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Mostrando entradas con la etiqueta David Manners. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 17 de julio de 2013

Satanás (1934) de Edgar G. Ulmer



Los tortolitos (David Manners y Jacqueline Wells)
Una película realmente extraña y curiosa dentro del ciclo de películas de terror que realizó la Universal durante los años treinta. Curiosa por varios motivos; uno de ellos porque fue el primer film en el que coincidieron las dos estrellas del género de la época, Boris Karloff (que había interpretado al monstruo de Frankenstein y a la momia) y Bela Lugosi (que había personificado al Conde Drácula). Ambos volverían a coincidir en varias películas más, instaurándose como una pareja de míticos rivales en el cine de terror (como serían el equivalente durante los cincuenta y sesenta, Christopher Lee y Peter Cushing). El film está "supuestamente" inspirado en el relato "El gato negro" del escritor Edgar Allan Poe, no obstante lo único que guarda en común con dicho relato es el título original en ingles, "The Black Cat", porque por lo demás el argumento difiere en todo con respecto al texto. Otro detalle digno de resaltar es que por primera vez, el terror mostrado en pantalla no proviene de ningún monstruo ni ser sobrenatural, sino que se muestra un terror más psicológico, provocado por el enfrentamiento de personajes humanos. 

Una muerta viviente

Karloff y Lugosi echan una partida decisiva al ajedrez
La historia cuenta como un joven matrimonio de tortolitos (David Manners y Jacqueline Wells) viajan de luna de miel en un tren por Budapest. De repente aparece un hombre con el que acaban compartiendo compartimento vagón, el psiquiatra Vitus Werdegast (Bela Lugosi). Un desgraciado accidente les impide llegar a su destino, por lo tanto Vitus les ofrece ir a visitar a un amigo suyo, que vive en una gran y pintoresca mansión en una colina, no lejos de donde se han quedado tirados. La pareja no tiene otra alternativa y lo acompañan y de paso se cobijan esa noche en casa de este "amigo". Este nuevo personaje resulta ser Hjalmar Poelzig (Boris Karloff), un tipo bastante siniestro con el que Vitus ha compartido un pasado turbulento. El odio que se procesan, debido a sus respectivos asuntos pendientes, irán provocando una serie de desagradables situaciones. 

A Lugosi le aterrorizan los gatos negros

La influencia del expresionismo alemán está clara
A mí la película, sinceramente, no me llamó especialmente la atención. No está nada mal, pero me da la sensación de que se queda coja por todas partes. Y es que el problema es que mete en el saco tal cantidad de ingredientes, que la verdad para la escasa hora que dura, se hace insuficiente. No obstante resulta verdaderamente llamativa la combinación de elementos aterradores que presenta, muy avanzados, para la época en la que se hizo y que serían utilizados más adelante en futuras producciones de terror. Entre estos elementos podemos comprobar una historia de cruda venganza, sectas, satanismo, torturas, muertos vivientes e incluso y de forma muy pero que muy disimulada deja caer que el personaje de Karloff es un necrófilo. Por estos detalles y sobre todo por contar con la presencia conjunta de esas dos grandes figuras del terror que fueron Karloff y Lugosi, "Satanás" creo que merece la pena visionarla, aunque sigue sin parecerme un clásico al nivel de otros muchos más recordados de la Universal. Hay que destacar en la parte artística esos maravillosos diseños de los interiores de la casa, alejados de los castillos góticos típicos en estas producciones, que delatan la clara influencia del expresionismo alemán y que ayudan a crear una atmósfera onírica muy singular y atractiva.

Lugosi vs. Karloff (un combate épico)

*MI MOMENTO FAVORITO: Vitus (Bela Lugosi) consigue llevar a cabo su aspirada venganza contra el cabroncete de Hjalmar (Boris Karloff), y con gran furia, lo encadena y procede a despellejarlo vivo. Aunque obviamente, por la época, no se ve nada gráfico hay que valorar las agallas de sus realizadores al atreverse a incorporar una escena tan sádica, en aquellos momentos. Seguro que hasta más de uno se desmayó de la impresión, ¡madre mía, si en 1934 hubiesen visto algo parecido a "Saw"!

"Te voy a quitar las malas pieles"

viernes, 12 de julio de 2013

La momia (1932) de Karl Freund


La momia IM-HO-TEP (Boris Karloff) echando un sueñecito
Otra de esas magníficas joyas de terror clásico realizadas por la Universal a principios de los años treinta. Tras "Drácula" y "Frankenstein" ahora le tocaba el turno a otro monstruo milenario que volvía de la tumba para hacer sus correspondientes estragos y provocar escalofríos entre el público de la época. De nuevo se volvió a contar con la presencia del ya célebre Boris Karloff, famoso por haber interpretado al monstruo de Frankenstein un año anterior. Ahora Karloff vuelve a ofrecer otra de sus más famosas perfomances (me encanta esta palabrita) terroríficas, poniéndose en la piel de la milenaria momia de un sumo sacerdote de Egipto. Un grupo de arqueológos durante una expedición, la reviven accidentalmente y a pesar de contar con 3.700 años de antigüedad, la momia vuelve a la vida con mucha mala leche prometiendo acabar con la vida de todo aquél que se interponga en su plan de volverse a encontrar con su antiguo amor, Helen Grosvenor (Zita Johann), una joven que es la viva imagen de una princesa que amó en vida y que además fue el motivo de su cruel ejecución.
 
Este tipo mira pasmado como la momia resucita

Éstos no saben que están ante la momia
"La momia" fue otra de los más grandes éxitos de la Universal y dio pie a un montón de secuelas, imitaciones, remakes, y divagaciones varias sobre el mismo tema. Por ejemplo el más famoso es el (podríamos llamarlo) remake, realizado en 1999 por Stephen Sommers. Desde luego quien ha visto esta película más moderna encontrará un mayor número de dificultades de disfrutar de esta primitiva versión original, obviamente más desfasada e incluso inocua frente al alubión de acción, explosiones y efectos digitales del film protagonizado por Brendan Fraser. ¿Pero cuál es mejor?

Helen Grosvenor (Zita Johann) la reencarnación de la princesa Anck-es-en-Amon

Divagando cómo acabar con la momia
Pues ésa es una pregunta que desde mi punto de vista, no se podría contestar, ya que aunque cuentan en sí la misma historia son como la noche y el día, debido al abismo de años que las separan. A nivel de importancia cinematográfica, obviamente la versión de 1932 tiene más valía, por ser la antecesora, por ser ya un grandísimo clásico y por contar con la magistral interpretación del icono Boris Karloff (al pobre tardaban 8 horas en componerle el careto con el maquillaje). Aunque los amantes de la acción y la pirotecnia, desde luego disfrutarán más la versión de 1999; es cuestión de gustos. A mí personalmente me gustan ambas, aunque mi recomendación a todo aquél que sea amante del Séptimo Arte es que siempre se eche la vista atrás, como ya he comentado en otras ocasiones, para comprobar como las historias aparentemente ya obsoletas por tener más de 80 años a cuestas, siguen estando vigentes en el panorama cinematográfico actual demostrando así su apabullante inmortalidad.

El sumo sacerdote IM-HO-TEP a punto de ser momificado

*MI MOMENTO FAVORITO: el rito final que IM-HO-TEP (Boris Karloff) debe realizar para que su amor Anck-es-en-Amon (Zita Johann) vuelva a estar con él. 

Momento homenajeado en "El regreso de la momia (2001)" de Stephen Sommers

miércoles, 3 de julio de 2013

Drácula (1931) de Tod Browning



El castillo de Drácula
Para los que pensasen que los vampiros son seres cubiertos de purpurina y que brillan cuando les da el solecito, como nos ha mostrado la saga de "Crepúsculo", aquí traigo un documento (de más de ochenta años nada menos) que demuestra que de toda la vida de Dios estos seres han sido malvadas criaturas, enemigos de las cruces, del agua bendita y de la luz solar, pero no porque los haga parecer fosforescentes, sino porque los hacía explotar en pedazos. 



El Conde Drácula (Bela Lugosi)
En esta época ya prehistórica del cine, teniendo en cuenta que vivimos en la época del facebook, del whatsapp, etc, que son los años treinta la productora Universal consiguió innumerables éxitos a costa de una serie de películas cuyos protagonistas eran los ya denominados monstruos clásicos (véase Frankenstein, el hombre lobo,...). Su primer éxito fue este Drácula, primera adaptación oficial (no contemos "Nosferatu" de Murnau) y sonora de la novela de Bram Stoker. La historia de un Conde de Transilvania que aterroriza a la población habitante cercana a su tenebroso castillo en los Cárpatos y que decide cambiar su lugar de residencia por la inmensa Londres donde intentará seguir haciendo de las suyas; chupar la sangre de los vivos, porque como todos sabréis Drácula es un vampiro. 

El chiflado de Renfield (Dwight Frye), sirviente de Drácula
¿Cómo recomendar en 2013 una película de 1931? Es una labor difícil, no obstante lo voy a intentar aunque sea por su interés histórico y por la curiosa misión de comprobar la evolución sufrida por la historia del cine de la figura del vampiro hasta la fecha. En la película cabe destacar una figura mítica, tanto que incluso se hace hasta poco denominarla como mítica. Me estoy refiriendo a Bela Lugosi, el actor inmortal al que se le fue la pinza según cuenta su leyenda y murió creyéndose ser el propio Drácula víctima de una decadencia profesional y mental tan triste como legendaria. Lugosi era un actor húngaro, que tuvo el honor de personalizar de forma inquietante y única el personaje de Bram Stoker por primera vez en la Historia del cine. Lugosi era un actor muy limitadito, demasiado teatral, no obstante estas limitaciones fueron las que le convirtieron en un icono del terror de aquella época. Esas expresiones sobreactuadas se convirtieron en una marca referencial del propio personaje del Conde Drácula y ese histrionismo que le atribuyó al personaje se han instaurado como algo verdaderamente único en la historia de las performances (¡qué fisno me ha quedado!) de personajes aterradores y las personalidades de los ilustres actores que los han encarnado. 

Drácula a punto de hincar el diente a una víctima

Mina (Helen Chandler) y Jonathan (David Manners),
como los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Que sí, que volvemos a lo mismo, una película de ochenta años, en blanco y negro y siendo conocedores de los niveles de brutalidad y casquería que han alcanzado los filmes de terror actuales, ¿puede ser disfrutable por el público actual del siglo XXI? Yo desde luego os invito a comprobarlo, por ser una ilustre obra de terror, de gran valor histórico, de gran trascendencia para el género, es de muy corta duración (poco más de una hora) y bueno sobre todo porque la encarnación de Bela Lugosi me parece algo imprescindible de visualizar por todo amante del universo del vampirismo. En lo personal, me quedo antes con Lugosi (malvado, histriónico, frío) que con la encarnación de bohemio estirado y llorica de Gary Oldman en la hinchada adaptación de Francis Ford Coppola de 1992. Aunque obviamente hay que hacer un pequeño esfuerzo y situarnos en una época y en un contexto para disfrutar esta magnífica obra, como se merece. ¡Pero leche!, si eres fan del género no puedes ir por ahí sin haber visto sus orígenes más lejanos.
 
Mina bajo la influencia de Drácula

*MI MOMENTO FAVORITO: un momento concreto en el que se produce un cara a cara entre el Conde Drácula y su némesis el Profesor Van Helsing (Edward Van Sloan) que tiene como consecuencia al vampiro huyendo despavorido ante la imagen de una cruz.

Van Helsing y Jesucristo vs. Drácula (no es una pelea equitativa)