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domingo, 27 de noviembre de 2016

Con la muerte en los talones (1959) de Alfred Hitchcock



El pobre Roger Thornhill (Cary Grant)
está a punto de meterse en un gran entuerto
''Con la muerte en los talones'', debo decir que es una película que, ¡raro caso!, la traducción al español de su título original, aún sin tener nada que ver con éste, ''North by Northwest'', la hace más atractiva y con mayor gancho. Sin lugar a dudas estamos ante otra de esas magnas obras maestras, como tantas tiene su brillante realizador, el maestro del suspense, Alfred Hitchcock. Muchos no eruditos, o no muy avispados dentro del terreno del cine clásico, puede que no la conozcan más que de oídas, pero seguro que muchos, pero muchos, sí que sabrían ubicarla gracias a esa inmortal escena en la que el pobre Cary Grant casi es arrollado por una avioneta en medio de un campo desolado; es una de esas escenas que han marcada el Séptimo Arte, pero no sólo gracias a dicho momento ''Con la muerte en los talones'' merece el apelativo de obra magistral del cine. 

¿Esta rubia, Eva Kendall (Eva Marie Saint) será de fiar?

Los villanos del cotarro (James Mason y Martin Landau)
El film es frenético de principio a fin, su trama engancha con una facilidad tan suprema que una vez que ha comenzado no puedes apartar la vista de ella. Hitchcock parece auto- homenajearse, recuperando la premisa de uno de sus clásicos británicos, ''39 escalones'', con la que guarda múltiples parecidos, aunque añade más acción, toques de comedia más acentuados y sobre todo mayor intriga; la mezcla, un film sublime, espectacular, insuperable. La historia nos cuenta el marrón en el que se ve metido, sin comerlo ni beberlo, un hombre de negocios, Roger Thornhill (Cary Grant, en para mí, su mejor interpretación), se ve inmuscuido. Resulta que el pobre hombre es confundido por un espía, George Kaplan, al que una organización criminal persigue para eliminarlo, por lo tanto tendrá que componérselas para intentar escapar con vidas de los múltiples intentos que los malos de turno desarrollarán para mandarlo al otro barrio. 

Una de las escenas más famosas de la historia del cine

Lo más gracioso es que el tal Kaplan, ni siquiera existe, es un invento de la organización de espías pertinente que lo han creado como una argucia para ir detrás de los villanos. La cuestión es que nuestro protagonista se verá en medio de dos fuegos cruzados, los espías lo persiguen por un lado para que no les desmienta la tapadera, los malos para cargárselo y la policía porque creen que es un asesino; ¿cómo podrá salir ileso de semejante lío? Mi recomendación es que no os perdáis ''Con la muerte en los talones'', una peli imprescindible para todo amante del cine como Dios manda, una joya del maestro Hitchcock, merecedora de destacar en el top ten de su filmografía, lo cual es difícil de sobremanera, un film en el que todo apartado funciona de manera sobresaliente, una auténtica gozada para los sentidos.

Tenso final en el monte Rushmore

domingo, 19 de abril de 2015

El padre de la novia (1950) de Vincente Minnelli



El sufrido padre protagonista, Stanley Banks (Spencer Tracy)
Simpática y entrañable comedia clásica que, a día de hoy, ha quedado un tanto ensombrecida (como muchos otros casos, véase también el de ''El cabo del terror'') por la fama cosechada por su posterior remake de los noventa, protagonizado por un divertido Steve Martin. Pues bien, todo aquél que haya visto dicho remake (lo más probable es que a día de hoy, mayor número de gente le haya echado un vistazo a la versión moderna), comentar que cuenta exactamente la misma historia, variando únicamente el contexto temporal, los años cincuenta era como el paradigma del sueño americano y el cine (y otras expresiones artísticas) parecía recoger esa estampa tan perfecta de la típica familia feliz e inquebrantable, superado ya el duro trago de la Segunda Guerra Mundial. Así pues, ''El padre de la novia'' es una peliculilla familiar bastante graciosa, en la que principalmente destacan la versatilidad y magna caracterización de un Spencer Tracy (desempeñando el rol protagonista) que logra convertirse en el absoluto centro de atención de la historia (por méritos propios) y la belleza de una jovencita Elizabeth Taylor, que por aquel instante estaba dejando atrás sus días de estrella de cine infantil, dando el paso a su etapa adulta. 

Recibiendo de sopetón la noticia de la boda

La boda requiere una laboriosa organización
La película nos cuenta la cotidiana situación que vive una familia de clase media-alta americana, cuando su hija (Elizabeth Taylor) les anuncia su inminente boda con su respectivo noviete de turno (Don Taylor, quien luego sería el director de pelis como ''Huída del planeta de los simios'', ''La maldición de Damien'' o ''El final de la cuenta atrás''). Esta noticia hará mella especialmente en el padre (el genial Spencer Tracy) en un sentido muy negativo ya que no le sentará precisamente bien el hecho de ''perder'' a su hijita del alma, a la que sigue viendo como una niña. La madre (Joan Bennett, recordada por los amantes del terror por ser una de las villanas de esa obra maestra que es ''Suspiria'') intentará aportar algo de sensatez y cordura a tal conflicto, lo cual no resultará fácil. Todo el tema de los preparativos y el montaje del bodorrio y los quebraderos de cabeza que conlleva (en especial lo referido al tema de gastos económicos) también representará un agobio extremo ante los ojos del desquiciado padre que, en resumidas cuentas, descubrirá que todo sacrificio es poco para la felicidad de su niñita del alma. Sin más, me parece una comedia clásica muy digna, se ajusta a las características del género que representa y aporta lo esencial para resultar amena y entretenida. 

A Stanley el traje le está un poco pequeño

Sin desmerecer su posterior remake, que también me parece muy bueno (salvando las distancias evidentes entre ambos), me atrevería a reivindicar más esta obra original que, desde mi punto de vista, se mantiene bastante fresca a pesar del paso del tiempo, porque al fin y al cabo su argumento adquiere un marcado carácter intemporal, todo el rollo de las bodas y lo que conlleva ponerlas en marcha, ha variado muy poco y esta peli es una buena pieza para atestiguarlo, con un excelente uso del sentido del humor. 

El gran día del enlace

jueves, 10 de julio de 2014

Tú a Boston y yo a California (1961) de David Swift



¿Algún parecido razonable?
Ahora que estamos en verano (aunque aquí en Asturias no lo parezca mucho la verdad, gracias al tiempo regulero), creo oportuno hacerle alguna mención a esas entrañables peliculillas que son como muy de consumo veraniego, así que me he decantado por rescatar del baúl de los recuerdos este añorable clásico producido por la Disney. "Tú a Boston y yo a California" (título español, como siempre inventado de no se sabe donde, porque como puede leerse el original es "The Parent Trap"; algo así como "Trampa para padres" -vale, reconozcámoslo, en esta ocasión mola más el español-) es una joyita de la comedia adolescente más añeja y entrañable que haya visionado en mis tiernos años de infancia. A muchos os sonará la historia gracias al reciclaje que la propia Disney hizo en 1998, con el remake "Tú a Londres y yo a California", protagonizado por la en ese momento, tierna niñita Lindsay Lohan -peli que, dicho sea de paso, también adoro-, pero como siempre digo, nunca está de más echar la vista atrás para corroborar de dónde partían las ideas originales y ésta concreto provenía de 1961 (hace ya un buen porrón de años), aunque perfectamente podrá ser disfrutada por público de todas las épocas. 

Susan y Sharon (Hayley Mills) descubren que son hermanas gemelas...

...y deciden intercambiar sus roles
La peli nos cuenta como dos niñas idénticas, Sharon y Susan (ambas la chica Disney por excelencia de la época, Hayley Mills), coinciden en un campamento de verano. Aunque en un principio se odian y se tiran los trastos a la cabeza, finalmente acabarán formando un unido círculo de amistad, cuando descubran que en realidad son hermanas gemelas que fueron separadas al nacer, cuando sus padres se divorciaron. Una de ellas se fue a vivir con su padre a California y la otra a Boston con su madre. Así que ahora, se les ha ocurrido la forma de hacer que sus padres se reconcilien, ambas cambian sus personalidades, Susan finge ser Sharon y viceversa y cambian sus lugares de residencia, para forzar un encuentro entre sus progenitores y que de este modo, vuelva a saltar la chispa del amor, todavía latente entre ambos. Esta misión no resultará tan fácil, puesto que a pesar de que ambas son dos gotas de agua por fuera, en el fondo son bastante distintas, lo que por supuesto, dará lugar a divertidas situaciones a lo largo del film. 

Por fin Susan conocerá a su madre, Maggie (Maureen O'Hara) en Boston...

...y Sharon a su padre, Mitch (Brian Keith) en California
Como ya he mencionado antes, la película es un entrañable vehículo de entretenimiento; de hecho dura más de horas y da la sensación de que dura la mitad de lo muy ameno que resulta su visionado. Destacar su efectividad como película de comedia, ante todo, pues posee un buen porrón de escenas que con facilidad nos arrancan la sonrisa. Resulta admirable, situándonos en el momento de su realización, la destreza demostrada a la hora de dar vida a dos personajes distintos (dos gemelas) a través de una sola actriz, la adorable Hayley Mills, mediante unos cojonudos trucajes fotográficos de gran realismo para la época (a la par, obviamente, de la utilización de alguna doble para dar el pego en alguna que otra escena). Mencionar también que la joven actriz hace una labor excelente, dando vida dos personalidades bastante dispares, una chica más alocada y de peores modales y la otra más refinada y estirada. 

La mala de la película, la Srta. Robinson (Joanna Barnes), la típica
 bruja buscona que quiere cazar al papi por sus millones

Hayley Mills vivió en ese período una época de gran esplendor profesional, pues fue uno de los más activos fichajes de la Disney y protagonizó varias películas de tipo infantil como "Pollyana", "Los hijos del capitán Grant" o "Un gato del FBI", aunque desde luego éste es su papel más memorable. Por lo demás la película es funcional en todos los aspectos, el resto de actores están muy correctos, la ambientación es muy buena, ídem de la realización, fotografía, banda sonora y demás aspectos que componen el film. En resumidas cuentas, es un clásico inolvidable, de entretenimiento puro y duro para toda la familia, un film que merece ser revisionado generación tras generación, porque es verdaderamente especial y, repito, muy pero que muy entrañable.  

Pero las gemelas harán todo lo posible para que sus padres se reconcilien

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que la familia marcha de acampada y las gemelas se lo hacen pasar a la cabrona madrastra en potencia (Joanna Barnes) bastante mal. 

¡Como se ponen algunas por un simple animalito!

viernes, 31 de enero de 2014

Extraños en un tren (1951) de Alfred Hitchcock



Guy (Farley Granger) y Bruno (Robert Walker),
manteniendo una peligrosa conversación a bordo de un tren
Aquí traigo otra de esas fabulosas obras maestras del señor Hitchcock, para mí uno de los mejores y más grandiosos directores que se han visto en el Séptimo Arte, porque aunque logró unificar de forma gloriosa dos puntos imprescindibles que deben de tener las buenas películas (de verdad), magnífica técnica, pero sin olvidar lo fundamental, entretener al público y Hitchcock fue un maestro, no sólo en el arte de confeccionar excelentes películas, sino a la hora de mostrar absoluta dedicación al público. Pues bueno, "Extraños en un tren" llegó a manos de Hitchcock, en un período bastante regulero para él, pues llevaba a cuestas, muy a su pesar, tres sonoros fracasos; "La soga" (a pesar de su maestría, no cuajó en el público de la época), "Atormentada" (un film de su filmografía claramente menor) y "Pánico en la escena" (una peli que a mí personalmente me encanta, pero que está bastante denostada en general). Así pues, Hitchcock buscaba desesperadamente volver a contar con un éxito, de los que habían caracterizado, en líneas generales, su carrera y fue cuando se topó con un librito de suspense, que había cosechado cierta relevancia, escrito por una mujer, Patricia Highsmith. 

Guy con su novia Ann (Ruth Roman)

Hitchcock haciendo su característico cameo
Tanto para Hitchcock como para la autora, la adaptación de cierta obra resultaba una generosa oportunidad, para ella el ganar el prestigio de que el maestro del suspense se hubiese interesado por su trabajo (decir que fue su primera novela, de una serie de éxitos literarios, entre ellos el más recordado "El talento de Mr. Ripley") y para él, aprovechar una historia que había llamado la atención del público, en el terreno literario, para potenciar su esperado éxito. Y bueno, el acuerdo fue muy rentable para ambos, pues el éxito de "Extraños en un tren" devolvió a Hitchcok su posición dominante en las taquillas del momento y le propició un buen empujón a la fama a la autora del libro, Patricia Highsmith, hasta el punto de convertirse en una de las escritoras de suspense más reconocidas del siglo (con el permiso de Agatha Christie). 

La mujer de Guy, Miriam (Laura Elliott) se niega a divorciarse

Bruno entra en contacto con Miriam, su víctima potencial
Y bueno, "Extraños en un tren" es otra de esas magnas obras de tenso suspense características de su autor. Nos cuenta la historia de dos tipos que se conocen en un tren. Uno es un tenista, Guy Haines (Farley Granger, repite con Hitchcock tras "La soga") cuyo divorcio le trae muchos problemas, y el otro un perturbado de cojones, Bruno Antony (Robert Walker), que no aguanta a su anciana madre, con la que vive. Es magnífica la forma en la que Hitchcock nos presenta a los dos protagonistas, pues sólo mostrándonos sus zapatos durante el inicio de la peli, ya nos hacemos una idea de las personalidades de cada uno. La cuestión es que entablan conversación y se cuentan sus problemas y el perturbado le plantea una especie de pacto al tenista, para que ambos salgan beneficiados. Como él no soporta a su madre y el tenista quiere deshacerse de los problemas que le acarrea su mujer, la cual no desea divorciarse, el tipo plantea acabar con las vidas de ambas, pero para descartarse como culpables y conseguir coartadas perfectas a ojos de la poli, el tipo se ofrece a ser el asesino de su esposa, mientras que el tenista debería de ser quien se ocupase de despachar a la madre. 

Bruno le reclama a Guy el crimen que le ha "prometido"

Guy no hace mucho caso porque piensa que Bruno está de broma, pero no es así. Una noche Bruno persigue a la mujer de Guy, Miriam (Laura Elliott) y la estrangula. Guy se queda horrorizado, pero será entonces cuando Bruno comience a presionarlo para que ahora le corresponda con su parte del pacto; o sea, que liquide a su madre. La aparentemente tranquila vida de Guy, se convertirá en un auténtico infierno y más cuando su nueva novia, Ann Morton (Ruth Roman), se entere de tan escabroso asunto. 

Barbara, la hermana de Ann, interpretada por la hija de Hitchcock, Patricia

Pues bueno, en la línea de Hitchcock, "Extraños en un tren", nos presenta una montaña rusa de tensas emociones. Su realización es impecable, la puesta en escena soberbia; fotografía, dirección artística y demás aspectos técnicos, increíbles. Además, es atrapante desde el minuto uno, entretenidísima y por completo absorvente. Yo recuerdo estar viéndola y no poder quitar la vista de la pantalla; en serio (aunque me repita), insisto una y otra vez, el señor Hitchcock era un auténtico genio a la hora de dar al público lo imprescindible para que se quedase enganchado con sus envolventes tramas. No creo que pueda aportar más a lo dicho, una joya del thriller, Hitchcock en estado puro; un trabajo digno de un maestro irrepetible. 

Se ve que Bruno le ha cogido gustillo a eso de estrangular

*MI MOMENTO FAVORITO: el asesinato de Miriam (Laura Elliott) a manos de Bruno (Robert Walker), que está rodado de una forma magistral, siendo apreciada por los espectadores desde el reflejo de las gafas de la víctima. 

Reflejo mortal

lunes, 16 de septiembre de 2013

Recuerda (1945) de Alfred Hitchcock



La Dra. Petersen (Ingrid Bergman) pasando
consulta a una ninfómana (Rhonda Fleming)
Ya he comentado en otras ocasiones que Alfred Hitchcock fue un grandísimo genio digno de admirar. Él nos ofreció historias increíblemente emocionantes e intrigantes, ante las que sólo puedes maravillarte y "Recuerda" es otro ejemplo de ello. Majestualmente Hitchcock nos deslumbra con una historia repleta de imaginación y misterio, amor y asesinato. Todo arranca en el interior de un sanatorio psiquiátrico, en donde aguardan la llegada del que será el nuevo director, el Dr. Anthony Edwards (Gregory Peck). Una de las más prestigiosas doctoras del centro, Constance Petersen (Ingrid Bergman) se verá irremediablemente atraída por el nuevo director, y el sentimiento afectivo será mútuo. No obstante los problemas en breve comenzarán a manifestarse. El nuevo director comienza a mostrar un comportamiento extraño, no sólo reacciona de manera violenta a ciertos estímulos (lo que delatan que algo no marcha muy bien dentro de su cabeza), sino que además no recuerda gran parte de su pasado. Constance acabará por convencerse de que realmente, este hombre, no es el auténtico Anthony Edwards, sino alguien, que por algún motivo, lo ha suplantado. Será entonces cuando, movida por su amor hacia él, intentará ayudarlo a recordar esos recuerdos tan aparentemente traumáticos que su cabeza le ha obligado a olvidar. Para ello, hará un meticulosa inspección de sus sueños, los cuales darán curiosas y alarmantes explicaciones, una vez interpretados.

La Dra. Petersen siente algo especial por el
nuevo director, Anthony Edwards (Gregory Peck)

¿Es el Dr. Edwards quien dice ser?
Hubo quien criticó en esta película, la visión tan "infantiloide" (que conste que este calificativo no es mío) que ofreció Hitchcock del psicoanálisis, y el modo de interpretación de los sueños, aquí reflejados. En fin, supongo que esa deducción se quedará para los entendidos en ese campo de la psiquiatría, aunque parecen olvidarse de que tampoco estamos en el mundo real, sino en el cinematográfico y todo artista creo que tiene derecho a tomarse las licencias oportunas para darle el tono deseado a su obra y eso hizo Hitchcock con "Recuerda". Para mí "Recuerda" es otra de sus más maravillosas películas, aunque realmente, ya he comentado, hacer un ranking de los films más sobresalientes de Hitchcock es verdaderamente difícil, por lo menos en mi caso, por el innumerable porrón de genialidades que logró concebir. La trama es puramente digna de su autor, es atrapante desde el minuto uno, intensa, emotiva y presenta una historia que poco a poco va tomando forma y alucinando al espectador que va obteniendo datos que hacen que dicha trama tenga sentido coronándola con un final majestuoso y sorprendente (típico de su mágica mano para hacer cine). 

Psicoanalizando al ¿Dr. Edwards?
 
¿Quién es el misterioso hombre sin cara?
Con unos intérpretes inmejorables, dos grandes estrellas, dos grandes actorazos Ingrid Bergman y Gregory Peck, pareja que deslumbra con unas interpretaciones espectaculares en cada fotograma que salen. Lo mismo se puede decir de la admirable banda sonora de Miklós Rózsa (habitual de las películas de romanos) galardonada con un Oscar. Destacar aparte uno de los puntos más llamativos y recordados del film (sobre todo por aquéllos estudiosos de Arte) que son esos escenarios que aparecen en una escena onírica, en la que el amnésico Gregory Peck relata sus sueños a la doctora Ingrid Bergman, realizados por el artista Salvador Dalí, magníficas obras pictóricas del arte surrealista, que inundan a la película de un ambiente especial, extraño y único. Creo que todo queda dicho, "Recuerda" es una gran obra maestra y un film imprescindible, no sólo por los admidores de Hitchcock, sino por los admiradores de todo arte en general.

Recordando en la nieve

*MI MOMENTO FAVORITO: la ya mencionada escena onírica que desvelará los recuerdos ocultos del falso Dr. Edwards (Gregory Peck), resulta uno de los momentos más espectaculares y curiosos de la película. 

¡Ojos que te miran!

viernes, 12 de julio de 2013

Tarántula (1955) de Jack Arnold


El profesor Deemer (Leo G. Carroll)
Tras las atrocidades de la Segunda Guerra Mundial, el panorama del cine de terror dejó de lado las historias de vampiros, hombres lobo o momias que parecieron tener menor impacto en el público, tras los horrores reales vistos en la guerra. Ahora otra vertiente iba a dominar el terreno del terror, mezclado con toques de ciencia ficción, durante los años cincuenta se puso de moda el llamado "terror atómico", lo que apuntaba que el peligro que amenazaba a los protagonistas de las películas englobadas dentro de esta clasificación de films, venía dada como consecuencia de la radiactividad o una mutación provocada por algún tipo de experimento científico, o de otros mundos incluso. Uno de los temas más recurrentes fue el ofrecer al público films cuyos villanos eran animales (por lo general poco simpáticos para el público como por ejemplo insectos) que veían triplicado su tamaño y se convertían en un peligro mortal para los seres humanos.  

Esa tarántula está ya bien crecidita

Matt (John Agar) y Stephanie (Mara Gorday)
intentan ayudar al profesor Deemer
"La humanidad en peligro" en 1954 fue digamos la película que instauró la moda (ya la comentaré), pero sin duda una de mis favoritas de esta clase de films fue "Tarántula". Recuerdo que descubrí ambas hace un montón de años en el canal del satélite digital llamado Calle 13, cuando echaban un montón de pelis guays de terror de todas las épocas, durante un ciclo que emitieron dedicado precisamente a esta modalidad de películas de "terror atómico". "Tarántula" cuenta como un científico, el profesor Deemer (Leo G. Carroll) experimenta una extraña droga que provoca la muerte de dos ayudantes suyos, al desarrollar en ellos una enfermedad llamada acromegalia, que conlleva a que todos los órganos del cuerpo aumentasen de tamaño hasta un límite que éste ya no lograse aguantar. El mayor problema, es que este científico también le inyectó dicha droga a una tarántula que tenía en su laboratorio. El arácnido por lo tanto ha aumentado unas cuantas veces su tamaño y a medida que avanza el tiempo, va creciendo más y más. El bicho, durante un accidente logra escapar y campa libremente por el desierto de Arizona devorando a todo aquél que se encuentra. Pero aquí no queda la cosa, en cuestión de pocos días la población de un pueblo cercano deberá enfrentarse a una monstruosa tarántula del tamaño de un rascacielos, a ver quien es el guapo que le echa un par de huevos para parar a esa criatura. 

¡La tarántula ataca!

Los restos que va dejando este enorme bicho
"Tarántula" es una película muy estimable, posee unos muy correctos efectos especiales (tratándose de mediados de los cincuenta) repletos de trucajes fotográficos muy vistosos. Como siempre digo, es inevitable comprobar que el paso del tiempo le ha pasado factura, pero parece que hay que recordar en muchas ocasiones a más de uno que antes no podían echar mano de un ordenador para crear parafenarlia digital. Aparte es una película cortita, de 70 breves minutejos, por lo tanto no es para nada aburrida. Posee el encanto característico de estas producciones de la década. En mi opinión está por encima de otras muchas pelis similares, incluso por encima de "La humanidad en peligro" (al menos me parece que posee mejores efectos, más acción y es desde luego más entretenida). Es un mero film hecho para el disfrute y la distracción y yo creo que sale bastante bien parado, porque es francamente llevadero y efectivo y que intentaba dar una advertencia (muy drástica eso sí) de los peligros de los avances científicos de no existir la responsabilidad debida en su uso.

"¡Que viene, que viene!"

*MI MOMENTO FAVORITO: la tarántula gigantesca es imparable y llega a la ciudad más cercana para hacer estragos. Los ciudadanos tienen pocas posibilidades para parar semejante monstruo. 

¡La tarántula ya es una ciudadana más!

jueves, 11 de julio de 2013

Sospecha (1941) de Alfred Hitchcock

 

Johnnie (Cary Grant) se camela a Lina (Joan Fontaine)
En mi opinión es una obra menor de ese genio que fue Alfred Hitchcock. Menor porque sinceramente, aunque tiene escenas y momentos para el recuerdo, es imposible no sentir cierta desilusión llegado el final de la película (final que no desvelaré), que lejos de sorprender en mi opinión deshincha como un globo lo que podría haber sido otra gran obra magna del maestro del suspense. Lina McLaidlaw (Joan Fontaine, la soberbia protagonista de "Rebeca") es una joven rica que se enamora perdidamente de un vividor atractivo, Johnnie (Cary Grant), que no tiene donde caerse muerto y colecciona una cantidad de deudas y pufos allá donde va. Sin embargo, el tío tiene unas grandes dotes de seducción y camela a Lina. Su romance es tan fructífero que acaban casándose. Pero el matrimonio para ella se convertirá en una angustiosa y mortificante experiencia, ya que comienza a tener motivos de sobra de que su marido planea asesinarla, no es para menos si ella la palma él heredará la cantidad de dinero suficiente como para hundir un transantlántico.

El matrimonio con Johnnie no es el lecho de rosas que ella se creía

Hablando de asesinatos durante la cena
Obviando su parte final tenemos una historia muy entretenida y que engancha desde el principio. Por supuesto lo que más destaca es la estupenda y magistral interpretación de Joan Fontaine (premiada ese año con el Oscar a la mejor actriz), que nos sumerge en un mundo de paranoias y miedos con el que llegamos a sentirnos totalmente identificados. Los demás actores están simplemente correctos y ayudan a generar la tensión que inunda a la pobre protagonista durante todo el film. Pero como ya he dicho el final, en mi opinión, fastidia bastante la obra y pasa en una milésima de segundo de haber sido una obra maestra a ser una película clásica más y a una de las obras menores entre la suprema colección de obras espectaculares de su autor. Aunque no faltan esos toques de genialidad que Hitchcock sabía aplicar tan magestualmente a sus películas.

Como curiosidad: el film original es en blanco y negro, aunque exite una versión coloreada, que es de donde he extraído las capturas expuestas.

La pobre Lina no puede pegar ojo

*MI MOMENTO FAVORITO: una famosísima escena en la que presenciamos de manera angustiosa a Johnnie (Cary Grant) como sube por la escalera hacia el dormitorio de su esposa, con un vaso de leche, planteándonos la duda de si el contenido lleva veneno o no. 

A ver quien es el guapo que se atreve a echar un traguito de ese vaso