domingo, 29 de diciembre de 2013

La gran familia (1962) de Fernando Palacios



La gran familia al completo
Otra peli navideña por excelencia, y además un grandísimo clásico de nuestro cine. De hecho ha sido declarada patrimonio nacional y la verdad, es bastante entendible. "La gran familia" es una de esas películas que como pocas, han reflejado un documento de la época que retrata (eso sí, de una forma muy endulzada, amparada por el régimen franquista). Me acuerdo cuando la vi por primera vez, hace ya unos cuantos años, estaba en pleno apogeo la serie "Cuéntame como pasó" con Imanol Arias y Ana Duato, también testimonio de una familia española durante los años sesenta (y bueno décadas progresivas según iban avanzando las temporadas) y lo cierto es que el espíritu del film, me recordó mucho al que intentaba también retratar la serie (en sus inicios, obviamente según se fueron desarrollando las diversas temporadas, la cosa fue cambiando). El film muestra el cándido retrato de una numerorísima familia, de clase media, compuesta por unos demasiado optimistas padres (Alberto Closas y la recientemente desaparecida Amparo Soler Leal), el abuelo (inolvidable Pepe Isbert) y sus, nada más y nada menos que, quince hijos, sí señor, quince. 

El padre (Alberto Closas) y la madre (Amparo Soler Leal)

El abuelo (Pepe Isbert) y el pequeño Chencho
Lo más gracioso del film es presenciar las diversas y muy distintas personalidades de los retoños, bueno y no tan retoños, porque los mayores ya son adolescentes, alguno de ellos se toparán con el descubrimiento de los primeros amores. Por ahí encontramos a un chaval obsesionado por la gimnasia, un empollón que saca unas notazas increibles, el típico zopenco rebelde al que le mola más la juerga que los estudios, la niña responsable que sin problemas logra cumplir con las labores típicas de la madre, el más pillo de todos llamado Críspulo (mi favorito además, el cue me ha recordado mucho, pero mucho al pequeño Carlitos Alcántara de "Cuéntame...") al que le encanta hacer explotar petardos, hay por ahí incluso una pareja de gemelos y por supuesto, el más entrañable de todos, el pequeño Chencho. 

Una de las hijas mas mayorcitas descubriendo el primer amor

¡Hala, aquí regalos para todos!
A lo largo del film iremos siendo testigos de las difíciles situaciones que tendrán que pasar los padres para intentar darle a cada uno de sus hijos, la mejor educación posible, la mayor cantidad de amor que de ellos puede salir y en definitiva, el objetivo fundamental, que cada uno de sus hijos pueda tener una vida digna, que es lo que quieren todos los padres del mundo (o al menos deberían, ya que tienen hijos). Eso sí, no se puede negar que la peli, a pesar de sus buenas intenciones, es de lo más irreal. Es incomprensible que una familia, que no es precisamente pudiente, con la cantidad de follones que pasan cada día debido al apabullante número de hijos y el caos siempre reinante en su hogar, que no se desesperen y que siempre estén con la sonrisa en la cara. Si en toda casa, de todo buen hijo de vecino, con un par de niños por hijos, ya a veces parece que en ella habita la marabunta y los padres se ven obligados a dejarse la garganta a gritos, ¿cómo puñetas esta pareja siempre anda con la sonrisa en la cara? Y además, se pueden permitir el lujo de irse de vacaciones, teniendo además en cuenta la época; por ejemplo mis abuelos, con dos hijos, no pudieron ver el mar hasta que se jubilaron; no se lo pudieron permitir. 

El pequeño Críspulo haciendo travesuras
(me recuerda mucho a Carlitos el de "Cuéntame...")

El padrino (Jose Luis López Vázquez)
¿Y éstos con quince hijos, sí se lo pueden permitir? Vale que sablean mucho al padrino de cinco de los hijos (el graciosísimo Jose Luis López Vázquez), al que le encasquetan muchos de los gastos con toda la jeta; pero aún así, ni de Blas me parece un ejemplo realista de una familia normaluca de la época. Pero bueno, no hay que olvidar que es una película que ante todo, pretende reflejar buen rollo y muy buenas intenciones. Mensajes como la importancia de la unión familiar ante todas las circunstancias, sobre todo las más difíciles, y el reflejo de la perspectiva inocentona de los tiernos infantes ante estos momentos chungos, estarán muy presentes en el film, convirtiéndose en una película enormemente emotiva. A pesar de sus posibles incongluencias, no se puede negar que es un grandísimo clásico de nuestro cine, probablemente de los más grandes; muy divertido y sobre todo muy entretenido. Ideal, como siempre digo, para visualizar en Navidad y a ser posible acompañado de la familia. 

¡Increible! La madre le dice al padre que el dieciséis está
de camino y se ponen la mar de contentos

*MI MOMENTO FAVORITO: uno precioso en el que el pequeño Críspulo le pide a un rey mago que su único deseo es que aparezca su hermanito Chencho, después de que éste se pierda tras un descuido de su abuelo. 

Un tierno deseo lleno de buenas intenciones

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