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martes, 8 de noviembre de 2016

La ragazza del vagone letto (1979) de Ferdinando Baldi



Asalto desprevenido en el tren
Como ya comenté en otras entradas, la sombra de ''La última casa a la izquierda'' fue muy alargada y muchos films copiaron su esquema para generar el denominado subgénero de las rape movies (pelis de violaciones y posteriores venganzas), las cuales fueron un grueso muy importante en el mundillo grindhouse de los setenta. Esta fue otra de tantas y tantas exploitations italianas que copiaron a la peli de Craven y al igual que la anterior ''Violación en el último tren de la noche'' (la cual ya se inspiraba en ''La última casa...'') ésta también se desarrolla en un tren. El film trata simplemente de un trío de maleantes que abordan un tren de pasajeros y empezarán a hacer de las suyas entre éstos. Por supuesto no faltarán un porrón de desnudos femeninos y violaciones en tropel, una de las pasajeras (interpretada por la habitual del terror italiano, Zora Kerova), es violada por dos de los asaltantes a la vez, aunque sinceramente no parece muy descontenta con el altercado.

Resistiéndose a ser violada

Zora Kerova a dos bandas
El film tiene más de erotismo que de otra cosa, y es que el 90% del desarrollo consiste en situaciones que conllevan que los personajes se queden en paños menores y empiecen a restregarse. Una cosa que me fastidia es que en ningún momento en la película se palpa suspense alguno, ni tensión; es más las víctimas de las violaciones parecen encantadas con ello, no hay ese aire malsano que Craven la había impuesto a su enfermiza ópera prima, y como ya dije, las mujeres que acaban despechugadas en pantalla lejos de estar fingiendo ser pulcras damas violadas, se comportan como excitadas amantes con sus supuestos agresores. Por lo tanto tenemos una película con mucho sexo, mucho erotismo, mucho desnudo gratuito, pero cero suspense. El momento de la venganza esperado, se resume a cinco minutos finales, es abrupto y pasa casi desapercibido. Los personajes están mal construidos, ninguno tiene trasfondo y además la acción es lenta y muy aburrida. En definitiva, un vulgar pastiche que sirve de mera escusa para enseñar carnaza y lucrarse un poquito de la moda de las rape movies que tanto lo petaban en el mundillo de la serie B en esa época. Hablando pronto y claro, ¡un mierdón!

Coche cama muy calenturiento

lunes, 7 de noviembre de 2016

A Serbian Film (2010) de Srdjan Spasojevic



El protagonista, el ex-actor porno Milos (Srdjan
Todorovic), es un entregado padre de familia
Bueno, desde luego es una película muy difícil de comentar, en especial porque creo que pocas han generado tanta controversia y polémica como este film serbio, como bien delata su título muy convenientemente elegido. De la película se ha dicho de todo y muy poco bueno, que es obscena, que es asquerosa, que es abominable, que está destinada para degenerados, que potencia la pedofilia, ¡sí, parece increíble, pero he llegado a leer críticas que postulan semejante cosa! A ver, me voy a mojar, y lo voy a hacer muy tajantemente. El film, pues una vez visionado es lógico que algo se te revuelva dentro, no ya porque enseñe gore o escenas fuertes no, fuertísimas, sino más bien, y esto creo que es la clave de todo, porque es realista como pocos he visto. Sinceramente si admiro algo de esta pieza es por la osadía de su director a la hora de arriesgarse a contar una historia así. El señor Srdjan Spasojevic (jamás sabré pronunciar dicho nombre) agarró una historia de clara denuncia (si alguien ve apología de lo que se muestra aquí, creo que es quien debería replanteárselo) de un tema muy tabú en la sociedad y que realmente nos aterra pensar que pueda ser cierto, tema que por ejemplo ya trataron pelis como ''Tesis'' de Amenabar o ''Asesinato 8 mm'' de Joel Schumacher, y es el de la existencia de las filmaciones de pelis snuff (asesinatos reales ante una cámara), destinadas ¡y éstas sí!, a un público depravado y enfermizo (y que, tristemene, exista).

¿Rodando una porno?

No es una porno normal...
Lo que pasa es que aquí el amigo serbio decidió cruzar una línea, y optó por no cortarse un pelo a la hora de ser hirientemente gráfico al mostrar violencia. La historia de la peli va de un ex-actor porno al que le ofrecen un trabajo por el que le van a pagar un pastón. El tipo tiene ya una familia y no casa con sus ideales regresar a la industria, pero la cantidad que le ofrecen es tan atractiva y le supondrá tantos beneficios para su familia que acepta rodar una película, en principio, pornográfica normalita. El problema será que, cuando empiece a conocer a aquéllos que le han contratado se sumergirá en un mundo de inigualable e indescriptible pesadilla. Los realizadores de este proyecto, apuestan no sólo por un porno de pésimo gusto, sino por una mezcla entre una pornografía no consentida (que incluye brutales palizas y violaciones de lo más degeneradas) y el snuff (asesinatos con tortura jartísima). 

...es algo que sobrepasa los límites de lo inimaginablemente grotesco

¿Cuán enferma puede ser la mente humana?
A medida que va avanzando el rodaje de esta película, el actor irá siendo testigo de cuanta depravación puede llegar a ser reproducida por la mente humana; hasta llegar hasta uno de los momentos más escabrosos, polémicos y totalmente desagradables del film, sí incluye un acto de pedofilia (el cual no hace falta mencionar que es fingido). Dicho todo esto, ¿me parece ''A Serbian Film'' una película disfrutable? Nada, es más no creo que vuelva a verla porque me dejó una sensación de gran incomodidad. Pero, ¿es merecedora de calificarla con algo tan tremendo como potenciador de la pederastia?, ¿acaso que se haga este film va a potenciar que se violen más niños?, ¿cuántos niños se han violado antes de este film?, ¿cuántas abominaciones no existen en el mundo (y muchas que ni sabremos)?, ¿no es peor mirar a ésos que realmente torturan, matan, violan y por qué no decirlo, disfrutan con ello?, ¿por qué tanta suscitación por un material ficticio filmado? 

Preparada para rodar

Una escena hirientemente difícil de visionar
Sí, repulsivo, pero ficticio, no nos olvidemos y encima que lejos de querer relejar estos actos depravados como medio de ensalzamiento, hace todo lo contrario, pretende denunciarlo a modo de reflejarlo en pantalla, cosa que seguro que con todo, jamás igualará la depravación de la realidad. A mí no me gustó ''A Serbian Film'', porque su metraje muestra atrocidades que no puedo disfrutar como espectador, me gusta el terror y me gusta el gore pero en cierta medida, incluso en todo slasher hay ciertos clichés o elementos ''bufonescos'' que los hacen entrañables y dignos de ser disfrutados, pero aquí no, es todo demasiado tétrico, tenebroso y es porque simple y meramente se muestra todo de forma realista. Lo que nos da miedo es pensar que eso pueda estar pasando y que alguien nos lo plante en las narices, es lo que hace que queramos defenestrarlo e insultarlo, como si el autor de la obra fuese un enfermo, así quizás nos sintamos mejor. Lamentablemente, el auténtico terror no es el que está hecho a base de efectos de maquillaje, sino el que mata y hiere físicamente de verdad y es el que resulta ajeno al alma del celuloide. 

Hay quien hace negocio con el dolor humano

Por ello creo que el señor Spasojevic, por su valentía y riesgo, se ha ganado a pulso un aplauso y aunque a muchísimos no les agrade, ha creado todo un film de culto, quizás hasta con el paso del tiempo se revalorice, lo cual nunca quitará que sea una película bastante difícil de soportar. Más que nunca hay que advertir eso de: ''personas especialmente sensibles, ni se acerquen a ella''.  

¡Un trabajo bien duro!

viernes, 8 de julio de 2016

Yo soy la justicia (1982) de Michael Winner



Charles Bronson vuelve a ponerse en la piel de Paul Kersey
Secuela de ''El justiciero de la ciudad'', todo un clásico de la exploitation setentera con Charles Bronson a la cabeza con firme limpiador, a tiro limpio, de escoria mundana callejera, como ilustre vengador tras el asesinato de su mujer y la violación de su hija. Bronson se convirtió en una institución dentro del género gracias a su personaje, Paul Kersey, un poli que se cansa de que los criminales se salgan con la suya y decide tomarse la justicia por su mano. Bueno, pues aquí el mismo Bronson repite personaje, también repite como director Michael Winner, quien nos regalase esa magistral peliculaza de terror llamada ''La centinela'' y básicamente, en esta secuela tendremos repetido el esquema de la original, pero mucho más desmadrado y violento. La historia se inicia con el propio Paul Kersey pasando un tranquilo día con su hija, recuperada más o menos del trauma de la violación de la película anterior y rehaciendo su vida como una familia normal. Pero la mala suerte persigue a la familia de Paul, pues se topan en su camino una banda de peligrosísimos y violentísimos criminales que le cogerán ojeriza a Paul y decidirán asaltar su casa, será cuando agredan sexualmente en grupo a la pobre criada (una escena muy cruel, gráfica y espeluznante), a la espera de que él llegue con su hija. 


Brutal violación en grupo a la criada de Paul

Ahí está un desconocido Larry Fishburne haciendo de maleante
Cuando esto ocurre, a él lo crujen a hostias y a la pobre chica la secuestran, llevándola a su guarida donde la violarán también, en esta ocasión resultando la pobrecita, muerta. Será cuando Paul, que había decidido dejar atrás su pasado como justiciero, vuelva a agarrar su pistola y a salir en plena noche a limpiar la ciudad de Los Ángeles (en la primera, había actuado en Nueva York) en busca de los maleantes que fueron los responsables de la muerte de su hija, ¡y menuda escabechina hará con ellos! Bueno, debo decir que esta ''Yo soy la justicia'' (como se tituló en nuestro país) me gustó mucho más, pero mucho más, que su antecesora. Básicamente porque en la primera Paul no ejercía una venganza directa contra los agresores de su familia, de hecho éstos salían al principio asaltando a su mujer e hija, y no aparecían más, por lo tanto en ese aspecto me sentí bastante decepcionado. Pero en este caso, Kersey sí deposita toda su furia contra los bandidos cabrones  que le jodieron y uno siente gran satisfacción al verlo. 

La hija de Paul vuelve a ser agredida

Es hora de repartir justicia
Hay que puede criticar la apología tan descarada que este tipo de películas de la justicia por cuenta propia, lo cual conlleva un mensaje un tanto peliagudo y peligroso, pero ¿acaso no nos sentimos identificados con este vengador?, ¿acaso inconscientemente no disfrutamos con el gustazo de ver ''masacrados'' (ficticiamente en este caso) a un puñado de escoria (que por desgracia también abunda en la realidad)?, ¿acaso no pensamos en lo más profundo de nuestra mente qué seríamos capaz de hacer si tuviésemos la oportunidad de devolvérsela a aquél que tanto mal y sufrimiento nos ha hecho? Pues yo creo que películas como ésta, nos permite esa liberación de adrenalina, films como ''La última casa a la izquierda'' nos posibilitan el vivir esa ''emoción'' de presenciar un castigo ejemplar contra personajes inhumanos que en muchas ocasiones, en nuestro mundo real, campan tranquilamente por las calles a la espera de seguir propagando el mal. ''Yo soy la justicia'' es muy violenta; marca de la casa del puro grindhouse, estilo con el que está muy ligada. 

También repite el detective Frank Ochoa (Vincent Gardenia)

A día de hoy se ha convertido en un film mítico dentro del subgénero de venganzas violentas, ése que tanto le mola y plagia el señor Tarantino, sólo que claro de pelis como éstas nadie dirían que son obras maestras (las de Tarantino sí, ¡qué paradoja!). Personalmente me encanta esta película, tiene un ritmo frenético, Charles Bronson se luce como tipo duro e implacable y la acción va in crescendo hasta un final apoteósico (¡esa lucha final en el hospital!, ¡menuda escenaca para el recuerdo!). Sin más ni más, una joya imprescindible para los fans de la exploitation, posee todos los ingredientes necesarios como para contentar a los retro-nostálgicos.

Aquí no se queda nadie sin una hostia

miércoles, 29 de junio de 2016

Violencia en la cárcel de mujeres (1982) de Bruno Mattei



Emanuelle (Laura Gemser) entra en prisión
Film perteneciente a la saga italiana de la denominada ''Emanuelle negra'' (a la que pertenecen otras como ''Emanuelle en América'' o ''Emanuelle y los últimos caníbales''), interpretada por la sensual actriz de color Laura Gemser, que así mismo supuso una explotación de la famosísima peli erótica ''Emmanuelle'' (mito donde los haya dentro de dicho género). Pues bien, aquí tenemos a nuestra protagonista, la propia Emanuelle, periodista e investigadora que no tiene miedo de entrometerse en terrenos muy peligrosos por hacer su personal denuncia social, que se infiltra dentro de una cárcel de mujeres, como muy bien señala el título. Y también, como muy bien señala el título, ¿qué encontrará dentro?, violencia, pero violencia a raudales. Las presas son sometidas a abusos sexuales, torturas crueles in extremis y todo tipo de tormento que supone una agonía su estancia dentro de los muros de la prisión. Desde dentro, Emanuelle intentará por todos los medios hacer lo posible por detener tanto exceso y pararle los pies a las malvadas gobernantas que hacen su voluntad con las presas de manera inhumana, sufriendo por consiguiente, las terribles consecuencias también en sus carnes (desnudas a poder ser). 

En esta cárcel los ataques violentos están a la orden del día...

...y las humillaciones y vejaciones
Emanuelle hasta tendrá tiempo para escarceos amorosos (a ver, con ella algo de sexo tenía que haber -pero del bonito, del romántico-) con uno de los médicos de la prisión, el cual le echará un cable. Bueno, el film pertenece también (o sigue el patrón establecido) a esa especie de subgénero explotativo que también fue bastante popular en los ochenta que es el desarrollado en cárceles de mujeres (y existen un buen porrón de pelis de temática similar, véase por ejemplo ''Rejas ardientes''), los cuales todos siguen unas catacterísticas idénticas y un desarrollo marcado al dedillo. Uno ya sabe pues, lo que se puede encontrar, múltiples desnudos, escenas subiditas de tono, violaciones, torturas, etc. Una escena para el recuerdo es aquélla en la que Emanuelle se ve encerrada en una celda a merced de un puñado de ratas hambrientas que se cebarán con ella, la verdad es que dicho momento me impresionó mucho (la Gemser además se las tuvo que ver con ratas reales). No estamos ante una obra maestra, ni supone un alarde en calidad visual, pero me pareció muy entretenida, tópica como marca el subgénero y desmadrada, para amantes del grindhouse en estado puro, sin edulcoramientos. 

Mejor escapar de este infierno, cuanto antes

viernes, 17 de junio de 2016

La última casa a la izquierda (2009) de Dennis Iliadis



La inocente Mari Collingwood (Sara Paxton)
Cuando me enteré allá por 2009 que iban a hacer un remake de ''La última casa a la izquierda'', puse el grito en el cielo. ¿Cómo iban a hacer un remake de un clásico tan creador de referencias, tan chungo, tan enfermizo y tan de su época a día de hoy, época caracterizada por la saturación de virulentos remakes mierderos? Pues me temí lo peor, incluso llegué a vacilar si verla o no, pero al final, como se dice, me lié una manta a la cabeza y le di una oportunidad (al fin y al cabo, sin ver no se puede criticar). La verdad, me tuve que tragar mis palabras, porque sinceramente me pareció uno de los mejores remakes que se han hecho en esta década (junto con ''La matanza de Texas'', ''Cuando llama un extraño'' o ''Negra Navidad''; incluiría incluso ''Las colinas tienen ojos''). Vale, la original es mucho más perturbadora y por supuesto, al verla de niño me impactó muchísimo más, además ésta no es tan perversa e insana como su antecesora, ni será un clásico como aquélla, pero hablando claro, han realizado una perfecta actualización. 

¡Ojito, que no son de fiar!

Desgarrador martirio
La ambientación, el mal rollo latente, la tensión intensificada, son detalles a los que el realizador, el griego Dennis Iliadis, ha sabido sacar mucho partido, por no hablar de esa explosión de violencia gráfica que dejará más que satisfecho a los fans de gore macarra. Evidentemente tiene una calidad superior a la original, sobre todo visual, pero claro hay que tener en cuenta que fue realizada con un presupuesto mucho mayor y con una distancia temporal de más de treinta años. Los actores cumples a la perfección con sus papeles, la verdad no sabría cuál destacar por encima de otro, porque los villanos son unos hijos de puta del copón (eso sí, como el David Hess de la original, nada), Sara Paxton está más que convincente como la frágil y desgraciada Mari Collingwood (ya sabemos por el martirio por el que pasa su personaje, ¡la pobre!) y bueno, los padres de ésta, ¡chapó!, me soprendieron mucho Monica Potter (¡cómo reparte la tía!) y sobre todo Tony Golwdyn, especialmente porque a éste estoy acostumbrado a verlo en roles de malo (el más recordado el que interpretó en ''Ghost''), así que me resultó curioso verlo haciendo de vengador padre justiciero. 

Los papis vengadores (Tony Goldwyn y Monica Potter) van a entrar en acción

¡Sufre mamón!
De acuerdo, la peli no aporta ninguna novedad, sabemos la historia, sabemos qué va a pasar y cómo va a acabar, pero ésa es la gracia, ¿no?, de lo contrario no sería un remake, lo importante desde mi punto de vista, era ver cómo enfocaban la historia y cómo la rehacían, si este nuevo equipo era capaz de respetar al clásico original, en efecto, lo han hecho. La peli es capaz de sobrecoger, posee la suficiente cantidad dramática como para removerte el estómago (la violación no es tan fuerte como en la de 1972, pero ¿quién ve semejante momento permaneciendo impasible?) y como ya dije, acumula la tensión suficiente como para que estés impaciente porque llegue esa ansiada venganza final, que una vez asoma, ¡telita!, es brutal, cruel y sangrienta como pocas (¡vamos, que le echaron huevos!), vamos, que un buen amante de la exploitation clásica, disfrutará de lo lindo. Puede que no fuese necesario, pero es un remake genial, así sí merece la pena resucitar un clásico.

¡Este microondas es la leche!

viernes, 10 de junio de 2016

Gutterballs (2008) de Ryan Nicholson



Estilo puramente ochentero
Al ver ''Gutterballs'' se me vino a la cabeza esa mierda llamada "Death Proof" con la que nos torturó el señor Tarantino. "Death Proof" se estrenó en sesión doble con "Planet Terror", ambas formaban parte de un pack conjunto al que titularon ''Grindhouse'', eludiendo a un tipo de cine barato y desagradable que se hacía en los 70 y en parte en los 80 y que ha sido la cuna del cine de Tarantino. Mientras que "Planet Terror" recuperaba de forma bastante acertada el espíritu de ese tipo de cine chungo, "Death Proof" era un mojón de campeonato, una tomadura de pelo como pocas y un film aburridísimo. ¿Qué tiene que ver esto con "Gutterballs"? Pues que sinceramente ''Gutterballs'' habría formado un dueto más que perfecto con "Planet Terror" para crear un Grindhouse en toda regla. y es que ''Gutterballs'' sí que es un puro film Grindhouse, que ya le gustaría a Tarantino haber tenido los huevos de haber hecho. Obviamente es un film bastante patatero y cutre.

Violación brutalísima

Pasando el rato en la bolera
Pero es que ahí es donde radica el espíritu de las películas chungas de los 70 que no sólo trata de emular, sino que consigue hacerlo a la perfección. La estética del film ya lo apunta, por momentos parece que estamos ante un film puramente ochentero, por la escenografía con luces de neón (se desarrolla en una bolera en la que toda la ambientación resulta muy retro), los atuendos de los personajes, la música de grupos de aquella época. Tenemos visualmente un film que consigue captar el espíritu de películas añejas de hace más de 30 años y eso es de agradecer. Por otro lado tenemos a un puñado de actores horrorosos, con unos personajes estúpidos a más no poder, el consuelo para nosotros es que todos van a ser cepillados uno por uno por un killer la mar de sádico. Otro punto a favor del film (según los ojos que lo miren, claro) son las agallas del director por mostrarnos un espectáculo soberanamente sangriento y visceral como pocos.

Ya se sabe que el sexo...

...conlleva la muerte
Veremos violaciones jartísimas, desmembramientos, acuchillamientos, cabezas aplastadas y hasta una castración (y con todo lujo de detalles) ¡Ojito! La peli se reserva una muerte de lo más original y explícita en el más amplio sentido de la palabra; una pareja está haciendo un 69 en un lavabo, de hecho se ve de forma (porno)gráfica como la chica le está haciendo una felación real al chico (por decirlo de forma fina) y él hace lo mismo en las partes correspondientes a la fémina. Total que llega el asesino y aprisiona la cabeza de ella contra el pito de él, y aprieta con una pierna el cuerpo de la fémina contra la cabeza del chico boca arriba, ¿resultado?, los pobres acaban ahogados con las partes nobles correspondientes de su amante, ¡no se puede negar que la muerte es de lo más original que se haya visto nunca en pantalla! ¿Es un film bueno "Gutterballs"? Pues la verdad es que no mucho si te pones a cogerlo con palillos, ya que el guión es más plano que una tabla y bastante poco sorprendente.

¡69 mortal!

No hay lugar para la delicadeza
En cambio logra evocar el espíritu de una época que parecía que había quedado muy atrás y ese es su principal punto a favor. Además es un film valiente, con agallas que no tiene tapujos a la hora de mostrar todo tipo de barbaries para los amantes del gore más agresivo, y eso (en mi opinión) es digno de alabar, no como Tarantino que va de tener pelotas y luego nos muestra un film como "Death Proof" simplón, flojo, vacío y carente de espíritu. Pero claro como es Tarantino pues hay mucha gente que dice que es una maravilla todo lo que hace. Desde luego este "Gutterballs" con su infinidad de defectos me parece un film mucho más destacable, al menos se ve que tiene un alma y una intencionalidad. Estómagos sensibles no la veáis, amantes del cine Grindhouse, del slasher ochentero y del gore visceral, pues no os la podéis perder.

¡Menuda sangría!

jueves, 2 de junio de 2016

Her Vengeance (1988) de Ngai Choi Lam



La pobre protagonista siendo asaltada
Rareza exploitation ochentera asiática, en este caso procedente de Hong Kong. ''Her vengeance'' es una pieza difícil de localizar, debí de dar con ella en una época en la que gracias al señor emule topé con extrañas bizarradas como ésta, es más me parece que voy a tener la primicia de comentarla porque no he encontrado ningún sitio web en el que se le hayan dedicado unas palabrejas, en español. Pues bueno, lo que aquí nos encontramos es un exploit en estado puro, ni más ni menos, una rape movie (o sea peli con violaciones y posteriores venganzas) de manual, al estilo ''La violencia del sexo''. Por lo tanto, el argumento a nadie conocer del subgénero le pillará de sorpresa, una pobre y desvalida mujer (Siu-Fung Wong) es violada por unos hijos de puta desalmados, que la dejan no sólo traumatizada de por vida, sino que además, con una enfermedad venérea en su cuerpo. 

La prota después de haber sido violada

Preparándose para la venganza
La pobre, viendo su tranquilidad mental deshecha, tendrá el propósito de encontrarlos y ajusticiarlos como es debido, obviamente mediante sangrientos y crueles métodos. ''Her vengeance'' es muy violenta, se nota además este toque oriental heredado del cómic manga (y que tanto le mola también al amigo Tarantino); vamos que no se corta nada a la hora de ser políticamente incorrecta e incluir elementos de sadismo. Técnicamente no tiene mucho que destacar, igual que actoralmente, sin más es una historia hecha para los devotos admiradores de este tipo de films no aptos para un público muy amplio. Dirige Ngai Choi Lam, quien unos años después sería el realizador de esa peli de culto llamado ''Historia de Ricky'', y bueno, no creo que muchos se vayan a molestar en dar con ella para dedicarle un visionado, pero yo la comento como una curiosa rareza de tantas que existen en el amplio mundillo de la exploitation. A los que les hace tilín Tarantino, puede que les mole, va en la línea de ésas que inspiraron sus variadas referencias cinéfilas.

Los violentos sólo entienden de violencia

martes, 26 de abril de 2016

Ocurrió cerca de su casa (1992) de Rémy Belvaux, André Bonzel, Benoît Poelvoorde



El gilipollas del asesino protagonista Ben (Benoît Poelvoorde)
Esta bizarrada experimental belga ha ido amparada con el paso del tiempo, con la coletilla de ser algo así como una película de culto (se llevó hasta varios premios en festivales de renombre, ahí es nada). Si en cierta manera, se antecedió un poco, fue a esta moda tan recurrente a día de hoy del falso documental o ''mockumentary'', cuyo estandarte acabaría siendo por antonomasia ''El proyecto de la bruja de Blair'' (o sea, una filmación con cámara en mano, intentando representar la mayor realidad posible). Filmada con un bajo presupuesto y en blanco y negro, los directores (que fueron tres, es más, también hacen de actores en la propia película) presentan las andanzas de un peligroso asesino muy particular, y lo hacen de la manera más fanfarrona y despótica que a uno se le pueda imaginar, siendo seguido por un equipo de televisión que va filmando en directo sus crímenes. 

Aquí de colegueo antes de ir a cometer crímenes

Una violación es algo muy común para aquí el amigo
La cuestión es que el film acaba siendo de un mal gusto inevitable, no sólo porque el asesino protagonista (y también uno de los directores) acaba resultado un pesado de cojones, mofándose con larga palabrería estúpida mientras viola, mata o comete la fechoría de turno, sino porque los propios reporteros acaban siendo cómplices y de sus delitos, disfrutando en todo momento con ello. La película parece querer recrear una especie de ''Henry, retrato de un asesino'' con reminiscencias de ''La naranja mecánica'' (pero al estilo mierder), nos muestra la vida de un criminal que para más inri pretende dar lecciones filosóficas y de moralidad. El resultado es un bodrio violento, sin sentido y sin la existencia de un mínimo de lógica en un guión absurdo e incoherente. 

Aquí estrangulando a una pobre viejecita

Los personajes son repugnantes, los actores de pena, el film es lento, aburridísimo y visualmente insoportable, y no sólo por el denigrante espectáculo que muestra, sino porque encima la forma en la que está filmado acaba mareando (motivo por los que odio en general los falsos documentales), dan ganas de echar mano de una biodramina al cabo de un rato. A mí me pareció una soberana mierda, un mojón de mucho cuidado que injustamente cuenta con cierta admiración por parte de un sector de cinéfilos que la aplauden como a una discreta obra maestra. Yo no tengo ninguna intención de tragarme esta porquería nunca jamás en mi vida. 

Muy influyente para Tarantino