Powered By Blogger
Mostrando entradas con la etiqueta Herbert Marshall. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta Herbert Marshall. Mostrar todas las entradas

lunes, 23 de septiembre de 2013

La mosca (1958) de Kurt Neumann



La feliz familia Delambre
Aunque la película realizada por David Cronenberg en 1986, "La mosca" (que es un remake de ésta) sea más popular y más famosa, no se debe desmerecer este clásico que fue el original. Por supuesto, cae de cajón que es imposible comparar un film con otro porque aunque ambos cuentan en sí la misma historia, tanto por la forma de contarla como de mostrar los acontecimientos transcurridos, se convierten en films tan distintos como la noche y el día. Obviamente entre ésta y la de Cronenberg transcurrieron casi 30 años y desde los 50 hasta los 80 el cine sufrió una transformación tan apabuyante (como la que sufre el protagonista de ambas cintas). Aparte Cronenberg tenía un estilo tan peculiar de rodar cine que la adaptó por completo a su estilo, centrando la historia en los aspectos más grotescos y desagrables (aunque sin dejar de lado el drama humano que es un punto más que destacable de ese film). Sinceramente me gustan ambas películas, ésta en su contexto y la de Cronenberg en el suyo propio. 

Andre Delambre (Al Hedison) trabajando en su laboratorio

François Delambre (Vincent Price), hermano de Andre
Esta versión de 1958 es un gran clásico y además fue la que presentó la historia inicialmente. Cuenta con la presencia del maravilloso Vincent Price, aunque en esta ocasión en un papel secundario (aunque a mí por supuesto me encanta, porque siempre demuestra mucho carisma y una planta envidiable a la hora de actuar). Obviamente los que veáis esta película después de haber visto la otra pues no os impresionará lo más mínimo y os parecerá infinitamente más descafeinada, pero como ya he dicho hay que saber verla en su contexto y el acierto de esta película y lo que la hace tan buena es que nos cuenta ante todo un drama humano que la hace tan interesante y tan atrapante. 

El inspector Charas (Herbert Marshall) y François investigan la muerte de Andre

Andre no quiere que su mujer, Helene (Patricia
Owens), vea en lo que se ha convertido
En sí es la historia de una familia rota por el dolor de una tragedia, el elemento de que el protagonista, el científico Andre Delambre (Al Hedison), se convierta en un ser grotesco y monstruoso a consecuencia de uno de sus experimentos fallidos, es más bien algo secundario porque lo que predomina es el drama tan desolador que vemos reflejado en el personaje (principalmente) de la esposa del científico, Helene (genial Patricia Owens). Incluso la forma de contar la película me parece muy acertada a modo de flashbacks en la que se nos van explicando ciertos puntos que a priori se nos muestran extraños y eso ayuda a su vez a crear una película intrigante, llena de suspense.

El hombre-mosca
 
A través de los ojos de la mosca
Por lo tanto tenemos una película que combina a la perfección elementos de intriga, con otros de ciencia ficción o terror y de drama. Para rematar los aciertos encima nos brinda escenas verdaderamente sorprendentes y excepcionalmente realizadas como la magnífica escena final, con unos efectos (trucajes fotográficos y demás artimañas) que son asombrosos datando de finales de los años 50. En definitiva me parece un gran clásico del género, distinta a la película de Cronenberg, que también se convirtió en un gran clásico. En sí ambos films son muy recomendables sobre todo para poder apreciar cómo ha sido la evolución de los medios técnicos y el modo de contar historias a lo largo del transcurso de las décadas de la Historia del Cine.

La mosca-hombre

Como curiosidad; seguro que muchos recordaréis la simpática y genial parodia que "Los Simpsons" hicieron de esta película.

Capítulo de "Los Simpsons" parodiando "La mosca"

*MI MOMENTO FAVORITO: la escena en la que la diminuta mosca con la cabeza de Andre Delambre (Al Hedison), está a punto de ser devorada por una voraz araña, en cuya telaraña ha tenido la mala suerte de quedar atrapada. Esto será presenciado ante los atónitos ojos del inspector Charas (Herbert Marshall) y François Delambre (Vincent Price). 

Una mosquita se balanceaba sobre la tela de una araña...

jueves, 25 de julio de 2013

Asesinato (1930) de Alfred Hitchcock



La acusada Diana Baring (Norah Banning)
Una de las primerizas obras de Alfred Hitchcock, realmente su tercer film sonoro, tras "La muchacha de Londres" y "Juno y el pavo real", y a pesar de que vista hoy en día el argumento puede verse muy trillado hay que reconocer la magnífica propuesta que el maestro del suspense presentó hace 83 años. La trama de la película nos presenta a una joven actriz (Norah Baring), que es acusada del asesinato de una amiga suya. Lo cierto es que las pruebas van en su contra, ya que fue encontrada junto al cadáver de ésta y al arma homicida, un atizador ensangrentado. No obstante ella defiende su inocencia. Se celebra el juicio y es encontrada culpable y condenada a muerte. Sólo un hombre del jurado, Sir Joseph Menier (Herbert Marshall) se cuestiona la posible inocencia de la joven y comenzará a investigar por su cuenta para intentar salvar la vida de la chica y encontrar al verdadero asesino. 

La escena del crimen

Sir Joseph Menier (Herbert Marshall)
Por supuesto, al tratarse de un film de 1930 no se le puede pedir mucha espectacularidad técnica, ya que está rodado de una forma más sencillita y teatral. No obstante, Hitchcock ya daba muestras de su absoluta maestría exponiendo ciertos detalles que justamente lo hicieron destacar en el futuro como el grande del Séptimo Arte que fue. Un detalle interesante a destacar de "Asesinato" es que fue la primera película en la que se utilizó el recurso de voz en off, grabada en directo y en un disco junto al actor (la voz reflejaba sus reflexiones sobre el caso del asesinato), de forma muy primitiva, debido a la imposibilidad de la época para insertar la pieza sonora en el montaje. Maniobras como éstas siempre demostraron esa rebeldía por parte de Hitchcock de aportar nuevas técnicas, en apariencia imposibles. 

El jurado condenatorio

El arma del crimen a los pies de Norah
En cuanto al argumento, es un thriller de intriga muy interesante, que como la mayor parte de films de su autor se ve con interés, sabiendo pasar por alto las fallas técnicas apreciables debido, ya no sólo a la antigüedad de la película, también a la escasez de medios con los que contaban para lograr hacer un film porfesional de la talla de un estudio hollywoodiense. Resaltar también la inclusión de un personaje con una más que latente homosexualidad, resultando además dicho aspecto un motor esencial para una de las subtramas del film, y de nuevo repito, era 1930, a mí no deja de asombrarme la inclusión de estos temas tan comprometidos en películas que ya parecen a nuestros ojos prehistóricas y la valentía de los realizadores de la época, que como Hitchcock, fueron muy echaos pa alante y plasmarlos en pantalla sin ningún tipo de reparo (eso sí reflejándolos de una manera muy cándida y nada gráfica). "Asesinato" me parece otra excelente joya de un Hitchcock principiante, pero al fin y al cabo un Hitchcock que apuntaba maneras para convertirse en el inigualable maestro del suspense. 

El protagonista reflexionando (en voz en off)

*MI MOMENTO FAVORITO: el increíble final, que no desvelaré, en el que se nos presenta a un personaje Handel Fane (Esme Percy), haciendo un número de travestismo, que me pareció enormemente curioso para la época de la película y que tendrá un desenlace muy revelador e increíble.

"Yo soy la vedette"

lunes, 22 de julio de 2013

La carta (1940) de William Wyler



Leslie Crosbie (Bette Davis) con arma en mano
"La carta" supuso la segunda participación (de las tres) del gran director William Wyler con la magna actriz Bette Davis, tras el éxito de "Jezabel", después vendría la mejor de éstas, la excelente "La loba". La película es otra de esas joyas cinematográficas de esa soberbia época del cine hollywoodiense, y no le faltan méritos para ello, no obstante en mi opinión está por debajo del nivel de los otros dos films que Wyler y Davis realizaron juntos. La película empieza muy bien, nos situamos en Malasia, en una plantación de caucho, a principios del siglo XX. Leslie (Bette Davis), la mujer del dueño de la plantación, Robert Crosbie (Herbert Marshall), mata a tiros a un hombre, justo a la puerta de su casa. La mujer alega defensa propia ante un intento de violación por parte del difunto. El caso no aparenta nada extraño, hasta que al abogado de ella, Howard Joyce (James Stephenson), le llega una comprometedora carta que cambia mucho la situación. En ella Leslie hacía proposiciones amatorias al tipo que se cargó, lo que excluirían la excusa del intento de violación al que ella se ha agarrado para justificar el asesinato. 

Leslie con su marido (Herbert Marshall), haciendo vida social

El abogado Howard Joyce (James Stephenson)
con la comprometedora carta
La premisa de la que parte la película es muy interesante, mezclándose elementos a caballo entre la intriga y el melodrama. Lo que pasa es que la película tiene un inicio potente y a medida que iba desarrollándose la trama, en mi opinión, va decayendo poco a poco hasta llegar a un final que me dejó sinceramente frío. Me da la sensación de la historia daba para más, o se le podría haber sacado partido a los elementos que forman la trama para haber mantenido el interés inicial y que el film fuese más ameno. No obstante es digno destacar la (como siempre) magnífica interpretación de Bette Davis, muy bien arropada por unos secundarios de lujo (Herbert Marshall y James Stephenson). Como es natural, la dirección es muy buena, la ambientación es sobresaliente, con esa magnífica fotografía en blanco y negro y la banda sonora de otro de los grandes Max Steiner. 

La viuda del tipo asesinado por Leslie (Gale Sondergaard)

Dispuestos a recuperar la carta
Era obvio con los nombres con los que contaba la película, que obtendría unas cuantas nominaciones a los Oscar, incluyendo a la mejor película y a la mejor actriz, aunque no se llevó ninguno. La verdad no me parece para nada una obra maestra, en mi opinión tiene ciertos detalles que no me acaban de cuajar y que fastidian un poco la tan buena premisa inicial. Desde luego lo que menos me gusta es ese brusco final, tan simple y soso, que incluye una venganza, en mi opinión un poco salida de tono, teniendo en cuenta el cómo se habían desarrollado los acontecimientos anteriores en la relación con los personajes. Sin más es una buena película, que se puede ver y disfrutar, tiene sus puntos destacables, aunque siendo francos también tiene sus partes negativas que la eluden de ser la obra tan sobresaliente que muchos críticos proclaman por ahí, seguramente por la falta de agallas de reconocer sus fallos debido a los tan grandes nombres de las personalidades cinematográficas que la llevaron a cabo.

Leslie entre la espada y la pared

*MI MOMENTO FAVORITO: un duro trago pasará Robert Crosbie (Herbert Marshall) cuando se entere de la verdad acerca de su mujer Leslie (Bette Davis).

Un duro trago para el pobre hombre

martes, 9 de julio de 2013

La loba (1941) de William Wyler



Regina Giddens (Bette Davis)
Sin lugar a dudas esta película sirvió para descubrir a una de las mejores y más memorables malas de la historia del cine. Estoy hablando de Bette Davis, una leyenda en el mundo de la interpretación que logró por méritos propios pasar a la historia como una de las personalidades más demoledoras del Séptimo Arte. "La loba" fue la tercera colaboración de Davis con el magnífico director, William Wyler, uno de los mejores del panorama hollywoodiense (realizador de un buen porrón de obras maestras) tras "Jezabel" y "La carta", en ambas colaboraciones Davis ya había encarnado a mujeres fuertes, frías y calculadoras, pero con "La loba" acabó encarnando uno de sus papeles más recordados por la espléndida transmisión de malicia que una simple mirada lograba transmitir. 

Los hemanos Hubbard, unos parásitos de mucho cuidado

Alexandra (Teresa Wright), no se parece nada a su madre Regina
Basada en una obra de teatro de Lillian Hellman (autora del guión del film también), "La loba" se desarrolla a finales del siglo XIX, cuenta la historia de tres hermanos, los Hubbard; Ben (Charles Dingle), Oscar (Carl Benton Reid) y Regina (Bette Davis), tipejos sin escrúpulos, codiciosos, avariciosos, sin ningún tipo de reparo a la hora de apuñalar por la espalda hasta a su mismísima madre. Los tres idean forrarse (todavía más) a costa de un negocio de algodón, como no podía ser de otra manera, explotando a un buen puñado de esclavos. Para montar dicho negocio necesitan la participación del marido de ella, Horace Giddens (Herbert Marshall), o mejor dicho de su dinero. En cambio este hombre, al contrario que este trío de parásitos, es un hombre íntegro y bondadoso que sólo vive para transmitir buenos valores a su hija adolescente, Alexandra (Teresa Wright). El problema es que el pobre hombre está muy enfermo del corazón y su calculadora esposa no dispone de mucho tiempo para camelárselo y conseguir el tan ansiado dinero para sus codiciosos propósitos. 

¿A quién quieres más a papá o a mamá?

Éstos, por dinero, venden hasta a su madre
Las razones por las que "La loba" es un gran clásico es por esa capacidad de resultar, estoy hablando del tema o de la trama, intemporal. Los problemas que presenta la película en lo referido a la relación turbulenta entre sus personajes perfectamente podrían seguir siendo aplicables en cualquier historia ambientada en el siglo XXI. La maldad es algo innato en muchos seres humanos, el egoísmo, la codicia, a pesar del paso del tiempo eso no cambiará, por ello "La loba" no parece un film muy desfasado. Habría mucho que destacar en esta magnífica película, las actuaciones (magistrales), el tratamiento de los personajes es maravilloso, la decoración, la fotografía y todo aspecto técnico idem de lo mismo. Realmente es una película bastante redonda que además, en contra de lo que muchos puedan pensar por tratarse de una película tan antigua y en blanco y negro (¡con lo que les asusta a muchos el blanco y negro y lo relacionan automáticamente con un truño!), es bastante entretenida y llevadera. Comentar que estuvo nominada a 9 Oscars (incluyendo a mejor película), aunque por misterios de la vida, no le dieron ninguno. Resumiendo, una película memorable, con una gran Bette Davis, en figura un culebrón, en fondo un maravilloso y sobresaliente peliculón. Un clásico inmenso para recordar la época dorada de Hollywood.

El pobre Horace Giddens (Herbert Marshall) no está para muchos trotes

*MI MOMENTO FAVORITO: Regina, muestra más que nunca su falta de sensibilidad y de escrúpulos, permaneciendo fría e impasible mientras su pobre marido sufre un infarto.

Ni pestañea la hija de puta mientras el marido casi se muere