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Mostrando entradas con la etiqueta Natalie Wood. Mostrar todas las entradas
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domingo, 26 de enero de 2014

West Side Story (1961) de Robert Wise, Jerome Robbins



Los chunguísimos jets...
No soy muy amigo de los musicales, pero lo reconozco, éste me encantó. Y tiene su mérito porque no sólo no me entusiasma el género musical, tampoco me motivan las historias de amor. Pero a pesar de todo, tengo que exclamar: "¡madre mía, a mí "West Side Story" me enganchó y me emocionó!". Es de esas películas que se pueden calificar como realmente bonitas. Una historia de amor, para nada ñoña ni empalagosa, toda una tragedia que a mí personalmente me tocó el corazón. El amor imposible entre dos jóvenes pertenecientes a mundos opuestos, que se odian y cuyo odio es el motivo de su irremediable destrucción (muy en la línea de la clásica "Romeo y Julieta" de Shakespeare). La película como film musical obviamente es excelente, lo tiene todo, grandes números de baile, geniales canciones para el recuerdo, ¿quién no ha tarareado en su vida eso de "tirorari en América" aunque no supiese de donde procedía?" 

...y sus rivales, los portorriqueños sharks

Tony (Richard Beymer) y Maria (Natalie Wood),
dos enamorados pertenecientes a bandas rivales
En mi opinión las canciones más entrañables son "Maria", "Tonight" y "Somewhere", verdaderamente preciosas, tanto que a mí verdaderamente se me eriza la piel al escucharlas; y el número más simpático, el de "I Feel Pretty". No obstante dejando de lado la vertiente musical "West Side Story" también me parece un peliculón por su historia en sí, a mí no sólo se me hizo bastante amena e interesante sino que hasta me hizo sufrir, sufrir por esos dos seres que quieren estar juntos y que se aman profundamente pero que el destino les irá dando de golpes hasta llegar a un final que, sí lo reconozco, me hizo derramar alguna que otra lágrima. 

El famosísimo número de "America"

"I feel pretty"
Hay que reconocer que vista hoy en día resulta bastante ridículo ver a un grupo de chungos pandilleros navajeros haciendo piruetas por ahí y por allá, pero criticar eso me parece irrelevante, no olvidemos que es un musical (por lo tanto baile tiene que haber) y que además la película tiene medio siglo (que por cierto no me parece que haya envejecido tan mal, dicho sea de paso) así que los ojos de los espectadores modernos han de hacer un mínimo esfuerzo para situar dicho film en un contexto. A pesar de todo a mí "West Side Story" me parece un peliculón, una película que me hizo retirar eso de "todos los musicales son un coñazo", un clásico maravilloso y digno merecedor de esos 10 Oscars que se llevó en su tiempo. Como curiosidad contó con la realización de dos directores, Jerome Robbins (experto coreógrafo) que se encargó de supervisar las escenas de baile más elaboradas, y por un gran nombre del Séptimo Arte, Robert Wise (autor de otros grandes clásicos como "Ultimátum a la Tierra", "Marcado por el odio" o la también famosísima "Sonrisas y lágrimas"). 

Pelea a navajazos

Junto con la propia "Sonrisas y lágrimas" y "Oliver" (de Carol Reed), sin lugar a dudas una de las más grandes (y subjetivamente digo, pocas) obras maestras musicales de la Historia. Yo la recomiendo incluso para aquéllos no devotos del género, puede que como yo, la lleguen a disfrutar en la medida que se lo merece. Magnífica.

Rita Moreno y George Chakiris con sus respectivos Oscars al mejor
actor y actriz secundarios por su participación en esta triunfal película

*MI MOMENTO FAVORITO: la emotiva y triste escena final; como ya he dicho, y no me cuesta nada reconocerlo, me hizo derramar unas cuantas lágrimas. 

Un amor sin barreras

miércoles, 18 de diciembre de 2013

De ilusión también se vive (1947) de George Seaton



Doris Walker (Maureen O'Hara) y su
escéptica hija Susan (Natalie Wood)
Retomando el especial navideño, aquí traigo otro clásico nostálgico imprescindible en estas fechas. "De ilusión también se vive" (así se le colocó el título en España), es un film que pretende, por encima de todo, mantener vivo nuestro espíritu navideño, a modo de un mensaje muy positivista y moralizador (al estilo de "¡Qué bello es vivir!''). La película nos cuenta la historia de una importante ejecutiva, Doris Walker (Maureen O'Hara), de unos ostentosos almacenes de Nueva York, llamados Macy. Se acerca la Navidad y se verán obligados a sustituir al tipo que siempre hace de Santa Claus (ya sabéis para que los niños se le suban encima y le pidan los regalos que desean) debido a una indisposición de éste, por otro señor muy amable y entrañable, llamado Kris Kringle (Edmund Gwenn). Pero este señor es algo más que un simple tipo que se enfunda dentro de un traje rojo, una barba postiza y un relleno falso. Este señor afirma ser el auténtico Santa Claus, y así se lo hará creer a infinidad de niños, a los que reavivará su espíritu navideño, entre ellos a al escéptica hija de Doris, Susan (una pequeñaja Natalie Wood). Obviamente, esta situación dará lugar a problemas. La propia Doris comienza a dudar de las buenas intenciones de este señor y comienza a verlo como un chiflado; incluso potencia el hecho de que lo internen y todo. Las empresas competidoras también se agarrarán a esta compleja situación para desprestigiar a los almacenes Macy, vamos que se montará un follón de la virgen. No obstante, al final el agradable anciano dará una lección a más de uno, ya que por su bondad y generosidad, conseguirá transmitir un mensaje más que positivo a muchos más de los que cabría esperar. 

El señor Kris Kringle (Edmund Gwenn) haciendo de Santa Claus,
o ¿es que acaso es el verdadero Santa Claus?

La pequeña Susan cree que Kringle
es el verdadero Santa Claus
"De ilusión también se vive" es como ya he dicho, un entrañable clásico lleno de buenas intenciones. Sí es cierto que, en lo personal, no es una película que me haya encantado, también porque quizás, no la he visto en una edad más cercana a la infancia y por lo tanto no caló tanto en mí, dicho mensaje, como lo habría hecho si la hubiese descubierto siendo más chiquitajo. Pero lo cierto es que es un film bastante ameno y que se deja ver con facilidad. Fue incluso candidato a varios premios Oscar y se le otorgó dicho premio al señor Edmund Gwenn, por su interpretación del ancianete que dice ser el auténtico Santa Claus; la verdad es que el hombre consigue una interpretación la mar de tierna y es uno de los mayores aciertos de la cinta. El resto de los aspectos, tanto técnicos como argumentales, me parecen funcionales, ni dignos de glorificar como magníficos y supremos dentro del arte cinematográfico, ni por supuesto merecedores de ningún tipo de desprestigio. A destacar la intervención de una infante Natalie Wood, siendo éste una de las primeras apariciones en el cine de la futura malograda actriz. En fin, sin más ni más, es una película bonita idónea para disfrutar en Navidad y para que, sobre todo, nos dejemos contagiar por su espíritu y mensaje vitalista. Decir que además, contó con un remake en 1994, titulado en España "Milagro en la ciudad", protagonizado por Richard Attenborough (el vejete de "Parque Jurásico") y la pequeña Mara Wilson (la eterna "Matilda").

A la justicia le tocará decidir si este señor es Santa Claus o no

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que en el juicio se acaba reconociendo a Kris Kringle (Edmund Gwenn) la personalidad del único y verdadero Santa Claus. 

Un porrón de cartas dirigidas a Santa Claus

martes, 15 de octubre de 2013

Rebelde sin causa (1955) de Nicholas Ray



Jim Stark (James Dean) y su icónica cazadora roja
Bueno aquí estamos ante una película milenaria, icónica y famosísima, eso sí también hay que reconocer que no es una buena película. Vamos por partes, "Rebelde sin causa" se ha convertido en un film muy representativo e instauró un buen porrón de referencias para posteriores y numerosas películas que trataron el tema de juventudes rebeldes (amén de su antecesora "Salvaje" protagonizada por Marlon Brando). "Rebelde sin causa" es James Dean, un icono de la historia del cine, y su chupa roja, una imagen casi tan famosa y recordada como el propio león de la Metro Goldwyn Mayer. "Rebelde sin causa" son un buen porrón de escenas inolvidables, incluídas carreras de coches, jovencitos engominados y toda una inmortal escenografía adolescente cincuentera, que ha sido la fuente de inspiración, sin ir más lejos, de ese joyón que fue "Grease", entre otras muchas que han emulado esta exitosa historia. 

Jim no se entiende con sus papis

Jóvenes rebeldes y pendencieros
Ahora bien, al César lo que es del César, "Rebelde sin causa" también nos presenta un guión tan ridículo y tan absurdo que analizado en profundidad puede ser destrozado fácilmente. Esta claro que el film no habría sido lo que es, de no haber sido por el trágico desenlace de su estrella principal. Un 30 de Septiembre de 1955, con 24 años, James Dean se mató en un fatal accidente de coche (por cierto he leído por ahí que con él estuvo a punto de haber ido la mismísima Sara Montiel, con la que mantenía una buena amistad). Poco después se estrenó "Rebelde sin causa" y claro, fue un brutal éxito. ¿Habría sido tan mitificada esta película de no haber fallecido Dean tan prematuramente? Yo, la verdad, lo dudo. Igual que digo que James Dean tampoco estaría tan mitificado, porque tampoco me parecía el mito a nivel actoral que se glorifica. Eso sí, no hay que negar que el muchacho tenía una presencia inolvidable y, como Marilyn, un carisma que atravesaba la pantalla. 

Jim se camela fácilmente a Judy (Natalie Wood)

Así se solucionan los problemas, sí señor
Sin embargo, más curiosidades trágicas, parecen apuntar que una perversa maldición iba unida a "Rebelde sin causa". Y es que no sólo Dean, sucumbió a una fatal muerte, también compartieron su desgraciada suerte los otros dos protagonistas de la cinta. Sal Mineo (nominado al Oscar al mejor actor secundario), quien hace del amigo inseparable de Jim Stark (personaje de Dean), también encontró la muerte a la temprana edad de 37 años, cuando un extraño le asestó una puñalada mortal en 1976. A la pobre Natalie Wood (también nominada al Oscar a la mejor actriz secundaria), no le fue mejor, pues a la edad de 43 en 1981 se ahogó al "caer" de su yate. Su muerte continúa envuelta en misterio como la de Marilyn, ¿fue un accidente?, ¿se suicidó?, ¿pudieron haberla asesinado? En fin, supongo que eso nunca se sabrá. La verdad es que fueron tres estrellas unidas por un fatal destino e inmortalizadas en el cine a través de fotogramas que por estas circunstancias, desvelan nostalgia y cierta magia, ¿por qué no decirlo? Digamos que estas circunstancias han engrandecido el mito de "Rebelde sin causa", con justicia declarada por lo tanto un film imprescindible. 

Jim, Judy y Platón (Sal Mineo) haciendo el moñas

''Me estáis aturdiendo''
En sí, como ya he comentado la película nos presenta un argumento banal y, ¿por qué no decirlo?, bastante estúpido. Las peripecias de tres jóvenes rebeldes, incomprendidos, que se llevan mal con sus padres, que hacen carreras de coches, que se enamoran, que se pelean a navajazos y que descubrirán el valor de su amistad, pero ¡ojito!, todo esto tiene lugar en poco más de un día que es el tiempo transcurrido en la película. En fin, entre este argumento de traca, pues lo que queda es dejarse llevar. En lo personal, tengo que decir que es un film que he disfrutado. No hay que buscarle tres pies al gato, o se dejas uno cautivar por ese cierto aura especial que desvela cada uno de sus fotogramas, o te paras a analizarla en profundidad y en ese caso casi seguro resultará una experiencia decepcionante. De todos modos, me parece una película digna de ver por todo aquél que se considere cinéfilo, aunque no sea más que por su catalogación como inmortal clásico de la historia del cine. No es buena, pero sí es imprescindible, está bastante sobrevalorada pero sin lugar a dudas marcó toda una época y bueno, eso siempre resulta bastante positivo. 

¡Qué bonita estampa!

*MI MOMENTO FAVORITO: la dramática escena final desencadenada en un trágico desenlace, que curiosamente presagiaba el verdadero destino de uno de los protagonistas. 

Algunos acaban pagando caro sus inconscientes actos