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martes, 3 de junio de 2014

Amiga mortal (1986) de Wes Craven



El prota Paul (Matthew Laborteaux) con su robótico amigo B.B.
En primer lugar, decir que por supuesto adoro esta película, la vi hace muchos años y me encantó y por ello he desarrollado un gran cariño hacia ella. Sumado a que es una película ochentera total y que es de uno de los más grandes directores del género de terror, Wes Craven, pues todo queda dicho. Pero aparte de eso, creo que es injusto el "maltrato" que se le procesa en gran medida a este gran clásico, por lo que he podido comprobar un amplio porcentaje de las críticas que le han dedicado en numerosos sitios, son bastante negativas, algo que, como ya he señalado, no me parece justo. Pero bueno. Desde mi punto de vista, nos encontramos con una historia bastante original que supone un efectivo cruce entre "Frankenstein", una historia clásica de venganza o ajuste de cuentas con simpáticos toques de "Cortocircuito", la suma da como resultado una curiosa mezcla en la que no faltan momentos dramáticos, románticos, fantásticos y de terror. 

La vecina de Paul, Samantha (Kristy Swanson)

Samantha es maltratada por el borracho asqueroso de su padre
Obviamente la película no es muy aterradora, pero tampoco lo pretendía ya que es más una especie de película estilo "Jóvenes ocultos" o "Noche de miedo" o sea terror light para adolescentes. Viene a contarnos la historia de un chaval (Matthew Laborteaux, conocidillo por su rol en la serie "La casa de la pradera''), que es un absoluto hacha en todo lo referido a temas de cibernética, mecánica e informática. El chaval incluso tiene un simpático robot, B.B. (al estilo de Nº5, por ello he señalado la influencia de "Cortocircuito"), que es todo un alarde de inteligencia artificial. Pues bueno, el chico se muda con su madre a un nuevo barrio y se enamora de su vecina (¡y quien no!) la preciosa Samantha (la explosiva Kristy Swanson, quien con tan sólo 16 añitos ya demostraba un pleno desarrollo físico). Resulta que la chica sufre constantes abusos, tanto verbales como físicos, de su padre que es un borracho asqueroso (incluso, se deja caer -muy sutilmente- que hasta el energúmeno, la viola). 

La repugnante Elvira Parker (Anne Ramsey, la villana de "Los Goonies")

Paul en medio de un experimento
Todo parece irle como la seda al muchacho, cuando de pronto tendrá que afrontar dos terribles hechos que determinarán el hilo argumental de la película. Por un lado, una noche, otra vecina del barrio, una vieja repugnante que vive recluida en su casa (Anne Ramsey, la inolvidable malvada de "Los Goonies"), destroza a tiros al pobre B.B., reduciéndolo a un puñado de tuercas inservibles. Otra noche, ocurrirá una tragedia aún mayor. Samantha morirá como víctima de una agresión de su padre. El chaval protagonista, hundido por la depresión, decidirá hacer un experimento muy arriesgado; crear una especie de híbrido entre "BB" y Samantha. Así que le implantará al cadáver de la chica, un chip informático en la cabeza y ¡catapum!, logrará que ésta resucite, por así decirlo. Claro que, obviamente, Samantha no volverá como era estando viva. Ahora la chica es una especie de cyborg de fuerza descomunal que clamará venganza contra los miserables que le hicieron alguna que otra putadita imperdonable. 

Entre Paul y Samantha surge el amor

Samantha recién resucitada
La película nos deja momentos muy sobresalientes e imágenes para el recuerdo (en especial la que señalo en "mi momento favorito" abajo del todo). Cuenta además, con una gran calidad técnica, unos efectos especiales muy buenos, una gran banda sonora (preciosa composición de Charles Bernstein, que ya había colaborado con Craven en "Pesadilla en Elm Street") e interpretaciones correctas (sobre todo la de la genial Kristy Swanson). A los que la tachan de ser un film banal, simple o poco inteligente (calificativos que según he leído, le han dedicado por docenas), yo les diría antes que nada que tengan en consideración la clase de película que es, porque desde luego me parece que no se enteran de lo que supone una película destinada para el consumo adolescente (Wes Craven ha sido una figura la mar de representativa a la hora de crear el denominado "teen terror"), ¿qué se esperaban los cultos de turno, grandes reflexiones sobre la vida, un aluvión de pesada carga filosófica? Por favor, hay que ser un poquito más condescendientes. 

Ésta ya no es la dócil Samantha que solía ser

Grotesca aparición
Desde luego, "Amiga mortal" es mucho mejor que la gran cantidad de porquería que inunda hoy en día las pantallas, que denota una evidente y alarmante falta de talento; y otros muchos bodrios que son hasta oscarizados, dan mucha más vergüenza ajena que un producto de la talla del film que nos ocupa, que se hace para un sector concreto de espectadores. Sin lugar a dudas, es una película que se ve con nostalgia pasado el tiempo. Decir por último, que Wes Craven fue un gran creador de historias, los que señalan por ahí (que los hay) que los constantes remakes que se han hecho de sus películas (que han adquirido muchas categorías de culto), son mejores que sus obras originales, me parece que ellos sí que son bien simples, ya que no saben diferenciar lo que ha sido hecho con ganas y talento por el hecho (valga la redundancia) de crear historias novedosas, a lo que es hecho  (y digo es, porque representa nuestra época actual) por el mero hecho de copiar y reciclar grandes éxitos para lucrarse en taquilla chupando del bote de lo que otros han creado con esfuerzo y dedicación. "Amiga mortal" es un gran clásico, muy entrañable, la lástima es que ya no se pone empeño en hacer pequeñas y discretas joyas como ésta.

Samantha tiene una fuerza descomunal

Eso sí, tengo que decir que el extrañísimo final, no me convence en absoluto. Es una pena que el film no hubiese tenido un cierre con más sentido, porque la verdad uno no sabe muy bien cómo tomarse la escena que clausura la película. ¿Es real, es un sueño?, ¿incluyeron dicha escena con posibilidades de realizar una secuela? Creo que toda conclusión es válida. 

''Dile hola a B.B.''

*MI MOMENTO FAVORITO: la mejor y más impresionante escena, es ésa en la que Samantha (Kristy Swanson) le revienta la cabeza a la cabrona de Elvira Parker (Anne Ramsey) con una pelota de baloncesto. Una muerte verdaderamente antológica. 

¡Canasta!

Frankenstein y el hombre lobo (1943) de Roy William Neill



Estos dos saqueadores de tumbas, van a ser los
responsables de la resurrección del hombre lobo
Corrían los años cuarenta y los llamados monstruos clásicos, empezaban a perder efectividad de cara al público. Drácula, la momia, el monstruo de Frankenstein, quienes tan sólo una década atrás provocaban escalofríos en los espectadores, ya comenzaban a mostrar claros signos de agotamiento comercial. Aún así, la Universal siguió erre con erre con la faceta explotativa de sus monstruosas creaciones cinematográficas y se ve que a algún guionista de los que tenían en plantilla, se le encendió un día la bombillita y se le ocurrió la idea de hacer, lo que se terminaría denominando, crossover. ¿Qué es esto? Pues simplemente era coger personajes de diferentes películas (o sagas populares) e interrelacionarlos creando una película afín a ambos. Esta maniobra supuso una mezcla curiosa que sirvió como últimos coletazos de rentabilidad de cara a las taquillas y la Universal realizó varios de estos crossovers, hasta que a finales de la década optaron por abandonar el negocio del cine de terror, en vista de la saturación (algo que no ha cesado en el mundo del cine con el pasar de los años, todo lo contrario). Pues bien, la película que aquí nos ocupa supuso el primero de estos populares crossovers y como bien apunta el título, fue el resultado de cruzar la historia de "El hombre lobo" con la de "Frankenstein", acabando por enfrentar a los populares monstruos de ambas películas, en un combate final que, todo sea dicho, es menos espectacular de lo que a priori parece indicarse. 

Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) vuelve a la vida...

...y sigue sin poder controlar la bestia que hay en él
A mí la película me resultó entretenida y además, posee una calidad bastante buena, superior a muchas otras secuelas rodadas por la Universal de Frankenstein o la momia, bastante más cutres. Su ambientación, sus decorados, su fotografía, mantienen muy bien el tipo y demuestran que algo de curre escénico hubo, sin lugar a dudas. Destacar entre el reparto al magno Lon Chaney Jr. retomando su papel del maldito Larry Talbot, el cual pelea por aniquilar su mitad animal de su ser atormentado. En contraposición tenemos a Bela Lugosi haciendo de monstruo de Frankenstein. Es curioso porque hay que recordar que en 1931, dicho papel le había sido ofrecido al propio Lugosi que ya se había convertido en una estrella del género tras el éxito reciente de "Drácula". Pero, por aquel entonces, Lugosi lo rechazó negándose a aparecer con el pesado maquillaje requerido para el personaje, porque según él, sería irreconocible para sus fans. No obstante, no es un secreto que las cosas no le fueron bien al pobre de Lugosi en esta industria y él mismo se acabó tragando sus palabras de antaño, agachando la cabeza y accediendo (seguramente por mucho menos dinero) a convertirse en el entrañable personaje que había inmortalizado su coetáneo Boris Karloff. 

Larry encuentra al monstruo de Frankenstein hecho un cubito de hielo

Lugosi sin lugar a dudas, y lamento decirlo, es lo peor de la película. Su personificación del monstruo es atroz, ridícula, muy mecánica y muy artificial, como Conde Drácula este señor era lo más, pero como el personaje creado por Mary Shelley, no se puede decir lo mismo. Bueno, con todo, "Frankenstein y el hombre lobo" no está del todo mal (es mejor de lo que parece), eso sí, si tenemos en cuenta el momento de declive artístico que estaba viviendo la productora y sobre todo, si es adorador estos clásicos, a fin de cuentas, entrañables que muchos considerarán prehistóricos. En lo personal, me quedo con que es bastante entretenida, presentó un argumento bastante original (dentro de todo lo visto y explotado ya por aquel entonces), con un guión decentillo y con una puesta en escena muy currada, que le otorga más valor cinematográfico. Sin más ni más, un clásico menor pero con cierto encanto para todo aquél que sepa disfrutar de estas añejas piezas de terror. 

Larry con el monstruo (Bela Lugosi) ya resucitado

*MI MOMENTO FAVORITO: la brevísima pero curiosa pelea entre los dos monstruos, ya en el tramo final. 

¿Quién ganará, el monstruo de Frankenstein o el hombre lobo?

lunes, 2 de junio de 2014

Shredder (2003) de Greg Huson



Un grupito de estúpidos adolescentes de vacaciones
Como ya he dicho en incontables ocasiones soy un gran fan del slasher, sobre todo del de los ochenta (su década dorada), por eso repudio este bodrio. Si os gusta el género como a mí, de verdad, no os dejéis engañar ante lo que aparenta a priori esta película (por llamarla de alguna manera). Haciendo caso de su atractivo cartel, todo parece indicar que esta barata y casposa producción canadiense, podría llegar a proporcionarle a todo adorador del subgénero, los elementos necesarios para pasar un rato disfrutable. Nada más lejos de la realidad. "Shredder" es un film malísimo y alarmantemente apestoso. Una pena, porque presentaba un escenario muy llamativo para haber realizado (en manos de alguien que supiese de verdad hacer cine) una peliculilla slasher divertida, véase en una casa rural en medio de la nieve, apartada de la civilización, a la que unos adolescentes irán a pasar un fin de semana, y un asesino enmascarado los irá despachando, dejando muy claro su tremendo odio hacia los snowboarders

Muerte en la nieve

Aquí dándose un jacuzzi a 10º bajo cero
No sólo no aporta ningún aspecto original, sino que encima es un auténtico desastre en todo. ¿Dónde quedaron esas magníficas atmósferas de los slashers de los ochenta? ¿Y aquellas bandas sonoras que hacían poner la piel de gallina al espectador? Aquí no hay nada de esto, el director se muestra incapaz de elaborar una escena con un mínimo de suspense. Aparte los personajes son estúpidos no, lo siguiente y los actores que los encarnan, más malos imposibles, por lo tanto aquí queda reflejado un auténtico pack de inutilidad avergonzante. La película no es ni siquiera entretenida y la inunda un aire de cachondeo involuntario que hace que sea verdaderamente infumable. Desde aquí recomiendo que nadie se acerque a este montón de mierda. No merece ser considerado un slasher, denominarla así es insultar al género. ¡Al lorito!, con todo descaro, en algún país llegó a ser distribuida (ya es una suerte que una mierda como ésta lograse distribución más allá de las fronteras de su propio país ejecutor) con el título de "Jason Z", haciendo alusión a la reciente, en ese momento, "Jason X". Desde luego, tiene hasta gracia la cosa. 

El killer haciendo de la suyas

El buque maldito (1974) de Amando De Ossorio



Kathy (Blanca Estrada, más tapada de lo habitual)
El gallego Amando De Ossorio decidió seguir sacando tajada de la rentabilidad que le seguía dando su saga de culto protagonizada por la horda de zombies templarios ciegos, confeccionada por la mierdera y chapucera "La noche del terror ciego" y la superior y muchísimo más correcta "El ataque de los muertos sin ojos", las cuales se convirtieron en piezas cumbres del cine fantástico y de terror español. Pues bien, aquí apareció con la tercera parte, una especie de secuela que en sí argumentalmente no guarda ningún tipo de relación con las dos anteriores películas (salvo por supuesto, la presencia de los zombies templarios). Desde Bouzano, el pueblecito portugués donde tuvo lugar la acción en las dos partes anteriores, aquí la trama se traslada al interior de un buque tenebroso que navega en alta mar, con los propios zombies a bordo. 

Noemí (Bárbara Rey, en su época de apogeo)

El buque maldito
La peli arranca con dos modelos muy guapas (una de ellas, el icono erótico de la época, Blanca Estrada), perdidas en medio del océano en una pequeña lancha. Su presencia allí es debido a una treta publicitaria organizada por la agencia para la que trabajan. Pero a todo esto, aparece el siniestro navío del título (como si fuese el mismísimo Triángulo de las Bermudas) y ambas deciden abordarlo. Por supuesto, de él no salen vivas y por consiguiente desaparecen. Así que un grupito de personas, compuesto por los directores de la agencia, un científico, un matón y otra escultural modelo (nada más y nada menos que Bárbara Rey -que resulta ser la amante lésbica del personaje de la Estrada, ¡hay que ver lo que le molaba a la Rey el rollo bollo!-), parten en su búsqueda, con la intención de averiguar su paradero. Lo que encontrarán será el buque maldito, y por supuesto, se convertirán en nuevas víctimas sangrientas del ataque de los perversos zombies templarios. Sin lugar a dudas, "El buque maldito" es una peli un tanto rara. 

Noemí y Kathy dándose arrumacos

Los protas a bordo de la siniestra embarcación
No se ofrece ningún tipo de explicación que justifique cómo es posible que los malvados espectros de los monjes templarios hayan aparecido de golpe y porrazo a bordo de un buque que va a la deriva por el océano. Así mismo podemos comprobar que el guión es bastante ridículo, y se limita a presentar meras excusas para hacer que los personajes protagonistas acaben a bordo de la embarcación que da nombre al título, y así que puedan ir teniendo lugar los oportunos sucesos que irán construyendo la película. En mi opinión, la película pierde mucho, pero mucho si se la compara con la película que la precedía, "El ataque de los muertos sin ojos", aunque nada tiene que envidiarle al film que hizo arrancar la saga, "La noche del terror ciego", el cual insisto, me parece una puta mierda, porque dentro de lo ilógico y de lo cutre, "El buque maldito" me resultó bastante más ameno que dicho bodrio. No quiero decir que esta película sea buena, porque la verdad, dista mucho de serlo, pero sí que al menos se marca un cierto toque de interés, por el mero hecho de incorporar un cambio tan radical de escenario. La pena es que la realización se ve ciertamente apagada, el director no supo aprovechar o sacarle el partido debido al nuevo escenario de la acción y por lo tanto es bastante difícil tomársela en serio. Aparte, desde el punto de vista visual, sí que se nota que sale peor parada, porque luce bastante menos atractiva que los films que la preceden. 

Los zombies templarios empiezan a atacar a la peña

Bárbara Rey presa del pánico
No obstante, a mí me pareció entretenida y distraída. A destacar la presencia en el film de bastantes caras habituales en el terror fantástico español, como Jack Taylor o Maria Perschy, y de dos figuras que dieron mucho que hablar durante la época del destape, como son Blanca Estrada y la, a día de hoy, presencia indiscutible de diversos programas de tele basura, Barbara Rey (cuando gozaba de una exquisita popularidad). Sinceramente creo que Barbara Rey es la que más destaca en el apartado actoral, tal vez porque sea la más llamativa del elenco, y también porque desde mi punto vista se curra durante su performance, sus dotes de scream queen de manera simplemente eficaz. Es curioso ver como, a pesar de las pautas establecidas en la saga (y de la época en concreto en la que se filmó), "El buque maldito" es un film en el que escasea bastante la violencia y el gore (no como en sus antecesoras) y también el erotismo (únicamente se presencia una tímida y contenida escena semi-lésbica entre la Rey y la Estrada, muy poco picantona). En resumidas cuentas, es un film muy flojo y en el que se nota en exceso su falta de presupuesto; carece de una dirección ágil y es descafeinado y light como él solo. A pesar de todo, es entretenido y alguna que otra escenuca puede ser plato de buen gusto para todo aquél al que le molen las películas de terror-fantástico españolas de este período concreto tan fructífero para la producción de las mismas. Yo insisto, a pesar de la estima que le tiene, me parece mucho peor, más ridícula y más aburrida, "La noche del terror ciego".

Los muertos surgen del mar

*MI MOMENTO FAVORITO: la escena de la muerte de Noemí (Bárbara Rey).

De lidiar con zombies mugrientos, a lidiar con los de "Sálvame"

domingo, 1 de junio de 2014

Indiana Jones y la última cruzada (1989) de Steven Spielberg



Indiana Jones (Harrison Ford), rodeado de no precisamente
agradables y amistosas compañías
He leído en muchos sitios que para la mayoría de críticos y fans de Indiana Jones, "La última cruzada" es la peor de la trilogía original del mítico aventurero. Para mí desde luego no lo es, como ya he señalado en mis respectivos comentarios acerca de los otros dos films de la franquicia, para mí la más sobrevalorada y peor es curiosamente la primera, "En busca del arca perdida". Este tercer episodio (que vendría a ser una secuela de la primera, puesto que la segunda por orden cronológico supondría, en realidad, una precuela de la misma) es el más divertido, es en que más uso hace del humor y a mí personalmente me parece un acierto, recuerdo lo bien que me lo pasé la primera vez que la vi, sobre todo en cierta escena en la que Indiana Jones y su padre (maravilloso Sean Connery) están atados a una silla junto a una pared que va girando o cuando Indiana Jones es firmado en el diario que ansiaba Hitler (para encontrar ni más ni menos que el Santo Grial), por el propio Hitler, sin que éste se dé cuenta. 

Indiana y su padre Henry (Sean Connery), en serios apuros

Si Hitler supiese lo que tiene entre manos...
Me parece que son puntazos muy buenos que rescatan a esta emblemática película de la denostación a la que por lo que veo está sometida por parte de la crítica en detrimento de su primera parte. De nuevo estamos ante una película enormemente entretenida y bastante espectacular, no faltan efectos especiales por doquier, acción a raudales, emocionantísimas aventuras (ahí de nuevo Indi dando por culo a los nazis en sus intentonas de adueñarse del mundo) y mucha pirotecnia visual (muy propio de Spielberg), muy al nivel de "El templo maldito" (que como ya he mencionado en su crítica, es mi favorita de la saga). A destacar la entrañable e inmortal presencia del malogrado River Phoenix haciendo de Indiana Jones de joven y por supuesto toda espectacularidad técnica a la que Spielberg y George Lucas nos tienen acostumbrados y que por lo general, muy pocas veces suele decepcionar. Excelente propuesta para pasar un rato cojonudo y enormemente entretenido, absolutamente recomendable, aunque bueno decir esto es bastante banal porque ¿quién no ha visto ya los films de Indiana Jones al menos una vez en su vida?

Indiana Jones de joven (River Phoenix)
R.I.P. (1970 - 1993)
Ni que decir tiene que el film supuso otro rotundo exitazo de taquilla, pues su presupuesto de 48 millones de dólares (impresionante para la época, y muy bien empleado que fue sin dudas), se vio compensado con una recaudación mundial de más de 400 millones de dólares. Visto lo visto, me sorprende enormemente que Spielberg dejase aparcado al personaje de Indiana Jones durante casi veinte años, para resucitarlo en 2008 con la cuarta película "El reino de la calavera de cristal"; desde luego por falta de interés del público no era. 

No está bien tomarse a la ligera los poderes del Santo Grial

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que uno de los villanos principales, el nazi Donovan (Julian Glover), desafía el poder del Santo Grial y se lleva una espeluznante sorpresa. 

Ideal para un anuncio de Vitaldent

Bilbao (1978) de Bigas Luna



El prota, el perturbado Leo (Ángel Jové)
Múltiples veces hemos oído e incluso nosotros mismos hemos dicho, lo mucho que apesta nuestro cine. Desde mi punto de vista, es un hecho fundamentado en lo monotemática que nuestra industria ha sido durante un buen porrón de años. No hay más que echar la vista atrás y ver que el 90% de la producción de cine español (y no exagero), ha tenido como principal propósito ser una burda excusa para mostrar despelote gratuito y no precisamente de forma fina y elegante, sino vulgar (afortunadamente hace un tiempo que parece que la cosa está cambiando, aunque el peso del pasado es una pesada roca que tiende a aplastar lo bueno que se puede ofertar hoy en día). De esto se han encargado reiteradamente pesos pesados de "nuestro" cine (yo nunca lo he sentido como mío, porque no comulgo con la mayoría de su temática) como Vicente Aranda, Almodóvar o el señor que orquestó la "joya" casposa que nos ocupa, el fallecido Bigas Luna. ¿Quién iba a decir que este soberano truñazo, rodado en una pésima calidad (con una cámara de 16 mm) con cuatro pesetas, iba a suponer el salto al estrellato de su director? Se ve que a algún mindundi del festival del Cannes (algún salidorro, ejem ejem), le gustó tanto este trabajo que se encargó de propiciarle una distribución masiva. Hubo quien señaló a Bigas Luna como un artista de vanguardia, un autor rompedor y patatín y patatán, y gracias a ello ha podido ofrecernos su tan extremadamente "culta" y "educativa" filmografía. ¡Válgame el cielo!

Una colorista Barcelona allá por 1978

Por ahí viene la putita de Bilbao (Isabel Pisano)
¿Qué puedo decir de ''Bilbao''? Antes que nada decir que el título no hace referencia a la ciudad española (bueno, es española, ¿no?), sino al nombre de una prostituta (a ver que esto es un film de Bigas Luna, ¿qué iba a haber?), interpretada por la uruguaya Isabel Pisano, que se convierte en el centro de la obsesión del personaje protagonista, un perturbado llamado Leo (Ángel Jové) que vive con una tía mayor (María Martin) -que no recuerdo si era su tía o algún tipo de familiar cercano-, que resulta ser una vieja pelleja realmente puerca, que todas las noches intenta excitarlo, ya sea haciendo gestos obscenos con una salchicha (sí, de las que se cocinan y se comen), o abriéndose de piernas en toda su jeta para que él tenga acceso abiertamente (valga la redundancia) a semejante y grotesco panorama. Este tío, sigue a Bilbao, y su obsesión con ella llega a tales extremos que acaba viéndola como un objeto y decide secuestrarla (aquí se nota la influencia digamos, de la peli "El coleccionista"), atarla, afeitarle el vello púbico, golpearle la cabeza y hacer extraños juegos de tipo sexual, con ella inconsciente (no vayamos a decir, ejem, que está muerta), asemejando actos de necrofilia. 

El señor Luna no pierde el tiempo, a los dos minutos ya salen las primeras tetas

A la puerca de la vieja (María Martín)
le encantan las salchichas
Todo este cacao construye la que muchos críticos han denominado una obra de arte rompedora (bueno, a ver teniendo en cuenta la fecha en nuestro país, ¡fijo!, supuso algo que podríamos llamar ciertamente transgresor, lo que no anula sus múltiples cagadas, eso sí). A mí la verdad no me sorprende encontrarme todo este arsenal de barbaridades sin sentido, teniendo en cuenta, repito, quién se encontraba detrás de la cámara. Y es que Bigas Luna se ha ganado a pulso ese apelativo que muchos otros le hemos colocado, de "viejo verde", porque es un señor que ha hecho un tipo de cine muy verde, y que ha pasado la finísima línea de convertir lo erótico en algo repugnante, obsceno y muy pero que muy vulgar. Prácticamente todos sus films están cortados por el mismo patrón; fetichismo guarro, ordinarieces varias, trivialidad,..., en fin, una serie de características que desde mi punto de vista personal jamás utilizaría para definir cualquier cosa relacionada con el Arte. Pero bueno, hay gustos para todo. Lamentablemente el señor Luna se acabó convirtiendo en una figura clave y en un representante fundamental del cine patrio, y repito, para que luego nos quejemos de la mala reputación de éste. 

Una connotación la mar de sutil

Aquí lo sugerente no tiene cabida
De la película, no obstante, sí que destacaría esa sucia atmósfera muy cercana a lo grindhouse, típica de las producciones baratas de los setenta. Una imagen muy granulada que ayuda a crear una incómoda sensación de angustia en determinados momentos. En lo personal me gustan estas puestas en escena tan underground, pero claro, no puedo pasar por alto lo esperpéntico de lo expuesto en la historia. Un relato narrado en primera persona por el perturbado protagonista, mediante una cansina y repetitiva voz en off, que acaba saturando demasiado, y un ritmo tan letárgico que acaba suponiendo un excesivo esfuerzo terminar la película. Estoy plenamente convencido que "Bilbao" es una de esas películas que de cuatro personas que la hemos visto (igual exagero, dudo que haya cuatro personas en el mundo que la hayan oído mencionar, afortunadamente), tres no la hemos acabado de ver, y es que lo reconozco, dejé aproximadamente un cuarto de hora sin visionar, el sueño hizo mella en mí y decidí aparcarla como una misión imposible. De todas formas, ¡qué hostias!, ya le había concedido bastante más tiempo del que merecía este bochornoso montón de mierda. No sé si tras la muerte de su autor, llegará a revalorizarse, yo espero (¡ay señor!) que no.

Bilbao se convierte en un juguete a manos de Leo