido un tipo muy polifacético en el terreno del terror, de ahí que con merecimiento sea considerado un maestro del género (aunque a muchos parezca pesarles). El realizador se encontraba en su pleno apogeo gracias el exitazo de ''Pesadilla en Elm Street'' cuando se metió en el terreno televisivo para filmar este pastiche soporífero que, sin embargo, partía de una interesante premisa. ''Hibernado vivo'' plantea los peligros que pueden surgir tras un proceso de congelamiento al que se somete a un cuerpo. El prota, Michael Beck (recordado gracias a la peli ''The Warriors'') es sometido a una hibernación para salvarle la vida, puesto que padece una enfermedad incurable. El tipo se pasa diez años en una nevera y cuando despierta su personalidad se verá alarmantemente trastocada, convirtiéndose en un cabroncete de mucho cuidado. 

El prota congelado vivo

Añadir leyenda
Como ya dije, la premisa de la peli es bastante llamativa, pero ahí queda la cosa. No cabe duda que estamos ante una de los trabajos más flojos de Wes Craven, creador entre creadores de magnas historias dentro del terror. ''Hibernado vivo'' es muy floja, se nota que las restricciones por su formato televisivo la afectaron severamente, sobre todo en el terreno técnico. La historia es plana, simple y lo peor de todo, muy aburrida. Destacan rostros más o menos conocidos en el casting, el ya mencionado Michael Beck, Paul Sorvino (padre de la también actriz Mira Sorvino), Beatrice Straight, la ganadora de un Oscar a mejor actriz secundaria (¡tongazo tremendo!) por su ''cameo'' en ''Network, un mundo implacable'' y la scream queen juvenil ochentera Jill Schoelen (prota de ''El padrastro''). Como mera curiosidad figura en el apartado de efectos de maquillaje el gran Stan Winston, pero la verdad, no se nota mucho su labor, porque la película es flojísima y muy poco vistosa visualmente. En resumidas cuentas, una patata de telefilm que lamentablemente porta el nombre de Wes Craven, pero ni eso lo salva de la mediocridad. Como ya he dicho en muchas ocasiones, hasta los mejores genios tienen sus ''cagaditas''.

La hibernación no ha dado tan buen resultado

viernes, 30 de enero de 2015

El padrastro (1987) de Joseph Ruben



El psicópata Jerry Blake (Terry O'Quinn)
Discretito thriller ochentero que, a pesar de su simplona premisa y su banal realización, creó su escuela y es que aportó su granito de arena a poner de moda una buena oleada de thrillers con personajes psicopáticos que tuvieron su gran apogeo durante los noventa, véase ''La mano que mece la cuna'', ''Durmiendo con su enemigo'', ''El buen hijo'' (éstas dos además, del mismo director que la que nos ocupa), ''De repente un extraño'', y un largo etcétera. En lo personal creo que ''El padrastro'' tiene algún detallito digno de rescatar, aunque por lo general es un film muy descafeinado y decepcionante, y me explicaré. La peli arranca de forma potente, y lo suficientemente desgarradora como para ponerte el corazón en un puño, lo cual parece inidicarte que vas a ver un film potente (valga la redundancia) y ciertamente acojonante. Un tipo (sensacional Terry O'Quinn, posteriormente popular gracias a la serie ''Perdidos''), acaba de matar a una familia entera (madre e hijos), observamos como se está acicalando el muy cabrón después de haberlos masacrado a todos a puñaladas, ¡y el tipo tan fresco! 

Así reacciona el loco éste cuando su ''familia'' no le agrada

Jerry con una nueva familia
Resulta (y no desvelo nada que el argumento no haga de inmediato) que este señor es un psicópata cuya mayor obsesión es tener la familia ideal, así que va cambiando de familia progresivamente (como el que cambia de camisa) y cuando ésta no corresponde con su imagen de familia perfecta, automáticamente los asesina a todos y se busca otra. Y así comienza ''El padrastro'', ahora este asesino ha puesto sus ojos en una nueva familia, compuesta por una madre (Shelley Hack, famosa por su participación en la mítica serie ''Los ángeles de Charlie'') y su hija adolescente (Jill Schoelen, un rostro bastante habitual en pelis de terror de serie B ochenteras). A partir de entonces la peli pega un bajón estrepitoso, se va mucho por las ramas y se vuelve muy inocentona y suave, algo indignante teniendo en cuenta, como ya he dicho, un comienzo tan agresivo.

La madre, Susan (la ex-ángel de Charlie Shelley Hack)...

...y la hija adolescente Stephanie (Jill Schoelen,
curioso topless tratándose de la jovencita protagonista)
No le beneficia ese tufo a telefilm tan incómodo, ni una dirección muy plana (excesivamente plana diría yo). Tampoco posee una atmósfera opresiva, ni el suficiente suspense capaz de hacer que te muerdas las uñas (y por supuesto de sangre, cero), sin más no se aprovechan muchos detalles del argumento que la hubiesen convertido en algo más potente. Al final la cosa se pone más interesante y cuando se descubren las intenciones psicopáticas de este padrastro, aflorará un poco la tensión inexistente durante el grueso del film, pero también de forma un tanto flojucha, sin un desenlace tenso por ejemplo al nivel de la magna ''La mano que mece la cuna'' (por mencionar otro film de similares características). A su favor hay que mencionar la magistral interpretación de Terry O'Quinn como el perturbado padrastro (¡sensacional el tío!), esa ambientación ochentera (para gusto de los nostálgicos) y que en líneas generales es un film que se puede ver sin miedo a aburrirse, aunque sea un tanto flojito. Sin más es una peli de suficiente raspado, ni emociona, ni cautiva, ni impresiona, te la tragas con facilidad y la olvidas con la misma facilidad. A pesar de todo, se ve que tuvo la suficiente repercusión para llegar incluso a generar dos secuelas más y un remake en 2009 (los cuales ya comentaré). 

Mejor no cabrear a Jerry

viernes, 11 de julio de 2014

Clase sangrienta (1989) de Rospo Pallenberg



Un jovenzuelo Brad Pitt, iniciándose en esto de actuar
Que a finales de los ochenta, el slasher ya estaba más que de capa caída, debido a la tan incesante y reiterativa repetición que se había hecho de su misma fórmula durante la década, era algo más que evidente y petardos como éste, dan clara muestra de ello. "Clase sangrienta" es ni más ni menos uno de las más vergonzosas y lamentables muestras de slashers mierderos que contribuyeron a sepultar el género y hundir bien hondo su ataúd, hasta que en 1996 un buen señor llamado Wes Craven, aliado con el magno aporte del guionista Kevin Williamson, lo resucitaron de manera brillante con "Scream". El film que nos ocupa es una cutre producción de serie B que divaga entre el thriller (protagonizado por adolescentes) y la comedia, dando como resultado una extraña mezcla que no resulta efectiva ni tomándonosla como un ejemplo de lo uno ni de lo otro (como thriller, no llega a ser lo suficientemente serio y como comedia, ni lo más remotamente divertida). La única peculiaridad que puede destacar a día de hoy, es que supuso el primer papel protagonista de por aquel entonces, un guaperas desconocido, llamado Brad Pitt (una película que seguramente el propio Pitt, habría querido sepultar bien hondo, dada su reputación actual). 

Roddy McDowall resulta verdaderamente patético

¿Es Brian (Donovan Leitch) un asesino?
El film toma como núcleo central, el lío amoroso que tiene una jovenzuela, Paula (Jill Schoelen, cara habitual en el género durante los ochenta), que tiene que decidir entre quedarse con el rebelde y chulito de Dwight (Brad Pitt), o por el más formal, pero con algún que otro signo de psicopatía latente, Brian (Donovan Leitch). Mientras tanto, el instituto al que van, se verá asediado por una serie de asesinatos, de los cuales, se desconoce (aunque se intuye a la legua) quién es su autor. La película, como ya he dicho, plantea una especie de thriller, manteniéndonos la incógnita típica de quién es el asesino y cuáles son sus motivaciones para matar a la peña. Lo que pasa es que el guión es una putísima mierda, su realización es aún peor y sus interpretaciones, andan por el estilo (ver a Roddy McDowall haciendo del director de la escuela, retratado como un personaje ridículo que se trasviste, da auténtica lástima). Por otro lado, si lo que buscamos (amantes de los slashers) es deleitarnos con alguna muertecilla vistosa, ¡naranjas de la China!, "Clase sangrienta" puede ser de todo menos sangrienta. 

Fotocopiadora mortal

¡Cuidado que se dobla el hacha de plástico!
La película es muy light y para colmo, los únicos asesinatos que pueden ser un poco más "fuertecillos" por así decirlo, están penosamente hechos (nada que ver con aquellas obras maestras de la casquería creadas por Tom Savini en clásicos anteriores); no hay más que ver esa escena en la que a uno le clavan un hacha en la frente (al estilo "Viernes 13") y se ve claramente como el hacha incluso de dobla, cantando a la legua que es plasticucho del malo (vamos, decir que es lamentable, es quedarse corto). Por sacarle alguna pequeña virtud, puede considerarse un film distraído y, debido a su cutrez, a ratos muy divertido. Además cuenta con el punto a favor de poseer esa nostálgica y magnífica puesta en escena ochentera. Eso sí, como película slasher me parece un auténtico insulto hacia el subgénero; con merecimiento ha quedado sumergida en el olvido colectivo y si todavía hay alguien que pueda recordarla, es meramente por la curiosidad de que sale Brad Pitt; único aspecto que puede incitar a algún/a que otra fan acérrimo/a del actor a localizarla y visionarla. Pero vamos, que ni por esto merece mucho la pena, el film es rematadamente malo. Llamándolo por su nombre correcto; ¡una mierda!

Desde luego Brian es muy rarito