martes, 31 de diciembre de 2013

Crímenes en portada (1987) de Lamberto Bava



Sabrina Salerno en todo su esplendor, allá por los ochenta
Pues por ser 31 de Diciembre, último día del año, he decidido hacerle un homenaje a una persona que hace exactamente veintiséis años, dio mucho que hablar gracias a un curioso incidente, ¿intencionado?, no sé yo (es broma, estaba claro que ese pecho saltarín no rebotó por casualidad). Me estoy refiriendo a esa belleza italiana que a finales de los ochenta lo petó bastante gracias a la canción "Boys", Sabrina Salerno. Como todo buen hijo de vecino sabrá, esta señorita protagonizó en el especial de Nochevieja televisado en España, en 1987, un número la mar de resultón, para los varones sobre todo. Mientras deleitaba a su público, en riguroso playback, con la canción "Hot Girl" (que no fue "Boys", aunque en el recuerdo colectivo, todo el mundo relaciona ese pecho con la tonada de su más característica canción), a la muchacha, se ve que le dieron ropa que le quedaba pequeña, que durante uno de sus sensuales movimientos al ritmo de la música, uno de sus prominentes (¡y tanto!) pechitos, quiso volar por cuenta propia y asomó cual polluelo del cascarón. Dicho momento se convirtió un un hito televisivo en nuestro país y le proporcionó a Sabrina una desbordante fama, compartida con la tan igualmente sensual y coetánea Samantha Fox. Bueno, he de decir (y no me avergüenzo ni lo más mínimo) que precisamente la canción de esta preciosidad, "Boys", se ha convertido con el tiempo en un tema que adoro, ¡bueno, no voy a presumir de un gusto musical muy refinado, todo lo contrario!, la vivacidad de esa canción siempre me ha producido tal subidón que me ha servido como cura ante cualquier momento de bajón o decaimiento que me hubiese producido cualquier circunstancia en mi vida. Por eso, tengo que reconocer, que le he desarrollado un especial cariño a este despampanante icono ochentero. 

El "do" de pecho de Sabrina aquella Nochevieja de 1987

La prota, Gioia (Serenda Grandi,
de los grandi que tenía los melones)
Pues bueno, aquí traigo una peliculilla que cuenta con su presencia, breve, pero concisa. El film es un giallo, cuando dicho subgénero ya estaba en una fase de declive inevitable. Los buenos años del género de terror italiano se estaban evaporando y en su afán por retener un cierto halo de la grandeza que muchos realizadores como Mario Bava, Dario Argento o Lucio Fulci, habían demostrado con creces a lo largo de la década de los sesenta y setenta, con films muy potentes, sobre todo a nivel artístico y visual, aparecieron petardos como éste. Pues bueno, "Crímenes en portada" es un giallo menor, reflejo tristón de algún que otro clásico del género, dirigido por Lamberto Bava (hijo de Mario), cuya carrera, en la que abundan bodriacos bastante infumables (exceptuando algún caso como las dos partes de "Demons" o esa rareza llamada "Macabro''), no fue ni la mitad de prolífica ni interesante que la de su padre. Lo que nos cuenta este flojucho engendro, es la historia de la prestigiosa directora de una revista erótica, Gioia (interpretada por Serena Grandi), cuyas modelos femeninas comienzan a ser brutalmente asesinadas por un lunático, de identidad desconocida. La película en sí es muy, pero que muy pobre. 

A George Eastman, aún alejado de sus papeles
de voraz caníbal, se ve que le sigue molando la carne

Daria Nicolodi, mujer de Dario Argento
Destacan muy pocas cosas, porque en sí todos los elementos que hicieron grande al giallo en el pasado, se encuentran aquí reflejados de una manera a caballo entre repetitiva y poco resultona. Atrás quedaron aquellas preciosas fotografías coloristas y esos asesinatos brutales, viscerales y explícitos. La trama tampoco está muy bien llevada, abunda un erotismo muy marcado y muy poco interesante; constantemente estamos viéndoles las pechugas a todas las integrantes femeninas del reparto (no podía ser menos, a Sabrina también). Ni la presencia de algún que otro rostro conocidillo del género, véase George Eastman (el malvado de "Gomia, terror en el mar Egeo" y "Terror sin límite") o la mujer de Dario Argento, Daria Nicolodi, le suman algo de interés, ya que tienen intervenciones muy breves y nada llamativas. El suspense brilla por su ausencia y una vez se descubre la identidad del asesino y sus ridículas motivaciones, uno no puede hacer otra cosa más que descojonarse de la tomadura de pelo que en resumidas cuentas, acaba siendo este bodriaco. 

Así ve el asesino a sus víctimas

Sabrina rodeada de momias
Me pareció ciertamente llamativo el hecho de que el asesino ve a las modelos como monstruos horrorosos, antes de mandarlas al otro barrio. Pero por lo demás, la película es bastante mala. Lo único que a día de hoy, me sigue molando es la brevísima intervención de la propia Sabrina, la cual no supera los cinco minutos. Podemos verla, posando de manera muy sensual, y desnuda (¡claro!) en una sesión de fotos, rodeada de momias (las cuales, la acaban despojando de sus escasas ropas, ¡la pobre, iba a coger frío!); acto seguido podremos visionarla como Dios la trajo al mundo también (¡desde luego no destinaron mucho presupuesto para su vestuario!) dándose una duchita, siendo observada por el psicópata que posteriormente le dará pasaporte. La muerte de Sabrina es verdaderamente cruel y sádica, pues el criminal le llena la casa de avispas que acaban dejándola como un auténtico Cristo. En fin, pasada la oportunidad de hacerle un regalo a nuestra vista con la escultural figura de esta deslumbrante fémina, en sus buenos tiempos, pues lo que nos queda es un gran nada. Vamos, que en mi opinión, lo único que me ha llamado mínimamente la atención del film es que haya aparecido Sabrina, el resto mierda, mierda y más mierda. En resumidas cuentas, es un film que como giallo es una patata y como vehículo de entretenimiento es todavía más flojucho. 

El asesino al ataque

RECORDANDO A ESTE ICONO OCHENTERO:

''Boys Boys Boys (I'm looking for the good time)''

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