domingo, 22 de diciembre de 2013

Noche de paz, noche de muerte 3 (posesión alucinante) (1989) de Monte Hellman



Ricky (Bill Moseley) sigue vivo y al parecer lo
han convertido en una bola de árbol de Navidad
Imaginaros una mierda grande y apestosa, algo tan nauseabundo que con el simple hecho de mirarlo, aunque sea de reojo, te produce ganas de vomitar, pues ése es el equivalente en película a este bodrio infame. Esta película es una auténtica vergüenza, con más motivo porque trataron de hacerla pasar por una secuela más de la para mí excelente "Noche de paz, noche de muerte". Si este film ya había tenido una continuación malísima, aquí ya remataron el asunto a más no poder, queriendo aprovecharse del cierto renombre de dicho film, para convertirlo en una especie de proyecto de saga que ha resultado una de las más repelentes chapuzas del panorama cinematográfico. Lo que nos cuenta esta grandísima mierda, es que el asesino de "Noche de paz, noche de muerte 2", Ricky (a su vez hermano el asesino de la primera parte), realmente no murió a consecuencia de los tiros que le metió la policía al final de la anterior secuela. 

Conectando a la prota a la mente de Ricky, el asesino

El psicópata está en coma y se convertirá en el conejillo de indias de una especie de mad doctor, llamado Newbury, que quiere hacer con él no sé que experimento subnormal que tiene de todo menos sentido de la lógica. Para ello utilizará a una ciega, Laura Anderson, que tiene poderes psíquicos y a la que conectará a la mente de Ricky y conseguirá meterse en la mente de dicho asesino. A consecuencia de esto, el asesino obviamente, despertará otra vez y se irá de rositas por ahí a matar gente; esta vez manteniendo una especie de conexión telepática con la pobre ciega que sentirá todos sus movimientos. 

¡Coño, un mono con tirabuzones! ¡Ah, no!, es el hermano gilipollas de la prota, con más genes
de mandril que de humano. Ya sabemos quien le sirvió a Bisbal de referencia para su look

Ricky se ha despertado y hace autostop
La película no solo es una brutal mierda por su babayada de argumento, el cual ya desvincula toda relación con el de las partes anteriores, sino porque además es un insulto a toda buena técnica de saber hacer cine como Dios manda. La calidad visual del film es nefasta a más no poder, todo el apartado técnico es una abominación; algo tan lamentable que duele con solo mirarlo, de verdad. Por otro lado, como ya he dicho, el argumento es un atentado contra la lógica, es inentendible y para colmo el ritmo del film es tan parado y soporífero que aburre a las piedras. La verdad es que a grandes rasgos, no recuerdo mucho de él en sí, cuando lo vi tardé como quince minutos en borrarlo del disco duro, por el bien de mi salud mental. He pensado en revisionar algún pasaje para hacer este comentario algo más extenso, pero me he dicho ¿para qué?, si con decir que es una mierda apestosa ya le estoy haciendo todo un halago teniendo en cuenta el lamentable y deplorable espectáculo que supone su mero visionado. 

Es lo que tiene experimentar con cosas raras

Laura Harring, futura musa de David Lynch, luciendo palmito
Olvidaos ya de ver a ningún Santa Claus asesino salvo en alguna de las escenas recicladas de secuelas anteriores, o algún que otro instante en uno de los absurdos sueños o visiones de la chica protagonista. El único detalle que se puede mencionar como curiosidad es la presencia de Bill Moseley, una cara conocidilla por los fans del género por haber sido uno de los lunáticos chiflados de "La matanza de Texas 2", que aquí hace del personaje de Ricky, el asesino, sustituyendo al nefasto e inerte bloque de hormigón que lo interpretó en la secuela anterior, y la reducida aparición de Laura Harring, posterior musa del señor David Lynch en su excentricidad llamada "Mullholland Drive". En fin, repito es una porquería tan absurda y tan estúpida, que no merece la pena perder ni dos segundos con ella. 

Villancico o muerte

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