Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta kaiju-eiga. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta kaiju-eiga. Mostrar todas las entradas

miércoles, 11 de noviembre de 2015

Mothra (1961) de Ishirô Honda



Los indígenas con sus danzas
Ishirô Honda continuó creando enormes y devastadores monstruos, dispuestos a poner en jaque a Japón entera. Tras ''Godzilla'' y ''Rodan'', le toca el turno a Mothra, una polilla gigante que, a diferencia de los otros dos, no es en sí una villana. Lo que marca la personalidad a este film es que Mothra no representa el mal destructor, sino que hace su aparición para aplacar un acto miserable perpetrado por el ser humano. La historia trata de una expedición que viaja hasta una remota isla repleta de indígenas. Allí encuentran a un par de gemelas diminutas, las cuales son las guardinas de una deidad llamada Mothra, y de cuya labor reside el custodiarla. Un tipejo sin escrúpulos las secuestra y la exhibe en Tokio como una mera atracción. Las gemelas pues, usan sus poderes telepáticos para despertar la propia Mothra, la polilla gigante que emprenderá la búsqueda de sus guardianas, arrasando Tokio entera en su labor de rescate. 

El gigantesco huevo de Mothra

Las dos gemelas diminutas
Por lo demás, el film no aporta especiales variaciones que no se hayan visto ya antes y, que seguirían explotándose, en el cine de monstruos japonés denominado como kaiju-eiga. La peli posee buena factura, dentro de su precariedad, y aunque el aspecto de la polilla canta bastante a peluchito, los efectos especiales no están del todo mal (las maquetas de edificios y demás están bastante curradas), en especial mola ese instante en el que la Mothra polilla se hace un capullo y aparece como una enorme mariposa. El film se reserva cierta crítica social, dándole un pescozón a la codicia humana y su afán por poseer cosas que no le pertenecen, que son libres y de la naturaleza. Por ello ''Mothra'' no es en sí un film sobre monstruos destructivos como tal, al igual que por ejemplo las dos anteriores que nombré, a pesar de que conserva sus claras características. 

Los protas tienen un poco de caraja encima

Es meramente otra curiosidad que conocer, que no sólo Godzilla erigió su flamante figura sobre los ''altos edificios'' de Tokio, aunque éste fuese por derecho propio, el rey de los bicharracos orientales de la época. Posteriormente, esta industria japonesa se abasteció en gran parte, de la producción de numerosos films, en los que estos ''entrañables'' monstruitos pasarían a romperse el jeto entre ellos.

Mothra dispuesta a atacar Tokio

lunes, 18 de mayo de 2015

Gamera, el mundo bajo el terror (1965) de Noriaki Yuasa



Gamera despierta de su siestecita
Durante los años sesenta, Godzilla era el rey de las taquillas niponas. El inmenso dinosaurio se había convertido en un icono entre destrozo y destrozo y pelea con otros bicharracos gigantescos de su estilo, generando una innumerable saga de películas, a cual más cutrecilla. La productora Toho, se hizo de oro gracias al tirón de Godzilla, así que en 1965 otra productora japonesa rival, la Daiei, decidió sacar su propio personaje, el cual combatiese a Godzilla en la taquilla. Así nació Gamera, una inmensa tortuga de sesenta metros que, al igual que su coetáneo saurio, expulsa fuego por la boca y además vuela. Éste que nos ocupa fue el primer film en el que dicha tortuga hizo su aparición, pues también surgió su propia saga de películas en las que la propia Gamera iría combatiendo otros bichos (sí, exactamente igual que Godzilla, las diferencias son ínfimas). 

Los científicos de turno sacando sus conjeturas

Gamera muy cabreado
''Gamera, el mundo bajo el terror'' (también denominada como ''Gamera, el invencible'') es un film argumentalmente al que también arrancó la saga de Godzilla, la original ''Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo'', el tortugón radioactivo es despertado de su siesta en el Ártico, donde llevaba añísimos oculta y las malas pulgas harán mella en él. Gamera emprenderá el vuelo y comenzará a atacar a los japoneses que intentará huir desesperadamente para no perecer como víctimas de su poder destructor. El ejército y demás intentarán detenerla, a pesar de que parece indestructible. Técnicamente el film presenta múltiples aciertos, unos efectos especiales (sí bien es cierto, a día de hoy muy anticuados) en su momento bastante decentes, una puesta en escena muy loable y lo mejor, una sombría fotografía en blanco y negro que refleja malrollismo y acentúa una lúgubre estética. 

Gamera preparada para echar a volar

Como con Godzilla, este primer film de Gamera distancia mucho de lo que serían posteriores películas de la misma, presentándola en este caso como un ser monstruoso, o sea, el villano que hay que combatir y que pone en peligro a la humanidad, mientras que el resto de la saga fue más bien enfocada a un público más infantil y además la tortuga pasa a ser una aliada de los humanos, defendiéndolos del ataque de otros bicharracos peligrosísimos. En fin, una clásico del kaiju-eiga, curioso por ser el principal oponente del famosísimo Godzilla, y porque a diferencia de otros muchos mojones nipones del estilo, resulta bastante destacable desde el punto de vista de su realización.

Gamera destrozando ciudades, que es lo que mejor se le da

viernes, 1 de mayo de 2015

King Kong contra Godzilla (1962) de Ishirô Honda



De visita en la isla de Kong
Hilarante crossover perpetrado por el mismo director de la clásica ''Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo'', film que con todo merecimiento se ha ganado su alto puesto en la historia de la ciencia ficción y de las monster movies. Aquí nos encontramos ante una payasada de grandes proporciones (tanto como las de los dos protagonistas), un espectáculo deplorable cercano a la serie Z más chunga y a años luz en lo referido a la calidad (para mal, por supuesto) con respecto al film original de la criatura que aterrorizaba Japón. Sin más, lo que nos encontramos es una batalla campal entre los dos míticos monstruos. 

King Kong es todo un sentimental

Godzilla sigue siendo todo un cabroncete
Godzilla reaparece de nuevo para cargarse un poquito más Japón (que no había tenido bastante y se aburría el pobre) y como método para detenerlo, a un puñado de científicos (como muy pocas luces) no se les ocurre mejor solución que irse a una isla remota, en el quinto culo del mundo, y capturar a King Kong, para traerlo hasta Japón (¡hilarante viaje!) y que se dé de hostias contra Godzilla y así el lagartón gigante se lo piense dos veces antes de volver a asomar el hocico por allí. Vamos, muy lógico todo. El film me parece un auténtico petardo, repleto de instantes muertos, de pesadísimos diálogos pseudocientíficos y de momentos absurdos a más no poder, a modo de relleno entre las apariciones de los dos monstruos y para hacer tiempo hasta su enfrentamiento final, el cual también es una mierda tremebunda. 

Godzilla y King Kong a punto de partirse la cara

''King Kong contra Godzilla'' es toda una colección de despropósitos, desde efectos cutrísimos (¡ojito al cante excesivo que pegan las maquetas que los ''bichos'' destruyen, para simular sus grandes proporciones!), hasta un guión demencial, actores abominables y un sin fin de defectos más que la convierten en una basurilla sin atractivos dignos de destacar. 

No, no están bailando un vals, se están dando de hostias

jueves, 8 de mayo de 2014

Rodan (los hijos del volcán) (1956) de Ishirô Honda



Dura jornada en la mina
Tras el grandísimo éxito de "Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo", los miembros de la productora japonesa Toho, se pusieron manos a la obra para elaborar films de temática similar a su film estrella, para intentar emular un éxito similar y a su vez, exportarse al terreno americano, en donde estaban triunfando las películas de ciencia ficción en los que era notoria la presencia de monstruos gigantes que producían estragos entre la población. Así el país más castigado por la energía atómica parecía seguir dejando clara su protesta a través de monstruosas creaciones que, a través del celuloide, convertían en víctimas a su desdichada población. Con el mismo director de "Godzilla", Ishirô Honda, que ya había demostrado una excelente labor de realización en dicho film, se dispusieron a crear otro kaiju-eiga (nombre por el que se denominó a este tipo de películas realizadas en terreno oriental), con otro monstruo tan imponente como el propio Godzilla. Bueno, así nació Rodan, un inmenso pterodáctilo que pondrá patas arriba Japón, como hacía escasos dos años antes había hecho su compadre sáurico. 

Algo peligroso causa bajas en la mina

¡Mutaciones peligrosas!
Todo comienza cuando, los trabajadores de una mina subterránea, se topan con unas horrendas criaturas que los atacarán. Estos seres son una especie de orugas gigantes que al salir al exterior de la mina, provocarán el pánico en las ciudades más cercanas. No obstante, con la participación del gobierno de por medio, estos peligrosos bichos mutantes, consiguen ser eliminados. La paz parece volver a instaurarse en la comunidad, pero lo que nadie sabe, es que lo peor está por llegar. Estos insectos no eran más que el sustento de una criatura más mortífera que habita en una cueva oculta más allá de los oscuros túneles de la mina, esta criatura es Rodan. El pterodáctilo gigante alzará el vuelo con muy malas pulgas y procederá a la destrucción de las urbes más cercanas, porque este bichito es capaz de crear con sus alas, peligrosísimos vientos huracanados capaces de derrumbar hasta el edificio más alto. Ni el ejército parece poder deternerlo, así que hacer frente a esta amenaza supondrá mortal. 

¿De quién es ese gigantesco huevo?

Mini-Rodan hace su aparición
Pues bueno, en sí "Rodan" es un clon de "Godzilla" (línea que seguirían los numerosísimos kaiju-eiga que se proseguirían haciendo durante décadas posteriores), una estructura narrativa similar y un devenir de los acontecimientos que poco se modifica con respecto al primer film de Ishirô Honda. El aspecto más notorio de la película, por supuesto, es el diseño del propio monstruo, que resulta bastante original y, para la época, molón. Los efectos especiales (como siempre digo, teniendo en cuenta el momento en que se llevó a cabo) son de primerísima calidad; a destacar la construcción de geniales maquetas, las cuales eran destruidas para simular los ataques del monstruo sobre la ciudad. En sí todo lo referente al aspecto visual es muy decente, incluso superior a muchas otras producciones del estilo americanas, mucho más patateras y de andar por casa. La película es bastante amena y entretenida; teniendo en cuenta también, por supuesto, que se da por sentado que sabemos lo que nos vamos a encontrar y que las sorpresas en su argumento, son más bien pocas o casi nulas. "Rodan" se terminó convirtiendo en otro gran éxito, incluso obtuvo una potente distribución fuera de su país, lo que le proporcionó cierto y merecido estatus de culto dentro del amplio universo de las monster movies, lo que a su vez provocó más que la Toho siguiera probando nuevas propuestas para sacara a la luz nuevas películas con distintos monstruos tan originales como destructivos. Sin más, una película muy disfrutable para todo aquel admirador de las monster movies de antaño. 

¿Es posible que sigan existiendo los pterodáctilos?

*MI MOMENTO FAVORITO: los ataques por parte de Rodan a la ciudad, elaborados mediante excelentes maquetas y efectos muy artesanales entrañables. 

La ciudad a punto de ser devastada

martes, 22 de octubre de 2013

Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954) de Ishirô Honda



Godzilla empieza con ataques más discretos
a pequeñas embarcaciones
Aunque parezca imposible de creer, cuando en 1998 se estrenó la versión americana de "Godzilla" realizada por Roland Emmerich, había muchos que desconocían que este personaje tan particularmente destructivo, era ya más viejo que el tebeo y además de su procedencia nipona. Yo tenía 11 años cuando ese "Godzilla" llegó a las pantallas de todo el mundo y aunque, cuando la vi en el cine en ese momento, no había visto ningún otro film de esta especie de monstruo sáurico, por supuesto que conocía su existencia milenaria en el terreno cinematográfico. La silueta de este prehistórico Godzilla, que canta a la legua que se trata de un señor enfundado dentro de un traje, es famosísima, por ello me parecía increíble cómo era posible que hubiese gente a la que el film de Emmerich les hubiese supuesto el descubrimiento de dicho feroz personaje. De hecho llegué a oir por ahí, en boca de muchos que iban de entendidos, que el "Godzilla" americano le debía su aparición a "Parque Jurásico" de Spielberg. En fin, ésos son temas que ya abordaré cuando hable de dicha película, pero ahora vamos con esta versión japonesa de 1954. 

Observando las bien reflejadas huellas de Godzilla

Charlando sobre los dinosaurios
"Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo" (título completo en español), fue la respuesta oriental al tremendo éxito de films americanos de temática similar, o sea de monstruos gigantes devastando ciudades enteras (concretamente de "El monstruo de los tiempos remotos" en 1953, amén de otros clásicos más milenarios como "King Kong" de 1933). Recordando, en esa época comenzó a dar señales de vida el llamado "terror atómico", subgénero enmarcado dentro del terror y la ciencia ficción que intentaba reproducir en pantalla, a modo extremadamente trágico, los aterradores posibles efectos secundarios de las bombas atómicas utilizadas en la Segunda Guerra Mundial. Japón fue un país brutalmente golpeado en este sentido, tras el lanzamiendo de las bombas de Iroshima y Nagasaki, por lo que el drama humano producido por ese devastador ataque, seguía muy presente. Pues bien, los japoneses quisieron demostrar que podían utilizar, en cierto sentido, ese golpe tan trágico de su historia, para demostrar que podían hacer películas sobre el "terror atómico" que perfectamente pudiesen competir con el mercado americano. 

El doctor Serizawa (Akihiko Hirata) intentando buscar la manera de destruir a Godzilla

Y así fue como el director Ishirô Honda (asistente de nada más y nada menos que del señor Akira Kurosawa, eminencia por excelencia el cine japonés), se puso manos a la obra para realizar una película que reflejaría como nunca los efectos secundarios más aterradores de la tecnología atómica. Y así nació Godzilla, una bestia descomunal, una especie de híbrido de dinosaurio y de lagartija gigante mutada, que escupe fuego y cuyo hobbie principal es destruir a pisotones cualquier edificio que se le ponga por delante. De la mano de los prestigiosos estudios Toho, se puso a disposición del equipo un muy aceptable presupuesto (aunque no dejaba de ser discretito), que les permitió la suficiente libertad creativa para parir todo un clásico de este tipo de cine. 

Hideto (Akira Takarada) y Emiko (Momoko Kôchi hablando
con el periodista Hagiwara (Sachio Sakai)

Godzilla asoma la cabecita
En la peli no falta dramatismo y denuncia social. Dramatismo porque nos reflejan muy gráficamente la situación de las personas inocentes, víctimas de los ataques de Godzilla y retratan con gran realismo una situación crítica para las personas, sobreviviendo como pueden entre los escombros, socorriendo a los cientos de heridos. Si observásemos esas imágenes sin saber que se trata de una peli de Godzilla perfectamente podrían pasar por una réplica del sufrimiento de un grupo de personas a consecuencia de un bombardeo o una situación bélica muy cruda. La denuncia social nos la muestra en el sentido de que aunque la causa de los destrozos sea el gigantesco dinosaurio, en sí la consecuencia de su aparición, es el propio hombre. Los humanos con sus misiles y con sus bombitas contribuyen a que la naturaleza presente un ser vengador que les dará una lección y ésta resulta una muy horrible lección. En sí el monstruo es el fruto del odio de las distintas naciones y el hijo nacido de tantos y tantos desagradables encontronazos. 

Godzilla viene dispuesto a destruir todo lo que pille

Las dramáticas consecuencias tras el ataque de Godzilla
La película fue un éxito arrollador, de hecho me parece que haciendo cálculos de la cantidad recaudada en aquel momento y aplicándole la inflación actual, continúa siendo uno de los films de mayor éxito de la historia de Japón. Por ello es entendible que diese lugar a un subgénero denominado como kaiju-eiga, caracterizado por la presencia de enormes monstruos muy destructivos que ponen en peligro la plácida vida de los habitantes nipones. Así, éste fue el inicio de una larguísima serie de films en los que Godzilla regresaría para seguir causando estragos, incluso para enfrentarse con otros monstruos tan devastadores y peligrosos que él (véase polillas gigantes, dragones de tres cabezas, etc). En muchas ocasiones incluso el saurio se convertiría en un aliado de los humanos y les ayudaría de sendas amenazas (incluidas las venidas de otros planetas). En fin, muchos de estos productos acabaría cayendo en el más absoluto de los ridículos, como siempre digo, consecuencia de explotar una fórmula exitosa hasta lograr que roce lo patético. Pero éste no es el caso de este primer "Godzilla", un film muy serio, dramático y de gran valor. Desde luego, hay que saber pasar las carencias propias de la década y si tratamos de pasar por alto que Godzilla es un señor con un traje de goma que se carga un montón de maquetas de Tokio en miniatura, podremos ver un film cojonudamente realizado y muy profesionalmente rodado. En fin, una de esas maravillas del "terror atómica" venidas de Oriente y que crearon escuela, incluso en la todopoderosa industria norteamericana.  

Preparados para darle pasaporte a Godzilla bajo el agua

*MI MOMENTO FAVORITO: sin lugar a dudas, el increible ataque del monstruo contra la ciudad de Tokio, donde Godzilla se despachará a gusto contra todo edificio o estructura similar. 

Godzilla y el caos van unidos de la mano