martes, 17 de diciembre de 2013

Lawrence de Arabia (1962) de David Lean



File:Te lawrence.jpg
El auténtico Thomas Edward Lawrence
(1888 - 1935)
Y después de mi sentido homenaje a la gran Joan Fontaine, me toca hacer lo propio con otro animal de la interpretación recientemente fallecido, el señor Peter O'Toole. ¿Y qué mejor manera que comentando el film que lo convirtió en leyenda? La magna "Lawrence de Arabia", un film épico, no cabe duda y con bastante merecimiento una película considerada una gran obra maestra. Pero eso sí, no puedo pasar por alto muchos aspectos, en mi comentario, que hablando sinceramente, han convertido mi visionado del film en poco menos que una solemne tortura. ¡Ay, señor David Lean!, ¿nunca le explicaron eso de "si lo bueno es breve, dos veces bueno"?; viendo films suyos como éste que nos ocupa o la más insufrible "Doctor Zhivago", ha dejado muy claro que no. Pero bueno, vamos al lío. Como todo el mundo, un poco informadete, la película es la biografía de Thomas Edward Lawrence, un militar y arqueólogo británico, que durante la 1ª Guerra Mundial, fue toda una insignie figura de la rebelión árabe contra el opresivo dominio del ejército turco. Es curioso que este hombre, después de haberlas pasado muy putas en múltiples batallas, habiendo salido airoso (más o menos) de cientos de peligros e incluso después de haber sobrevivido a experiencias tan horrendas como torturas, e incluso violaciones, a lo largo de su vida, acabase sus días, tras sufrir un infortunado accidente de motocicleta, como bien retrata el film, al inicio del mismo. Y sí, digo al inicio, porque la película está contada a modo de flashback, presentándonos la muerte del ilustre protagonista (interpretado maravillosamente por Peter O'Toole) en los cinco minutos iniciales, siendo posteriormente contada su historia, a modo de recordatorio de los personajes que han acudido a su entierro. Lo que ha de venir posteriormente, son unas larguísimas, larguísimas, larguísimas tres horas y media, en la que se nos cuenta en líneas generales, las peripecias del personaje a lo largo de las etapas más representativas de su vida. 

Peter O'Toole como T. E. Lawrence

Alec Guinness es el príncipe Feisal
Hay todavía quien dice, con todos los santos cojones, que la película representa una condensación muy breve de la vida del señor T. E. Lawrence, lógico, ¿cómo puñetas vas a hacer una película sobre la vida de alguien sin condensar? Si no se recurriese al resumen, ¿cuánto cojones duraría semejante película? En mi más sincera opinión, tres horas y media en tiempo fílmico, resulta excesivo. Ya puede uno currárselo muy mucho, si pretende contar algo que no resulte insoportable en semejante barbaridad de tiempo, y francamente en "Lawrence de Arabia", este ejercicio, desde mi perspectiva, no se cumple, pero ni de coña. Hay algún caso, excepcional, como "Lo que el viento se llevó", "Ben Hur" o "Espartaco", cuyas excesivas duraciones no me han resultado tan pesadas; es más, llegaron incluso a resultarme bastante amenas. Esto ha sido debido a que, el ritmo de la historia es muy constante, no dejan de suceder cosas la mar de interesantes y vamos asistiendo a la interactividad de diversos personajes cuyas acciones logran enganchar de manera increible. Pero, en este caso nos topamos con una dirección muy parada; el señor Lean nos refleja su eterna obsesión por mostrarnos su cuidada técnica para enseñarnos larguísimas panorámicas del desierto, interminables escenas sin diálogo y un incómodo exceso de tiempos muertos.

El desierto de Almería fue uno de los lugares de rodaje del film

Lawrence con Auda Abu Tayi (Anthony Quinn)
Francamente digo, a "Lawrence de Arabia" se le podían haber aplicado infinidad de cortes que la habrían convertido en un film, igualmente potente visualmente, pero mucho más ameno a la hora de afrontar su visionado. Y es que lo que gana en el apartado técnico, lamentablemente lo pierde en el argumental. ¡Ojo!, con esto no estoy metiéndome con la calidad de la historia en sí, sino con el trabajo de adaptación, que sí, lo tengo que decir, díganme lo que quieran los críticos especializados, convierte la historia en un soberano coñazo. Y es que es lo que he dicho, si vas a hacer un "biopic", o condensas bien, lo imprescindible para lograr una historia que deje bien clara la imagen que se quiere retratar del personaje en cuestión, yendo a lo básico y a los puntos fuertes para hacer la adaptación en potente, o sino te pierdes por los laureles y sale "Lawrence de Arabia", un truño muy bien hecho, impresionante visualmente, pero intragable e insoportable a la hora de enfrentarse a su visionado. A ver, que la peña sea sincera; voy a plantear la siguiente cuestión para los que la han visto, olvidáos de quedar bien (ya sabemos que "Lawrence de Arabia" es una obra maestra y que meterse con ella te hará parecer un inculto como un elefante de grande), ¿cuántos de los que os habéis enfrentado a las infernales tres horazas y media de "Lawrence de Arabia" no habéis notado un dolor intenso en la rabadilla o en las nalgas, de esos que irremediablemente os hacen cambiar de posición?, ¿cuántos no habéis mirado el reloj una docena de veces, como mínimo, mientras la estabais viendo?, ¿cuántos no habéis podido evitar dar una cabezada?, ¿cuántos habéis sentido el impulso de dejar de verla? y sobre todo ¿cuántos la habéis visto del tirón, si es que habéis llegado a terminar de verla? Creo que una acusada minoría. 

Omar Sharif es Sherif Ali

Lawrence ya se ha convertido en un líder
Estoy seguro que hasta sus más fervientes defensores han sentido estos sentimientos (valga la redundancia) humanos tan ligados al visionado de ladrillazos como éste; aunque claro, no lo van a reconocer, seguirán señalando (pues lo de siempre), que tiene una preciosa fotografía, que si qué pedazo de planos, que si la dirección artística es sobresaliente, etc. Y sí, todo esto es muy cierto. Una cosa no quita lo otro, si nos centrásemos en la parte técnica, "Lawrence de Arabia" es una jodida maravilla; no hay aspecto en este sentido que no esté cuidado al máximo y que no resulte impresionante. El reparto es verdaderamente excelente; véase a la cantidad de actorazos que lo componen: Omar Sharif (quien luego sería prota de "Doctor Zhivago"), Anthony Quinn, Alec Guinness (quien sería posteriormente Obi Wan Kenobi en "La guerra de las galaxias"), José Ferrer, Claude Rains, y por supuesto destacando a Peter O'Toole, que decir que está fantástico es decir poco, ha creado historia en el Séptimo Arte con esta interpretación tan colosal. Aunque si hay algo que me parece magnífico, portentoso, espectacular y de absoluta belleza en la película, es esa increible banda sonora tan famosa de Maurice Jarre. La banda sonora pone los pelos de punta, de verdad, de lo preciosa que es. Francamente me parece el aspecto más sobresaliente de la película, amén claro está, del resto de apartados técnicos. 

Preparados para el combate

Claude Rains es el estirado Mr. Dryden
Pero vamos, que el recuerdo que me queda de "Lawrence de Arabia" es el letárgico e insufrible visionado. La vi por primera vez con 13 años (bueno, ya había visto alguna escena que otra en alguna de las múltiples ocasiones que la emitieron por televisión), recuerdo que la grabé en el canal del Satélite Digital llamado "Hollywood" y bueno, decir que la mayor alegría que me llevé fue que no la pude acabar de ver porque la cinta VHS donde la había estado grabando se terminó antes de que la propia película acabase. Recuerdo la sensación de alivio que sentí cuando el vídeo escupió la cinta y yo me incorporé de golpe en el sofá donde me estaba venciendo inevitablemente el sueño. No obstante, como ya he dicho otras ocasiones, soy un poco masoca y bueno me dije: ''como cinéfilo que eres, tienes que ver esta película, es un clásico y una obra maestra del cine; venga échale huevos y a darle otra oportunidad". Esa segunda oportunidad llegó cuando tenía 17 años, esta vez con una edición en DVD muy molongui, remasterizada y la mar de chula. Pero vamos, que ni de blas me hizo más ameno el visionado. En esta ocasión la vi enterita, las tres horas y media, de principio a fin, con mi tío, mis abuelos y mis padres; todos juntos en el salón de casa. Debo decir que el único que acabó de verla despierto (y con bastante sufrimiento), fue un servidor; el resto o les venció la pereza y se acostaron, o acabaron roncando como tigres en su sofá correspondiente. En fin, ésa fue la prueba que me acabó de corroborar que "Lawrence de Arabia" no es un film denso sin más, en densísimo, de ésos que te pueden ayudar a combatir el insomnio y que son ideales para conseguir que todos los músculos del cuerpo te comiencen a doler por agarrotamiento. 

Este turco (Jose Ferrer) se las hará pasar canutas al pobre Lawrence

En medio de una batalla
Para mí por lo tanto se merece la más clara de las reprobaciones, con todo el catalogamiento de obra maestra que tenga (merecido, yo no lo discuto), pero es que si coincidimos en líneas generales que el cine debe ser un vehículo de entretenimiento, "Lawrence de Arabia" no cumple dicho cometido; más bien todo lo contrario, la sola tentativa de volver a visionarla me produce auténticos escalofríos; así que no puedo ser cándido con algo que me ha supuesto una experiencia tan tediosa. Obviamente, se llevó un porrón de Oscars; estaba cantado, estas producciones de toda la vida se han hecho para arrasar en la correspondiente gala de otorgamiento de los premios dorados. Debo añadir en este apartado, mi mosqueo porque Peter O'Toole no consiguiese el correspondiente a mejor actor, se le llevó Gregory Peck por "Matar a un ruiseñor", y bueno me encanta el señor Peck como actor (de hecho me gusta mucho más que O'Toole), pero al César lo que es del César y francamente, si se comparan ambas interpretaciones, no hay color, para mí Peter O'Toole se merecía esa estatuilla sí o sí. Pero bueno, ya se sabe cómo son estas cosas y que gane uno no significa, clarísimamente, que sea el mejor, como en este caso. La pena es que encima, el señor O'Toole se fue al otro mundo sin haber recogido ninguno (sin contar uno honorífico), a pesar de haber estado nominado en siete ocasiones si no me equivoco. En fin, aquí concluyo mi chapurreo contra (se podría decir) este clasicazo, aburridísimo, pero grande de la Historia del Cine, y además puedo decir, con casi toda seguridad, que no os toparéis con una visión crítica semejante a la mía, de un film de esta categoría, pero es que a mí no me importa hablar (o escribir) con el corazón. 

Peter O'Toole con su Oscar honorífico en 2003
R.I.P. (1932 - 2013)

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