domingo, 8 de diciembre de 2013

Historias de Navidad (1983) de Bob Clark

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Ralphie (Peter Billingsley), una "joya de niño"
Había leído auténticas maravillas de esta película navideña en múltiples lugares, en donde diversos usuarios apuntaban que era una gran joya, que si era divertidísima, que si una de las mejores películas sobre Navidad que jamás se habían hecho, bla, bla, bla. En fin, que me dije: "¡vaya, tiene que ser como mínimo una peli curiosa e interesante!''. Además contaba con la peculiaridad de estar dirigida por Bob Clark, autor de la maravillosa y aterradora "Navidades negras" y de la alocada e icónica "Porky's", así que bueno, de primeras todo me hacía sospechar que el visionado del film iba a merecer la pena. No obstante, me costó un huevo conseguirla, porque a pesar de su renombre, no hacía otra cosa que chocarme la poca accesibilidad para localizarla. En fin, que tras un tiempo de búsqueda logré hacerme con ella y por supuesto, visionarla, además en plena época de Navidad. Pues bueno para proseguir con mi comentario voy a incluir, a modo de cita, una crítica especializada que dice lo siguiente:

''Comedia familiar extraordinariamente popular en Estados Unidos que se basa en las historias del humorista Jean Shepherd. Calificada como divertida y conmovedora a partes iguales, una tierna historia con mensaje que encandila tanto a los adultos como a los más jóvenes'' 

La madre (Melinda Dillon) y el abuelo (Darren McGavin) de Ralphie
Bueno, pues estas palabritas me van a servir para abordar el siguiente comentario. No puedo estar más en desacuerdo con estas afirmaciones. A mí "Historias de Navidad" me parece una soberana mierda, así de claro. La historia o argumento (prácticamente inexistente) va de un niñato insoportable llamado Ralphie (Peter Billingsley), que durante una Navidad (en los años cuarenta) le da un perrengue porque, como regalo quiere, ¡al lorito!, un rifle de aire comprimido. Sí, sí, al niño no le valía un cochecito de juguete, sino un arma. Y bueno, básicamente todo queda resumido a esta subnormalidad de idea. La película está repleta de momentos verdaderamente avergonzantes. El chavalín tiene una familia que son una especie de frikazos neuróticos, compuesta por su remilgada madre (Melinda Dillon, prota de "Encuentros en la tercera fase" de Spielberg), el abuelo (Darren McGavin) y un hermano pequeño, Randy ((Ian Petrella), que es rematadamente gilipollas, pero gilipollas de, ¡qué ganas tengo de que le estrellen la cara contra la pared cuando aparece en pantalla, porque es insoportable el nene!

No Comment!... in A Christmas Story (1983)
Pobre chaval, ¡vaya trauma le quedaría!

Randy (Ian Petrella), el hermano pequeño de Ralphie,
es subnoral y hace, pues lo que se le da bien, el subnormal
Pues bueno a lo largo de la extensísima e inaguantable hora y media que dura este tostón, iremos siendo testigos de una especie de serie de ridículos sketches, que pretenden ser graciosos, sin conseguirlo, protagonizados o por los ridículos componentes de la familia del niño protagonista, o por la pandilla de lerdos que forman sus coleguitas. Recuerdo uno en especial, que de verdad, me dieron ganas de quitar la película de lo patético que me pareció. Se produce mientras la familia al completo está comiendo y empiezan a hacer subnormalidades sin sentido; la madre empieza a imitar el gruñido de un cerdo y el mongol del hijo pequeño acaba metiendo la cabeza entera en el plato de la comida, mientras se descojona. De verdad que alguien me diga que esta apología al retraso mental (y lo digo con todo el respeto del mundo hacia los disfuncionales mentales) es digna de ser alabada como "una comedia divertida y conmovedora a partes iguales", como apuntaba la crítica que he incluido. ¿A quién puñetas puede conmover esto? No alcanzo a comprenderlo. 

Los colegas de Ralphie, también son unos "superdotados"

Pidiendo regalitos a Santa Claus
En resumidas cuentas, no voy a extenderme más porque no merece la pena, es un film muy decepcionante, pesadísimo, de nulo interés, aburrido y pésimamente construido. Que nadie se deje engañar por las excelentes críticas que apuntan que es magnífico. Bueno, es magnífico para producir vergüenza ajena y aburrimiento inmenso a partes iguales, en ese casí hay que reconocer que es una pieza magnífica, efectivamente. Pero eso de que es "la peliculita navideña más entrañable del mundo", ¡los cojones!; es una infumable mierda, de ésas que da profunda pena haber perdido el tiempo echándoles un mínimo vistazo. 

El nene ya tiene su ansiado rifle

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