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Mostrando entradas con la etiqueta Cary Grant. Mostrar todas las entradas
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domingo, 27 de noviembre de 2016

Con la muerte en los talones (1959) de Alfred Hitchcock



El pobre Roger Thornhill (Cary Grant)
está a punto de meterse en un gran entuerto
''Con la muerte en los talones'', debo decir que es una película que, ¡raro caso!, la traducción al español de su título original, aún sin tener nada que ver con éste, ''North by Northwest'', la hace más atractiva y con mayor gancho. Sin lugar a dudas estamos ante otra de esas magnas obras maestras, como tantas tiene su brillante realizador, el maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Muchos no eruditos, o no muy avispados dentro del terreno del cine clásico, puede que no la conozcan más que de oídas, pero seguro que muchos, pero muchos, sí que sabrían ubicarla gracias a esa inmortal escena en la que el pobre Cary Grant casi es arrollado por una avioneta en medio de un campo desolado; es una de esas escenas que han marcada el Séptimo Arte, pero no sólo gracias a dicho momento ''Con la muerte en los talones'' merece el apelativo de obra magistral del cine. 

¿Esta rubia, Eva Kendall (Eva Marie Saint) será de fiar?

Los villanos del cotarro (James Mason y Martin Landau)
El film es frenético de principio a fin, su trama engancha con una facilidad tan suprema que una vez que ha comenzado no puedes apartar la vista de ella. Hitchcock parece auto- homenajearse, recuperando la premisa de uno de sus clásicos británicos, ''39 escalones'', con la que guarda múltiples parecidos, aunque añade más acción, toques de comedia más acentuados y sobre todo mayor intriga; la mezcla, un film sublime, espectacular, insuperable. La historia nos cuenta el marrón en el que se ve metido, sin comerlo ni beberlo, un hombre de negocios, Roger Thornhill (Cary Grant, en para mí, su mejor interpretación), se ve inmuscuido. Resulta que el pobre hombre es confundido por un espía, George Kaplan, al que una organización criminal persigue para eliminarlo, por lo tanto tendrá que componérselas para intentar escapar con vidas de los múltiples intentos que los malos de turno desarrollarán para mandarlo al otro barrio. 

Una de las escenas más famosas de la historia del cine

Lo más gracioso es que el tal Kaplan, ni siquiera existe, es un invento de la organización de espías pertinente que lo han creado como una argucia para ir detrás de los villanos. La cuestión es que nuestro protagonista se verá en medio de dos fuegos cruzados, los espías lo persiguen por un lado para que no les desmienta la tapadera, los malos para cargárselo y la policía porque creen que es un asesino; ¿cómo podrá salir ileso de semejante lío? Mi recomendación es que no os perdáis ''Con la muerte en los talones'', una peli imprescindible para todo amante del cine como Dios manda, una joya del maestro Hitchcock, merecedora de destacar en el top ten de su filmografía, lo cual es difícil de sobremanera, un film en el que todo apartado funciona de manera sobresaliente, una auténtica gozada para los sentidos.

Tenso final en el monte Rushmore

viernes, 10 de julio de 2015

Atrapa a un ladrón (1955) de Alfred Hitchcock



El prota, el ex-ladrón John Robie ''el gato'' (Cary Grant)
En algún que otro lugar leí por ahí que ''Atrapa a un ladrón'' siempre fue considerada una obra menor de Hitchcock, algo con lo que para nada estoy de acuerdo. Sí es cierto que quizás, prevalezca en ella un cierto sentido del humor que la convierte en una pieza un tanto menos seria en comparación con otras del maestro del suspense, pero para nada creo que esta peculiaridad la haga desmerecer tanto como para tacharla de un film de menor prestigio de este gran genio. El film trata sobre un ex-ladrón de joyas, John Robie (correctísimo Cary Grant), apodado ''el gato'' por su habilidad para colarse por los tejados y desvalijar cualquier caja fuerte, que se convierte en el principal sospechoso de una serie de robos que están teniendo lugar en lujosos hoteles de la Riviera francesa. John deberá por lo tanto demostrar su inocencia (marca de fábrica de Hitchcock) y para ello deberá desenmascarar a este locuaz ladronzuelo que tan bien imita su antiguo estilo. 

La bellísima Frances Stevens (Grace Kelly)

Entre John y Frances no tarda en surgir tonteo
Para ello, John se anticipará a los movimientos de éste, seleccionando una lista de posibles futuras víctimas del ladrón, peña que posee preciosas y llamativas joyas a las que se mantendrá cercano, para pillar al criminal in fraganti. La hija de una de estas posibles víctimas, la preciosa Frances Stevens (Grace Kelly, en su tercera y última colaboración con Hitchcok) se convertirá en su aliada, e inevitablemente entre ambos, surgirá el romance. Lo que tenemos ante nosotros es un film de increíble y despampanante belleza visual, con una fotografía colorista preciosa (premiada con un Oscar) y una elegante puesta en escena (las localizaciones naturales, filmados en Mónaco y determinados puntos de la Riviera francesa, son majestuosos). En cuanto a la historia, en la línea de Hitchcock, se nos presenta un misterio que hay que ir desentramando, un falso culpable que va a contrareloj para probar su inocencia y la presencia más llamativa de un humor que lejos de molestar o incordiar la seriedad del film, la complementa a la perfección. 

Acelerada persecución

Característico cameo de Hitchcock
Hacer mención además a la perfecta química de la pareja protagonista, Cary Grant y Grace Kelly, rezumando estilo y clase por todos lados. Señalar como detalle curioso, la escena de la persecución en coche con la futura princesa de Mónaco al volante, la cual se desarrolla (trágica premonición) en una carretera en Mónaco, en la cual la propia Grace Kelly perdería la vida fatídicamente en un accidente automovilístico 27 años después. Pataletas del destino, la bella Grace, aún sin haber sido coronada ya había abrazado su fatal destino. En resumidas cuentas, ''Atrapa un ladrón'' me parece una película excepcional, otra de esas impecables joyas de su realizador dignas de seguir rememorando a pesar del paso de los años. 

Cazando a un ladrón en medio de un baile de disfraces

viernes, 17 de octubre de 2014

Alicia en el país de las maravillas (1933) de Norman Z. McLeod



Alicia (Charlotte Henry)
Ya he dicho en otras ocasiones que soy un completo ignorante desde el punto de vista literario. Mi paciencia para leer siempre ha sido bastante limitadita y se ha visto por completo invadida por mi gusto por lo audiovisual. Si digo esto es porque en mi vida he leído esa prodigiosa obra del señor Lewis Carroll, "Alicia en el país de las maravillas" (no tampoco su "secuela", "Alicia a través del espejo"). Mi conocimiento por la historia (desde pequeñito) ha sido gracias a la famosa adaptación animada de Disney, por lo tanto, inevitablemente recurro mentalmente a dicha fuente cinematográfica (para mí excepcional) siempre que me topo con cualquier otra adaptación que se precie de la misma historia. Así pues no puedo valorar los aspectos de este film de 1933 en lo referido a su original literario, pero sí que comentaré ciertos aspectos suyos en pro de engrandecer la magna y posterior versión animada. 

Alicia con los plomizos Tweedledee y Tweedledum

El grotesco y siniestro Humpty Dumpty
En primer lugar, me veo en la obligación de destacar el espíritu transgresor inherente de esta película y lo digo por dos razones, una porque en la época en la que se rodó, se prestó muy poca atención a un género como es el fantástico (salvo contadas excepciones y sobre todo enfocadas a films llamémoslos, de serie B y no grandes producciones) y dos, porque no sólo una productora de tal talante en ese momento como la Paramount, fue la que tomó las riendas del proyecto, sino que encima en este film participaron ilustres personalidades del Séptimo Arte, por ejemplo el mismo Joseph L. Mankiewicz (peso pesado de la época dorada de Hollywood) o el reputado William Cameron Menzies, configuraron el guión, y en el reparto podremos ver a estrellas de la talla de Gary Cooper o Cary Grant (eso sí, irreconocibles bajo la caracterización de un, en cierto sentido, burdo maquillaje), lo cual parecía indicar que ya en ese momento, se hizo la intentona de exponer un poco en primera línea un género tan obsoleto (en ese momento) y marginal como el fantástico (aunque habría que esperar su tiempo para que dicho género consiguiese su repercusión merecida en el celuloide). Bueno, este film se trata de la adaptación de múltiples aspectos de las dos novelas de Carroll (tanto de "Alicia en el país de las maravillas" como de "Alicia a través del espejo") componiendo un resultado la verdad llamativo, teniendo en cuenta su año de producción, aunque por momento un tanto, ¿cómo decirlo?, ausente de garra. 

Alicia charlando con el gato de Cheshire

Cary Grant irreconocible bajo un disfraz de tortuga
La historia es de sobra por todos conocida, una chavalina llamada Alicia (Charlotte Henry), vivirá una aventura sin precedentes, una aburrida tarde en su gran casona campestre. La joven atraviesa un inmenso espejo y se verá de pronto en un mundo muy singular, habitado por dispares personajes extraordinarios y la mar de chocantes. La joven irá recorriendo varios pasajes de la historia, tomando contacto con los anárquicos el Gato de Cheshire, el Sombrerero Loco, la Reina de Corazones o el Conejo Blanco, los cuales ya conocemos todos porque sin lugar a dudas forman parte de nuestro bagaje cultural, llegados a nuestro conocimiento de un modo u otro procedente de cualquier tipo de fuente (seguro que para mi generación, mayoritariamenta a través de la peli de Disney aunque a muchos de sus detractores les pese). La película en sí, visualmente me pareció la verdad, deslumbrante a grandes rasgos. El trabajo artístico es bastante notable, todo el tema de las caracterizaciones de los personajes y la ambientación se nota que está la mar de currado (y más teniendo en cuenta como dije, su año de producción y por ende las limitaciones de la época). 

El país de las maravillas está lleno de excéntricos personajes

El Rey y la Reina de Corazones
El problema que le veo a la película es que le falta ánimo, soltura, quizás algo de sentido del humor. Vale, ya sé que en la obra original de Carroll el humor anárquico brillaba por su ausencia (me he hartado de leerlo en múltiples sitios en los que se ha comentado el texto literario en detrimento de sus adaptaciones cinematográficas), pero por ejemplo en la versión de Disney, el humor juega una baza fundamental y eso ayuda a que la película sea amena y muy entretenida, punto a su favor para que a muchos nos haya llamado poderosamente la historia de Carroll. En esta versión el humor no tiene gran cabida, los personajes son fríos y poco carismáticos. La película se desarrolla básicamente en una sucesiva serie de sketches en los que la prota, Alicia, se va encontrando a los diversos personajes, éstos tienen su momento y luego pasamos a otro, y así sucesivamente, lo cual la verdad, a pesar de su corta duración, vuelve la película algo repetitiva y cansina. Quizás esté muy influenciado por el espíritu de la versión animada (ya lo digo, para mí la única y mejor versión de "Alicia en el país de las maravillas" que existe y seguramente existirá), pero ello ha hecho que desde mi punto de vista esta adaptación se haya quedado un poco desinflada y sin alma. Eso sí, hay que reconocerle sus méritos, artísticamente es bastante destacable, aunque poco después llegó la espléndida adaptación de otro clásico fantástico, "El mago de Oz" y dejó a ésta en bragas.

A Gary Cooper también cuesta reconocerlo bajo este maquillaje

Comentar como curiosidad, y de esto me he enterado buscando información relacionada con el film, que ésta (a pesar de ser de 1933) supuso la cuarta adaptación del texto de Carroll al Séptimo Arte, pues ya datan versiones anteriores en 1903, 1915 y 1931 respectivamente, de las cuales sólo le he echado un vistazo, por mera curiosidad, a la primera, un cortometraje mudo que, según consta (al menos de momento), fue la primerísima vez que "Alicia en el país de las maravillas" conoció realización cinematográfica.

Captura del corto "Alicia en el país de las maravillas" de 1903

lunes, 19 de mayo de 2014

Encadenados (1946) de Alfred Hitchcock



Devlin (Cary Grant) y Alicia Huberman (Ingrid Bergman)
"Encadenados" está considerada otra de las más grandes obras maestras de Alfred Hitchcock. Sinceramente, sin desmerecerla, desde mi punto de vista no es una de sus películas más brillantes, lo que no quiere decir que no lleve muy impregnado su sello personalísimo como indiscutible maestro del suspense. "Encadenados" parte de una premisa muy interesante, tiene un desarrollo muy emocionante, mezclando a la perfección el género de espías, el thriller (marca de fábrica de su director) y el romance, aunque desgraciadamente no está rematada por un final idóneo, que la habría instaurado (insisto, desde mi punto de vista) como una magna obra redonda, como muchas otras que Hitchcock posee en su brillante filmografía. La historia se centra en Alicia Huberman (magnífica Ingrid Bergman), la hija de un espía nazi, condenado por traición contra los Estados Unidos, recientemente finalizada la Segunda Guerra Mundial. 

Devlin le propone a Alicia una arriesgada misión

Esta mujer es convencida por un apuesto agente de los servicios de inteligencia llamado Devlin (un muy idóneo Cary Grant, en su línea de seductor habitual), para tenderle una emboscada a un tipo llamado Alexander Sebastian (espléndido Claude Rains, nominado al Oscar al mejor actor secundario), sospechoso de ser el cerebro de un grupo de nazis cobijado en Brasil. Alicia se convertirá en el gancho de una operación para desentrañar los asuntos turbios de Sebastian, pues éste está enamorado de ella, así que aprovechará dicha atracción para no sólo acercarse a él, sino también acabar siendo su esposa. 

Alicia camelándose al nazi Alexander Sebastian (Claude Rains)

Hitchcock haciendo su habitual cameo
Una vez incorporada al entorno de Sebastian, Alicia será un elemento clave a la hora de destapar los tejemanejes que éste y su grupito de nazis, se traen entre manos de tapadillo. El problema será que Alicia y Devlin se enamorarán, lo cual supondrá un incómodo punto débil a la hora de seguir fingiendo el teatrillo esencial para el éxito de la misión. Sin darse cuenta, la pobre Alicia pondrá en serio peligro su vida. Pues bueno, "Encadenados" ofrece lo que se espera del maestro, ni más ni menos. Un argumento en el que no falta tensión y suspense por un tubo, una realización ejemplar que potencia dicho suspense y ejercita asombrosamente la narración; Hitchcock era un prodigio a la hora de convertir sus movimientos de cámara en elementos primordiales a la hora de compenetrar al espectador a la historia, y una dirección de actores sublime. La química entre Ingrid Bergman y Cary Grant es apoteósica, de verdad ambos están fabulosos y logran transmitir la seriedad necesaria para hacernos partícipes del relato. Lo mismo puede decirse de unos secundarios de lujo, destacando en este lote al magno Claude Rains, y a Leopoldine Konstantin, que hace una sobria interpretación de la rígida y absorbente madre del personaje de Rains. 

La señora Sebastian (Leopoldine Konstantin) es una madre muy metete

Brebaje envenenado
Lamentablemente, tengo que decir que me llevé una cierta decepción en la concepción del final, para mí un tanto precipitado y algo flojete. Adoro a Hitchcock, pero eso no quita el hecho de decir claramente cuando ha hecho algo que no me ha llegado a alucinar (muy pocas veces ha sucedido esto, realmente). En fin, eso queda para las múltiples opiniones de la gente, pero considero que el desenlace de "Encadenados" no hace justicia a otros soberbios finales de otras joyas del director inglés, claramente superiores. Pero bueno, a pesar de todo, "Encadenados" no deja de ser otro muy notable ejercicio de Hitchcok, refleja a la perfección su impecable estilo y en resumidas cuentas, será lo suficientemente complaciente para todos aquéllos que adoremos las múltiples contribuciones que este gran director aportó al Séptimo Arte. 

Un amor que puede resultar mortal

*MI MOMENTO FAVORITO: lo que Hitchcock puede dar de sí un elemento tan simple como una llave. En una tensa escena, durante una fiesta en casa de Sebastian (Claude Rains), su mujer, Alicia (Ingrid Bergman), intentará mangarle una llave, clave para delatar los entresijos oscuros de su esposo. Todo este tramo ocurrido en la fiesta es un clarísimo ejemplo del soberbio uso del suspense que Hitchcok dominaba a la perfección. 

''¿Dónde están las llaves?''

jueves, 13 de febrero de 2014

Tú y yo (1957) de Leo McCarey



El playboy Nickie Ferrante (Cary Grant)
Remake exacto de "Tú y yo", realizada en 1939, por el mismo director, uno de los más pródigos del Hollywood clásico, Leo McCarey. En sí, nos presenta casi plano por plano la misma película, sólo que casi veinte años más moderna, con otros actores y algunas situaciones ligeramente diferentes (sobre todo por motivos de las épocas que las diferenciaban, para ajustarse obviamente al público del momento). Si la anterior "Tú y yo" gozó de cierto apogeo momentáneo, para posteriormente verse un poco anclada en el olvido, esta "Tú y yo" fue un éxito mucho más grande y a día de hoy, es infinitamente más recordada. Esto se lo puede agradecer, como ya apunté en mi comentario de la primera "Tú y yo", al éxito de la película "Algo para recordar" en 1993. Esta deliciosa comedia romántica protagonizada por Meg Ryan y Tom Hanks, tomó como referencia este "Tú y yo" concreto, de hecho hasta los personajes se pasan varios fragmentos del mismo hablando de este film y haciéndole constantes guiños, que a su vez irían convirtiéndose en parte de su propio argumento. Como ya he dicho, "Algo para recordar" potenció el éxito de esta versión, lo que hizo que todavía la anterior quedase más anclada en el olvido. 

Nickie conoce a Terry McKay (Deborah Kerr)

Nickie presenta a Terry a su abuela (Cathleen Nesbitt)
¿Qué puedo decir yo de esta película? Pues si ya dije que la primera película no me resultó demasiado atrayente, lo mismo puedo decir de ésta. No me parecen malas películas, pero sin más, no son de mi estilo y por lo tanto, no puedo catalogarlas como dos films que yo pueda visionar para disfrutar o incluso entretenerme. La historia en ambas es clavada, sólo que puedo decir que ésta posee algunos aciertos con respecto a su antecesora, al igual que la otra también resultaba más correcta en otros puntos con relación a la que nos ocupa. Uno de estos aciertos que señalo, refiriéndome a esta versión de 1957, es que los actores están mucho más correctos en sus roles; no porque Charles Boyer e Irene Dunne fuesen malos, para nada, pero es que Cary Grant y Deborah Kerr desprenden una mayor conexión, se complementan mejor y sus roles no son tan acartonados como los otros; en resumidas cuentas resultan mucho más entrañables para el público, en mi opinión. Otro aspecto que me mola bastante más de esta versión, es el aspecto visual, con una fotografía colorista, que desde mi punto de vista, le beneficia mucho a la historia; ayuda a intensificar el tono romántico. 

Nickie y TErry empiezan a enamorarse

Nickie y Terry acuerdan encontrarse en
seis meses en lo alto del Empire State Building
Respecto a como están presentadas ambas historias, debo decir que me he encontrado con una auténtica paradoja, porque como ya señalé en mi comentario de la primera; y aquí se mantiene, la película se divide en dos partes; una en la que los protas se conocen a bordo de un crucero y se enamoran, en la que destaca más el componente cómico, y una segunda que arranca desde un accidente que sufre el personaje de Deborah Kerr y que trunca su romántico encuentro, en donde comienza a asomar el drama. Si bien, en la primera versión, el primer tramo me resultó un coñazo, muy soso y enormemente rancio; y en cambio el segundo remonta favorablemente, haciendo una utilización del componente dramático muy aceptable, en la versión de 1957 me ocurrió lo mismo. Su primera mitad me resultó de lo más atractiva y divetida, se nota que esta película es mucho más divertida y las situaciones vividas por los protas, a pesar de que son las mismas que las del film de 1939, tienen mucha más gracia, y resultan infinitamente más divertida; en parte debido a las interpretaciones, en especial de Cary Grant, cuyo tono burlesco interpretativo siempre iba inherente a él y eso me parece un solemne acierto. Ahora bien, al contrario que la original; el segundo tramo de este film decae mucho; cuando la peli intenta tornarse dramática fracasa estrepitósamente. No llegué a creerme en ningún momento la tragedia de Deborah Kerr, y mucho menos la desolación del bueno de Cary, que no pierde nunca sus atributos cómicos, y claro, pues quita mucha seriedad; en momentos en los que por huevos debería de haberla. 

Terry mira pensativa el Empire State

Nickie esperando en el Empire State una cita que no llegará nunca
Sin embargo el mayor defecto que acusa esta versión es la duración. La peli de 1939 duraba escasa hora y media, en cambio ésta está alargada hasta casi dos, y la verdad, acusa un excesivo metraje; sobre todo porque se incorporan muchas escenas de relleno como larguísimas actuaciones musicales; en especial una se me hizo insoportable; aquélla en la que Deborah Kerr se encuentra dándoles clases de cante a unos niños y se tiran tranquilamente casi diez minutos torturándonos los tímpanos con un puñado de gorgoritos taladrantes. Curioso es ver como dos películas exactamente iguales, pueden producir sensaciones bastante dispares, teniendo en cuenta múltiples aspectos. En resumidas cuentas, este "Tú y yo" es un clásico, mucho más famoso que su antecesora, pero que no me fascina, ni mucho menos, y bueno en el tema de si me parece mejor o peor que la versión de los años treinta, pues no sabría responder; como ya he señalado ésta gana a la otra en algunos aspectos y la otra a ésta en otros; supongo que perfectamente pueden complementarse. A mí, ni fu ni fa ninguna de las dos. 

Terry intenta evitar que Nickie descubra que está inválida

*MI MOMENTO FAVORITO: una divertida escena que protagonizarán Nickie (Cary Grant) y Terry (Deborah Kerr) en un restaurante, en el que por su afán de disimular su encuentro, se acabarán convirtiendo en el centro de atención de todos los asistentes al lugar. 

Espalda contra espalda

martes, 10 de diciembre de 2013

La mujer del obispo (1947) de Henry Koster



Dudley (Cary Grant), un ángel muy humano
Bueno, aquí continúo con mi "especial navideño" particular y he decidio comentar otro clásico entrañable de visionado idóneo durante esta festividad. Se trata de "La mujer del obispo" un film estrenado en 1947 y realizado, casi exclusivamente, para aprovechar el enorme exitazo que el año antes había tenido la conmovedora "¡Qué bello es vivir!". Al igual que en esta peli, nos encontramos con la visita al mundo terrenal de un ángel, precisamente también durante la Navidad, que tiene la misión de ayudar un poquito a un humano en cuestión, con sus problemas de la vida diaria. En esta ocasión, el ángel se hace llamar Dudley (interpretado correctamente por Cary Grant, en su plena faceta de seductor) y será el encargado de encarrilar la vida de un obispo protestante, Henry Brougham (David Niven). Este señor se ha obcecado de tal manera en una tarea, recaudar fondos para construir una catedral, que ha desatendido por completo una función fundamental, hacerle el más mínimo caso a su esposa Julia (Loretta Young); porque no olvidemos que los obispos protestantes, sí que se pueden casar. Así que el buen ángel hará todo lo que esté en su mano para evitar que este vínculo afectivo entre ambos no se esfume como la nieve cuando sale el Sol, y a su vez también hará lo propio para hacer realidad la misión del obispo. Aunque, resulta que nuestro angelito no puede dejar de ser un seductor nato, así que la señorita Julia, a medida que va avanzando el metraje, irá cogiéndole un especial cariño a éste y ese sentimiento se irá volviendo ciertamente recíproco, porque ¿acaso los ángeles no tienen también derecho a enamorarse? 

El ángel, el obispo (David Niven) y su mujer (Loretta Young);
parece el título de una película de la época del destape

La mujer del obispo y el ángel hacen muy buenas migas
Muy en la línea de la más conocida "¡Qué bello es vivir!", "La mujer del obispo" vuelve a regalarnos ese mensaje positivista que Frank Capra ya había atribuido a su obra maestra. No olvidemos que se trata de un film navideño, por lo tanto, su misión es derrochar buenas intenciones por los cuatro costados. La película es verdaderamente deliciosa, amena, entretenida y a ratos divertida. De hecho un dato fundamental que la diferencia del clásico que, en cierto sentido, pretendía emular, es que deja más de lado el componente dramático de ésta y se centra en el elemento cómico, con un guión con mucha chispa en el que participó el mismísimo Billy Wilder (aunque no aparece acreditado, no sé por qué). El elenco actoral es buenísimo, Cary Grant está en su línea, durante la mayor parte de su carrera ha encarnado, en resumidas cuentas, un personaje con un perfil similar, un sofisticado seductor (ya sea humano o un ángel), lo cual lo ha hecho siempre estar ciertamente encasillado, pero bueno el señor Grant tenía mucho estilo, eso es indudable. David Niven (más recordado quizás por su rol en "La pantera rosa") también era un gran actor y aquí da muestras de ello estando también más que correcto en su papel. 

El ángel ayudará al obispo a hacer realidad su ilusión

La criada de la familia es Elsa Lanchester, la
famosa novia de Frankenstein
La que me ha sorprendido ha sido Loretta Young, una actriz, que francamente era desconocida para mí, pero que me ha encantado. Esta chica ganó este mismo año, en 1947, el Oscar a la mejor actriz, aunque no por esta película, sino por otra comedia "Un destino de mujer", que posteriormente pude visionar y me acabó de confirmar la excelente actriz que era, a pesar de no haber sido precisamente una personalidad muy popular en el star sytem hollywoodiense de la época. Por lo demás, la película es efectiva en todos sus apartados, lo suficiente como para hacer más que recomendable su visionado, sobre todo, como no, en Navidad. 

El ángel con la familia al completo

Como curiosidades, esta película estuvo prohibida en España, por la dictadura franquista, durante muchos años. ¿Por qué? Muy simple, porque consideraron de una inmoralidad apabullante el hecho de que se dejara intuir que la mujer de un discípulo de Dios (por muy protestante que fuese), pudiese llegar a estar implicada en un "trío" amoroso (por mucho ángel que fuese el tercero en discordia). En fin, chaladuras de la época en cuestión. Y además contó con un remake en 1996, llamado "La mujer del predicador" protagonizado por Denzel Washington y la difunta cantante Whitney Houston. 

''Navidad, Navidad, alegre Navidad...''

*MI MOMENTO FAVORITO: uno muy gracioso en el que el ángel Dudley (Cary Grant), utilizará sus poderes especiales para ayudar a integrarse en un grupito de amiguetes, a la pequeña hija del obispo (Karolyn Grimes), a la que habían marginado por ser demasiado pequeña y por no tener la suficiente fuerza para lanzar una bola de nieve. Así que el ángel convertirá una bola de nieve "lanzada" por la niña en un proyectil de gran potencia que impactará contra la jeta de un mocoso que antes se había burlado de la niña. ¡Atención al simpático efecto especial de la época!, ¡Súper entrañable!

Ahí va la súper bola