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Mostrando entradas con la etiqueta Franco Nero. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 9 de diciembre de 2015

Autostop sangriento (1977) de Pasquale Festa Campanile



El matrimonio (Franco Nero y Corinne Cléry)
secuestrados por el psicópata (David Hess)
Una cutrada de tres pares de narices, una cinta sexploitation italiana como muchas otras que aparecieron durante los años setenta. En esencia podríamos describir a ''Autostop sangriento'' (¡ojo!, que en España se estrenó inicialmente como ''El cínico y la casada'', seguro que para venderla como una peli del destape para su explotación comercial) como una road movie, repleta de sexo y toquecitos de violencia macarra. Un sólo trío de personajes componen la historia, el maridito frustrado (Franco Nero), la esposa putona y exhibicionista (Corinne Cléry, prota de la peli erótica ''Historia de O'') y el villano palurdo con claros caracteres de violador (no podía ser otro que David Hess, el criminal Krug de ''La última casa a la izquierda''), el espacio donde se desarrolla la acción; el coche del matrimonio y los sucesos acontecidos; el matrimonio en cuestión secuestrados por el malo maloso, que huye de la poli con un botín robado y los utiliza para llegar a la frontera de México, sometiendo así a la parejita a un jueguecito muy suvidito de tono, en el que no faltarán humillaciones, escarceos sexuales y algo de violencia gratuita. 

Humillada, vejada, utilizada

La peli me pareció un coñazo, es monótona, aburrida, sobre todo debido a la restricción de los elementos que la componen y su nula capacidad de explotación de los mismos para que resulte algo interesante. Decir que además, se distribuyó una versión en España con el final censurado, aunque realmente el desenlace de la peli íntegra me parece tan malo y tan ridículo como el propio que emitieron en nuestro país y es que el film, fuese como fuese, no daba para mucho, es un churro se mire por donde se mire; una bizarrada grindhouse chunga, barata y mala.

Hora de ajustar cuentas

sábado, 12 de septiembre de 2015

El ciudadano se rebela (1974) de Enzo G. Castellari



El prota vengador, Carlo (Franco Nero)
Interesante peli italiana dirigida por Enzo g. Castellari que trató, como era muy habitual en el género de la exploitation de la época, el tema del ajuste de cuentas violento por parte de un ciudadano normal de a pie contra un grupete de criminales que campan a sus anchas, sin que la justicia opere lo más mínimo para detenerlos. ''El ciudadano se rebela'' sigue la estela de otro mítico film del mismo año, ''El justiciero de la ciudad'', en la que un furioso Charles Bronson iba haciendo su particular limpieza de maleantes, a golpe de bala. Pues bien, este film presenta un esquema similar, tomando como referencia el esquema de western clásico, que por supuesto también había adquirido el spaguetti-western (no por nada el que encabeza el reparto, Franco Nero, había sido el prota de ''Django''), nos presenta como un hombre mundano, de vida monótona y rutinaria, se monta su propia búsqueda para ajusticiar a un trío de maleantes que le habían dado una buena paliza después de atracar, a punta de pistola, un banco donde el desafortunado protagonista se encontraba en dicho momento. 

¡Manos arriba, esto es un atraco!

La churri de Carlo (Barbara Bach)
El tipo, le echa un par de huevos, y al margen de a ley comienza a investigar en los rincones de una Italia sumida en la corrupción y la criminalidad, con la intención de dar con estos tipos que le putearon. La película posee un ritmo frenético, una banda sonora muy correcta (muy setentera) y un uso de la violencia bastante notorio (propio de los italianos, que no se cortaban un pelo a la hora de ser políticamente incorrectos). El film perfectamente podría ir enmarcado dentro de ese subgénero que también operó el país con forma de botín, a la par del tan popular giallo, denominado poliziesco,, un estilo muy definido a raíz del éxito mundial que había cosechado ''Harry, el sucio'' y cuyas características son las de presentar el lado más miserable y fiero de una sociedad que anula a sus semejantes, a través de extrema violencia, y que únicamente puede ser aplacado con su correspondiente dosis de violencia compensatoria (esquema también de las explotaitions / rape movies, los setenta fueron la mar de jartos). 

Es hora de repartir mamporros

Comentar que aparece la actriz Barbara Bach, quien posteriormente sería chica Bond en ''La espía que me amó'' y esposa del ex-Beatle Ringo Starr, que hace de la pareja sentimental del protagonista y la voz sensata que le aconseja no meterse en los fregaos en los que éste acaba enmierdado, incluso en un momento este machito repelente, le corresponde a ella con un sonoro bofetón (escena injustificada e innecesaria), lo cual desde mi punto de vista ya operó en contra de empatizar con él. En fin, la peli no está mal, es entretenida, cañera y presenta esa particular atmósfera sucia y deprimente tan típica de la década, en lo personal tampoco me mató, es una mera curiosidad y una pieza interesante del cine grindhouse de los setenta (ya sabemos, de ése que sirvió como Biblia para posteriores plagios del señor Quentin Tarantino). 

La violencia es el único idioma que se conoce por aquí

viernes, 30 de enero de 2015

Django (1966) de Sergio Corbucci



Django (Franco Nero), el más chungo del Oeste
A todos los que el nombre de ''Django'' os suene a nuevo debido a la patata de serie B, hecha con presupuesto de superproducción, del señor Don Plagio Quentin Tarantino, ''Django desencadenado'', pongo en vuestro conocimiento de donde salieron las ideas iniciales. ''Django'' (a secas) es un spaghetti-western italiano (¿de dónde iba a ser, verdad?) dirigido por otro Sergio (que no Leone) menos popular (que Leone), un tal Sergio Corbucci (habitual también en el género, pero a un rango inferior que su famoso tocayo), y que a día de hoy, con la puñetera excusa de su redescubrimiento, parece tratarse de un absoluto film de culto, perseguido y adorado por todo gafapastas que pretende ir de culto o de incondicional admirador del ''semidios'' Tarantino. Bueno, no voy a decir que me llevado grandes sorpresas con este film, pues al fin y al cabo estamos ante un western y prácticamente todos son calcados unos a otros, no es discutible, al fin y al cabo todos los géneros tienen sus clichés, aunque sólo parezca ser criticado por ello (y a malas) el de terror, y precisamente como es un género que no me gusta, más bien lo detesto un poquito, puedo decir que ''Django'' me ha parecido una bochornosa mierda. 

Django es imparable con su trabuco

Habitualmente en los westerns, las mujeres son ceros
a la izquierda, y aquí no hay excepción
En el film tenemos al típico protagonista, Django (interpretado por un rostro mítico internacional, Franco Nero), antisocial, rudo, antipático, creído, chulesco e invencible. El tipo entra en escena caminando con un ataúd y llegando a la típica taberna (creámonos que estamos en el Salvaje Oeste Americano, aunque realmente, con casi toda seguridad fuese Almería) y reclama la presencia del típico forajido del pueblo en cuestión, al que nadie le tose, porque desea que se convierta en el ocupante del ataúd que transporta, como método de venganza personal por el típico ajuste de cuentas que tienen pendiente desde el pasado. Con este argumento podría estar hablando de ''Por un puñado de dólares'', de ''La muerte tenía un precio'', de ''Infierno de cobardes'' o de tantas otras cualquiera, que son todas iguales, pero es que encima ''Django'' es más pachanguero, más cutre, porque carece del estilo visual y de la destreza de por ejemplo (no se puede nombrar a otro) un Leone. ''Django'' es un film malo en su contexto, visualmente reprobable, actoralmente atroz y argumentalmente ridículo. 

El malo maloso, el mayor Jackson (el español Eduardo Fajardo)

Otro español, José Bódalo haciendo de bandido mexicano
El film presenta tal cantidad de despropósitos ridículos que uno viéndolo llega a dudar si en realidad no estamos viendo una parodia del western, más que un western en sí, sin embargo parece ser que pretendía ser algo serio. El protagonista es capaz de matar sin pestañear a todo un ejército de tipo, con un pedazo de trabuco impresionante (similar a una ametralladora, el cual lo transportaba dentro del ataúd) y ¡ojo! sin ni siquiera herir a ninguno de los caballos de los forajidos (las balas son mágicas), y todo en cuestión de segundos. Por supuesto, debido a esa destreza, se convertirá en el blanco de los malos malosos, aparece un grupo de vándalos mexicanos (con acento de Andalucía, ¡qué risas por Dios!) que querrán dar por el culito a diestro y siniestro, se complica el entuerto con la apropiación indebida de un botín y más mierdas del estilo, para en resumidas cuentas acabar todo como el Rosario de la Aurora, todo el mundo liándose a tiros con todo el mundo, en un espectáculo de violencia gratuita de aúpa (de hecho, he leído que este film llegó a ser prohibido en algún que otro país debido a su excesivo contenido violento, para la época). 

Rebanamiento de oreja copiado por Tarantino en ''Reservoir dogs''

En una escena hasta se puede ver como le rebanan la oreja a un pobre desgraciado, escena que Tarantino reconoció (¡ojo!, lo reconoció y todo) haber copiado para su ''Reservoir dogs''. También aparece alguna que otra mujer por ahí, haciendo de puta y teniendo una cantidad de diálogos tan trascendentales que perfectamente podrían haber sido escritos en una servilleta (no hace falta ser un lince para ver que el western es el género más misógino que pueda existir, algo que paradójicamente suele omitirse de forma bastante recurrente). Y entre tanto tirito y tomatito, va pasándose una infame hora y media de aburrimiento y apología al absurdo, a mí (lo repito) me ha parecido una auténtica mierda, no puedo destacar ni el más mínimo detalle que me haya resultado interesante, es de esos mojones que prefiero formatear rápidamente de mi cabeza (en la papelera de reciclaje está mucho mejor), pero bueno si se ha convertido en un film de culto, será que ha cosechado los suficientes adeptos para ello -a ver si ahora a Tarantino se le va a dar de fábula eso de reciclar basura-.

Que sí, que ha quedado claro que con el trabuco eres único