lunes, 9 de diciembre de 2013

¡Qué bello es vivir! (1946) de Frank Capra



El prota, George Bailey, de niño salva a su hermano
pequeño de morir en un accidente en el hielo
Éste sí que es un gran clásico navideño donde los haya. Un film excepcional, cargado de positivismo y buen rollismo, único para levantarle a uno el ánimo y no como esas mierdas dirigidas por el Lars Von Truño o Michael "Coñazo" Haneke, que mientras uno los ve siente las ganas irrefrenables de cortarse las venas. "¡Qué bello es vivir!" es un alegato a la vida (o al menos así lo veo yo), es una comedia por un lado y es un drama por otro con una gotitas de fantasía, perfectamente fusionados ambos géneros resultado un experimento verdaderamente exquisito y disfrutable por todos los públicos. Para mí estamos ante la interpretación más memorable y destacable de su actor protagonista, un James Stewart que da muestras de un despliegue interpretativo maravilloso. Hace poco comenté como este actor fue galardonado con un Oscar por su actuación en la rancia y petarda "Historias de Filadelfia" y en ese mismo apunté lo inmerecido que fue dicho otorgamiento, Stewart debería haberse llevado la estatuilla por este papel, porque además no he visto ningún otro personaje que haya encarnado, que me haya transmitido el dramatismo y la vitalidad que el señor Stewart consiguió con este George Bailey.

Más mayorcito, George (James Stewart) se enamorará
de Mary (Donna Reed), y el sentimiento será mútuo

El villano Henry Potter (Lionel Barrymore), rival empresarial de Bailey
La peli nos cuenta la historia de este señor, desde su infancia, hasta que llega a ser un hombre hecho y derecho, felizmente casado y con unos cuantos retoños. Bailey siempre ha destacado por ser un hombre muy honrado, honesto y por lo general, muy querido por todos. Pero llegado un momento en su vida, las cosas en los negocios le empiezan a ir de mal en peor. Él es el dueño de un pequeño banco familiar, cuya existencia molesta a un poderoso magnate (interpretado por Lionel Barrymore, tío abuelo de Drew Barrymore), que quiere acabar con su negocio. Pues bueno, un día, en la víspera de Nochebuena, el pobre Bailey hecha en falta una gran cantidad de dinero, que estaba bajo su responsabilidad, cuya desaparición significaría la ruina total del negocio y su desacreditación como persona. Desesperado, George decide quitarse la vida, sosteniendo que la vida sería mejor para todos si él nunca hubiese nacido. A todo esto, se le presentará un ángel (Henry Travers), el cual le mostrará lo equivocado que está, haciéndole ver lo imprescindible que ha significado su existencia para muchas personas que le rodean.

George Bailey quiere suicidarse...

...pero la visita de este ángel (Henry Travers) se lo impedirá
La película no sólo es un prodigio técnico, gracias a una excelente dirección de Frank Capra (director de la sobrevalorada "Sucedió una noche" entre muchas otras), sino que además es uno de esos films que merecen absolutamente el calificativo de "precioso". Lo que destaca además es que su argumento es muy original, muy vitalista, como ya he dicho y sobre todo muy positivo. Es una película que te hace reflexionar sobre la importancia de la vida, de quedarse con las cosas buenas (que siempre las hay) aunque nos veamos en una situación desesperada en la que todo parece que va a ahogarnos y no tenemos escapatoria posible con respecto a nuestros problemas. ''¡Qué bello es vivir!'' es un gran clásico, una película maravillosa para ser disfrutada, una tras otra, cada Navidad. A mí me parece una grandísima joya, de visionado imprescindible y os aseguro que una opción maravillosa para subiros un poco el ánimo, si os encontráis de bajón; conmigo al menos, lo ha conseguido.

George descubre que nadie le conoce, porque nunca ha existido

*Como curiosidad; la película original es en blanco y negro, aunque las capturas que he subido son de una copia coloreada que tengo de la misma peli. 


*MI MOMENTO FAVORITO: al final George (James Stewart) se dará cuenta de lo bello que es vivir, a pesar de todos los problemas de la vida misma y acabará aferrándose a aquéllo que realmente le hace feliz.

George pasando una feliz Navidad con su familia

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