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Mostrando entradas con la etiqueta Christopher Plummer. Mostrar todas las entradas
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lunes, 21 de noviembre de 2016

El payaso a medianoche (1998) de Jean Pellerin



¿Qué se les habrá perdido por aquí a
Margot Kidder y a Christopher Plummer?
Bueno, no hay más que ver la portada para hacernos una idea de lo que vamos a ver. ''El payaso a medianoche'' es, ni más ni menos, una peli de serie B directa a videoclub que, como muchas otras, de finales de los noventa, intentó explotar a su manera el éxito de ''Scream'' (la disposición de las caras de los actores jovencitos en la carátula ya delata la clara imitación de la excelente peli de Wes Craven, moda que se repitió incesantemente en toda peli slasher juvenil del momento, dando igual de la categoría que fuese). Lógicamente, de antemano, no estamos ante ninguna maravilla, es un film cutrecillo, barato y muy de andar por casa, a la par de estereotipado y previsible (bueno, un slasher es un slasher). ¿Qué nos encontraremos? Un grupo de jovencitos encerrados en un lugar concreto, a merced de un asesino que los irá masacrando. ¿El lugar? Un viejo teatro que están encargándose de restaurar los chavales de turno. ¿El asesino? Un antiguo cantante de ópera que dejándose llevar por los celos, asesinó a su compañera brutalmente después de una representación de ''Pagliacci'', vestido como el propio personaje principal de dicha ópera, un payaso. 

Los chavales pasando el rato en el teatro

El payaso asesino al ataque
El criminal desapareció sin dejar rastro tras el asesinato y el lugar se cerró durante veinte años, hasta ahora; vamos, esquema clásico del slasher de siempre. Una vez que los muchachos empiezan a merodear por el teatro, oscuro y sombrío, aparecerá el payasete tan majete y se los irá cargando uno por uno, siendo en esta ocasión la correspondiente final girl, la hija de la difunta cantante de ópera despachada por el asesino dos décadas atrás. Bueno, ¿qué se puede destacar de ''El payaso a medianoche''?, ¿la perfecta labor de sus actores?, no; ¿su cuidada fotografía?, tampoco, ¿su currado guión?, para nada, la peli es muy pero que muy deficiente en cada uno de los apartados, pero, es entretenida y seguro que a cualquier fan del slasher, pues le molará en su justa medida, o al menos, no le costará excesivamente tragársela. Salen, como curiosidad, en dos papeles bastante escuetos, Margot Kidder (la eterna Lois Lane de ''Superman'') y Christopher Plummer (recordado entre otras muchísimas películas, como el capitán Von Trapp de ''Sonrisas y lágrimas''), ¿qué hacían pululando en un proyecto como éste?, ¿tan poco tenían que ofrecer sus respectivas carreras a estas alturas? Se ve que sí, la cuestión es que ahí están, no desentonan pero personalmente, me chochó verlos aquí. 

Es claramente el momento de decir eso de: ''mira detrás de ti''

El resto, pues bueno, como ya dije es todo muy de andar por casa, el suspense es muy justito, los asesinatos también (hay un pelín de gore en alguno de ellos, pero nada excesivo) y bueno, el escenario no está nada mal, el teatro cumple con su función de resultar un lugar idóneo como marco de un slasher decente (me recordó un tanto a la muy superior ''Aquarius''). Sin más ni más, recomendable para los fans acérrimos (muy acérrimos) del cine slasher, para ellos fue concebida. 

Esto no es una ópera precisamente

viernes, 5 de agosto de 2016

La escalera de caracol (1975) de Peter Collinson



La muda protagonista, Helen Mallory (Jacqueline Bisset)
Remake casi exacto, salvo algunas modificaciones, del clásico de 1945 dirigido por Robert Siodmak, ''La escalera de caracol''. La película vuelve a contarlos la historia de una desvalida mujer que se queda muda debido a un shock traumático (en esta ocasión la guapísima Jacqueline Bisset toma el testigo de Dorothy McGuire, y hereda su apariencia frágil y vulnerable). La muchacha se encuentra en la mansión de su abuela enferma (en la original, la chica era la criada), donde se encargará en la medida de lo que pueda de sus cuidados. Uno de los hijos de la mujer (Christopher Plummer) se ofrece para ayudarla a recuperar el habla, intentado que supere el trauma que le persigue desde hace unos años y que le impide decir ni una palabra. Pero, por los alrededores del sitio ronda un asesino violento, que se encarga de matar jovencitas con algún defecto (véase ciega, coja,...) desde su percepción, y claro, la pobre muda se convertirá en una víctima muy jugosa para él. 

La Sra. Sherman (Mildred Dunnock) está muy preocupada por la seguridad de Helen

El hijo respetable de la anciana, Joe Sherman (Christopher Plummer)
Comentar que la película adapta la historia a los tiempos modernos actuales (en el momento de filmación de la propia cinta), a diferencia de la clásica que se desarrolla en la década de los diez, por lo cual las modificaciones pertinentes son apreciables si se comparan sendas versiones. He leído críticas muy negativas de este remake, a mí no me pareció malo, ni desdeñable, aunque sí es cierto que carece de ese halo especial misterioso de la original y por supuesto de su apelativo de clásico. La peli está bien dirigida (con ese aire british característico tan sofisticado) y cuenta con buenas interpretaciones, en especial Jacqueline Bisset y Christopher Plummer. Por lo demás no es gran cosa, todo aquél que ya haya visto la del año 45 sabrá lo que pasa así que pocas sorpresas se llevará; suspense tiene el justo y el clímax final aunque está bien resuelto no llega a la altura de su antecesora. Es como digo, una película funcional, sin más, echarle un vistazo como curiosidad tampoco le hará daño a nadie.

La aterradora escalera de caracol del título

jueves, 18 de junio de 2015

Star Crash (choque de galaxias) (1978) de Luigi Cozzi



El espacio tope colorista
Pues voy a ser sincero, me encanta esta peliculilla. Es cutre, sí, es modesta y precaria como ella sola, también, pero tiene ese toque retro que la hace infinitamente entrañable. ''Star Crash (choque de galaxias)'' no es ni más  ni menos que una copia italiana explotativa de la mismísima ''La guerra de las galaxias'' (no hay más que ver la composición de los créditos iniciales, que lo delatan sin ninguna duda de primeras). Por lo tanto tendremos, maquetas la mar de cantosas de mini-naves espaciales que se supone que surcan el espacio exterior, una atmósfera espacial llena de colorines (suponemos que simulan ser estrellas) tal cual árbol de Navidad, una especie de robots animados mediante stop motion (que resultan la mar de nostálgicos), una BANDA SONORA compuesta por el mismo John Barry que tiene ese toquecito de peli familiar a lo Spielberg tan de la época, vestuarios rollo psicodélicos (¡años setenta puros y duros!), y hasta las curvas hiper sensuales de una preciosa y deslumbrante Caroline Munro paseándose a lo largo de la peli con un bikini la mar de sexy (¡qué guapa era esta mujer!). 

Por ahí desfilan también los sables láser

En el medio Stella Star (la deslumbrante Caroline Munro)
El resultado es una peli de ciencia ficción y aventuras, para todos los públicos (a pesar de ser italiana va muy contenida en lo referido a la violencia y material escabroso habitual) muy amena y entretenida e incluso chocante desde el punto de vista estético (esa ambientación colorista por momentos la envuelve de una atmósfera visualmente bella). Sí que es cierto que no conseguirá un aprobado desde el punto de vista de un juez muy exigente, lo primero porque ya parte de una influencia muy poderosa y de gran peso en la historia de la ciencia ficción y lo segundo porque, no se puede negar, su bajo presupuesto sale a relucir casi en cada momento. Pero ahí también radica su atractivo, en el ofrecimiento de un producto sin ningún tipo de pretensión y únicamente destinado para el entretenimiento del público (aparte de aprovechar el tirón comercial del pelotazo que había supuesto la original ''Star Wars''). 

El malvado Conde Zarth Arn (Joe Spinell)

Los simpáticos robots de stop motion
Destacar la presencia en su reparto, aparte de la arrebatadora Caroline Munro, rostros tan populares como el mismo Christopher Plummer, David Hasselhoff (al cual no le quedaría mucho para pegar todo un pelotazo gracias a ''El coche fantástico'' y posteriormente a ''Los vigilantes de la playa'') y a Joe Spinell (el inolvidable psicópata de ese joyón que es ''Maniac'', en la que también volvió a coincidir con la Munro). En resumidas cuentas, un clasiquillo de serie B que con el tiempo incluso (a pesar de sus lacras y defectos) se ha visto beneficiado cosechando cierto culto a su alrededor. A mí, con franqueza, me moló mucho, como versión cutre y macarrónica de ''La guerra de las galaxias'' resulta bastante satisfactoria (he visto mierdas mucho peores y con más presupuesto).

Aquí tenemos al príncipe Simon (David Hasselhoff) al mando de la nave

domingo, 5 de abril de 2015

La caída del imperio romano (1964) de Anthony Mann



Al magno imperio romano le quedan dos telediarios
Lo primero que de antemano canta del film es que su título supone una gran mentira. Cuando uno lee ''La caída del imperio romano'', es lógico que piense que va a ver una película sobra la caída del imperio romano (valga la redundancia). Pues no, amigos. La película no seremos testigos del hundimiento del magno imperio que durante siglos fue prácticamente el amo del mundo, es más hasta el siglo V d. C. no tuvo lugar este acontecimiento como tal, y la peli nos sitúa en el período que va entre la sucesión del emperador Marco Aurelio, por su arrogante hijo Cómodo, lo cual aconteció en el siglo II d. C., ¡fijaos si les quedaba todavía a los romanos que seguir batallando! Por lo tanto, el tema del título ya cabrea un poco, por su espíritu falseador, pero bueno. El film se trata de otra producción de Samuel Bronston, aquél que ya había hecho carrera con producciones épicas como ''Rey de reyes'' y ''El Cid'', y que había puesto sus ojos en nuestro país, el cual le había parecido idóneo a la hora de ambientar sus trabajos y rodarlos (las dos nombradas de hecho, fueron íntegramente rodadas en tierras hispanas, al igual que la que nos ocupa). 

El emperador Marco Aurelio (Alec Guinness)

El valiente y comedido Timonides (James Mason)
Repite de nuevo colaboración con el director Anthony Mann, al que tan buenos resultados le había dado su magna ''El Cid'', y con la idea de que el público respaldaría el proyecto en taquilla, decidió tirar la casa por la ventana y hacer una peli épica grandilocuente en todas dimensiones. Con el desorbitado presupuesto de 20 millonazos de dólares, se elaboró ''La caída del imperio romano'', un truñazo épico de tres horazas, más falso que una moneda de 3 euros (porque los hechos narrados distan mucho de los puramente históricos) y que encima marcó el declive del género de cara al público. La peli fue un fracaso (le siguió otro batacazo, el ladrillo de ''La historia más grande jamás contada'') y no sólo puso fin a la carrera de Bronston como productor, sino que también aportó a que las producciones épicas quedasen dadas de lado durante un buen porrón de años (de hecho, hasta el 2000 con ''Gladiator'' no volvieron a vivir cierto esplendor) tras casi dos décadas de triunfo en las pantallas del mundo entero. 

La hija de Marco Aurelio, Lucilla (Sophia Loren)

El malvado Cómodo (Christopher Plummer)
No es de extrañar, sinceramente, que no contase con mucho apogeo, desde mi punto de vista estamos ante una de las pelis épicas (más concretamente sobre la Antigua Roma) más flojas y más insípidas, de la numerosa producción existente en este campo. Llama la atención, y todos los que habéis visto ambos films lo habréis notado, lo mucho que la historia de esta peli que nos ocupa sirvió de inspiración para la realización de la ya mencionada ''Gladiator'' de Ridley Scott. Por momentos, parece que el libreto de ''Gladiator'' supuso una reescritura del guión de ''La caída del imperio romano''; es más, el planteamiento inicial es casi idéntico y ni qué decir tiene, que muy alejado de verosimilitud histórica. Después ''Gladiator'' tira por otros derroteros y se pone a imitar a ''Espartaco'', pero no cabe duda que esta peli fue vital para la concepción de la peli que convirtió a Russell Crowe en el rudo figurín de moda de ese momento. Desde el punto de vista escénico, sí de acuerdo, la peli cumple, pero tampoco es que posea unos escenarios sublimes (y más acorde con su presupuestazo), es más, resulta bastante escueta en este sentido, la variedad de localizaciones no es muy abundante. 

El ''héroe'' del cotarro, Livio (Stephen Boyd, el malo de ''Ben Hur'')

Entre Livio y Lucilla hay rollete
Lo mismo se puede decir de la dirección, Anthony Mann se imita así mismo y a otros, exponiendo planos y escenas calcadas de otros films (véase ''El Cid'' o ''Ben Hur'', haciendo una desangelada imitación de la carrera de cuádrigas), por lo tanto la peli no posee la fuerza de otras del estilo claramente superiores. Así mismo, el argumento peca de una lentitud exacerbada, el abuso por ejemplo de escenas románticas, en pro de concederle minutos de aparición a la estrella más cotizada del reparto, Sophia Loren, se vuelve extremadamente cansino. Hablando de la Loren, se puede comprobar como la actriz se limita a hacer una imitación exacta de su Jimena de ''El Cid'', su personaje de Lucilla es un calco de éste, hasta en los modelitos con los que posa la italiana, parecen los mismos. Por otro lado su compi, Stephen Boyd (quien fuese el malo malísimo de ''Ben Hur''), no me pega nada en el papel que le toca defender aquí de ''héroe'' romanticón, resulta frío y sus escenas con la Loren no transmiten compenetración entre ambos. 

Cómodo se convierte en un auténtico tirano

En el reparto, en sí, creo que los más destacados con Alec Guinness, James Mason y sobre todo, Christopher Plummer que está soberbio como el malvado Cómodo (en ''Gladiator'' dicho rol lo defendió a la perfección Joaquin Phoenix). En resumidas cuentas, me da la sensación de que ''La caída del imperio romano'' fue la producción épica parásita que se lucró de todas las ''sobras'' más que requete explotadas del género, y que su aparición fue necesaria para marcar un parón en la tan cansina elaboración de pelis de este estilo. Exclusivamente apta para los muy admiradores de los films épicos, a los que podrá llegarles a gustar a grandes rasgos.

El bueno contra el malo (combate final que claramente inspiró a ''Gladiator'')

jueves, 17 de abril de 2014

Jesús de Nazareth (1977) de Franco Zeffirelli



La virgen María (Olivia Hussey)
con el niño Jesús recién nacido
Francamente considero (y por lo que he podido leer, según críticas, resulta una opinión bastante distendida), que esta extensísima producción televisiva, es de lejos, la mejor y más completa (sobre todo completa) revisión de la vida de Jesucristo. El reputado director italiano Franco Zeffirelli se encargó de elaborar un relato, denso debido a su duración (¡ojito, que la película en su conjunto sobrepasa las cinco horas!), pero apasionante. El film resulta ser un testimonio al completo de la vida de Jesús, desde que es parido por la virgen María (estupenda y preciosa Olivia Hussey) en el portal de Belén, hasta que es crucificado y resucita de entre los muertos para abrir a sus seguidores las puertas del reino de su Padre. Su hay algo que resulta fascinante, y lo digo de veras, es la majestuosidad de su impresionante reparto, del que el director supo aprovechar lo mejorcito; y del cual es mejor dar testimonio. Véase a: 

Olivia Hussey como la virgen María
Peter Ustinov como Herodes
Donald Pleasence como Melchor
El español Fernando Rey como Gaspar
James Earl Jones como Baltasar
Laurence Olivier como Nicodemo
Anne Bancroft como María Magdalena
Christopher Plummer como Herodes Antipas
Valentina Cortese como Herodias
Anthony Quinn como Caifás
Rod Steiger como Poncio Pilato
Ernest Borgnine como un centurión romano
James Mason como José de Arimatea
James Farentino como el apóstol Pedro
La española Isabel Mestres como Salomé

Robert Powell, para mí el mejor
 Jesucristo de la Historia
Semejante plantel de absoluto lujo hace no menos, que lo expuesto en pantalla sea insuperable a nivel actoral, pues cada uno de estos monstruos de la interpretación elabora a la perfección el rol que le ha tocado desempeñar, con una profesionalidad que quita el hipo. Si nos centramos en el punto de vista visual, pues veremos que el film (a pesar de ser una producción televisiva, que se supone que no logra alcanzar la calidad de la puramente cinematográfica) goza de una puesta en escena magnífica; todo elemento decorativo está cuidado al máximo y la ambientación es una pasada. Así mismo el relato es conmovedor, en mi vida he presenciado un film sobre Cristo que haga un alarde tan sobresaliente del drama humano (ni Mel Gibson con sus toneladas de sangre en "La pasión de Cristo" por mucho que se alabe por muchos dicho trabajo). Decir que el actor que intepreta a Cristo, Robert Powell (un actor británico no demasiado popular o conocido), para mí es el que mejor ha interpretado dicho personaje en la Historia, no sólo su aspecto físico se asemeja mucho a la imagen que concebimos al propio Jesucristo, sino porque su interpretación es sublime, es un Cristo humano (no un trozo de madera sin expresión como el del truñazo de "El evangelio según San Mateo" o el no mucho más carismático Max von Sydow en "La historia más grande jamás contada"), y cuando se refleja el tramo de la Pasión, el nivel de dolor que logra transmitir hace erizar la piel. Vale, "Jesús de Nazareth", no vamos a engañarnos, no es una película recomendable para echar una tarde (más que nada, porque se te iría todo el día viéndola de un tirón, pero sí es muy interesante (y más para todo aquél católico apostólico) marcarle unas oportunas divisiones de tiempo, y completarla en dos (o tres incluso) visionados, así yo creo que el disfrute de admirar una producción tan cojonuda es mucho más satisfactorio. Pues eso, ni más ni menos, el mejor retrato de la vida del hijo de Dios, y francamente creo que será insuperable, y esto lo digo desde el punto de vista más bien objetivo, que no es una temática que, en sí, vaya acorde con mis gustos cinéfilos (pero es justo reconocerle sus méritos). 

''Padre, ¿por qué me has abandonado?''

domingo, 23 de marzo de 2014

Sonrisas y lágrimas (1965) de Robert Wise



María (Julie Andrews) cantando feliz en las montañas
En esta ocasión debo declinar mis palabras dirigidas a la gran mayoría de musicales existentes, y es que "Sonrisas y lágrimas" me encanta. Una película como ésta nunca se olvida, yo la vi de pequeño y sobra decir que ya por aquel momento me cautivó, y no porque entendiera la magnitud de contexto en el que se desarrollaba (en ese momento no tenía ni puñetera idea de quiénes habían sido los nazis), sino porque el conjunto se me hizo espectacularmente llamativo y sobre todo las mágicas canciones de su increíble banda sonora, hicieron particular mella en mí, por lo tanto nunca he logrado evitar emocionarme cuando, años posteriores, se me ha presentado la oportunidad de repetir su visionado.

El capitán von Trapp (Christopher Plummer) y sus disciplinadísimos siete hijos

"Sonrisas y lágrimas" nos cuenta la historia, basada en hechos reales, de María (Julie Andrews), una novicia que, a finales de los años treinta en Austria, abandona el convento para hacerse cargo de los siete hijos de un héroe militar, el capitán von Trapp (Christopher Plummer), el cual ejerce una disciplina sobre los muchachos, similar a la de un cuartel. Aunque sus inicios en la residencia de los von Trapp serán difíciles, debido a su modo tan diferente de ver la vida, María acabará siendo acogida como algo más que una simple institutriz y llenará de alegría y amor, a través de la música, un hogar cuya paz y felicidad parecía a punto de desquebrajarse. Eso sí, las cosas se complicarán nuevamente para la familia, con la inminente invasión nazi a Austria. 

María es una institutriz muy enrollada

La Baronesa (Eleanor Parker), podríamos
decir que es la "villana" del cotarro
"Sonrisas y lágrimas" es, y no me cansaré de repetirlo, una película maravillosa, es una película para emocionarse, para reír, para llorar, para sentir. He leído por ahí quien apuntaba que se trata de una auténtica castaña, pues desde mi humilde opinión, y a pesar de sus casi tres horas de duración, la película no me pareció en absoluto lo más mínimamente aburrida, todo lo contrario, me resultó muy llevadera. Las interpretaciones de todos son geniales: las de los niños, Christopher Plummer como el tirano capitán que al final demostrará su blando corazón, la recientemente fallecida Eleanor Parker como la "mala" del cotarro (que en el fondo, pues no es tan mala, hay que entenderla también), Peggy Wood como la encantadora y buena madre superiora y por supuesto, Julie Andrews en un papel hecho a su medida, creando otro personaje tan entrañable como su anterior "Mary Poppins".

Entre María y el capitán empiezan a saltar chispas

''Laydee-o-dl laydee-o-dl-oo''
La fotografía, la decoración, todo es espectacular en esta película y por supuesto sus canciones, su banda sonora, las que muchos que la hemos visto de pequeños hemos tarareado o canturreado un montón de veces. A destacar también, la portentosa dirección de uno de los grandes Robert Wise, quien ya había sido premiado con un Oscar por otro magno musical, "West Side Story". Sin lugar a dudas por eso "Sonrisas y lágrimas" merece un apartado en la Historia del cine, así como un lugar en muchos de nuestros corazones. Su éxito fue monumental, pues en 1965 recaudó en cines (sólo en Estados Unidos) la increíble suma de 126 millones de dólares, siendo además ese año también, la vencedora de los Oscars, consiguiendo 5 premios, incluyendo el de mejor película (afortunadamente consiguió "arrebatárselo" a la que partía como favorita, el ladrillazo de "Doctor Zhivago"), para mí indiscutiblemente merecidos por ser una joya, no sólo del cine musical, sino del Séptimo Arte en general.

La famila Trapp al completo cantando

*MI MOMENTO FAVORITO: la película tiene una cantidad inmensa de momentos fascinantes, pero yo siempre he sentido especial devoción por éste. 

''Don es trato de varón...''