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martes, 22 de noviembre de 2016

La zíngara y los monstruos (1944) de Erle C. Kenton



El Dr. Niemann (Boris Karloff) y su ayudante jorobado
Y la Universal siguió explotando a sus monstruos clásicos, todo lo que todavía podían dar de sí, en forma de desastrosas secuelas que a su vez, exponían disparatados crossovers de esos que una década antes habían sido aterradores monstruos que generaban extensas ganancias. ''La zíngara y los monstruos'' (lamentable título hispano correspondiente a ''House of Frankenstein'') iría situada después de ''Frankenstein y el hombre lobo'' y nos presenta un espectáculo absolutamente demencial. La cosa va acerca de un científico loco, al estilo de Frankenstein (interpretado por el antaño entrañable monstruo del ''Frankenstein'' de James Whale), que se escapa de la prisión donde estaba encerrado. Sus intenciones son seguir con los experimentos del famoso Dr. Frankenstein y revivir a su monstruo (curioso ver a Karloff cambiado de rol). 

Niemann despierta al conde Drácula (John Carradine)

Ilonka, la zíngara (Elena Verdugo), aterrada por el hombre lobo
Para ello inicia un viaje, acompañado de su sirviente jorobado, que le ayudará en todo y en él, acabará teniendo como aliados al mismo conde Drácula (John Carradine) y al propio hombre lobo, Larry Talbot (Lon Chaney Jr.), a los que resucitará para lograr sus fines. Esta ensalada de monstruos no puede resultar más caótica, resulta que en poco más de una hora seremos testigos de las nulas apariciones de Drácula, el hombre lobo y el monstruo de Frankenstein de una manera atroz y sin sentido. Drácula aparece quince minutos, hace el paripé ya acaba muriendo por los rayos del sol a mitad de película. El hombre lobo sale a partir de la segunda mitad del film, lloriquea un poco, se transforma en lobo y ¡pim pam!, la zíngara que aparece en el título hispano, que estaba enamorada de él, lo mata con una bala de plata, yéndose con él al otro barrio en el intento de acabar con su maldición. Y el monstruito de Frankenstein se hace notorio en los últimos cinco minutos finales, en los que se carga a su creador y al jorobado que le puteaba y también se autodestruye de manera ridícula. 

El monstruo de Frankenstein congelado

En fin, he spoileado la película entera, sí, pero realmente es que eso resulta ''La zíngara y los monstruos'', un espectáculo hilarante que claramente insulta el espíritu de los buenos clásicos de terror de la Universal. Faltos de ideas, se notaba que la productora intentaba rascar lo imposible, cayendo en la más espantosa de las parodias, en fin, todavía incluso tendrían las agallas de sacar una secuela más que continuaría a ésta, ''La mansión de Drácula'' en 1945, la cual pondría punto y final a la trayectoria de los monstruos clásicos por parte de la Universal.

El monstruo ha revivido

domingo, 13 de abril de 2014

Los diez mandamientos (1956) de Cecil B. DeMille



Moisés rescatado de las aguas
Como ya bien señalé en mi comentario de la versión de "Los diez mandamientos" de 1923, el señor Cecil B. DeMille, decidió hacer una adaptación cinematográfica de la mítica historia bíblica de Moisés, como Dios mandaba (nunca mejor dicho), y se puso manos a la obra, se rodeó de un equipo de impresionantes profesionales del momento y gracias al impresionante trabajo en equipo, vio la luz esta superflua versión de "Los diez mandamientos", la cual con todo merecimiento, se ha instaurado como una soberbia obra maestra del Séptimo Arte. En esta ocasión, sí se nos cuenta la vida de Moisés, desde que siendo un bebé, fue recogido de las aguas por la hija del faraón de Egipto, siendo criado como hijo del mismo, hasta que descubre su procedencia hebrea y el propio Moisés ya adulto (interpretado por Charlton Heston) se acabará convirtiendo en el libertador de su pueblo, habiéndole sido encomendada por el mismo Dios (ya sabéis, en forma de zarza parlante), la misión de salvar a su pueblo de la esclavitud a la que los egipcios los tenían sometidos. 

Moises (Charlton Heston) criado como el hijo del Faraón

Ramses (Yul Brynner), auténtico hijo del Faraón y rival de Moises
Realmente, desde el punto de vista artístico no se le puede poner absolutamente ninguna pega a esta superproducción del momento. El film llegó a costar más de 13 millones de dólares, que en 1956 debía de ser el equivalente a una producción de 100 millones de hoy en día (para que os hagáis a la idea) y realmente contó con un despliegue de medios realmente increíble. La dirección artística es colosal (esos escenarios recreadores del Antiguo Egipto me siguen pareciendo fascinantes a día de hoy), el vestuario ídem de lo mismo, la fotografía colorista, la dirección ágil, etc; todos los aspectos técnicos son simplemente sobresalientes. En cuanto al reparto, pues ya es de caerse para atrás y es que "Los diez mandamientos" es una auténtica reunión de grandes estrellas y reputadísimos actores del Hollywood del momento; puede verse a Charlton Heston en el papel principal (quien se acabaría convirtiendo en uno de los rostros más característicos de estos films de tema bíblico tras protagonizar tres años después otra magna superproducción de características similares, la oscarizadísima "Ben-Hur"), a Yul Brynner, a la guapísima Anne Baxter, a la no menos atractiva Yvonne De Carlo, a Edward G Robinson, Sir Cedric Hardwicke, John Carradine y hasta a la magna estrella del terror, Vincent Price (haciendo de villano, no iba a ser menos). Todo en conjunto confabula un resultado no menos que sublime. 

El cruel Baka (Vincent Price) blandiendo el látigo para azotar al pobre Joshua (John Derek)

La hermosa Nefertiti (Anne Baxter)
La única pega que podría ponerle a la película es su extensísima duración, y es que sus casi cuatro horas, pueden llegar a resultar por momentos, irremediablemente, pesadas. Debo decir que con todo, "Los diez mandamientos" no es una película que me haya resultado aburrida. El film está repleto de acción, y compone un relato tan apabullante que no da tregua, por lo tanto no dejan de pasar cosas, lo cual justifica en cierto sentido esa larga duración, haber ejercido un resumen más condensado de la trama casi con toda seguridad habría supuesto una tara en un relato tan completo como el aquí presente. Con todo, la verdad es que considero que puede ser más disfrutada, si su visionado se aborda dividiéndola en dos mitades que asumiendo la totalidad del metraje de una tirada; yo lo he hecho y no me ha supuesto ninguna tortura (de hecho hay films muchísimos más cortos que debido al vacío argumental que presentan se hacen más infumables, sin ir más lejos el caso de "Blow-Up", "El séptimo sello" u "", por nombrar algún ejemplo), no obstante cuatro horas son cuatro horas, y sí que con facilidad pueden hacerse bastante cansinas. 

Moises le pide a Ramses la liberación del pueblo hebreo

Moises con Sephora (Yvonne De Carlo)
Mención especial merecen sus deslumbrantes efectos especiales, algo apoteósico para la época, los cuales merecidamente fueron premiados con un Oscar, único que ganó de sus siete nominaciones. Decir que considero que ese año, de las pelis candidatas al premio dorado, "Los diez mandamientos" era la mejor, sin dudas, y que habría sido bastante justo haberle otorgado el de mejor película (al menos, me parece la más impresionante a nivel de técnica y la más innovadora a nivel visual). Pero bueno, supongo que irá por cuestión de gustos y opiniones (totalmente respetables todas y cada una de ellas). Bueno, no será muy raro que la emitan en cualquier canal esta Semana Santa (hay pocas que no lo hayan hecho), así que todo a aquél al que le mole el cine clásico, o las historias bíblicas y ya más ampliamente, que sea un apasionado del cine en general, y que no la haya visto, por el motivo que sea, le incitaría a que se animase a echarle un vistazo, aunque eso sí, verla con anuncios publicitarios sí que puede ser una odisea bien martirizante, y no está bien que diga en esta ocasión que se encuentra en muy fácil acceso en Internet (igual así estoy incumpliendo uno de los mandamientos de la ley de Dios, por incitar al robo de la propiedad intelectual, ¡manda huevos!. 

Una de las plagas de Egipto, el agua se convierte en sangre

*MI MOMENTO FAVORITO: esa impresionante escena en la que Moises (Charlton Heston), se abre camino entre las aguas del mar Rojo. 

''No, no es un tsunami''

miércoles, 11 de diciembre de 2013

Noche silenciosa, noche sangrienta (1973) de Theodore Gershuny



La casa Butler, donde hasta las ratas se mueren de aburrimiento
Aquí continúo con el "especial navideño" y ahora vengo una película, que según he podido comprobar, venía avalada por la coletilla de "clásico de culto", algo que me parece incomprensible una vez visto el soberano engendro que es. "Noche silenciosa, noche sangrienta" es una mierda. Su dirección de tipo amateur es pésima, su argumento falta de lógica, además es plomiza y aburrida, y ya por no hablar de los lamentables aspectos técnicos, entre los que destaca una espantosa y oscurísima fotografía, que dificulta de manera preocupante que uno pueda distinguir lo más mínimo entre tanta sombra y tan escasa nitidez. Lo peor de todo no es que sea en sí un film rematadamente malo, películas así las hay a patadas y desgraciadamente siempre las habrá, sino que haya por ahí alguien que pueda llegar a destacarla como de mínimo interés fílmico. La película es una baratísima producción de serie B, que realmente no se sabría muy bien cómo definirla. 

Una parejita de visita por la casa...

...retoza en su lecho de amor...
Sí es cierto que posee ciertos elementos que podrían situarla como un claro experimento primario del posterior y popular slasher; al año siguiente aparecerían dos films magníficos que aportaron las bases de dicho subgénero, "La matanza de Texas" y "Navidades negras", cuyo valor dentro del género es infinitamente superior al de este bodrio. Aunque dista mucho de seguir la fórmula que el slasher adoptaría, sí que hay por ahí un tímido ramalazo que podría ser visto hoy en día como ciertamente pionero. Por otro lado, la peli también muestra alguna pizca del género giallo, procedente de Italia, sobre todo en el detalle de que el asesino (las pocas veces que sale) lleva puestos unos guantes negros de cuero (detalle imprescindible en todo giallo), aparte de exponer, a priori, una especie de trama de misterio, que al final acabará no importándole absolutamente nada al espectador, porque la trama es un mojón. El argumento viene a girar en torno a la venta de una gran mansión en la que veinte años atrás, el propietario fue quemado vivo. Anteriormente había sido un manicomio y cuando el típico pelamangos de turno quiere ponerla a la venta, durante unas Navidades, un misterioso asesino hará su aparición para cargarse a unos cuantos, para ¿sabotear dicha venta?, ¿como venganza por algo ocurrido en el pasado?, ¿porque simplemente está loco y le tocó atacar en dicha casa como le podría haber tocado cualquier otra cercana? 

...y son asesinados a hachazo limpio

El asesino lleva guantes de cuero negro, como en los giallos
Bueno son una serie de preguntas que en un film mínimamente decente, el espectador se plantearía a medida que va devorando la trama. Pero como esta película es tan mala, es tan soporífera y es tan coñazo, uno ya se acaba cansando de ella cuando lleva tan sólo media hora de metraje (y todavía le queda por sufrir, a quien la llegue a aguantar despierto, casi otra hora más). Todo esto viene encima acompañado por una repugnante voz en off, que va narrando toda la matraca; un recurso que queda como el culo, pues no es utilizado de una forma coherente y se muestra además, totalmente innecesario. Es una pena, porque si se hubiesen currado algo más la historia del film, a pesar de su aspecto tan amateur, pues quizás hoy en día podría llegar a haber sido señalada como uno de esos films grindhouse ciertamente entrañable. Pero nada de eso, no merece la pena ni visionar cinco minutos de la misma, porque ya os lo digo yo, el final es bochornoso, muy confuso; pretendieron incluirle cierto toque surrealista a la mezcla y les quedó un churro mierdero que deja a todo aquél que lo visiona, con cara de idiota y con la irremediable sensación de una solemne pérdida de tiempo. 

A John Carradine le cuesta decir palabra, ¡y no me extraña!

Que se note el espíritu navideño
Lo curioso es que en un instante consigue abrir boca, con la ejecución de un doble asesinato verdaderamente sanguinolento (si tenemos en cuenta el año de su producción); un momento en el que una pareja es cosida a hachazos en la cama; una escena como mínimo potente. Pero ahí quedó la cosa, el film no ofrece nada de mínimo interés en el metraje posterior a dicha escena, es malo, malo, malo. Y ya si hablamos del reparto; es para caerse de espaldas; destaca en este aspecto la breve participación del veterano John Carradine, en el ocaso de su carrera, y de una modelo musa de Andy Warhol, Mary Woronov, la cual se convertiría durante los ochenta en una cara muy común en films fantásticos y de terror de serie B. Lo repito, una puñetera basura que no vale para nada, ni siquiera como mera curiosidad.  

Mary Woronov, musa del artista Andy Warhol

martes, 3 de diciembre de 2013

El monstruo del armario (1986) de Bob Dahlin




Bueno, no tenía pensado comentar hoy esta peliculilla pero me he animado a ello tras haberme enterado de la triste muerte hace un par de días del actor Paul Walker, protagonista de "A todo gas" o "Nunca juegues con extraños". Y es que esta baratilla producción de la irreverente productora Troma, fue su primera aparición en el mundillo del cine, siendo un niño. Por lo tanto este comentario está hecho con sentido homenaje a su persona, porque en resumidas cuentas, siempre es especialmente triste la muerte de alguien tan joven y en las desgraciadas circunstancias en las que se ha producido ésta.

Un pequeñajo Paul Walker
R.I.P. (1973 - 2013)

Una de las pobres víctimas del monstruo del armario
Pues bueno "Un monstruo en el armario", como ya he dicho es un producto de la compañía Troma, especialista en la realización de películas baratillas y cutres, derrochantes de humor zafio, desnudos al por mayor y violencia gamberra, cuyo film más representativo es "El vengador tóxico", el cual ya comentaré. La película es, sinceramente, bastante pobre técnicamente (rasgo distintivo de los films Troma) y derrocha cutrez por todos lados. Nos cuenta la disparatada historia de una criatura que se cuela, a través de un portal interdimensional, en los armarios de una serie de personas, en un pequeño pueblo, a los que da unos cuantos sustillos desagradables. e incluso engulle literalmente. Se extiende el pánico y los armarios, por lo tanto, se convierten en un elemento que causa pavor entre los habitantes de dicho pueblo. Es cuando entrarán en acción una serie de hilarantes personajes, que cada cual a su manera, enfocará el tema de los ataques del monstruo; por un lado un periodista pardillo que quiere hacerse con la primicia de la noticia (todo un homenaje intencionado a Clark Kent de "Superman"); por otro una chavaluca, también bastante pardilla, a la que se le hace el "chocho" pepsicola (como suele decirse) por el periodista; el hijo de ésta, un niñato superdotado (interpretado por Paul Walker) y sabelotodo al que le llaman el "profesor" y todo; el sheriff barrigudo y pasota que intenta desesperadamente que no cunda el pánico en su pueblo, sin conseguirlo claro; un científico chiflado que quiere hacer buenas migas con el monstruo y que tiene una extraña obsesión por las ranas y un militar; sin dudas mi personaje favorito porque me parece el más gracioso, que se propone resolver el problema a golpe de cañón, o sea haciendo volar al monstruo en pedazos, aunque tenga que registrar todos los armarios del Estado.

El periodista buenorro (Donald Grant) y su churri (Denise DuBarry)

El monstruo en persona
En conjunto construyen una película amena y entretenida, pero siendo francos, bastante absurda. Vale que, teniendo en cuenta, la mayoría de los trabajos de la productora, uno ya sabe que se va a encontrar un producto "especial" debido a ese culto a lo cutre que resultan los proyectos de la Troma, pero algunos de ellos, dentro de sus posibilidades, sí que han llegado a situarse incluso como discretos clásicos de la serie B y desde luego "Un monstruo en el armario", no se merece tal consideración. El problema que le veo al film, es que no lleva consigo un signo identificativo de la productora, la mala leche. Porque aunque muchos otros films de la Troma, son indudablemente absurdos, debido a su desmadrado uso del humor negro, lo que los hacen llamativos son que son excesivos en todas sus dimensiones, sobre todo en el uso de la violencia y el erotismo; gracias a lo cual se han hecho su huequecito en la industria. Pero esto film no, al contrario, se ve muy descafeinado, extremadamente infantil. A diferencia de lo que inicialmente se pueda pensar, al final del todo el monstruo no será reflejado como un villano, sino como un ser que simplemente quería algo de cariño y comprensión, en cambio siempre se encontraba con el rechazo de los humanos, que antes de mediar ningún tipo de contacto, querían machacarlo al ver su grotesco aspecto. Vamos que el film va inundado por una especie de rollo película infantil familiar (véase estilo "E.T."), que la verdad a mí no me pega nada, pero nada, con el estilo habitual de las pélículas made in Troma.

El chiflado del Dr. Pennyworth (Henry Gibson) cree poder
detener al monstruo con las notas de un xilófono

A mí no me parece una película precisamente recomendable ni memorable, salvo a fanáticos acérrimos de los films casposos o devotos de las pelis Troma (que sé que los hay por ahí). Pero vamos que por lo demás la película es bastante malucha. Aunque bueno, gracias a ello también uno se puede echar unas cuantas risas. Actualmente también se puede añadir como curiosidad que fue la primera peli del fallecido Paul Walker, así que todo fan suyo que quiera ver sus inicios o que quiera averiguar cómo era de niño, antes de convertirse en el maromazo de "A todo gas", pues puede tener su oportunidad echándole un vistacillo al film.

Mi personaje favorito, el general Turnbull (Donald Moffat)

Por cierto, también cuenta con otra presencia muy pero que muy curiosa y es que al principio sale una niñita de 11 años, que es nada más y nada menos que Fergie Ferguson, futura vocalista de "Black Eyed Peas". Las sorpresas que se lleva uno indagando en el pasado de los famosetes más popularcetes en la actualidad.

Sí, aunque no lo parezca ésta es Fergie Ferguson
*MI MOMENTO FAVORITO: una de las escenas iniciales, donde se puede observar un divertido homenaje a ''Psicosis'' de Hitchcock, que además incluye el único desnudo de la peli (eso sí más recatado que de costumbre tratándose de la Troma).

Parece que en cualquier momento va a sonar el "chin", "chin""chin"

viernes, 15 de noviembre de 2013

La diligencia (1939) de John Ford



La diligencia en marcha
La verdad si tuviese que escoger un género, dentro del panorama cinematográfico, que no soporto, en líneas generales, no tendría ninguna duda, eligiría el western. Me resulta un género muy simplón, cuyas obras mayoritarias que lo componen se ven enclaustradas en una serie de clichés excesivamente repetitivos y que para más inri, han sufrido muy poca evolución (prácticamente nula) a lo largo de la Historia del Cine. La mayoría de instruidos (y no tan instruidos) en tema cinéfilo suelen atacan al género de terror, por lo mismo que he señalado yo del western, sin embargo no pueden negar la indudable evolución que el género de terror ha sufrido con el pasar de los años (desgraciadamente hasta prácticamente la última década), y ofrece un amplio abanico de posibilidades, representadas a través de diversos monstruos, vampiros, fantasmas, zombies, asesinos, etc. En cambio el western es un género estancado, monótono y muy poco variable en cuestión de temas aportados al público, de hecho, no hay más que ver que se ha ido desinflando con el pasar de los años y su producción ha ido siendo cada vez más reducida; a diferencia del terror que sigue estando muy a pie del cañón en las taquillas de todo el mundo. Dicho esto, por supuesto no me queda más remedio que señalar la excepción que siempre confirma la regla, puesto que a pesar de que el género no me entusiasma, "La diligencia" me parece un film prodigioso, genial y magnífico. 

Ringo Kid (John Wayne, en su primer papel protagonista)

Los viajeros de esta diligencia no
tendrán un viaje precisamente tranquilo
"La diligencia" es una película muy importante en la Historia del Cine por varias cuestiones. Una; por ser una de las obras más representativas y recordadas de su director, John Ford. Dos, porque fue un film que asentó las bases del western, incluso ya de aquélla, finales de los años treinta, considerado un género muy poco interesante por el público por su nula capacidad de sorprender. En cambio "La diligencia" supuso un soplo de aire fresco al western y potenció el amplio interés que suscitó a lo largo de unos cuantos años dicho género. Tres, porque supuso el debut de un representante importantísimo del propio género, John Wayne, el cual encarnó su primer papel protagonista y se convirtió en un auténtico mito, a pesar de sus (para mí, desde luego) pocas capacidades actorales. En lo personal, John Wayne, fue siempre un actor extremadamente encasillado en el papel de rudo vaquero, incluso siendo un abuelete continuó haciendo el mismo papel hasta que la espichó; la verdad no he visto que en ninguno de sus papeles me haya transmitido ni la más mínima emoción como para considerarlo el gran pedazo de actor que se le ha llegado a considerar en diversos lugares. Eso no quita que haya sido un mito, que lo fue y lo sigue siendo, porque los mitos nunca mueren. Y cuatro, presentó una historia exquisita que fue lo que en sí la convirtió en un film excelentemente acogido por el público durante generaciones. 

Entre Ringo y la prostituta Dallas (Claire Trevor) surgirá un cariño especial

Indios a la vista
Lo que nos cuenta "La diligencia" es el accidentado viaje en una diligencia (obviamente), un enorme carromato, de nueve personajes la mar de dispares, cuyas relaciones debido a sus enfrentadas y muy marcadas personalidades, irán conformando una historia apasionante y que fácilmente llama la atención del espectador. Durante el viaje tendrán que sortear diversos peligros, el más alarmante de ellos; el ataque de una caballería de indios característica de cualquier western, que los asediarán, llegado el momento, con una amenazante lluvia de flechas que indican las malas pulgas que tienen y su asco por el hombre blanco. A bordo del carromato encontraremos personajes pertenecientes a diferentes clases sociales representados con un doble rasero brillantemente por el director. Los de estatus más respetable, véase el banquero sin ir más lejos, o la señorita de buena posición (Louise Platt), resultan ser los más ruines, mientras que los de un rango menos sofisticado, como por ejemplo la joven prostituta (Claire Trevor) o el prota, el delincuente en busca de venganza (interpretado por John Wayne), al final serán los más decentes, arriesgados y valientes. Resulta que el banquero, viaja en la diligencia después de haber pelado la caja de ahorros de sus clientes, vamos un mangante de cuidado; mientras que la señorita bien, después de haber repudiado a la prostituta y haberle hecho varios desplantes, resulta que va preñada la muy casquivana. ¿Y quién será la que la ayude en el parto y se gane su respeto? La joven prostituta. Toma "zas" en toda la boca, puta pero con mucha más educación y valor moral. 

El borracho doctor Boone (Thomas Mitchell)

Los indios atacan
Por otro lado tenemos, el personaje que más me ha gustado, el de un médico que va siempre borracho perdido, interpretado brillantemente por Thomas Mitchell (quien se llevó el Oscar al mejor actor secundario). El tipo es un auténtico crack e impondrá en la trama momentos buenísimos de humor, muy bien traidos, incluso el tío demostrará su gran profesionalidad como doctor, cuando asista a la parturienta, a pesar de la cogorza, la cual tratarán de quitársela el resto de los personajes, bombardeándolo con jarras de agua. El tramo final, nos depara la justa venganza del personaje principal encarnado por John Wayne, que eliminará con eficacia a los antiguos asesinos de su padre y hermano, motivo que lo llevó a emprender el viaje y cuyo último acto de violencia, le deparará a un retiro pacífico en compañía de la prostituta, de la cual se ha ido enamorando durante el desarrollo de la trama. Por otro lado tenemos los aspectos técnicos del film, el señor Ford aporta una dirección muy animada, gracias a una gran variedad de movimientos de cámara que potencian el ritmo de manera admirable y un montaje que ayuda también a ello de manera ejemplar, resultando una perfecta combinación conjunta con la espléndida fotografía en blanco y negro. En resumidas cuentas "La diligencia" es todo un prodigio narrativo, un film de acción, de suspense, de aventuras emocionantes, un film cuyo eje principal son las relaciones de unos variopintos personajes, cuya marcada diferencia de personalidades hace posible la sucesión de los acontecimientos que construyen un relato maravilloso y entretenido. Es como si fuera un Gran Hermano, pero en el interior de un carromato y rodeado de los cáctus y el calor del desierto, sin olvidarnos de los indios. La verdad es que como película es un auténtico regalo para aquél adorador de este cine clásico tan prodigioso, independientemente de que se sienta algún tipo de reparo por las películas del Oeste. Un film verdaderamente imprescindible e imperecedero. 

Defendiéndose del ataque de los indios

*MI MOMENTO FAVORITO: la divertida escena en la que intentan espabilar a jarrazo de agua limpio, el doctor Boone (Thomas Mitchell), de la borrachera monumental que lleva encima, para que atienda a la pobre señorita Mallory (Louise Platt), que está a punto de parir. 

La resaca se va a acabar

lunes, 5 de agosto de 2013

La centinela (1977) de Michael Winner



Alison Parker (Cristina Raines)
El otro día vi esa puta mierda de película llamada "Mamá" de este año y se me vino a la cabeza este magnífico film "La centinela", procedente de una década para el terror prodigiosa. Entonces me pregunté, ¿cómo es posible que una basura como "Mamá" haya podido tener semejante éxito y algunos que otros comentarios muy positivos y que un film como "La centinela" se encuentre bastante obsoleto del prestigio que se merece? "La centinela" es de esos filmes que sorprenden enormemente sin esperártelo. Una joya del género de terror tan buena como poco conocida injustamente. Bebe de films tan magistrales del género como "La semilla del diablo" y "El exorcista"; pero lejos de ser un plagio de estas obras tan excelentes se corona con un argumento bastante original y sorprendente (copiado posteriormente o revisionado después en posteriores filmes, algunos más conocido pero por supuesto muy inferiores y no voy a mencionar ningún título para no dar pistas). 

La casera, Miss Logan (Ava Gardner)

Detective Rizzo (Christopher Walken)
Cuenta la inquietante historia que vivirá una joven modelo, Alison Parker (Cristina Raines), al trasladarse a vivir a un nuevo apartamento en un misterioso edificio. En primer lugar descubrirá que sus vecinos son demasiado peculiares y extraños, en algunos casos rozando la demencia. En segundo lugar, la chica se verá asediada por perturbadores ruidos que impedirán que logre conciliar el sueño por las noches. El aire malsano que se respira en el edifico y la presencia casi fantasmal de un cura ciego en el ático del mismo, no serán tampoco detalles nada alentadores para que la joven logre una apaciguable estancia. Pero lo peor está por descubrir, ya que sin saberlo, Allison está predestinada a vivir una experiencia verdaderamente aterradora.

Sylvia Miles y Beverly D'Angelo son dos vecinas lesbianas de Alison

Grotescas apariciones
Lo primero que llama la atención es el espléndido reparto que tiene repleto de grandes actores clásicos (véase Arthur Kennedy, Ava Gardner, José Ferrer, Martin Balsam,...) y de por aquel momento desconocidos actores que posteriormente lograrían gran popularidad (véase Christopher Walken, Tom Berenger, Jeff Goldblum,...), aunque la que se lleva la palma es la joven protagonista Cristina Raines que hace un papelón. "La centinela" sorprende por varias cosas, el aire malsano que la inunda crea una gran tensión que va en aumento hasta el sorprendente y más que grotesco desenlace. Contiene escenas de gran impacto, sórdidas, repugnantes, insultantes, hilarantes, creando un film inusual, extraño, aterrador. Cuenta con efectos de maquillaje la mar de buenos, efectos sonoros que ponen la piel de gallina y sin lugar a dudas momentos para el recuerdo. 

Algún ramalazo gore se permite el film
 
El padre Halliran (John Carradine)
y Monsignor Franchino (Arthur Kennedy)
Pero si hay un detalle de "La centinela" que llama poderosamente la atención, para bien o para mal, es la intervención en el reparto (para cierta escena aterradora) de un puñado de personas que presentaban deformaciones y amputaciones reales. Un aspecto como éste ya había sido reflejado en la mítica película "La parada de los monstruos", lo cual supuso el grito en el cielo para los espectadores de aquella época. En "La centinela", y estamos hablando de 1977, no supuso menos polémico la utilización de personas con semejantes peculiaridades físicas. La polémica nace porque estas personas son representadas como aterradores seres endemoniados que pertuban a la protagonista, por supuesto esto ha sido muy criticado sosteniendo que es denigrante para estas personas en cuestión, como si esta treta supusiese un atentado a su dignidad. En mi opinión me parece algo absurdo por ciertas razones. Porque vamos a ser francos, estas personas han tenido la desgracia o uno; de haber nacido con malformaciones, o dos; haber sufrido una amputación de algún miembro, ya sea a consecuencia de un accidente o vaya usted a saber qué, por lo tanto la realidad es que su aspecto físico es, tristemente (y lo digo con todo el respeto) desagradable. ¿Qué alternativa tienen, debido a su desgracia, de sacarse unas perrillas? Pues figurar en un film de terror puede ser una buena alternativa. 

¡Desquiciada perdida!
 
Michael Lerman (Chris Sarandon)
Rostros como éstos que se pueden ver en "La centinela" no serán igualados por ningún efecto de maquillaje, por muy bueno que sea, por lo tanto no veo mal que se aporten como ventaja, siempre y cuando estas propias personas se ofrezcan a ello de manera voluntaria y no coactiva. El beneficio creo que es mútuo, quedan bien en pantalla como seres aterradores y estas personas se ganan la vida de forma digna. Lo que pasa es que es un tema que sigue levantando mucha controversia y por ello no es una actividad recurrente en ningún tipo de película. No obstante, a mí me parece que el equipo de "La centinela" le echó un par de huevos y no puede negar, el objetivo de inquietar y resultar repulsivo lo consigue de manera sobresaliente y difícilmente igualable por cualquier otro film.

Grotesca escena que incluye personas deformes y tullidos reales

Le pondría un pequeña pega y es que cuenta con ciertas tramas secundarias que desvían la atención de la principal, aunque eso no le resta demasiado interés al conjunto de la cinta que se corona con un desenlace de lo más inquietante y grotesco, pasando a convertirse, desde luego para mí, directamente en una de las grandes obras maestras del género. Seguro que muchos de los que por ahí la desprestigian luego alaban muchas de las porquerías que se hacen hoy en día como los "Saw", los "Rec" o los "Parasubnormal Activities", o la soberana mierda que ya he nombrado "Mamá", filmes planos, vacíos, repetitivos, nada originales y horribles que no igualan, ni les llegan a los talones a estas magnas obras del género, innovadoras y arriesgadas. 

En el nombre de la Iglesia...

*MI MOMENTO FAVORITO: en una de las aterradoras noches de insomnio de Alison (Cristina Raines), se topará con una aterradora aparición, el espectro de su difunto padre.

''Dale un beso a papi"