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Mostrando entradas con la etiqueta Samantha Eggar. Mostrar todas las entradas
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martes, 6 de mayo de 2014

Cortinas (1983) de Richard Ciupka



La actriz Samantha Sherwood (Samantha
Eggar) internada en un manicomio
Como ya he dicho en incontables ocasiones, soy un gran fan del slasher y sobre todo del slasher de los ochenta, su absoluta época de esplendor, así que me esperaba algo más de este discreto film canadiense, el cual cuenta con algunos adeptos. Tal vez precisamente por haber puesto altas expectativas en él, me defraudó enormemente. La historia a priori pinta bien, ofrece una trama interesante y un inicio prometedor, pero todo es pura fachada. Tenemos a un director (John Vernon), al que no le ocurre mejor forma de encontrar una actriz para ser la protagonista de una película, que hacer un casting, metiendo a seis candidatas al papel, un fin de semana entero con él, en una enorme casona aislada. Supuestamente, cada una de ellas hará un audición para meterse en la piel de Audra, una brutal asesina deforme, que decapita a diestro y siniestro con una hoz, aunque el director lo que realmente quiere, es pasárselas por el churro, no sabe nada el tío. La cosa se complicará con la aparición de una veterana actriz (Samantha Eggar), a la que el director había prometido el papel, y traicionó haciendo que fuese internada en un manicomio. La tía viene con unas malas pulgas de aúpa, pero ¿tendrá tantas como para comenzar a eliminar sangrientamente a sus competidoras? 

La asesina, Audra

Lo que aquí tenemos es una extraña mezcla entre thriller y slasher, decantándose más por la primera opción (aunque tome elementos de la segunda, como el killer de turno y sus correspondientes asesinatos). Pero a pesar de que poseía elementos a su favor para haberse convertido en algo similar a un clásico nostálgico, el resultado acaba siendo muy pero que muy flojo y nada atractivo. Lo primero que joroba la película es la enorme torpeza técnica que presenta (no hay más que ver cómo asoman constantemente los micrófonos en los encuadres pareciendo éstos, personajes de la propia película), con una dirección muy televisiva y muy poco profesional (ya lo he dicho, lo de los micrófonos es imperdonable, vamos). 

Los micrófonos tienen tanta presencia en el film...
...que parecen un personaje más del mismo

¡Audra ataca!
Lo segundo; las muertes son enormemente descafeinadas. Era 1983, no me extraña que este slasher haya pasado desapercibido con el tiempo  y casi nadie lo recuerde, ya que no se molestaron en ofrecer ni una sola imagen para el recuerdo que impactase o llamase la atención, como sí hicieron por ese entonces otros slashers superiores (con escenas de muertes curradas y buenos maquillajes). Lo tercero es que la trama es muy aburrida, no engancha, no interesa, no crea suspense y si a eso lo sumas todo lo anterior te queda un film descafeinado, cutre y que encima ni entretiene. La suma de todo te da un film que prometía pero que en resumidas cuentas no vale para nada. Mencionar un punto positivo que es el aspecto de la "asesina" (bastante amenazador), lástima que no se lo hubiesen currado un poquito más, porque tenían material de sobra para haber hecho un gran slasher, por lo menos tan competente como otros que se hicieron en los ochenta. 

Sorpresita en el inodoro

domingo, 2 de febrero de 2014

Cromosoma 3 (1979) de David Cronenberg



El Dr. Hal Raglan (Oliver Reed)
"Cromosoma 3" me parece una película verdaderamente impresionante y única además, y esto lo digo porque realmente no he visto absolutamente nada que se le parezca, lo que le atribuye no sólo originalidad, sino también una gran personalidad. Dirigida por el experto en cine fantástico bastante extremo y polémico, el canadiense David Cronenberg, nos cuenta un argumento verdaderamente extravagante. Nos encontramos con un científico reputado, Hal Raglan (Oliver Reed), que experimenta, en su clínica privada, un nuevo tratamiento, supuestamente súper innovador, con una mujer que está atacada por los nervios, Nola Carveth (Samantha Eggar). La tía se encuentra en una situación muy delicada, que perjudica aún más que se hagan notorios en ella, violentos arrebatos de ira e histeria. 

La neurótica Nola Carveth (Samantha Eggar)

El marido de Nola, Frank (Art Hindle)
 y su hijita Candice (Cindy Hinds)
Resulta que su marido, Frank (Art Hindle), se está divorciando de ella, alegando no sólo que el comportamiento de la mujer es insano para la estabilidad de cualquier matrimonio, sino que además tenía la sospecha de que ella maltrataba a su pequeña hija, Candice (Cindy Hinds), la cual aparecía con magulladuras tras haber permanecido un tiempo en compañía de la lunática de su madre. Resulta que el tratamiento del doctor tiene unos peligrosos efectos mortales; ya que son los responsables de que a la mujer se le desarrollen una especie de tumores, potenciados por el inmenso odio que ella demuestra. Pero estos tumores no son normales, acaban mutando hasta convertirse en una especie de fetos deformes que la mujer gesta en una bolsa extrauterina (de ahí que estos monstruos nazcan sin ombligo). Pero aquí no acaba el problema, estos seres crecen y terminan formando un peligroso clan de niñatos asesinos, con muy mala porra, que responden a los estímulos violentos de su "mamá". Así pues, cuando Nola siente un arrebato de furia, sus "hijitos" deformes actúan en consecuencia y salen escopetados a matar a la persona en cuestión, que provoque dichos desajustes en la personalidad de la mujer. Vamos, lo que podría llamarse, una psicopatía a lo bestia, creada precisamente por un método científico que, paradójicamente, pretendía actuar como una cura. 

Un grupo de pequeños cabrones asesinos

¡Los nenes asesinos al ataque!
De nuevo Cronenberg, nos pone de manifiesto un tema muy presente en su cine, la ciencia como potenciador de males horribles, mutaciones perversas y grotescos asesinatos. El argumento de "Cromosoma 3" me sigue pareciendo a día de hoy una auténtica genialidad y como ya he dicho antes, enormemente original. Me sorprende además que, a pesar de tratarse de un film de modesto presupuesto, el director logra una puesta en escena brillantemente conseguida, lo que hace adquirir al film un aspecto similar a una producción más lujosa; a destacar que Cronenberg iba adquiriendo práctica pues en lo referente a lo audiovisual, esta peli es muy superior a sus anteriores "Vinieron de dentro de..." y "Rabia". Por otro lado, también contó con actores mucho mejores y consagrados, podemos ver un reparto encabezado por Oliver Reed y Samantha Eggar (la inolvidable secuestrada de "El coleccionista"), que cumplen excepcionalmente con su labor. Podría decirse que "Cromosoma 3" le supuso a Cronenberg la oportunidad de ir encarrilando su carrera a la realización de films más profesionales y así iniciar el camino a convertirse en el director de renombre, que a día de hoy, sigue estando considerado. 

Víctima de una ira asesina

Destacar también de "Cromosoma 3" su magnífica y aterradora puesta en escena, un estupendo uso del suspense que te mantiene en vilo mientras la trama se va desarrollando, una correctísima banda sonora de Howard Shore (incondicional de Cronenberg, a partir de este momento) y potentes momentos de violencia macarra nada desdeñables. En conjunto, desde mi punto de vista, es una película de terror fantástico muy buena, bastante desconocida si se compara con otras obras de mayor renombre de su director, pero no por ello de una categoría inferior. Es un film extraño, distinto, original y muy llamativo, por lo que considero que todo fanático del género debe tenerlo muy en cuenta para echarle un vistazo. Eso sí, como la mayoría del cine de Cronenberg, no será plato de buen gusto para todos. 

Una grotesca gestación

*MI MOMENTO FAVORITO: la sorprendente, macabra y repulsiva escena en la que se ve con todo lujo de detalles, como Nola Carveth (Samantha Eggar), trae al mundo a uno de estos deformes hijitos de su ira. 

¿Es un niño o una niña?

El coleccionista (1965) de William Wyler



Freddie Clegg (Terence Stamp), coleccionista de
mariposas y secuestrados en sus ratos libres
Tras haber conseguido el envidiable currículum de haber sido galardonado tres veces con el Oscar al mejor director (y desde mi punto de vista, muy merecidamente en todos los casos, lo que no se puede decir de otros profesionales del Séptimo Arte), William Wyler, casi ya en el final de su carrera, dirigió este sencillísimo thriller, tan simple argumentalmente como efectivo a la hora de enganchar. Recuerdo que la vi como mera curiosidad, pero sin que en realidad me atrajera mucho; el hecho de saber que la película estaba constituída por la interacción de dos únicos personajes, en un espacio muy reducido y durante una duración de dos horas, la verdad, me apuntaba a que iba a ser un rollo (aún sabiendo que el director era William Wyler, cuya filmografía, casi al completo, adoro).Y bueno, la verdad es que mis impresiones a priori, resultaron ser por completo erróneas, porque "El coleccionista" me gustó muchísimo. Me sorprendió porque el guión de la peli está tan bien construído que consigue algo que muy raramente he visto lograr en películas con reducidos personajes; algo tan imprescindible como es el no aburrir. 

En medio de un secuestro

Miranda Grey (Samantha Eggar), la joven secuestrada
La historia nos presenta la sencilla propuesta de un tipo algo chalado, Freddie (Terence Stamp), el cual se da un cierto ramalazo a Norman Bates (a excepción de su mortal desdoblamiento de personalidad), que se obsesiona de manera enfermiza con una joven, Miranda (Samantha Eggar). Resulta que el chaval es coleccionista de mariposas, siente devoción por capturar todo tipo de especies de éstas, que conserva con rigor en su retirada mansión, alejada de la civilización. Pero ahora, Freddie, desea aumentar su colección y Miranda se convierte en su nueva captura. Aprovecha un descuido de la joven para secuestrarla y retenerla contra su voluntad, en un habitáculo contiguo a su casa, acomodado para la joven. Freddie, no es un secuestrador corriente (o al menos en lo referido al estereotipo que, en concreto, yo tenía como tal), él verdaderamente desea que el cautiverio de Miranda, sea una experiencia agradable, desea conversar con ella, y lo más importante, desea que ella se vuelque en lo sentimental con respecto a él, y que llegue a tenerle sentimientos afectivos, tal como él los tiene hacia ella. Así pues, entre ambos comenzará a establecerse una relación a caballo entre lo obsesivo y la desconfianza (obviamente ella le tiene un miedo de aúpa, y no es para menos; y a la mínima intentará escaparse y él se implicará a fondo en el hecho de serle agradable a ella). Así pues, el fin del secuestro sólo lo marcará Miranda, la llave para su libertad, es que se enamore de Freddie, pero enamorarse de verdad. Lo siniestro e inquietante de la historia es que a medida que pasa el tiempo, la joven va dándose cuenta de lo irresistiblemente atractivo que le irá resultando su anteriormente, acojonante secuestrador. 

Miranda encerrada en este habitáculo

Un secuestrador muy majo, negociando con
su captura las condiciones de su cautiverio...
En líneas generales lo que nos muestra el film es un caso del, para mí desconocido hasta el momento en que lo visioné, llamado síndrome de Estocolmo, en la que se nos narra como una víctima de un secuestro, acaba loquita por los huesos de su secuestrador. Lo genial del film es que nos presenta dicha historia, con un componente dramático y una narración tan intensa y tan bien contada que, de verdad, obnubila el alma. Sí, ya sé que me ha quedado cursi decir esto, pero es una sensación que me sobrevino mientras veía "El coleccionista". La gran virtud que posee el guión de este film es que nos hace conectar de manera increíble con los personajes, ¡ojo!, tanto con el aparente villano y secuestrador, como con la desvalida víctima. Nos explican tan bien la psicología  de ambos, que es imposible no quedar atrapado por el relato que nos presentan en pantalla. A su vez, no le faltan excelentes momentos de suspense, sobre todo en su primera parte, en la que nos muestra los intentos de ella por desembarazarse del psicópata. En cambio, la segunda mitad ahonda más en el componente dramático, incluso con tintes de romance (aunque nada empalagoso) y, algo que me pareció muy fuerte, incluso se permite el lujo de meter tintes de contenido erótico bastante picantes teniendo en cuenta su año de realización; bueno sin ir más lejos, a Samantha Eggar se le puede ver un pecho -de perfil y un tanto disimulado-, pero un pecho al fin y al cabo; ¡en 1965!, ¡todo un progreso, no cabe duda! 

...pero no acabarán de ponerse de acuerdo

Freddie enseña a Miranda su colección de mariposas
Mención especial merece el trabajo sobresaliente, apoteósico y magnífico del dúo de actores que no sólo encabezan el reparto de "El coleccionista", sino que llenan  por completo la película, con unas interpretaciones que quitan el hipo. Tanto Terence Stamp, como el lunático que en el fondo nos acaba dando hasta lástima por ver la triste situación que le ha empujado a cometer el rapto, como la bellísima y sensual Samantha Eggar, como la sufrida secuestrada que acaba engalanada por los encantos ocultos de su inicial némesis (decir que la chica fue justamente nominada al Oscar a la mejor actriz). El resto lo componen un montón de apartados técnicos igual de majestuosos que convierten a "El coleccionista" en una, un tanto discreta, joya; otra más para el impecable currículum de su magistral director. Eso sí, tengo que ponerle una pega; no me gusta el final; sinceramente fue algo que me dejó un tanto frío, aunque debo de reconocer que en su momento fue bastante original e inesperado, ¡eso seguro!, y los que la hayan visto, me imagino que pueden intuir el porqué de mis palabras. 

Secuestrador y secuestrada estrechan lazos

*MI MOMENTO FAVORITO: ese instante picantón que he mencionado antes, que resulta muy curioso y transgresor, teniendo en cuenta la fecha de realización de la película. 

Ese pecho casi vale un Oscar