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Mostrando entradas con la etiqueta Terence Stamp. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 28 de enero de 2015

Superman 2, la aventura continúa (1980) de Richard Lester



Lois (Margot Kidder) sigue sin tener ni idea de la
verdadera identidad de Clark (Christopher Reeve)
Tras el apoteósico éxito mundial de ''Superman'' en 1978, la secuela no se hizo esperar y acabó estrenándose dos años después, tras un caótico rodaje lleno de problemas. Este film, comenzó a ser rodado por Richard Donner, quien ya había sido el director de la primera, pero por lo visto, tras varios encontronazos y malos rollos con los productores, éste acabó abandonando el proyecto y fue cuando se contrató a Richard Lester para rematar la faena iniciada por Donner. Por lo visto, Donner deseaba aportar una visión distinta de la que acabó siendo este 'Superman 2'' que, ya fuese por motivos presupuestarios o porque sobrepasaban los límites impuestos por los productores, no acabó cuajando, de ahí que Donner se rebotase y se pirara. Y bueno, tras los múltiples entresijos y un desembolso de 50 millones de dólares de presupuesto (¡pedazo pastizal de aquélla!), ''Superman 2'' consiguió ver la luz en 1980 y obviamente, fue otro gran exitazo de taquilla. 

Los tres malvados kryptonianos, el general Zod (Terence Stamp),
Ursa (Sarah Douglas) y Non (Jack O'Halloran)

Los tres villanos siembran la destrucción allá a donde van
En lo personal, si bien es cierto que no me parece que esté al nivel de la primera (a la cual adoro), me parece que esta secuela cumple con el cometido de continuar bastante bien la historia de su antecesora, no le falta acción, efectos especiales de gran calidad y buenas dosis de entretenimiento para todos los públicos. Esta secuela nos presenta el debate interno de Clark Kent (Christopher Reeve) entre si corresponder a sus sentimientos hacia su compañera Lois Lane (Margot Kidder), de la que está enamoradísimo, para lo cual se plantea renunciar a sus superpoderes, o si bien deberse a su fiel causa de ser el salvador de la Humanidad, para lo cual deberá aparcar sus sentimientos amorosos, ¡difícil tarea incluso para un superhéroe! 

Superman renuncia a sus superpoderes...

...por amor a Lois
Mientras tanto, un trío de peligrosísimos villanos kryptonianos (los mismos que fueron condenados al destierro en la Zona Fantasma por Jor-El -Marlon Brando-, el verdadero padre de Clark, en la primera parte), el General Zod (Terence Stamp), Ursa (Sarah Douglas) y el gigantón Non (Jack O'Halloran), han llegado a la Tierra con la intención de dominarla, cosa que no les es difícil teniendo en cuenta sus imparables poderes. Hasta el propio Superman sudará la gota gorda para vencer a este trío de perversos servidores del mal. La peli, como ya he dicho, como secuela de su magna antecesora está la mar de bien, mantiene intacto el espíritu de la original (gracias en especial a que repite casi el mismo reparto encarnando los mismos roles, lo cual ya es algo que por lo general hace funcionar a una secuela), sigue siendo visualmente espectacular y está casi al nivel de la primera parte en lo referente a seguir resultando entrañable y emotiva (la inmortal banda sonora de John Williams sigue siendo clave en este aspecto). 

Por ahí andan también los mangantes Lex Luthor (Gene Hackman) y Otis (Ned Beatty)

A mí, la verdad me gustó mucho también, de hecho también es la única de las pelis de ''Superman'' (incluyo no sólo a las protagonizadas por Christopher Reeve) que rozan la magnificencia de la versión de 1978 (la tercera de 1982 ya pegaría un bajón de calidad considerable). Ideal para acérrimos nostálgicos de su época, y para los que la vimos siendo niños, ¡una auténtica gozada! (ya no hablemos para los más frikis -y ¡ojo! que este término lo empleo con cariño- del histórico superhéroe). 

Clark sin sus poderes es un mindundi

*MI MOMENTO FAVORITO: el espectacular enfrentamiento entre Superman y sus tres poderosísimos enemigos kryptonianos.

Y un cuernos vais a poder con Superman

domingo, 2 de febrero de 2014

El coleccionista (1965) de William Wyler



Freddie Clegg (Terence Stamp), coleccionista de
mariposas y secuestrados en sus ratos libres
Tras haber conseguido el envidiable currículum de haber sido galardonado tres veces con el Oscar al mejor director (y desde mi punto de vista, muy merecidamente en todos los casos, lo que no se puede decir de otros profesionales del Séptimo Arte), William Wyler, casi ya en el final de su carrera, dirigió este sencillísimo thriller, tan simple argumentalmente como efectivo a la hora de enganchar. Recuerdo que la vi como mera curiosidad, pero sin que en realidad me atrajera mucho; el hecho de saber que la película estaba constituída por la interacción de dos únicos personajes, en un espacio muy reducido y durante una duración de dos horas, la verdad, me apuntaba a que iba a ser un rollo (aún sabiendo que el director era William Wyler, cuya filmografía, casi al completo, adoro).Y bueno, la verdad es que mis impresiones a priori, resultaron ser por completo erróneas, porque "El coleccionista" me gustó muchísimo. Me sorprendió porque el guión de la peli está tan bien construído que consigue algo que muy raramente he visto lograr en películas con reducidos personajes; algo tan imprescindible como es el no aburrir. 

En medio de un secuestro

Miranda Grey (Samantha Eggar), la joven secuestrada
La historia nos presenta la sencilla propuesta de un tipo algo chalado, Freddie (Terence Stamp), el cual se da un cierto ramalazo a Norman Bates (a excepción de su mortal desdoblamiento de personalidad), que se obsesiona de manera enfermiza con una joven, Miranda (Samantha Eggar). Resulta que el chaval es coleccionista de mariposas, siente devoción por capturar todo tipo de especies de éstas, que conserva con rigor en su retirada mansión, alejada de la civilización. Pero ahora, Freddie, desea aumentar su colección y Miranda se convierte en su nueva captura. Aprovecha un descuido de la joven para secuestrarla y retenerla contra su voluntad, en un habitáculo contiguo a su casa, acomodado para la joven. Freddie, no es un secuestrador corriente (o al menos en lo referido al estereotipo que, en concreto, yo tenía como tal), él verdaderamente desea que el cautiverio de Miranda, sea una experiencia agradable, desea conversar con ella, y lo más importante, desea que ella se vuelque en lo sentimental con respecto a él, y que llegue a tenerle sentimientos afectivos, tal como él los tiene hacia ella. Así pues, entre ambos comenzará a establecerse una relación a caballo entre lo obsesivo y la desconfianza (obviamente ella le tiene un miedo de aúpa, y no es para menos; y a la mínima intentará escaparse y él se implicará a fondo en el hecho de serle agradable a ella). Así pues, el fin del secuestro sólo lo marcará Miranda, la llave para su libertad, es que se enamore de Freddie, pero enamorarse de verdad. Lo siniestro e inquietante de la historia es que a medida que pasa el tiempo, la joven va dándose cuenta de lo irresistiblemente atractivo que le irá resultando su anteriormente, acojonante secuestrador. 

Miranda encerrada en este habitáculo

Un secuestrador muy majo, negociando con
su captura las condiciones de su cautiverio...
En líneas generales lo que nos muestra el film es un caso del, para mí desconocido hasta el momento en que lo visioné, llamado síndrome de Estocolmo, en la que se nos narra como una víctima de un secuestro, acaba loquita por los huesos de su secuestrador. Lo genial del film es que nos presenta dicha historia, con un componente dramático y una narración tan intensa y tan bien contada que, de verdad, obnubila el alma. Sí, ya sé que me ha quedado cursi decir esto, pero es una sensación que me sobrevino mientras veía "El coleccionista". La gran virtud que posee el guión de este film es que nos hace conectar de manera increíble con los personajes, ¡ojo!, tanto con el aparente villano y secuestrador, como con la desvalida víctima. Nos explican tan bien la psicología  de ambos, que es imposible no quedar atrapado por el relato que nos presentan en pantalla. A su vez, no le faltan excelentes momentos de suspense, sobre todo en su primera parte, en la que nos muestra los intentos de ella por desembarazarse del psicópata. En cambio, la segunda mitad ahonda más en el componente dramático, incluso con tintes de romance (aunque nada empalagoso) y, algo que me pareció muy fuerte, incluso se permite el lujo de meter tintes de contenido erótico bastante picantes teniendo en cuenta su año de realización; bueno sin ir más lejos, a Samantha Eggar se le puede ver un pecho -de perfil y un tanto disimulado-, pero un pecho al fin y al cabo; ¡en 1965!, ¡todo un progreso, no cabe duda! 

...pero no acabarán de ponerse de acuerdo

Freddie enseña a Miranda su colección de mariposas
Mención especial merece el trabajo sobresaliente, apoteósico y magnífico del dúo de actores que no sólo encabezan el reparto de "El coleccionista", sino que llenan  por completo la película, con unas interpretaciones que quitan el hipo. Tanto Terence Stamp, como el lunático que en el fondo nos acaba dando hasta lástima por ver la triste situación que le ha empujado a cometer el rapto, como la bellísima y sensual Samantha Eggar, como la sufrida secuestrada que acaba engalanada por los encantos ocultos de su inicial némesis (decir que la chica fue justamente nominada al Oscar a la mejor actriz). El resto lo componen un montón de apartados técnicos igual de majestuosos que convierten a "El coleccionista" en una, un tanto discreta, joya; otra más para el impecable currículum de su magistral director. Eso sí, tengo que ponerle una pega; no me gusta el final; sinceramente fue algo que me dejó un tanto frío, aunque debo de reconocer que en su momento fue bastante original e inesperado, ¡eso seguro!, y los que la hayan visto, me imagino que pueden intuir el porqué de mis palabras. 

Secuestrador y secuestrada estrechan lazos

*MI MOMENTO FAVORITO: ese instante picantón que he mencionado antes, que resulta muy curioso y transgresor, teniendo en cuenta la fecha de realización de la película. 

Ese pecho casi vale un Oscar

jueves, 8 de agosto de 2013

Teorema (1968) de Pier Paolo Pasolini



Emilia (Laura Betti), una sirvienta chiflada
Resulta que según he podido leer, por parte de cultísimos críticos muy instructivos en el mundo del cine, se señala al señor Pier Paolo Pasolini como un auténtico maestro del Séptimo Arte, un prodigioso artista y si se descuidan lo señalan como un Dios. Sinceramente no sé qué ha podido tener Pasolini para que se le encumbre como el maestro que dicen que es. Aparte de filmar escenas llenas de despropósito, obscenas y con un tono de lo más guarro que puede llegar a ser llamativo en su contexto. Francamente me parece un director nefasto, y sus películas caspa pura, bueno, no llegan a ser ni eso porque al menos existen filmes casposos como muchos de la productora Troma que son filmes interesantes, sarcásticos y totalmente artesanales. Los filmes de Pasolini, claramente, pura mierda. 
 
Esta familia de ricachones idiotas son los protas
¿Me va a decir aquél que encumbra esta basura que no se ha aburrido viéndola? Jesús. Me dispuse a verla y  no habían pasado 15 minutos cuando me empecé a aburrir y de ahí en adelante me topé con un pastiche de proporciones inigualables.


Un nuevo invitado (Terence Stamp) pondrá cachondos a todo quisqui

La señora de la casa (Silvana Mangano) trincándose a su invitado
Una buena película tiene que tener una buena dirección (que ésta no tiene), una buena fotografía (la fotografía de esta basura es aún más basura, que no se excusen con la premisa de que quería simular algo amateur que no cuela, ni siquiera se molestaron en cuidarla, al menos otros filmes de Pasolini aún siendo tan mierderos argumentalmente como este bodrio, cuentan con algo más de calidad técnica, ésta no es el caso), buenos actores (menudo plantel de actores nefastos que sobreactúan a más no poder), una buena historia (esta mierda no tiene ni historia)... en fin, que no me extiendo más, aquí otra porquería que encumbra la obra de un director mierda como Pasolini. ¿Por qué no se encumbran más obras de directores italianos muchísimo mejores como Dario Argento, Lucio Fulci, o Mario Bava? No sé qué tanto con Pasolini que no les llega a estos ni a la altura del talón (sobre todo a Dario Argento). Vamos, no quiero volver a toparme este engendro en mi vida.

A Pasolini le encantaba desnudar a sus actores (masculinos si pueden ser)
De verdad una de esas mierdas que no deberían de haberse filmado en la vida. Pero vamos que el resto de la filmografía de Pasolini no es mucho mejor, y ya iré comentando más de sus bodrios más característicos, que tienen tela.