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viernes, 24 de octubre de 2014

Citadel (2012) de Ciaran Foy



Tommy (Aneurin Barnard), el sufrido protagonista
Si le hubiesen colocado el título de "Mierdel" creo que le hubiesen hecho mayor justicia. Pues aquí tenemos otra basura de película que no me explico el porqué, parece ir cosechando críticas bastante aceptables por lo que he ido leyendo en lo referente a ella. Bueno debe de ser que como no tiene la marca Hollywood (es una producción irlandesa), pues es bastante fácil eso de pasar por alto las soberanas incongruencias que presenta la mierda de argumento que tiene. En principio me gustaría apuntar (ya que por lo que veo, muy pocos han reparado en semejante detalle) que el film toma por tema una especie de calco de un emblemático clásico de David Cronenberg llamado "Cromosoma 3", un film muy estimable en el que también había nenes deformes, muy cabrones y encapuchados que zurraban de hostias a todo aquél que se interponía en su camino. 

El pobre chaval intenta salvar a su hijita

Al pesado del cura (James Cosmo) dan ganas de
romperle la boca a patadas, ¡qué plasta!
Sin embargo en el film de Cronenberg sí nos daban una explicación (muy fantasiosa, pero ciertamente coherente en base al argumento) del problema o el inicio de la mutación que convertía a estas criaturas en agresivos portadores de mala leche. En cambio en este bodrio no nos explican ni media, ¿quién puñetas son estos atacantes desgarbados y encapuchados? ¿son zombies?, ¿yonkis?, ¿demonios?, ¿pandilleros?, ¿un cojunto de todo esto? En fin, parece que el único indicio que te dejan caer del enigma, es lamentablemente ridículo. Pero hay más despropósitos, en determinados momentos los atacantes, no sé si por inspiración divina o porque van demasiado ciegos, no pueden ver a los protagonistas, sin ningún tipo de lógica, tan pronto les pegan un palizón como de pronto pasan por su lado rozándolos literalmente y ni se inmutan. En fin, todo va a ser por culpa de la droga, pero de la droga que se debió de meter el guionista a la hora de escribir este enorme montón de mierda. 

¿Quiénes son estos pequeños cabrones?

Me cabrea profundamente que de nuevo nos intenten colar como un buen film de terror semejante tostón, porque encima la película es un coñazo, dura 1 hora y 24 minutos que parecen convertirse como mínimo en 3. Mención especial se la dedico al personaje del cura (James Cosmo), con diferencia el más gilipollas de todos. En definitiva una basura de antología, de estos bodrios que gracias a Dios llegará a oídos de muy pocos y en nada de tiempo se perderá en el olvido.

¡Anda que mira como te has quedado por abusar de la coca!

The Rocky Horror Picture Show (1975) de Jim Sharman



Los recataditos Brad (Barry Bostwick) y Janet (Susan Sarandon)
Una verdadera rareza donde las haya, "The Rocky Horror Picture Show" no es una película para nada común, es un auténtico despiporre, lo más parecido a una fiesta a un carnaval (hecho material fílmico), una obra que ha pasado a la posterioridad como una pieza de culto para muchos, aunque con toda seguridad mantendrá muy diversificados diferentes grupos cuya opinión variará en lo referido a si la consideran un film digno de adorar, o una mierda pinchada en un palo. Sinceramente yo entendería ambos puntos de vista y si me tengo que posicionar entre los dos extremos, pues me quedaría en medio, la verdad, pues sí que me parece digna de admirar por una parte y por otra, realmente una película un tanto difícil de digerir, y me explicaré. La historia nos cuenta la surrealista vivencia que tendrá lugar en las vidas de dos recatados enamorados, Brad (Barry Bostwick) y Janet (una, por entonces, desconocida Susan Sarandon), los cuales se adentran en un siniestro y misterioso castillo, en busca de ayuda pues su coche se ha averiado en las proximidades de dicho lugar. 

¡Menuda fiestuqui tienen montada en este castillito!

El travesti científico, Frank-N-Furter (Tim Curry)
Lo que verán en su interior, es algo indescriptible (¡en serio!), una serie de grotescos personajes desfilarán por la pantalla a ritmo de bailongos números musicales, entre los que destaca un drag queen (genial Tim Curry, el futuro payaso de "It") que resulta ser un científico que (al estilo "Frankenstein") ha creado su propio monstruo, un apolíneo y musculoso guaperas llamado Rocky (Peter Hinwood). La película de verdad, es hilarante en el sentido más amplio de su definición. Está basada en un musical británico estrenado dos años antes, confeccionado por los mismos realizadores de este proyecto cinematográfico, Jim Sharman y Richard O'Brien (quien interpreta al personaje del jorobado Riff Raff), cuyo éxito propició su adaptación al mundo del celuloide. El film pretende ser por un lado todo un homenaje a ese terror clásico de la Universal, pues está lleno de referencias a múltiples pelis véase "Frankenstein" sin ir más lejos; hasta las letras de muchas de sus canciones homenajean clásicos de serie B de ciencia ficción (se mencionan pelis como "King Kong", "Tarántula", "Ultimátum a la Tierra",...) y la verdad es espíritu se plasma a la perfección y ello la convierte en un film bastante nostálgico. 

Una peñita un tanto grotesca

Rocky (Peter Hinwood) es resucitado
Por otro lado, pretendía ser una película totalmente rompedora y alocada, en el argumento se mezclan temas como la homosexualidad, el travestismo, el desenfreno más absoluto, etc., temas peliagudos, me atrevería a decir que incluso a día de hoy, pero claro, los setenta fue una década quebrantadora de muchos tabúes estúpidos y sin dudas "The Rocky Horror Picture Show" fue uno de esos pilares importantes que apostaron por la transgresión, y eso es digno de admirar. La película además posee temas musicales la mar de pegadizos y bailables, a la par que números de baile que invitan a al diversión. Eso sí, debo reconocer que transcurrida aproximadamente la primera hora a mí se me hizo un poco pesada, pues el tercio final del film (el cual ya desvaría de manera exagerada), me resultó un tanto aburrido (quedé flipando cuando se desvela que le castillo es una especie de nave espacial y sus histriónicos habitantes visitantes de otro planeta). En sí, no es una película que pueda ser criticada por la calidad de su guión, es más, su historia no puede ser tomada en serio, ya que es un auténtico disparate; sino que hay que tener en cuenta que vamos a ser testigos de un espectáculo chistoso, y dependerá de nuestro sentido crítico y nuestra visión personal el juzgarla. 

Preparados para el Halloween

El narrador de todo este delirio (Charles Gray)
Yo creo que es al menos, una obra que no deja indiferente a nadie, tiene una gran personalidad y justamente se merece el haberse instaurado como un gran clásico en la Historia del Cine, eso sí, me parece desproporcionado la muy alta estima que se tiene de ella en determinados ámbitos. Por ejemplo, me parece superior un film musical (estrenado un año antes) al que me recuerda bastante por estética, por histrionismo y por ese sentido del humor tan peculiar, como es la joyita de Brian De Palma, "El fantasma del Paraíso", pero bueno, cuestión de gustos. "The Rocky Horror Picture Show" no es una peli para todos los gustos (más bien diría que para gustos bastante concretos), ni la adoro, ni la detesto, me parece algo curioso hecho por el mero hecho de divertir y alborotar al personal; esa anarquía desenfadada y ese espíritu transgresor al menos, es algo que se echa mucho de menos en el cine actual.

Homenaje a la mítica productora RKO

*MI MOMENTO FAVORITO: el tórrido momento en que Janet (Susan Sarandon) provoca a Rocky (Peter Hinwood) a ritmo de la canción "Touch-a Touch-a Touch-a Touch me"

''Touch-a Touch-a Touch-a Touch me... I wanna be dirty''

jueves, 23 de octubre de 2014

Mahakaal (1993) de Shyam Ramsay, Tulsi Ramsay



¡Es una pesadilla!
De verdad, me partí la caja con esta gran basura, esta apología de la porquería cinéfila más irreverente, ridícula y cutre. Desde la India, un dueto de hermanos Shyam Ramsay, Tulsi Ramsay, los cuales tienen, por lo visto (no he tenido la desgracia de ver ninguna más de sus "ilustres" obras), cierto renombre en eso de hacer cine fantástico y de terror en su país. Pues "Mahakaal" no es ni más ni me menos que una versión india del clásico de Wes Craven, "Pesadilla en Elm Street". Realmente es algo muy gracioso comprobar como determinados países asiáticos (véase Turquía, en este caso la India, etc), han realizado sus versiones propias de clásicos del cine made in Hollywood, dando como resultado unos engendros de pobrísimos medios y menos imaginación y atisbo de talento (me imagino que les serían ciertamente rentables, sino no se explica la tan asombrosa y parásita producción explotativa que tuvo lugar en estos países). 

Aquí la peña marcándose unos bailecitos a lo Bollywood

¡Huy, qué mieditis!
Pues bien, pues aquí nos encontramos con el esquema visto en "Pesadilla en Elm Street", pero en versión bollywoodiense, o sea, escenarios cutres que de vergüenza ajena, actores inexpresivos y nefastos y ¡para más inri!, hasta números musicales intercalados (sin venir a cuento) en la acción del film. No hablemos del aspecto de este Freddy Krueger indio, ¡un auténtico despropósito! No obstante, ¿que se consigue viendo "Mahakaal"? Algo muy obvio, partirse de risa. La película es tan mala, tan mala, tan mala, que la verdad por momentos su visionado puede convertirse en una auténtico despiporre, eso sí, para todo aquél que tenga la motivación excesiva de tragarse un pastel como éste, que los hay pocos (yo entre ellos). Pues bueno, no merece la pena detenerse mucho más en el comentario de esta mierda, simplemente que sirva como testimonio de la existencia de estas bizarradas atroces que por muy increíble que parezca, han llegado a tener cabida dentro del amplísimo universo de la caspa cinematográfica.

Ante ustedes, el Freddy Krueger indio. ¡Qué despropósito!

La maldad de Frankenstein (1964) de Freddie Francis



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing) vuelve a la carga
Una rara secuela de la saga de "Frankenstein" confeccionada por la productora británica Hammer (ésta sería la tercera, siguiendo a "La venganza de Frankenstein"), la cual aunque sigue en sí la línea argumental zanjada en la anterior película, se saca de la manga unas cuantas incongluencias que joroban un poco lo que vendría siendo la continuidad establecida. Si bien encontramos una cinta (muy en la línea de la productora) muy correcta desde el punto de vista escenográfico, con una muy correcta ambientación del siglo XIX, una bonita fotografía colorista y una dirección solvente (del muy hammeriano Freddie Francis, quizás el nombre de mayor peso en la compañía tras Terence Fisher), no se puede decir lo mismo del guión, que es bastante confuso y disperso si tenemos en cuenta la historia clásica de la fuente de la que proceden los personajes principales. 

El atemorizante castillo de Frankenstein

Resucitando otra vez al monstruo
Tenemos aquí de nuevo al Dr. Frankenstein (nuevamente interpretado magistralmente por Peter Cushing), que continúa vivito y coleando y con ganas de seguir jugando con la fina línea que separa la vida de la muerte. Acompañado de su ayudante, Hans (Sandor Elès, descoloca un poco que el actor no sea el mismo que lo interpretaba en la secuela anterior), vuelve a su pueblo natal, donde se encuentra su mansión familiar (curioso este regreso si tenemos en cuenta que supuestamente, en el pueblo todo el mundo lo daba por muerto, ver el final de "La maldición de Frankenstein" para recordarlo). La cuestión es que se encuentra de golpe y porrazo a su antiguo monstruo (en la primera brillantemente encarnado por Christopher Lee), congelado en las montañas (como en la peli de la Universal, "Frankenstein y el hombre lobo") y claro, lo resucita. 

Zoltan (Peter Woodthorpe) hipnotizando al monstruo

Un monstruo un tanto ridículo (Kiwi Kingston)
Decir que el aspecto de este "nuevo" monstruo me parece verdaderamente lamentable y cutre, se echa profundamente de menos a Boris Karloff, incluso al original hammeriano de Lee. Lo que más descoloca es el desvarajuste argumental que sigue a continuación, resulta que hace su aparición un hipnotizador, Zoltan (Peter Woodthorpe), que controlará al monstruo con sus poderes y lo obligará a cometer todo tipo de actos delictivos, para su propio beneficio. El resultado de todo este rollo es un tanto desconcertante. A ver, la película cumple a nivel de entretenimiento y todo admirador de la Hammer la disfrutará en su justa medida, pero no deja de verse demasiado extraña teniendo en cuenta que sigue la estela de un clásico como "Frankenstein" lo cual es chocante por lo mucho que se aleja de la historia conocida y además muy inferior si la comparamos con los dos films anteriores hechos por la productora. Se puede ver, pero es flojita y no demasiado memorable, pero bueno es una rareza que ningún fan del terror de la época se perdería, seguro.

El monstruo matando por encargo

*MI MOMENTO FAVORITO: en un film de "Frankenstein" no puede faltar la inevitable peleita entre el doctor y su monstruo. 

Frankenstein vs. monstruo

miércoles, 22 de octubre de 2014

Psicosis en Venecia (1978) de Ugo Liberatore



Mark (Renato Cestiè), el joven ciego protagonista
Un pseudo-plagio italiano de la gran obra "La semilla del diablo", mezclado con tintes de "La profecía". El resultado es un film aburrido con falta de interés y un argumento tan malo como incomprensible. Seremos testigos durante una infernal hora y media de las paranoias de un chavalín ciego, Mark (Renato Cestiè), que tiene unas espeluznantes y aterradoras visiones, que le revelan el inminente nacimiento del Anticristo. Por destacar algún aspecto, podemos señalar su solvencia técnica (con una fotografía bastante conseguida), una atmósfera angustiante que inspira un eficaz mal rollo latente (muy típica de la época) que funciona a ratos, o esos preciosos paisajes de Venecia, a la par que algunas escenas enormemente grotescas que proporcionan un mínimo impacto entre tanto desvarío y por supuesto, la magnífica BANDA SONORA de Pino Donaggio. 

Muertes grotescas al estilo italiano

Sin embargo, a pesar de sus dispersos aciertos, es un film muy flojo, con unos personajes insoportables, actuaciones bastante malas (exceptuando quizás, al chico ciego) y situaciones tan surrealistas que provocan aburrimiento y vergüenza ajena. Un bodrio que que mejor estaba hundido en las aguas de los canales de la propia Venecia.

La escena más grotesca e hiriente del film; un bebé es ensartado en unos pinchos

martes, 21 de octubre de 2014

Escóndete y grita (1988) de Skip Schoolnik



Jovencitos de parranda
A finales de los ochenta se notaba que la enorme y amplia explotación del slasher estaba dejando a relucir la pérdida de calidad en estos productos y éste es un claro ejemplo de ello. Nuevamente volvemos a encontrarnos con el esquema del slasher clásico de toda la vida, eso sí, muy mal ejecutado. Un grupo de muchachitos (imbéciles todos) deciden pasar una noche de juerga y sexo, en el interior de un gran centro comercial, sin saber ellos que es el lugar en el que se oculta un psicópata travesti que, como bien marcan las reglas, los irá matando. De la película se puede destacar su cuidada ambientación, como ya he dicho, desarrollada en el interior de un gran centro comercial repleto de escalofriantes maniquíes que dan mucho juego para crear una atmósfera ciertamente inquietante. Pero lo cierto es que tanto los personajes, como las situaciones se tornan ya demasiado aburridas, vistas y lo peor de todo, excesivamente absurdas. 

Celebrando un polvito

Éste no tiene buena pinta
En un slasher un elemento fundamental, algo que ya he mencionado en múltiples ocasiones, es cuidar muy mucho el tema de las muertes, que resulten impactantes y sangrientas en su justa medida, eso al menos le dará calidad artística al producto, desde mi punto de vista (dejar alguna imagen para el recuerdo). En este filme no hay tal cosa, se producen muy pocas muertes, están mal filmadas y muy poco trabajadas. Olvidaos de gore o de maquillajes cuidados, no hay nada de eso. Puede que sea un punto a tener en cuenta cierta originalidad a la hora de mostrar la motivación que empuja al asesino a matar, pero en resumidas cuentas, está tan mal planteada que acaba perdiendo todo el interés que a priori pudo suscitar. El final, además, es de pena, digno de provocar auténticas risas involuntarias. Como conclusión, tenemos un bodrio bastante patatero, hay slashers mucho más recomendables desarrollados en el interior de un centro comercial como "La iniciación" o "Killbots", más amenos, más brutales y con una trama más interesante y mejor elaborada. Una mierdecilla de la que incluso se puede rescatar ese look ochentero tan particular para nostálgicos de la década como yo, por lo demás es un film rematadamente malo.

¡Anda que vaya pintas me lleva el asesino!

Testigo de cargo (1957) de Billy Wilder



El abogado bonachón, Sir Wilfrid Roberts (Charles Laughton)
¡Pedazo de obra maestra! Por lo general, he de reconocer que cuando leo comentarios de ésos llamados críticos experimentados, los cuales siempre se deshacen en halagos hacia una determinada película, yo siempre tiendo a desconfiar, pues en la mayoría de los casos me topo con un mojón sobrevalorado que los papanatas de turno encumbran para dárselos de entendidos de cine. Pero no es el caso de "Testigo de cargo", uno de los pocos en los que me tuve que rendir a las múltiples alabanzas que hacia ella se hacían. Y es que "Testigo de cargo" es una joya magnífica, un film de intriga soberbio, que te engancha y te atrapa de manera increíble hasta desembocar en un final sorprendente y alucinante. El señor Wilder tiene en su filmografía un buen puñado de magnas películas, pero creo que si tuviese que decantarme (entre todas) por una para señalarla como mi favorita, sería sin lugar a dudas ésta, porque la verdad, me maravilló e impresionó a partes iguales. 

Preparados para procesar a Leonard Vole (Tyrone Power)

Christine (Marlene Dietrich), una testigo dura de pelar
El film, basado en una novela de Agatha Christie, nos cuenta la defensa que un reputado y veterano abogado, Sir Wilfrid Roberts (brillante Charles Laughton), desempeña con respecto a un guaperas algo panoli, Leonard Vole (Tyrone Power, papi de Romina), cuyo desafortunado destino le ha hecho convertirse en el principal sospechoso del asesinato de una vieja millonaria, la cual perdía el norte por él y al cual ha destinado toda su fortuna. El testigo clave de su defensa es la propia esposa del acusado, Christine (la sensual alemanona Marlene Dietrich), la cual para sorpresa de todos, aportará un testimonio perjudicial en contra de su marido. A partir de este momento, el film se convertirá en toda una espiral de intriga incesante, en la que no faltan tortuosas conspiraciones, giros inesperados y como ya he mencionado, un final que, a mí por lo menos (y me consta que a muchos más), me dejó con la boca abierta. 

Sir Wilfrid con su insoportable enfermera, Miss Plimsoll (Elsa Lanchester)

''Soy inocente, lo juro''
"Testigo de cargo" es un film brillantemente escrito, brillantemente realizado y brillantemente interpretado. Wilder compone una trama sólida llena de tensión, en la que no falta algún toque humorístico perfectamente traído (muy típico del director) gracias a la presencia de Elsa Lanchester (recordada gracias a su mítica performance en "La novia de Frankenstein"), como enfermera del desobediente abogado Sir Wilfrid, el cual intenta escaquearse de sus atosigantes cuidados, en cuanto tiene la oportunidad. El film obtuvo varias nominaciones al Oscar (incluída mejor película), pero desgraciadamente no fue premiado con ninguno, algo desde mi perspectiva totalmente inmerecido, por muy buenas que fuesen sus respectivas competidoras en los correspondientes apartados de las candidaturas dicho año (la vencedora dicho año fue otro clasicazo, "El puente sobre el río Kwai"). Pero bueno, eso no le quita un ápice del magno atractivo que posee "Testigo de cargo". Sin más ni más, repetiré que es una grandiosa película, una excelente obra maestra, una de los mejores trabajos de su director y por supuesto un film imprescindible que todo amante del buen cine debe ver, sí o sí.

Aquí hay gato encerrado

*MI MOMENTO FAVORITO: ese fabuloso e inesperado final que, como bien señala un cartel al terminar el film, no se debe desvelar para no joder la sorpresa (utilizaron la misma treta que la anterior y también excelente "Las diabólicas").

¡Qué sorpresas se lleva uno!