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Mostrando entradas con la etiqueta Larry Cohen. Mostrar todas las entradas
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jueves, 28 de julio de 2016

Secuestradores de cuerpos (1993) de Abel Ferrara



El ejército será el objetivo de la invasión
Otro remake cinematográfico (tercera película) de la famosísima historia de Jack Finney, ''La invasión de los ladrones de cuerpos'', llevadas ya a la pantalla en 1956 por Don Siegel y en 1978 por Philip Kaufman, resultando ambos casos grandes y brillantísimos clásicos de la ciencia ficción. En esta ocasión tenemos en el guión dos nombres habituales dentro del género de terror, Larry Cohen (autor de ''Estoy vivo'' y ''Maniac Cop'') y Stuart Gordon (responsable de ''Re-animator'' y ''Resonator'') y en la dirección a todo un renombre del cine de autor, Abel Ferrara (artífice de esa joya exploitation ochentera, ''Ángel de venganza'' o de ''Teniente corrupto''). Pues bien, el pack venía adornado además con rostros de buenos actores, véase Meg Tilly, Forest Whitaker o R. Lee Ermey (el desagradable sargento de ''La chaqueta metálica''), por un presupuesto nada desdeñable y un diseño de producción laborioso y profesional. 

Empieza la suplantación de cuerpos

Jennie Platt (Christine Elise, la genuina
heroína de ''Muñeco diabólico 2'')
La historia es la misma que en las anteriores versiones, sólo que se desarrolla en el interior de una base militar, claramente como medio de crítica al militarismo (valga la redundancia), en la que se irá produciendo la consiguiente invasión extraterrestre por parte de unos suplantadores de los cuerpos humanos, por copias exactas, pero sin alma, sin sentimientos y sin vida propiamente dicho. El film como tal está bien, está correctamente realizado, tiene una buena factura técnica, buenos efectos especiales y en líneas generales cumple como peli de su estilo. El problema es cuando surgen las comparaciones con las pelis anteriores, y es donde ésta comienza a adolecer. La peli se queda corta teniendo en cuenta que sus dos anteriores versiones son claramente mejores, tanto a la hora de presentar el argumento, y sobre todo a la hora de generar suspense e inquietud. 

Ésta ya no es humana

Una copia muy sensual
La peli de Ferrara se ve más floja en cuanto a este aspecto, puede que posea algo más de acción, pero se echa en falta algo más de tensión, que se profundice algo más en los personajes (que te lleguen a importar algo más) y sobre todo esto se nota en el clímax final, bastante acelerado y apresurado, como si ese tramo del guión hubiese sido escrito sin saber exactamente qué ofrecer. Y en líneas generales, esta ''Secuestradores de cuerpos'' no ofrece nada especial, mientras las anteriores se coronaron como clasicazos, ésta podría haber sido realmente prescindible y así se vio reflejado el interés del público, puesto que en taquilla fue un fracaso y pasó bastante inadvertida. Con todo, a mí me gustó, es claramente inferior a las otras versiones, pero me pareció entretenida, aunque se notaba que Abel Ferrara andaba perdido en el terreno de los blockbusters pirotécnicos y en el género que aquí trató de abordar.

Se lía en la base

miércoles, 6 de julio de 2016

Maniac Cop (1988) de William Lustig



Hay un poli psicópata suelto
Todo un clasicazo de la serie B más macarrónica de los ochenta, una peliculilla de auténtico culto para los amantes de la caspa, que presentó todo un villano memorable que incluso hasta contó con su propia saga, me estoy refiriendo al poli psicópata Matt Cordell. La historia me parece bastante original, desde luego, trata sobre una serie de crímenes que asolan Nueva York, en los que las víctimas presentan síntomas de extrema violencia. La cuestión es que según declaraciones varias, el asesino es un policía, lo cual pondrá en jaque a todo el mundo y se desatará el caos. En efecto, el causante es el difunto Matt Cordell, un policía que fue asesinado brutalmente, después de haber sido encarcelado, por unos reclusos a los que él mismo ayudó a meter entre rejas. Cabreado contra un sistema al que juró defender y que le propició la muerte, el Cordell zombie no parará de impartir su violenta y sangrienta justicia personal, a no ser que alguien consiga detenerlo. 

El prota, el agente Jack Forrest (Bruce Campell)

Este psicópata es un bestiajo
Bueno, el film supuso la unión de un dueto de personalidades con bastante caché dentro del género de terror de clase B, el guión viene firmado por Larry Cohen (creador de esa mítica saga del bebé asesino de ''Estoy vivo'') y está dirigido por William Lustig (responsable de la magna ''Maniac'' y de ''Vigilante'') y dentro de sus limitaciones, está muy bien constituido, la acción está narrada con pulso y agilidad y está filmado con solvencia técnica. En el reparto también se encuentran rostros habituales del género, véase a Bruce Campbell (prota de la saga de ''Posesión infernal'') o a Tom Atkins (visto en ''La niebla'' o ''El terror llama a su puerta''), amén de un cameo del boxeador Jake La Motta (aquél que interpretó Robert De Niro en ''Toro salvaje'' y que le valió un Oscar a éste). Pero sin dudas, la aparición más memorable es la de Rober Z'Dar, mítico antagonista del cine de los ochenta, cuyo rostro peculiar le propició interpretar a dispares villanos en múltiples películas y que aquí hace del psicópata Matt Cordell. 

El poli Matt Cordell (Robert Z'Dar) siendo asesinado...

Z'Dar falleció el año pasado, tenía una enfermedad que le causaba el crecimiento anormal de varios huesos de su cara, concretamente el maxilar inferior, lo que facilitó su aspecto terrorífico para este personaje. Destacar del film también, desde su punto de vista estético, ese aire sucio de la ciudad de Nueva York, inseguro y oscuro que por ejemplo Lustig ya había sabido retratar en pelis anteriores suyas. En definitiva, es un film muy recomendable, no es una maravilla, obviamente, pero no hay ningún fan de la serie B de la década que se lo pueda perder.

...pero su venganza de ultratumba será terrible

viernes, 13 de marzo de 2015

Sigue vivo (1978) de Larry Cohen



La nueva parejita de desafortunados papis
(Frederic Forrest y Kathleen Lloyd)
Aquí la secuela directa de ''Estoy vivo'' de 1974, dirigida por Larry Cohen. De nuevo Cohen repite como guionista y director y presenta una continuación un tanto irregular. De nuevo se nos presenta a una parejita feliz por el inminente alumbramiento de su primogénito. Pero claro, esta felicidad se verá truncada rápidamente cuando descubran que el bebé que espera la mujer es un bicho mutante como aquél de la primera parte que se cargó a un montón de peña nada más salir del vientre de su mamita. Pero en esta ocasión, este retoño no estará solo, sino que tendrá la compañía de otro dueto de bebés mutantes, cuidados y resguardados por un grupito de científicos que apuestan por estudiar esta nueva ''raza'' de seres, en lugar de proceder a su exterminación. Entre los que postulan a favor de no eliminar a estos bebés, se encuentra Frank Davis (repite John P. Ryan), el que fuese el padre del bebé asesino de la primera peli, el cual intentará instruir a la parejita protagonista en los cuidados necesarios para criar a su ''tierno'' retoño. 

Asistiendo a otro infernal parto

John P. Ryan repite como Frank Davis
Pero claro, este trío de criaturas tiene bastante mala leche, y no tardarán en salir por ahí en busca de sangre. Bueno, la secuela de ''Estoy vivo'' carece de la mayoría de las virtudes de su antecesora. En primer lugar, en lo referido a su premisa y desarrollo calca bastante a la peli original, por lo tanto aquí podemos olvidarnos de golpes de efecto, y por sentado, se evapora todo atisbo de novedad. En segundo lugar, sí, podemos ver que el número de ''enemigos'' aumenta, ahora no sólo hay un bebé asesino sino que hay tres, lo cual podría crearnos ciertas expectativas de que esta secuela aguarda más sangre, más muertes y más mala leche. ¡Pues no! ''Sigue vivo'' es bastante más contenida que su antecesora, menos violenta y acusa una escasez de sangre muy incómoda, lo cual incumple la regla número uno de toda buena secuela (como bien apuntaba el entrañable Randy en ''Scream 2''), ofrecer un espectáculo más pasado de rosca para enganchar de nuevo al público, ¿qué sentido tiene proseguir una historia, y ofrecer una continuación más light y descafeinada? 
 
Los bebés mutantes se multiplican

A la caza de los bebés mutantes
En tercer lugar, la peli peca de andarse en exceso por las ramas, una buena secuela debe ir más al grano, pues ya estamos curtidos de los suficientes antecedentes y lo que hace falta en pasar a la acción de forma más rotunda. Vale, ''Sigue vivo'' tampoco es del todo desdeñable, ofrece algún que otro momento ciertamente destacable, por ejemplo a la hora de ofrecernos algún detalle más concreto acerca de la naturaleza de los bebés mutantes y un cierto halo de crítica hacia la sociedad, haciendo una clara segmentación entre la peña que se los quiere cargar, repudiándolos por ser diferentes, u la que ve en ellos una nueva raza a la que proteger y sobre la que se puede aprender (si leemos entre líneas, podríamos atribuirlo a cualquier otro aspecto que la sociedad en la que vivimos puede tachar de ''diferente''). No obstante, en resumidas cuentas, como película de terror de sus características es la mar de floja, dista mucho de la grandiosidad inherente en su antecesora (un clásico la mar de original) y peca de ser pesada, edulcorada y muy poco novedosa. Como curiosidad, y si se es un admirador acérrimo de cualquier patata de serie B existente en la Tierra, puede ser interesante echarle un vistazo, pero en mi opinión es bastante cutre y acusa un clarísimo e imperdonable empeoramiento en comparación con la original.

El pobre Frank Davis no tendrá un muy buen final

lunes, 2 de marzo de 2015

Estoy vivo (1974) de Larry Cohen



Los Davis (John P. Ryan y Sharon Farrell), unos orgullosos
padres en la espera de un feliz alumbramiento
Si alguien creía que el bebé más peligroso del celuloide era el de ''La semilla del diablo'', estaba un pelín equivocado. En 1974, el director y guionista Larry Cohen (experto en bizarradas varias) sacó a la luz este pequeño clásico de serie B que con el tiempo ha visto aumentado su número de adeptos. El film, no se puede negar, parte de una premisa la mar de original y llamativa para todo aficionado al terror, y es que el villano de marras, es un bebé. Pero no un bebé dócil y bonito, para nada, una especie de bicho mutante que se arrastra a gatas llevando la muerte allá por donde pasa. El argumento cuenta como un matrimonio (John P. Ryan y Sharon Farrell) está esperando con ansias el nacimiento de su nuevo hijo. Pero resulta que la madre, tomó unas pastillas que ocasionan que no sólo el bebé no venga normal, sino que es una especie de monstruo que nada más ver la luz, arma una escabechina sangrienta en el hospital.

El parto se muestra complicado

Masacre en el quirófano
El bebé asesino escapa del lugar y se va cargando a diestro y siniestro, convirtiéndose en una amenaza para la seguridad de los humanos. La policía, el ejército y la de mi madre, montarán patrullas de búsqueda con el afán de detener a esa criatura tan mortífera, mientras que su propio padre, se debatirá entre su deseo de destrucción de dicho ser y su amor por él, al fin y al cabo, es su hijito. ''Estoy vivo'' es una película que, dentro de su modestia y sus errores (que los tiene, debido a su escasez de medios mayoritariamente), no desmerece para nada, de hecho creo que se ha ganado a pulso el apelativo de clásico de culto. Lo más curioso, obviamente, es su originalidad argumental, porque no me digáis que no resulta retorcido el hecho de presentar como elemento asesino, a un bebé.

El bebé es muy especial y sanguinario

El padre intenta proteger a su retoño,...
La peli además muestra interesantes reflexiones y críticas hacia la sociedad, por ejemplo observando como los medios de comunicación machacan impunemente a los padres de la criatura, convirtiéndose a su vez en víctimas de un acoso masivo, o la presencia de ese pacto miserable entre la farmacéutica (cuyas pastillas son responsables de la mutación del crío) y los polis para eliminar al bebé monstruo, para lavarse las manos en el asunto y no salir enmierdados, en fin, que se muestran en el guión detalles muy interesantes que Larry Cohen pretende poner de manifiesto, al fin y al cabo los humanos acabamos siendo monstruos más perversos. Incluso la peli tiene su parte tierna cuando vemos cómo el supuesto monstruo, muestra su lado afectivo con aquéllos a los que reconoce como su familia (su madre, su padre, su hermano mayor). En resumidas cuentas, sin ser una gran película, sí que merece la pena al menos por lo peculiar de la propuesta. A destacar el aspecto grotesco del bebé (el cual no se ve mucho, mayoritariamente para que no se note mucho que es un más que evidente muñeco) y esa magna BANDA SONORA orquestada por el mismo Bernard Herrmann (el colaborador habitual de Hitchcock).

...pero es que el bicho se las trae de lo mortífero que es