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Mostrando entradas con la etiqueta George Stevens. Mostrar todas las entradas
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martes, 10 de mayo de 2016

Raíces profundas (1953) de George Stevens



El prota, el misterioso Shane (Alan Ladd)
Reputada y considerada consagrada obra maestra del western, bueno, en lo personal rara vez podré considerar una obra maestra a un western, porque básicamente no es un género que me guste especialmente (salvo algunas excepciones). ''Raíces profundas'' (título castellano que sustituye al original ''Shane'' que es en realidad el nombre del personaje protagonista, ¡qué chulos los traductores, de verdad!) fue un film la mar de influyente, y es que presentó un esquema cien mil veces retratado en el western con posterioridad (incluso fuera del propio género), lo cual tampoco conlleva desde mi punto de vista que eso la convierta automáticamente en una obra maestra, como tanto se vitorea. El esquema, es el siguiente, una familia desolada acosada por un matón que se quiere aprovechar de sus terrenos y para eso utiliza a esbirros cabrones para joderlos, llega un pistolero desconocido más chulo que un ocho y ayuda a la familia a plantar cara a los malos, se impone, se muestra como un ser al que nadie le puede toser y ¡catapum!, vence a los malos favoreciendo a los desamparados buenos. 

Shane con sus protegidos, la familia Starrett

El clan de los villanos
Simple como el mecanismo de un chupete, pero en 1953 supuso cierta novedad, y eso que ya apuntaba maneras de un western anterior para mí superior como fue la gran ''Solo ante el peligro'' (en especial ciertos detalles estéticos). El film es entretenido y está muy bien filmado (la fotografía en color en espléndida y la escenografía ídem), aunque creo que resulta ciertamente irregular en determinados momentos, cosa que los más cultos defensores del mismo parecen no señalar. La peli es muy vacía, en mi opinión, en cuanto al tratamiento de los personajes, en especial del protagonista, es soso, es mecánico, no se profundiza en él (aparte el actor Alan Ladd es de lo más estático e inexpresivo, lo cual no ayuda a compenetrarse con él). Lo mismo se puede decir de los villanos, algunos son demasiado caricaturescos. Todo lo que envuelve la historia no mata demasiado, es un tanto monótona, previsible, por momentos incluso un poco absurda (todos sabemos que en la pelea frente a frente, los malos son bobalicones muñecos contra el bueno que es invencible, ¡algo que pasa en todos los westerns y que los convierte en absolutamente inverosímiles e irreales!). 

El asesino sin escrúpulos Jack Wilson (Jack Palance)

En fin, que si tuviese que valorar fríamente ''Raíces profundas'' diría que es una peli importante dentro de su género, que cumple con la expectativas y patrones del mismo (o sea que a quien le guste el mismo, lo pasará genial viéndola) y que luce lo suficientemente bien como clásico de la época que es, a nivel visual y estético, pero de ahí a ser la inmortal obra maestra que se proclama que es en los círculos de los más entendidos, creo que va un largo camino, aunque también tengo que decir que la flojera que me produce el género, también influye en esta percepción.

El pequeño de los Starrett, Joey (Brandon De Wilde)
R.I.P. (1942 - 1972)

jueves, 13 de noviembre de 2014

La mujer del año (1942) de George Stevens



Sam Craig (Spencer Tracy) y Tess Harding
(Katharine Hepburn) pasan de ser rivales profesionales...
Película famosa por haber supuesto la primera coincidencia en pantalla de una mítica pareja del Hollywood clásico, los magnos Spencer Tracy y Katharine Hepburn, los cuales demostraron ser un dueto fílmico de gran carisma en numerosas ocasiones más. Quizás por esta curiosidad, "La mujer del año" se ha instaurado, según múltiples críticas que he consultado, en una especie de joya de la comedia sofisticada norteamericana de los cuarenta (los hay que también la señalan como una obra maestra). En mi opinión, dicha catalogación está desmedida, pues considero que, en base a muchos comentarios la mar de positivos que se han vertido a su favor, "La mujer del año" está infinitamente sobrevalorada. El problema es que el paso del tiempo la ha dejado a la altura del betún. Haciendo un pequeño esfuerzo quizás podríamos llegar a pasar por alto muchos de los constantes detalles machistas que presenta el film, a la par de tener en cuenta que el guión contenía una crítica implícita a estos comportamientos (en aquel momento, la mar de comunes), apoyándose en un discurso feminista amparado en el personaje de Hepburn. 

... a correspondidos amantes

Eso sí, la mujer a la cocina...
Pero lo que no se puede pasar por alto es que el libreto presenta momentos de auténtica estupidez. "La mujer del año" comienza como si fuese una comedieta, en la que dos personajes dispares y opuestos, dos periodistas -uno hombre y otra mujer- (las dos estrellas protagonistas), van componiendo una incesante guerra de discursos. Pero llegado un punto, ambos se enamoran y se casan y la comedia se va a la mierda y el film pasa a ser un dramón más bien petardo. Aquí es donde comienzan las incongruencias, sobre todo en el aberrante modo en el que se trata un tema tan controvertido como la adopción de un niño, el hecho de que el personaje masculino se desentienda del pequeño de acogida, como si fuese un simple cromo, porque la mamá no lo cuida, a mí me pareció algo no sólo simplón e inverosímil, sino también estúpido. Al menos si el film se abordase desde una perspectiva satírica o burlesca, pero no, pretende ser serio cuando desde mi punto de vista, acaba presentando un número alarmante de detalles absurdos (lo gracioso es que su guión fue premiado con un Oscar, ¡sin comentarios!). En resumidas cuentas, un film rancio, petardo, aburrido que sin embargo ha quedado instaurado como un memorable clásico gracias al carisma de sus dos estrellas protagonistas.

...que sino el marido se mosquea

lunes, 14 de abril de 2014

La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens



Dorothy McGuire es la virgen María
"La historia más grande jamás contada" pretendió ser algo así como la película definitiva sobre la vida de Jesucristo, así que sus productores decidieron hacer una súper producción de la ostia, con un presupuestazo enorme (20 millones de dólares, para la época, suponía tirar la casa por la ventana), un director de prestigio y doblemente oscarizado, George Stevens y, como era habitual en este tipo de películas, un reparto repletísimo de las estrellas más populares y cotizadas del momento en Hollywood. No obstante, la cosa no cuajó en esta ocasión y "La historia más grande jamás contada" fue un absoluto fracaso de taquilla en su momento, siendo además la película que puso fin a un larguísima lista de películas de cine épico que habían estado haciéndose como churros durante la década de los cincuenta y lo que iba de los sesenta. Era 1965 y no sólo el público dejó muy claro que empezaba a estar cansado de este tipo de películas, sino que además nuevas modas estaban imponiéndose, y claro, films de este estilo se estaban quedando obsoletos. La verdad es que viendo el film, no es de extrañar que la gente cagase para él, porque es un auténtico truño. El problema es que la premisa de la que partió no la hizo para nada atrayente a nivel comercial.

Jesucristo (un muy poco acertado Max von Sydow)

Charlton Heston es Juan, el bautista
(ensayando para "El planeta de los simios")
La idea era contar la vida entera de Jesucristo, bueno, uno puede mentalizarse de que la película va a ser larga, vale; pero ya que partes de la base de que vas a hacer una película que roza las cuatro horas, ¡joder!, digo yo que lo más apropiado no es llenarla de tiempos muertos, planos letárgicos en silencio e interminables secuencias sin alma, sin emoción, sin que ocurra nada (más que ver enfocados primeros planos de personajes estáticos). ¡Error!, ¿cómo pretenden hacer que alguien pueda tragarse un truño de cuatro horas, si diez minutos ya se hacen interminables? Y no os lo perdáis, resulta que la versión que se mantiene de la peli, es una recortada (a 200 minutos), que el metraje original estaba destinado que fuera de 260 (o sea que le quitaron una hora), vamos, lo que hubiese supuesto semejante ladrillo. Por otro lado, una de las mayores pifias que le veo al film es la elección de muchos de sus actores para ciertos roles. Si bien, como ya he dicho, en la película abundan actorazos y grandes estrellas, pero que se hayan completamente desubicados en sus papeles, no tienen carisma en ellos y no resultan creíbles. 

Telly Savalas es Poncio Pilato

Claude Rains es Herodes
El caso más claro es el de Max von Sydow, un gran actor sin duda (que ahí sigue currando con más de ochenta años a cuestas), pero que no pega para nada como Jesucristo, no transmite nada (y eso, tratándose del personaje que encarna es bastante inaceptable, creo yo). Para von Sydow supuso el primer papel en América, pues venía de ser la estrella de muchos films suecos del maestro del aburrimiento Ingmar Bergman, y en mi opinión su inicio no fue nada memorable. También encontramos por ahí a Charlton Heston (sí, una vez más en otro film épico-biblico), como Juan el bautista, que está francamente horrible, parece más un neanthertal (hubiese pegado más su performance en "El planeta de los simios", igual al verlo aquí, por eso lo escogieron para protagonizar posteriormente dicha película). Por ahí también pululan rostros como Telly Savallas, Claude Rains, Sidney Poitier, Angela Lansbury, Dorothy McGuire, Donald Pleasence y hasta John Wayne (que resulta hasta cómico como centurión romano, que al hombre lo sacaban del western y lo desubicaban al pobre); todos haciendo papeles de míticos personajes bíblicos, véase Poncio Pilato, la virgen María, etc; pero que ninguno realmente me llega a cuajar ni a resultar lo más mínimamente carismático; de verdad.

La última cena

Donald Pleasence es Satanás
Eso sí, lo peor es, como ya he dicho, el tedio que supone. En su afán por mostrarnos bonitos planos panorámicos de paisajes naturales y mucha "poesía visual" (algunos fragmentos llegó a rodarlos David Lean, entre su "Lawrence de Arabia" y su "Doctor Zhivago", dos obras que en cuanto a pesadez también colindan muy bien con ésta), George Stevens se olvidó de imprimir ritmo en su película, y francamente, tragarse de esta forma los 200 minutos del film, pues como se hace tan difícil que subir un monte empinado en una bicicleta sin sillín; ¿os hacéis una idea de lo que supone esta hazaña? Pues aplicarla a la dificultad de tragarse ese mamotreto. Sí, visualmente, no vamos a negar la mayor, está muy bien filmada, posee una fotografía y una ambientación soberbias y patatín y patatán. Pero vamos, el hecho de que uno ande fijándose en estos aspectos, deja bastante claro su nulidad de causar un mínimo atisbo de interés en su vía argumental. 

Sidney Poitier ayuda a Jesús a cargar con la cruz

Por cierto, la escena de la pasión, es para mí, de lo peorcito que se ha filmado; un momento tan tenso y dramático se ve reflejado aquí de manera tan sosa y tan descafeinada, ¿por qué?, porque no tuvieron agallas a mostrar ni un mínimo aspecto de la tortura física a la que sometieron al pobre Cristo que, sin que hiciese falta mostrar la barbaridad que testificaría el film de Mel Gibson, "La pasión de Cristo", no hubiese estado mal que como mínimo nos hubiesen hecho partícipes del cruel calvario del protagonista, lo que le habría transmitido algo más de dramatismo a lo sumo. En fin, que a mí la película me pareció una soberana tortura, la vi por partes (y en varios días), porque me fue imposible hacerlo del tirón. No me extraña que supusiese el final de la recurrente producción de films épicos que llevaba una década siendo tan popular en Hollywood.

La crucifixión

sábado, 5 de octubre de 2013

Un lugar en el sol (1951) de George Stevens



George Eastman (Montgomery Clift), todo un antihéroe trágico
''Un lugar en el sol'' es la adaptación cinematográfica de la famosa novela ''Una tragedia americana" de Theodore Dreiser, uno de esos films que un día me vi, por mera curiosidad, sin esperar nada especial, debido a que a mí los melodramas pastelosos tienden a interesarme bien poco, pero que contra todo pronóstico acabó encantándome. Tiendo a desconfiar mucho de esas críticas que ponen por las nubes films como éstos, en los que se haya inmerso el amor imposible de una pareja perteneciente a clases sociales diferentes (sobre todo si son pelis clásicas), ya que en, todo hay que decirlo, en la mayoría de los casos que he encontrado suelen concederles el apelativo de obras maestras a pastelones infumables, que muchas veces no tengo ganas ni de terminar de ver. A priori "Un lugar en el sol" me parecía uno más de estos ñoños engendros, pero no, para mi sorpresa me topé con un maravilloso drama, repleto de amor, odio, traición, codicia, dolor y fatales casualidades. 

Alice Tripp (Shelley Winters) una incansable trabajadora de clase media

Alice se convertirá en el rollito del atractivo George
La peli nos cuenta la desgraciada historia (¡porque vaya una desgracia con mayúsculas que nos presenta!) de un joven sin oficio ni beneficio llamado George (Montgomery Clift). El chaval vaga por el mundo y consigue un empleo en la fábrica de un tío lejano suyo, el cual tiene pasta para hundir un galeón. A partir de entonces, conocerá a dos mujeres que serán claves en su vida, para bien y para mal. Por un lado está Alice (magnífica Shelley Winters), una simple empleada de la fábrica con la que tendrá una corta relación en la que poco se implica emocionalmente, en pocas palabras, se acuesta con ella un par de veces y luego si te he visto no me acuerdo. Y por otro está su verdadero amor, la bella Ángela (Elizabeth Taylor), una señorita de la Alta Sociedad, muy fina y muy educada y por la que nuestro prota perderá la cabeza y además ella le corresponderá con la misma dosis de sentimientos afectivos. La suerte parece sonreirle a George que pretende estabilizar su vida al lado de Ángela, aún a pesar de las barreras interpuestas entre ambos al pertenecer a clases sociales muy distintas. Pero, los problemas no tardarán en llamar a su puerta cuando Alice aparezca de nuevo en su vida, reclamándole la paternidad de un bebé que crece en sus entrañas. De pronto, George verá peligrar su nueva y feliz situación y no podrá evitar que se le venga a la cabeza, lo mucho que le solucionaría las cosas que su antiguo rollito (con feto incluído) desaparezca de la faz de la Tierra. Será cuando nuestro prota tenga que enfrentarse a un duro dilema moral. 

Pero aparecerá la sofisticada y bellísima Ángela Vickers
(Elizabeth Taylor) y George perderá la cabeza por ella

George intenta impresionar a Ángela jugando al billar
Para mí un gran acierto de la película es que a pesar de tener como eje central una historia de amor, no abusa del romanticismo pasteloso y ñoño, lo que puede hacer que sea enormemente disfrutada con facilidad hasta por aquéllos (como a mí) que no le tengamos mucho apego a las historias románticas. Otro punto a su favor es que presenta una historia increíblemente atrapante, en la que no faltan ciertas dosis de intriga que le añaden mucha chicha al argumento. El tratamiento de los personajes es magnífico, sobre todo el del protagonista y el de su rival embarazada (que en lo personal, es mi favorito, porque me parece el más tierno y el que más suscita la compasión del público). Ni qué decir de las interpretaciones, todas fabulosas, en mi opinión destacando a Shelley Winters, vale que Elizabeth Taylor sale guapísima, tanto que parece un ángel (bien le viene el nombre a su personaje) y ¡ojito! que tiene 17 añitos; pero bueno se nota que estaba afrontando uno de sus primeros papeles protagonistas y que le quedaba quizás algo por aprender en el mundo de la interpretación para conseguir sorprender al público con una actuación sobresaliente, sin más aquí está correcta. Digamos que la Winters compensa con su desgarradora interpretación lo que la Taylor hace con su físico arrollador. Por lo demás, dirige otro grande de Hollywood, George Stevens (ganador del Oscar al mejor director), autor de otras pelis milenarias como "Raíces profundas" o "Gigante" (¡qué rollo de película, ésa sí me pareció un pastel!), por lo tanto es obvio que el film no carece de una realización excelente y cuyos aspectos técnicos, pues están al nivel esperado (de hecho, prácticamente todos ellos recibieron el premio Oscar en sus correspondientes apartados: fotografía, vestuario,...). 

Ángela también empieza a sentir algo por George

Al final el amor surgirá entre ambos
Dicho esto, creo que "Un lugar en el sol" posee una cierta crítica, un cierto mensaje, que no dejará indiferentes a aquéllos que afronten su visionado y además les invitará a la reflexión. Las consecuencias del odio, de la obsesión, hasta qué punto somos conscientes de los errores que podemos llegar a cometer en la vida, la magnitud de algunos de esos errores, el cómo se deben afrontar; no sé, leyendo entre líneas son algunas de las preguntas que me parece que nos plantea el argumento a través del desgraciado personaje protagonista, quien suscitará en nuestras mentes tanto rechazo como compasión. Francamente me parece que es bastante aterrador, pensar en frío, lo mucho que podemos llegar a parecernos a un ser como él en determinadas circunstancias y lo desolados que podremos sentirnos de vernos en el entuerto en que el tipo quedará irremediablemente atrapado. En fin, poco más puedo aportar, desde luego es una película imprescindible, una gran joya de cine clásico, imperecedera y maravillosa.

Pero las cosas se complicarán cuando George sea juzgado por un crimen horrible

*MI MOMENTO FAVORITO: el tenso viaje en barca de Alice (Shelley Winters) y George (Montgomery Clift), el cual tendrá un trágico y triste desenlace, para ambos.

¿Un romántico paseo en barca a la luz de la Luna?