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Mostrando entradas con la etiqueta John Wayne. Mostrar todas las entradas
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lunes, 14 de abril de 2014

La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens



Dorothy McGuire es la virgen María
"La historia más grande jamás contada" pretendió ser algo así como la película definitiva sobre la vida de Jesucristo, así que sus productores decidieron hacer una súper producción de la ostia, con un presupuestazo enorme (20 millones de dólares, para la época, suponía tirar la casa por la ventana), un director de prestigio y doblemente oscarizado, George Stevens y, como era habitual en este tipo de películas, un reparto repletísimo de las estrellas más populares y cotizadas del momento en Hollywood. No obstante, la cosa no cuajó en esta ocasión y "La historia más grande jamás contada" fue un absoluto fracaso de taquilla en su momento, siendo además la película que puso fin a un larguísima lista de películas de cine épico que habían estado haciéndose como churros durante la década de los cincuenta y lo que iba de los sesenta. Era 1965 y no sólo el público dejó muy claro que empezaba a estar cansado de este tipo de películas, sino que además nuevas modas estaban imponiéndose, y claro, films de este estilo se estaban quedando obsoletos. La verdad es que viendo el film, no es de extrañar que la gente cagase para él, porque es un auténtico truño. El problema es que la premisa de la que partió no la hizo para nada atrayente a nivel comercial.

Jesucristo (un muy poco acertado Max von Sydow)

Charlton Heston es Juan, el bautista
(ensayando para "El planeta de los simios")
La idea era contar la vida entera de Jesucristo, bueno, uno puede mentalizarse de que la película va a ser larga, vale; pero ya que partes de la base de que vas a hacer una película que roza las cuatro horas, ¡joder!, digo yo que lo más apropiado no es llenarla de tiempos muertos, planos letárgicos en silencio e interminables secuencias sin alma, sin emoción, sin que ocurra nada (más que ver enfocados primeros planos de personajes estáticos). ¡Error!, ¿cómo pretenden hacer que alguien pueda tragarse un truño de cuatro horas, si diez minutos ya se hacen interminables? Y no os lo perdáis, resulta que la versión que se mantiene de la peli, es una recortada (a 200 minutos), que el metraje original estaba destinado que fuera de 260 (o sea que le quitaron una hora), vamos, lo que hubiese supuesto semejante ladrillo. Por otro lado, una de las mayores pifias que le veo al film es la elección de muchos de sus actores para ciertos roles. Si bien, como ya he dicho, en la película abundan actorazos y grandes estrellas, pero que se hayan completamente desubicados en sus papeles, no tienen carisma en ellos y no resultan creíbles. 

Telly Savalas es Poncio Pilato

Claude Rains es Herodes
El caso más claro es el de Max von Sydow, un gran actor sin duda (que ahí sigue currando con más de ochenta años a cuestas), pero que no pega para nada como Jesucristo, no transmite nada (y eso, tratándose del personaje que encarna es bastante inaceptable, creo yo). Para von Sydow supuso el primer papel en América, pues venía de ser la estrella de muchos films suecos del maestro del aburrimiento Ingmar Bergman, y en mi opinión su inicio no fue nada memorable. También encontramos por ahí a Charlton Heston (sí, una vez más en otro film épico-biblico), como Juan el bautista, que está francamente horrible, parece más un neanthertal (hubiese pegado más su performance en "El planeta de los simios", igual al verlo aquí, por eso lo escogieron para protagonizar posteriormente dicha película). Por ahí también pululan rostros como Telly Savallas, Claude Rains, Sidney Poitier, Angela Lansbury, Dorothy McGuire, Donald Pleasence y hasta John Wayne (que resulta hasta cómico como centurión romano, que al hombre lo sacaban del western y lo desubicaban al pobre); todos haciendo papeles de míticos personajes bíblicos, véase Poncio Pilato, la virgen María, etc; pero que ninguno realmente me llega a cuajar ni a resultar lo más mínimamente carismático; de verdad.

La última cena

Donald Pleasence es Satanás
Eso sí, lo peor es, como ya he dicho, el tedio que supone. En su afán por mostrarnos bonitos planos panorámicos de paisajes naturales y mucha "poesía visual" (algunos fragmentos llegó a rodarlos David Lean, entre su "Lawrence de Arabia" y su "Doctor Zhivago", dos obras que en cuanto a pesadez también colindan muy bien con ésta), George Stevens se olvidó de imprimir ritmo en su película, y francamente, tragarse de esta forma los 200 minutos del film, pues como se hace tan difícil que subir un monte empinado en una bicicleta sin sillín; ¿os hacéis una idea de lo que supone esta hazaña? Pues aplicarla a la dificultad de tragarse ese mamotreto. Sí, visualmente, no vamos a negar la mayor, está muy bien filmada, posee una fotografía y una ambientación soberbias y patatín y patatán. Pero vamos, el hecho de que uno ande fijándose en estos aspectos, deja bastante claro su nulidad de causar un mínimo atisbo de interés en su vía argumental. 

Sidney Poitier ayuda a Jesús a cargar con la cruz

Por cierto, la escena de la pasión, es para mí, de lo peorcito que se ha filmado; un momento tan tenso y dramático se ve reflejado aquí de manera tan sosa y tan descafeinada, ¿por qué?, porque no tuvieron agallas a mostrar ni un mínimo aspecto de la tortura física a la que sometieron al pobre Cristo que, sin que hiciese falta mostrar la barbaridad que testificaría el film de Mel Gibson, "La pasión de Cristo", no hubiese estado mal que como mínimo nos hubiesen hecho partícipes del cruel calvario del protagonista, lo que le habría transmitido algo más de dramatismo a lo sumo. En fin, que a mí la película me pareció una soberana tortura, la vi por partes (y en varios días), porque me fue imposible hacerlo del tirón. No me extraña que supusiese el final de la recurrente producción de films épicos que llevaba una década siendo tan popular en Hollywood.

La crucifixión

jueves, 30 de enero de 2014

Río Bravo (1959) de Howard Hawks



Chance (John Wayne), el sheriff más duro del oeste
Como ya he dicho en otros comentarios, el western es un género que nunca me llamó la atención, siempre lo he considerado muy repetitivo, lleno de clichés (para que luego critiquen al terror, que por lo menos con el paso de los años sí ha experimentado una evidente evolución) que no han presentado variedad ninguna. No obstante, como soy partidario de que, para criticar un film hay que verlo, pues no le he hecho ascos al visionado de westerns milenarios y representativos como por ejemplo éste, dirigido por el magnánimo Howard Hawks. La razón por la que me llamó especialmente la atención esta película fue porque, según las fuentes, supuso una fuente de inspiración muy importante para que John Carpenter (director de "La noche de Halloween", "La niebla" o "La cosa") realizase un entrañable clásico de serie B en 1976, "Asalto a la comisaría del distrito 13" (la cual ya comentaré). Pues bueno, así que, sin tener muchas expectativas me animé a ver la tan adorada por la crítica "Río Bravo". Pues bueno, no puedo ser embustero, la película no me gustó demasiado (y es que cuando digo que el western no me llama es por algo), no tengo más remedio que decir que se trata de otro petardazo sobrevaloradísimo, no sé exactamente en base a qué. 

Un típico salón, que todo western debe tener

Como ya he dicho, el sheriff es durísimo
Las conexiones entre este film y "Asalto a la comisaría...", son bastante simples y muy pero que muy circuntanciales; lo que me hace gracia es que hay quien sostiene que el film de Carpenter es un remake encubierto de "Río Bravo", a lo que yo me pregunto, ¿pero qué películas ve la peña? El único y mero parecido argumental que veo es que parte de una premisa un tanto similar, pero no nos engañemos, hay un abismo entre ambas. En esta película tenemos a sheriff durísimo (no podía ser otro que John Wayne), quien detiene a un tipo por asesinato y lo mantiene encerrado en la diminuta cárcel del pueblo en el que él es la autoridad. Resulta que el criminal es el hermano de un tipo muy influyente y claro, éste hará todo lo que esté en su mano para liberar al hermanito del cautivero, aunque implique una hazaña criminal. Pero el sheriff, que tiene los huevos más duros que un pedrusco, a pesar de ser un viejo casi cascadete, se mantendrá en sus trece y junto con un grupito de palurdos ayudantes, un borrachuzo (Dean Martin), un viejales cojo (Walter Brennan) y un chavaluco que le da a la guitarrita (el guaperas de esa época Ricky Nelson), tendrán que custodiar al asesino esquivando cuantas balas les dediquen los matones que el ricachón mande contra ellos. 

El ayudante borrachuzo del sheriff (Dean Martin)

Una nada remilgada señorita (Angie Dickinson)...
Viendo "Río Bravo", pues la verdad no he presenciado por ninguna parte la obra maestra tan excepcional que se vitorea que es. Los por qués son muy simples. En primer lugar, el film no es que nade, es que bucea en los míticos y más que vistos estereotipos del western; vale como representante del género es obvio, pero es que me parece que cae en el más absoluto de los ridículos, involuntariamente, en más de una ocasión, lo que en mi opinión, hace que cueste mucho tomarla en serio. Así pues veremos como los malos son más tontos que aquél que vendió la moto para comprar gasolina y serán abatidos a tiros por los protagonistas, que son inmunes al fuego enemigo. Se me hace ridículo ver a John Wayne, con unos cuantos años a cuestas, como tipo durísimo e implacable, que con un simple gesto tumba a cualquiera y ni Dios puede con él, resulta ridículo ver lo fofo que está y en cambio cómo es posible que en los tiroteos consiga librarse de recibir ni un simple tirito, para que luego se rían de las pelis de Schwarzenegger, Stallone, Seagal o Van Damme, pues ¿qué diferencia hay entre éstos y John Wayne? Bueno, al menos los otros tenían una constitución que hacían más "creíbles" sus condiciones de tipos imparables, pero es que a John Wayne sólo le falta el bastón. 

...se pasa todo el rato haciéndole insinuaciones al sheriff

Los guardianes de la cárcel
Por otro lado, supuestamente la película es seria y nos debe transmitir tensión y suspense; el argumento así lo dispone; cuatro tipos asediados por un ejército de asesinos profesionales que vienen a machacarlos, no es para andarse con bufonadas. Sin embargo, el film está inundado por un incómodo toque humorístico que mata el posible suspense, ya de por sí apagado y flojo, porque ya sabemos de antemano que los protas son invencibles y los malos van a caer como moscas porque son gilipollas. Así pues resulta vergonzoso ver, por ejemplo, el tiroteo final y comprobar como los propios protas hacen chistes y se lo toman a guasa. Por favor, ¿de verdad eso crea la sensación apropiada que debería de crear? Se lo pregunto a los críticos experimentados y cultos que ven en este film un estandarte artístico digno de admirar. 

El guapito Ricky Nelson se une al clan

Éste va a sacar a su hermano de la cárcel, sea como sea
Pero aquí no acaban las gilipolleces. Resulta que meten de golpe y porrazo una especie de subtrama romántica (bueno, romántica por llamarla de alguna manera). Así que aparece en escena una chica (la provocadora Angie Dickinson, a la que yo siempre recordaré por su participación mítica en la genial "Vestida para matar" de Brian De Palma), que no para de insinuarse al sheriff, cual vulgar putilla, porque se ve que la pone muy caliente. Pasando por alto el hecho poco creíble de que una mujer de muy buen ver como la Dickinson, perdiese la cabeza por un viejales como Wayne así como así, me veo en la obligación de destacar las participaciones de ambos como los fragmentos más lamentables de la película, que más que incorporar interés, estorban. Pero menos creíble es el alarde de hombrío del propio sheriff, que a pesar de que la chica se lo pone a huevo en incontables ocasiones, siempre la rechaza; igual, de tan machito que va el señor sheriff, éste en realidad prefería a los jovencitos como Ricky Nelson. En fin, bromas a parte, la película está llena de momentos vacíos y absurdos como éstos, o hasta el propio momento musical que se marcan los cuatro protagonistas varones en la comisaría a ritmo de guitarrita cantando pesadísimas cancioncitas, de esas tan típicas del oeste, que yo encima, aborrezco. Además, que encima la película casi alcance las dos horas y media, perjudica mucho a la hora de que uno pueda llegar mínimamente a entretenerse. 

Letárgicos momentos musicales

En resumidas cuentas, a mí "Río Bravo" me parece que de obra maestra cinematográfica no tiene nada. Me ha dejado muy bien clarito que John Wayne no era buen actor (nunca cambia la cara de palo que le caracteriza), que tiene un guión atroz, que le sobra mucho metraje, que posee momentos de humor ridículos que le quitan la seriedad que requería su argumento y que en definitiva, es un film pesadísimo. Para quien la quiera, yo no pienso volver a verla nunca más, otra de esas razones por las que siempre diré que a pesar de lo mucho que se vitoree, el western es uno de los géneros más repetitivos y más sobrevalorados que han existido a lo largo de la Historia, a los hechos me remito; en la actualidad se encuentra casi en clandestinidad. 

Con cuatro tiritos estos viejales pueden con los malos malosos

viernes, 15 de noviembre de 2013

La diligencia (1939) de John Ford



La diligencia en marcha
La verdad si tuviese que escoger un género, dentro del panorama cinematográfico, que no soporto, en líneas generales, no tendría ninguna duda, eligiría el western. Me resulta un género muy simplón, cuyas obras mayoritarias que lo componen se ven enclaustradas en una serie de clichés excesivamente repetitivos y que para más inri, han sufrido muy poca evolución (prácticamente nula) a lo largo de la Historia del Cine. La mayoría de instruidos (y no tan instruidos) en tema cinéfilo suelen atacan al género de terror, por lo mismo que he señalado yo del western, sin embargo no pueden negar la indudable evolución que el género de terror ha sufrido con el pasar de los años (desgraciadamente hasta prácticamente la última década), y ofrece un amplio abanico de posibilidades, representadas a través de diversos monstruos, vampiros, fantasmas, zombies, asesinos, etc. En cambio el western es un género estancado, monótono y muy poco variable en cuestión de temas aportados al público, de hecho, no hay más que ver que se ha ido desinflando con el pasar de los años y su producción ha ido siendo cada vez más reducida; a diferencia del terror que sigue estando muy a pie del cañón en las taquillas de todo el mundo. Dicho esto, por supuesto no me queda más remedio que señalar la excepción que siempre confirma la regla, puesto que a pesar de que el género no me entusiasma, "La diligencia" me parece un film prodigioso, genial y magnífico. 

Ringo Kid (John Wayne, en su primer papel protagonista)

Los viajeros de esta diligencia no
tendrán un viaje precisamente tranquilo
"La diligencia" es una película muy importante en la Historia del Cine por varias cuestiones. Una; por ser una de las obras más representativas y recordadas de su director, John Ford. Dos, porque fue un film que asentó las bases del western, incluso ya de aquélla, finales de los años treinta, considerado un género muy poco interesante por el público por su nula capacidad de sorprender. En cambio "La diligencia" supuso un soplo de aire fresco al western y potenció el amplio interés que suscitó a lo largo de unos cuantos años dicho género. Tres, porque supuso el debut de un representante importantísimo del propio género, John Wayne, el cual encarnó su primer papel protagonista y se convirtió en un auténtico mito, a pesar de sus (para mí, desde luego) pocas capacidades actorales. En lo personal, John Wayne, fue siempre un actor extremadamente encasillado en el papel de rudo vaquero, incluso siendo un abuelete continuó haciendo el mismo papel hasta que la espichó; la verdad no he visto que en ninguno de sus papeles me haya transmitido ni la más mínima emoción como para considerarlo el gran pedazo de actor que se le ha llegado a considerar en diversos lugares. Eso no quita que haya sido un mito, que lo fue y lo sigue siendo, porque los mitos nunca mueren. Y cuatro, presentó una historia exquisita que fue lo que en sí la convirtió en un film excelentemente acogido por el público durante generaciones. 

Entre Ringo y la prostituta Dallas (Claire Trevor) surgirá un cariño especial

Indios a la vista
Lo que nos cuenta "La diligencia" es el accidentado viaje en una diligencia (obviamente), un enorme carromato, de nueve personajes la mar de dispares, cuyas relaciones debido a sus enfrentadas y muy marcadas personalidades, irán conformando una historia apasionante y que fácilmente llama la atención del espectador. Durante el viaje tendrán que sortear diversos peligros, el más alarmante de ellos; el ataque de una caballería de indios característica de cualquier western, que los asediarán, llegado el momento, con una amenazante lluvia de flechas que indican las malas pulgas que tienen y su asco por el hombre blanco. A bordo del carromato encontraremos personajes pertenecientes a diferentes clases sociales representados con un doble rasero brillantemente por el director. Los de estatus más respetable, véase el banquero sin ir más lejos, o la señorita de buena posición (Louise Platt), resultan ser los más ruines, mientras que los de un rango menos sofisticado, como por ejemplo la joven prostituta (Claire Trevor) o el prota, el delincuente en busca de venganza (interpretado por John Wayne), al final serán los más decentes, arriesgados y valientes. Resulta que el banquero, viaja en la diligencia después de haber pelado la caja de ahorros de sus clientes, vamos un mangante de cuidado; mientras que la señorita bien, después de haber repudiado a la prostituta y haberle hecho varios desplantes, resulta que va preñada la muy casquivana. ¿Y quién será la que la ayude en el parto y se gane su respeto? La joven prostituta. Toma "zas" en toda la boca, puta pero con mucha más educación y valor moral. 

El borracho doctor Boone (Thomas Mitchell)

Los indios atacan
Por otro lado tenemos, el personaje que más me ha gustado, el de un médico que va siempre borracho perdido, interpretado brillantemente por Thomas Mitchell (quien se llevó el Oscar al mejor actor secundario). El tipo es un auténtico crack e impondrá en la trama momentos buenísimos de humor, muy bien traidos, incluso el tío demostrará su gran profesionalidad como doctor, cuando asista a la parturienta, a pesar de la cogorza, la cual tratarán de quitársela el resto de los personajes, bombardeándolo con jarras de agua. El tramo final, nos depara la justa venganza del personaje principal encarnado por John Wayne, que eliminará con eficacia a los antiguos asesinos de su padre y hermano, motivo que lo llevó a emprender el viaje y cuyo último acto de violencia, le deparará a un retiro pacífico en compañía de la prostituta, de la cual se ha ido enamorando durante el desarrollo de la trama. Por otro lado tenemos los aspectos técnicos del film, el señor Ford aporta una dirección muy animada, gracias a una gran variedad de movimientos de cámara que potencian el ritmo de manera admirable y un montaje que ayuda también a ello de manera ejemplar, resultando una perfecta combinación conjunta con la espléndida fotografía en blanco y negro. En resumidas cuentas "La diligencia" es todo un prodigio narrativo, un film de acción, de suspense, de aventuras emocionantes, un film cuyo eje principal son las relaciones de unos variopintos personajes, cuya marcada diferencia de personalidades hace posible la sucesión de los acontecimientos que construyen un relato maravilloso y entretenido. Es como si fuera un Gran Hermano, pero en el interior de un carromato y rodeado de los cáctus y el calor del desierto, sin olvidarnos de los indios. La verdad es que como película es un auténtico regalo para aquél adorador de este cine clásico tan prodigioso, independientemente de que se sienta algún tipo de reparo por las películas del Oeste. Un film verdaderamente imprescindible e imperecedero. 

Defendiéndose del ataque de los indios

*MI MOMENTO FAVORITO: la divertida escena en la que intentan espabilar a jarrazo de agua limpio, el doctor Boone (Thomas Mitchell), de la borrachera monumental que lleva encima, para que atienda a la pobre señorita Mallory (Louise Platt), que está a punto de parir. 

La resaca se va a acabar