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Mostrando entradas con la etiqueta Claude Rains. Mostrar todas las entradas
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lunes, 19 de mayo de 2014

Encadenados (1946) de Alfred Hitchcock



Devlin (Cary Grant) y Alicia Huberman (Ingrid Bergman)
"Encadenados" está considerada otra de las más grandes obras maestras de Alfred Hitchcock. Sinceramente, sin desmerecerla, desde mi punto de vista no es una de sus películas más brillantes, lo que no quiere decir que no lleve muy impregnado su sello personalísimo como indiscutible maestro del suspense. "Encadenados" parte de una premisa muy interesante, tiene un desarrollo muy emocionante, mezclando a la perfección el género de espías, el thriller (marca de fábrica de su director) y el romance, aunque desgraciadamente no está rematada por un final idóneo, que la habría instaurado (insisto, desde mi punto de vista) como una magna obra redonda, como muchas otras que Hitchcock posee en su brillante filmografía. La historia se centra en Alicia Huberman (magnífica Ingrid Bergman), la hija de un espía nazi, condenado por traición contra los Estados Unidos, recientemente finalizada la Segunda Guerra Mundial. 

Devlin le propone a Alicia una arriesgada misión

Esta mujer es convencida por un apuesto agente de los servicios de inteligencia llamado Devlin (un muy idóneo Cary Grant, en su línea de seductor habitual), para tenderle una emboscada a un tipo llamado Alexander Sebastian (espléndido Claude Rains, nominado al Oscar al mejor actor secundario), sospechoso de ser el cerebro de un grupo de nazis cobijado en Brasil. Alicia se convertirá en el gancho de una operación para desentrañar los asuntos turbios de Sebastian, pues éste está enamorado de ella, así que aprovechará dicha atracción para no sólo acercarse a él, sino también acabar siendo su esposa. 

Alicia camelándose al nazi Alexander Sebastian (Claude Rains)

Hitchcock haciendo su habitual cameo
Una vez incorporada al entorno de Sebastian, Alicia será un elemento clave a la hora de destapar los tejemanejes que éste y su grupito de nazis, se traen entre manos de tapadillo. El problema será que Alicia y Devlin se enamorarán, lo cual supondrá un incómodo punto débil a la hora de seguir fingiendo el teatrillo esencial para el éxito de la misión. Sin darse cuenta, la pobre Alicia pondrá en serio peligro su vida. Pues bueno, "Encadenados" ofrece lo que se espera del maestro, ni más ni menos. Un argumento en el que no falta tensión y suspense por un tubo, una realización ejemplar que potencia dicho suspense y ejercita asombrosamente la narración; Hitchcock era un prodigio a la hora de convertir sus movimientos de cámara en elementos primordiales a la hora de compenetrar al espectador a la historia, y una dirección de actores sublime. La química entre Ingrid Bergman y Cary Grant es apoteósica, de verdad ambos están fabulosos y logran transmitir la seriedad necesaria para hacernos partícipes del relato. Lo mismo puede decirse de unos secundarios de lujo, destacando en este lote al magno Claude Rains, y a Leopoldine Konstantin, que hace una sobria interpretación de la rígida y absorbente madre del personaje de Rains. 

La señora Sebastian (Leopoldine Konstantin) es una madre muy metete

Brebaje envenenado
Lamentablemente, tengo que decir que me llevé una cierta decepción en la concepción del final, para mí un tanto precipitado y algo flojete. Adoro a Hitchcock, pero eso no quita el hecho de decir claramente cuando ha hecho algo que no me ha llegado a alucinar (muy pocas veces ha sucedido esto, realmente). En fin, eso queda para las múltiples opiniones de la gente, pero considero que el desenlace de "Encadenados" no hace justicia a otros soberbios finales de otras joyas del director inglés, claramente superiores. Pero bueno, a pesar de todo, "Encadenados" no deja de ser otro muy notable ejercicio de Hitchcok, refleja a la perfección su impecable estilo y en resumidas cuentas, será lo suficientemente complaciente para todos aquéllos que adoremos las múltiples contribuciones que este gran director aportó al Séptimo Arte. 

Un amor que puede resultar mortal

*MI MOMENTO FAVORITO: lo que Hitchcock puede dar de sí un elemento tan simple como una llave. En una tensa escena, durante una fiesta en casa de Sebastian (Claude Rains), su mujer, Alicia (Ingrid Bergman), intentará mangarle una llave, clave para delatar los entresijos oscuros de su esposo. Todo este tramo ocurrido en la fiesta es un clarísimo ejemplo del soberbio uso del suspense que Hitchcok dominaba a la perfección. 

''¿Dónde están las llaves?''

lunes, 14 de abril de 2014

La historia más grande jamás contada (1965) de George Stevens



Dorothy McGuire es la virgen María
"La historia más grande jamás contada" pretendió ser algo así como la película definitiva sobre la vida de Jesucristo, así que sus productores decidieron hacer una súper producción de la ostia, con un presupuestazo enorme (20 millones de dólares, para la época, suponía tirar la casa por la ventana), un director de prestigio y doblemente oscarizado, George Stevens y, como era habitual en este tipo de películas, un reparto repletísimo de las estrellas más populares y cotizadas del momento en Hollywood. No obstante, la cosa no cuajó en esta ocasión y "La historia más grande jamás contada" fue un absoluto fracaso de taquilla en su momento, siendo además la película que puso fin a un larguísima lista de películas de cine épico que habían estado haciéndose como churros durante la década de los cincuenta y lo que iba de los sesenta. Era 1965 y no sólo el público dejó muy claro que empezaba a estar cansado de este tipo de películas, sino que además nuevas modas estaban imponiéndose, y claro, films de este estilo se estaban quedando obsoletos. La verdad es que viendo el film, no es de extrañar que la gente cagase para él, porque es un auténtico truño. El problema es que la premisa de la que partió no la hizo para nada atrayente a nivel comercial.

Jesucristo (un muy poco acertado Max von Sydow)

Charlton Heston es Juan, el bautista
(ensayando para "El planeta de los simios")
La idea era contar la vida entera de Jesucristo, bueno, uno puede mentalizarse de que la película va a ser larga, vale; pero ya que partes de la base de que vas a hacer una película que roza las cuatro horas, ¡joder!, digo yo que lo más apropiado no es llenarla de tiempos muertos, planos letárgicos en silencio e interminables secuencias sin alma, sin emoción, sin que ocurra nada (más que ver enfocados primeros planos de personajes estáticos). ¡Error!, ¿cómo pretenden hacer que alguien pueda tragarse un truño de cuatro horas, si diez minutos ya se hacen interminables? Y no os lo perdáis, resulta que la versión que se mantiene de la peli, es una recortada (a 200 minutos), que el metraje original estaba destinado que fuera de 260 (o sea que le quitaron una hora), vamos, lo que hubiese supuesto semejante ladrillo. Por otro lado, una de las mayores pifias que le veo al film es la elección de muchos de sus actores para ciertos roles. Si bien, como ya he dicho, en la película abundan actorazos y grandes estrellas, pero que se hayan completamente desubicados en sus papeles, no tienen carisma en ellos y no resultan creíbles. 

Telly Savalas es Poncio Pilato

Claude Rains es Herodes
El caso más claro es el de Max von Sydow, un gran actor sin duda (que ahí sigue currando con más de ochenta años a cuestas), pero que no pega para nada como Jesucristo, no transmite nada (y eso, tratándose del personaje que encarna es bastante inaceptable, creo yo). Para von Sydow supuso el primer papel en América, pues venía de ser la estrella de muchos films suecos del maestro del aburrimiento Ingmar Bergman, y en mi opinión su inicio no fue nada memorable. También encontramos por ahí a Charlton Heston (sí, una vez más en otro film épico-biblico), como Juan el bautista, que está francamente horrible, parece más un neanthertal (hubiese pegado más su performance en "El planeta de los simios", igual al verlo aquí, por eso lo escogieron para protagonizar posteriormente dicha película). Por ahí también pululan rostros como Telly Savallas, Claude Rains, Sidney Poitier, Angela Lansbury, Dorothy McGuire, Donald Pleasence y hasta John Wayne (que resulta hasta cómico como centurión romano, que al hombre lo sacaban del western y lo desubicaban al pobre); todos haciendo papeles de míticos personajes bíblicos, véase Poncio Pilato, la virgen María, etc; pero que ninguno realmente me llega a cuajar ni a resultar lo más mínimamente carismático; de verdad.

La última cena

Donald Pleasence es Satanás
Eso sí, lo peor es, como ya he dicho, el tedio que supone. En su afán por mostrarnos bonitos planos panorámicos de paisajes naturales y mucha "poesía visual" (algunos fragmentos llegó a rodarlos David Lean, entre su "Lawrence de Arabia" y su "Doctor Zhivago", dos obras que en cuanto a pesadez también colindan muy bien con ésta), George Stevens se olvidó de imprimir ritmo en su película, y francamente, tragarse de esta forma los 200 minutos del film, pues como se hace tan difícil que subir un monte empinado en una bicicleta sin sillín; ¿os hacéis una idea de lo que supone esta hazaña? Pues aplicarla a la dificultad de tragarse ese mamotreto. Sí, visualmente, no vamos a negar la mayor, está muy bien filmada, posee una fotografía y una ambientación soberbias y patatín y patatán. Pero vamos, el hecho de que uno ande fijándose en estos aspectos, deja bastante claro su nulidad de causar un mínimo atisbo de interés en su vía argumental. 

Sidney Poitier ayuda a Jesús a cargar con la cruz

Por cierto, la escena de la pasión, es para mí, de lo peorcito que se ha filmado; un momento tan tenso y dramático se ve reflejado aquí de manera tan sosa y tan descafeinada, ¿por qué?, porque no tuvieron agallas a mostrar ni un mínimo aspecto de la tortura física a la que sometieron al pobre Cristo que, sin que hiciese falta mostrar la barbaridad que testificaría el film de Mel Gibson, "La pasión de Cristo", no hubiese estado mal que como mínimo nos hubiesen hecho partícipes del cruel calvario del protagonista, lo que le habría transmitido algo más de dramatismo a lo sumo. En fin, que a mí la película me pareció una soberana tortura, la vi por partes (y en varios días), porque me fue imposible hacerlo del tirón. No me extraña que supusiese el final de la recurrente producción de films épicos que llevaba una década siendo tan popular en Hollywood.

La crucifixión

martes, 17 de diciembre de 2013

Lawrence de Arabia (1962) de David Lean



File:Te lawrence.jpg
El auténtico Thomas Edward Lawrence
(1888 - 1935)
Y después de mi sentido homenaje a la gran Joan Fontaine, me toca hacer lo propio con otro animal de la interpretación recientemente fallecido, el señor Peter O'Toole. ¿Y qué mejor manera que comentando el film que lo convirtió en leyenda? La magna "Lawrence de Arabia", un film épico, no cabe duda y con bastante merecimiento una película considerada una gran obra maestra. Pero eso sí, no puedo pasar por alto muchos aspectos, en mi comentario, que hablando sinceramente, han convertido mi visionado del film en poco menos que una solemne tortura. ¡Ay, señor David Lean!, ¿nunca le explicaron eso de "si lo bueno es breve, dos veces bueno"?; viendo films suyos como éste que nos ocupa o la más insufrible "Doctor Zhivago", ha dejado muy claro que no. Pero bueno, vamos al lío. Como todo el mundo, un poco informadete, la película es la biografía de Thomas Edward Lawrence, un militar y arqueólogo británico, que durante la 1ª Guerra Mundial, fue toda una insignie figura de la rebelión árabe contra el opresivo dominio del ejército turco. Es curioso que este hombre, después de haberlas pasado muy putas en múltiples batallas, habiendo salido airoso (más o menos) de cientos de peligros e incluso después de haber sobrevivido a experiencias tan horrendas como torturas, e incluso violaciones, a lo largo de su vida, acabase sus días, tras sufrir un infortunado accidente de motocicleta, como bien retrata el film, al inicio del mismo. Y sí, digo al inicio, porque la película está contada a modo de flashback, presentándonos la muerte del ilustre protagonista (interpretado maravillosamente por Peter O'Toole) en los cinco minutos iniciales, siendo posteriormente contada su historia, a modo de recordatorio de los personajes que han acudido a su entierro. Lo que ha de venir posteriormente, son unas larguísimas, larguísimas, larguísimas tres horas y media, en la que se nos cuenta en líneas generales, las peripecias del personaje a lo largo de las etapas más representativas de su vida. 

Peter O'Toole como T. E. Lawrence

Alec Guinness es el príncipe Feisal
Hay todavía quien dice, con todos los santos cojones, que la película representa una condensación muy breve de la vida del señor T. E. Lawrence, lógico, ¿cómo puñetas vas a hacer una película sobre la vida de alguien sin condensar? Si no se recurriese al resumen, ¿cuánto cojones duraría semejante película? En mi más sincera opinión, tres horas y media en tiempo fílmico, resulta excesivo. Ya puede uno currárselo muy mucho, si pretende contar algo que no resulte insoportable en semejante barbaridad de tiempo, y francamente en "Lawrence de Arabia", este ejercicio, desde mi perspectiva, no se cumple, pero ni de coña. Hay algún caso, excepcional, como "Lo que el viento se llevó", "Ben Hur" o "Espartaco", cuyas excesivas duraciones no me han resultado tan pesadas; es más, llegaron incluso a resultarme bastante amenas. Esto ha sido debido a que, el ritmo de la historia es muy constante, no dejan de suceder cosas la mar de interesantes y vamos asistiendo a la interactividad de diversos personajes cuyas acciones logran enganchar de manera increible. Pero, en este caso nos topamos con una dirección muy parada; el señor Lean nos refleja su eterna obsesión por mostrarnos su cuidada técnica para enseñarnos larguísimas panorámicas del desierto, interminables escenas sin diálogo y un incómodo exceso de tiempos muertos.

El desierto de Almería fue uno de los lugares de rodaje del film

Lawrence con Auda Abu Tayi (Anthony Quinn)
Francamente digo, a "Lawrence de Arabia" se le podían haber aplicado infinidad de cortes que la habrían convertido en un film, igualmente potente visualmente, pero mucho más ameno a la hora de afrontar su visionado. Y es que lo que gana en el apartado técnico, lamentablemente lo pierde en el argumental. ¡Ojo!, con esto no estoy metiéndome con la calidad de la historia en sí, sino con el trabajo de adaptación, que sí, lo tengo que decir, díganme lo que quieran los críticos especializados, convierte la historia en un soberano coñazo. Y es que es lo que he dicho, si vas a hacer un "biopic", o condensas bien, lo imprescindible para lograr una historia que deje bien clara la imagen que se quiere retratar del personaje en cuestión, yendo a lo básico y a los puntos fuertes para hacer la adaptación en potente, o sino te pierdes por los laureles y sale "Lawrence de Arabia", un truño muy bien hecho, impresionante visualmente, pero intragable e insoportable a la hora de enfrentarse a su visionado. A ver, que la peña sea sincera; voy a plantear la siguiente cuestión para los que la han visto, olvidáos de quedar bien (ya sabemos que "Lawrence de Arabia" es una obra maestra y que meterse con ella te hará parecer un inculto como un elefante de grande), ¿cuántos de los que os habéis enfrentado a las infernales tres horazas y media de "Lawrence de Arabia" no habéis notado un dolor intenso en la rabadilla o en las nalgas, de esos que irremediablemente os hacen cambiar de posición?, ¿cuántos no habéis mirado el reloj una docena de veces, como mínimo, mientras la estabais viendo?, ¿cuántos no habéis podido evitar dar una cabezada?, ¿cuántos habéis sentido el impulso de dejar de verla? y sobre todo ¿cuántos la habéis visto del tirón, si es que habéis llegado a terminar de verla? Creo que una acusada minoría. 

Omar Sharif es Sherif Ali

Lawrence ya se ha convertido en un líder
Estoy seguro que hasta sus más fervientes defensores han sentido estos sentimientos (valga la redundancia) humanos tan ligados al visionado de ladrillazos como éste; aunque claro, no lo van a reconocer, seguirán señalando (pues lo de siempre), que tiene una preciosa fotografía, que si qué pedazo de planos, que si la dirección artística es sobresaliente, etc. Y sí, todo esto es muy cierto. Una cosa no quita lo otro, si nos centrásemos en la parte técnica, "Lawrence de Arabia" es una jodida maravilla; no hay aspecto en este sentido que no esté cuidado al máximo y que no resulte impresionante. El reparto es verdaderamente excelente; véase a la cantidad de actorazos que lo componen: Omar Sharif (quien luego sería prota de "Doctor Zhivago"), Anthony Quinn, Alec Guinness (quien sería posteriormente Obi Wan Kenobi en "La guerra de las galaxias"), José Ferrer, Claude Rains, y por supuesto destacando a Peter O'Toole, que decir que está fantástico es decir poco, ha creado historia en el Séptimo Arte con esta interpretación tan colosal. Aunque si hay algo que me parece magnífico, portentoso, espectacular y de absoluta belleza en la película, es esa increible banda sonora tan famosa de Maurice Jarre. La banda sonora pone los pelos de punta, de verdad, de lo preciosa que es. Francamente me parece el aspecto más sobresaliente de la película, amén claro está, del resto de apartados técnicos. 

Preparados para el combate

Claude Rains es el estirado Mr. Dryden
Pero vamos, que el recuerdo que me queda de "Lawrence de Arabia" es el letárgico e insufrible visionado. La vi por primera vez con 13 años (bueno, ya había visto alguna escena que otra en alguna de las múltiples ocasiones que la emitieron por televisión), recuerdo que la grabé en el canal del Satélite Digital llamado "Hollywood" y bueno, decir que la mayor alegría que me llevé fue que no la pude acabar de ver porque la cinta VHS donde la había estado grabando se terminó antes de que la propia película acabase. Recuerdo la sensación de alivio que sentí cuando el vídeo escupió la cinta y yo me incorporé de golpe en el sofá donde me estaba venciendo inevitablemente el sueño. No obstante, como ya he dicho otras ocasiones, soy un poco masoca y bueno me dije: ''como cinéfilo que eres, tienes que ver esta película, es un clásico y una obra maestra del cine; venga échale huevos y a darle otra oportunidad". Esa segunda oportunidad llegó cuando tenía 17 años, esta vez con una edición en DVD muy molongui, remasterizada y la mar de chula. Pero vamos, que ni de blas me hizo más ameno el visionado. En esta ocasión la vi enterita, las tres horas y media, de principio a fin, con mi tío, mis abuelos y mis padres; todos juntos en el salón de casa. Debo decir que el único que acabó de verla despierto (y con bastante sufrimiento), fue un servidor; el resto o les venció la pereza y se acostaron, o acabaron roncando como tigres en su sofá correspondiente. En fin, ésa fue la prueba que me acabó de corroborar que "Lawrence de Arabia" no es un film denso sin más, en densísimo, de ésos que te pueden ayudar a combatir el insomnio y que son ideales para conseguir que todos los músculos del cuerpo te comiencen a doler por agarrotamiento. 

Este turco (Jose Ferrer) se las hará pasar canutas al pobre Lawrence

En medio de una batalla
Para mí por lo tanto se merece la más clara de las reprobaciones, con todo el catalogamiento de obra maestra que tenga (merecido, yo no lo discuto), pero es que si coincidimos en líneas generales que el cine debe ser un vehículo de entretenimiento, "Lawrence de Arabia" no cumple dicho cometido; más bien todo lo contrario, la sola tentativa de volver a visionarla me produce auténticos escalofríos; así que no puedo ser cándido con algo que me ha supuesto una experiencia tan tediosa. Obviamente, se llevó un porrón de Oscars; estaba cantado, estas producciones de toda la vida se han hecho para arrasar en la correspondiente gala de otorgamiento de los premios dorados. Debo añadir en este apartado, mi mosqueo porque Peter O'Toole no consiguiese el correspondiente a mejor actor, se le llevó Gregory Peck por "Matar a un ruiseñor", y bueno me encanta el señor Peck como actor (de hecho me gusta mucho más que O'Toole), pero al César lo que es del César y francamente, si se comparan ambas interpretaciones, no hay color, para mí Peter O'Toole se merecía esa estatuilla sí o sí. Pero bueno, ya se sabe cómo son estas cosas y que gane uno no significa, clarísimamente, que sea el mejor, como en este caso. La pena es que encima, el señor O'Toole se fue al otro mundo sin haber recogido ninguno (sin contar uno honorífico), a pesar de haber estado nominado en siete ocasiones si no me equivoco. En fin, aquí concluyo mi chapurreo contra (se podría decir) este clasicazo, aburridísimo, pero grande de la Historia del Cine, y además puedo decir, con casi toda seguridad, que no os toparéis con una visión crítica semejante a la mía, de un film de esta categoría, pero es que a mí no me importa hablar (o escribir) con el corazón. 

Peter O'Toole con su Oscar honorífico en 2003
R.I.P. (1932 - 2013)

domingo, 21 de julio de 2013

El fantasma de la ópera (1943) de Arthur Lubin



Erique Claudin (Claude Rains)
Seguramente ya por 1943, la versión muda de "El fantasma de la ópera" se les había quedado anticuada, así que la Universal decidió volver a rehacer aquella magna historia que tanto éxito les había dado, planteándonos la misma trama, pero con apreciables variantes y aprovechando al máximo toda la vertiente sonora (ambientada el mundo de la ópera, no era para menos) y esta vez con total colorido. En mi opinión ésta es la mejor adaptación de la novela de Gaston Leroux, y no porque sea fiel (que no lo es, pero es que no está escrito en ningún sitio que para hacer una buena adaptación haya que seguir al dedillo el texto original, por eso se llama adaptación), sino porque me parece que alcanzaron unos niveles de espectacularidad y entretenimiento que literalmente se comen a la versión de 1925. 

En medio de una representación de ópera

La sombra del fantasma
La historia arranca de forma distinta, la primera diferencia que comprobaremos es que se puede ver al que será "el fantasma", en su faceta "humana", por así decirlo. Erique Claudin (Claude Rains) es un violinista de la ópera de París, que está enamorado en secreto de una cantante segundona, Christine DuBois (Susanna Foster). Claudin es despedido y como ha gastado todo su dinero en clases para perfeccionar la carrera de la joven Christine, prácticamente se ve en la calle. Como último recurso acude a un editor para que le publique una obra que lleva componiendo muchos años, pero éste le estafa y en un ataque de ira Claudin lo asesina. En el forcejeo sufre un accidente y se quema la cara con ácido, así que huye de la policía y se esconde en los sótanos del edificio de la ópera, pasando a ser ya "el fantasma de la ópera". Tras esta novedosa introducción, la historia ya se sitúa como la original, Erique hará lo que sea, oculto entre las sombras, para que el éxito de Christine sea real, así que será capaz tanto de sabotear todo tipo de representación operística, como de asesinar a aquél que impida su propósito. 

La policía "acordona" el edificio de la ópera

Los pretendientes de Christine, Anatole
(Nelson Eddy) y Raoul (Edgar Barrier)
En mi opinión es una versión excelente. Desde el punto de vista audiovisual es una película asombrosa y sobresaliente, con una fotografía colorista y una decoración increíbles (se reutilizaron escenarios de la versión de 1925), ambas ganadoras del Oscar en las respectivas categorías en ese año. La parte musical también es otro de los grandes atractivos, puesto que los números de ópera son verdaderamente espectaculares y están perfectamente ambientados (mucho mejor que en la anterior versión). Sí es cierto que resulta menos perversa que la original, tanto en escenografía (eliminando parte de la decoración gótica asfixiante de la versión de 1925, por ejemplo en la guarida del fantasma), como en el tono en sí del film, puesto que se le añaden ciertos toques humorísticos, sobre todo por parte de los dos personajes que se debaten entre el amor de Christine, el cantante Anatole (Nelson Eddy) y el policía Raoul (Edgar Barrier), pero que en mi opinión benefician a la historia aportándole cierta frescura que ni por descontado poseía el primer film. 

El fantasma secuestra a Christine (Susanna Foster)
 
La máscara y el violín
En cuanto al fantasma, Claude Rains lo tuvo difícil puesto que tuvo que competir con la magnífica caracterización de una leyenda, Lon Chaney, no obstante, Claude Rains también ha conseguido una excelente interpretación, diferente, quizás menos mítica, pero muy potente y que también en sus apariciones logra intimidar, eso sí el aspecto sinceramente me gustaba más el de Chaney. Por supuesto, si tengo que decantarme por una de las dos versiones de la Universal, me quedo mil veces antes con ésta, aunque la mayoría de los críticos destaquen más la de 1925, porque desde mi punto de vista mejora la antigua en prácticamente todo (guardando las distancias), porque es muchísimo más entretenida y porque observándola con detenimiento , tanto a nivel de estética, como de predisposición artística y tratamiento de la línea argumental parece que estemos ante un total antecedente del maravilloso estilo cinematográfico que desempeñaría la productora Hammer en la década siguiente. Para mí es una grandísima joya y una de las obras más destacables de la Universal.

El auténtico rostro del fantasma

*MI MOMENTO FAVORITO: durante una función de ópera, el fantasma (Claude Rains) está al tanto de que se cumplan sus exigencias de que Christine DuBois (Susanna Foster) cante en dicha función. Pero al ver que se han pasado por el forro sus advertencias, éste va a aplicarles un cruel castigo. Así que ni corto ni perezoso, hará caer la elegante lámpara del teatro sobre los asistentes. 

El fantasma serrando la cadena que sujeta la lámpara

viernes, 19 de julio de 2013

El hombre lobo (1941) de George Waggner



Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) y Gwen Conliffe (Evelyn Ankers)
Tras esa peliculilla que se hizo en 1935, "El lobo humano", la Universal decidió volver a retomar la figura del licántropo logrando, en esta ocasión sí, hacer otro gran clásico al nivel de "Drácula", "Frankenstein" o "La momia". En sí esta nueva versión del hombre lobo fue la que mitificó el personaje y lo convirtió en otra figura icónica del terror clásico. Y es que con esta película se pusieron las pilas y aportaron las cualidades necesarias, que le faltaron a la de 1935, para conseguir otro de sus más grandes éxitos (en una época en la que ya estas producciones iban flaqueando). Cualidades como una atmósfera de terror muy conseguida, con unos frondosos bosques aterradores cubiertos de niebla, una banda sonora genial y espeluznante, una trama amena y entretenida que sitúa como motor principal el personaje del hombre lobo (no como en la de 1935, que quedaba muy dado de lado), el drama de su protagonista enfrentándose a dicha maldición y además un actor con categoría que se descubrió como otro icono del género, Lon Chaney Jr. (hijo del mítico actor de cine mudo, Lon Chaney). Debemos de agradecer a este film, o más concretamente a su guionista Curt Siodmak, la aportación de todos los elementos que hoy en día reconocemos como imprescindibles en las películas de hombres lobo (véase la transformación bajo la influencia de la luna llena, la transmisión del mal a través de una mordedura, el malestar del humano ante el imposible control de su mal salvaje, la plata como elemento aplacador de estos seres,...)

Larry es aconsejado por la gitana Maleva (Maria Ouspenskaya)

Sir Joseph Talbot (Claude Rains)
La trama arranca con el joven Larry Talbot (Lon Chaney Jr.) acude al castillo de su padre, Sir Joseph (Claude Rains), en Gales, para reecontrarse con él después de varios años de ausencia. Ésta es la excusa para situar al protagonista en el meollo de la cuestión, pues esa misma tarde, sin perder el tiempo ya liga con una chica, Gwen Conliffe (Evelyn Ankers). Esa noche acude con ella y una amiga de ésta a una feria gitana, donde son atacados por un lobo. La amiga de Gwen es asesinada y Larry resulta mordido por la fiera. Pero cuando Larry apalea a la bestia y la mata, resulta que este ser era uno de los gitanos (Bela Lugosi) que se había transformado en lobo. Según cuenta una aterradora historia, todo aquél que es mordido por un hombre lobo y sobrevive cargará sobre sí mismo la maldición de esta bestia y él mismo se verá mutado en lobo las noches de luna llena. Y dicho y hecho, el pobre Larry Talbot comprobará impotente como se transforma en un ser de incontrolable ferocidad que pulula por los bosques matando a todo aquel ser humano que se encuentre. 

El hombre lobo entre la niebla

El gitano Bela (Bela Lugosi)
"El hombre lobo" se convirtió en un grandísimo éxito, uno de los pocos para la Universal durante los años cuarenta, lo que provocó que la posterior explotación del personaje en films de menor calidad durante años posteriores, hasta que ese gloriosa época de "terror clásico" cesó para dar paso a nuevas modalidades de terror más moderno. Lo que nos encontramos es con un film muy estimable y de excelente factura técnica. El guión se centra mucho en el drama del protagonista, con su vertiente humana mortificada a consecuencia del mal que provoca sin ser consciente. Hay que destacar el digno trabajo de maquillaje de Jack Pierce (que se come al realizado en 1935), aunque visto hoy en día choca mucho el hecho de ver a un hombre lobo bípedo vestido con camiseta y pantalón, sólo apreciando la transformación en sus garras, pezuñas y rostro, pero bueno es comprensible si tenemos en cuenta que se hizo en una época muy primaria para los efectos especiales y que hacían lo que podían y como buenamente podían, de hecho estos detalles sirven para atribuirles cierta nostalgia a estas producciones. 

¡El hombre lobo ataca!

El coronel Montford (Ralph Bellamy)
Pero bueno, Lon Chaney Jr. logró ser el equivalente al hombre lobo, como Karloff y Lugosi lo habían sido al monstruo de Frankenstein y a Drácula y su enorme carisma y entrego al personaje lo convirtieron en una "tardía" estrella del género, con la difícil labor además de pelear con la estela tan amplia de su padre. En lo personal reconozco que a pesar de ser en sí el primer hombre lobo (totalmente hombre lobo, sin tener en cuenta "El lobo humano") de la historia, no es mi película preferida de esta temática, porque en los ochenta llegarían dos pedazo de joyones llamados "Aullidos" y "Un hombre lobo americano en Londres" que me parece que pusieron el listón tan alto en esta temática que nadie, ni antes ni después, ha logrado superar, no obstante se merece la consideración de ser un excelente clásico y una de las mejores películas de terror de la Universal. Desde luego es muchísimo mejor que putas mierdas de divagaciones del mito utilizadas en bodrios infames más actuales como "Van Helsing" o "Crepúsculo", por mucha pirotecnia digital que tengan, no valen un cagao al lado de este inmortal estandarte del género.

La bestia se va a zampar a Gwen Conliffe

*MI MOMENTO FAVORITO: en un acto de valor, Sir Joseph Talbot (Claude Rains) deberá enfrentarse con su propio hijo (Lon Chaney Jr.) transformado en lobo, para intentar acabar con la tan terrible maldición del hombre lobo. 

"¡Larry, haz caso a tu padre!"