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martes, 4 de febrero de 2014

Scanners (1981) de David Cronenberg



El Dr. Paul Ruth (Patrick McGoohan), creador de los Scanners
He de decir que no soy un gran devoto del cine de David Cronenberg, aunque sí que me parece un director realmente sorprendente cuando quiere. Admiro esa valentía que le caracterizó en sus años primerizos para hacer filmes que no escaqueaban violencia y argumentos realmente extraños y bastante originales. A finales de los setenta, el gran éxito de "Carrie" de Brian De Palma había puesto de moda diversos films, que desde una vertiente fantástica, abordaban el tema de poderes psíquicos o mentales en sus tramas; por ejemplo el propio De Palma repitió temática con otro magno film "La furia" en 1978, film que sin lugar a dudas, le sirvió de inspiración al señor Cronenberg para realizar este "Scanners". La historia nos desvela la existencia de unos seres especiales llamados como el título de la película. Estos seres, en total en el mundo hay 237, están dotados de unos poderes mentales, con los que son capaces de controlar la voluntad de los seres humanos, incluso producirles un insoportable dolor, hasta el límite de hacerles reventar la cabeza en pedazos (sí sí, tal cual). 

El malvado Daryl Revok (Michael Ironside) haciendo una demostración de sus poderes

Cameron Vale (Stephen Lack), el salvador de la Humanidad
La consecuencia de la aparición de estos individuos en la sociedad, es debido a la experimentación de un científico, el Dr. Ruth (Patrick McGoohan), con un nuevo fármaco llamado Ephemerol, quien administrado a mujeres embarazadas produce el desarrollo de dichos poderes en los fetos. Ahora, uno de estos Scanners, el imparable Daryl Revok (Michael Ironside), es consciente de su superioridad y estará dispuesto a hacer uso de sus poderes para dominar el mundo; y por supuesto capacidad para ello tiene. A sabiendas de los planes de Revok, el Dr. Ruth le encargará a otro Scanner muy poderoso, Cameron Vale (Stephen Lack), que se enfrente al malvado Revok y que chafe sus planes condenatorios para el resto de la Humanidad. 

Reunión sensorial de Scanners

Kim Obrist (la bellísima Jennifer O'Neill), aliada de Cameron
Bueno, desde mi punto de vista "Scanners" es un film algo irregular, coincido con algunas de las críticas de ciertos usuarios que he tenido la oportunidad de leer, en donde señalaban este aspecto. Irregular principalmente porque el film empieza muy bien, muy animado (la escena de la explosión de cabeza de entrada deja atónito al personal) y de repente, según comienza a avanzar, decae un poco. Ciertamente, durante su desarrollo, le falta acción y más ritmo al film, el cual va un poco a trompicones, como si, durante un buen tramo, no acabase de arrancar. No obstante hay algo muy atrayente en esta película. La historia me parece muy buena, y a mí logró interesarme con suma facilidad desde el principio. Afortunadamente, el film se va guardando lo mejor para la parte final, donde no faltan tiros y explosiones varias y su desenlace es realmente flipante. 

Revok al cien por cien de sus diabólicas facultades

Ser un Scanner no es fácil
Tiene una buena y sólida dirección, unos actores un poco inexpresivos diría yo pero que no desentonan con el ambiente enrarecido del film (destacar en este apartado a Ironside, lo mejor sin duda y a la bella Jennifer O'Neill), y sobre todo hacer especial hincapié en la genial banda sonora de un habitual en el cine de Cronenberg (Howard Shore) y en sus sorprendentes, grotescos y geniales efectos especiales y de maquillaje, obra de los expertos Dick Miller (realizador de los efectos de "El exorcista") y Chris Wallas (creador de los "Gremlins", quien repetiría colaboración con Cronenberg en "La mosca"), excelente como he dicho antes, la escena de la explosión de la cabeza y el combate final. El film tiene un cierre de lujo. Lo dicho aunque con ciertos momentos muertos en el argumento que la perjudican, es ante todo un film de ciencia ficción muy loable, con escenas antológicas y momentos para el recuerdo. Merecedora, al fin y al cabo, de figurar en el listado de las mejores de Cronenberg junto a "Vinieron de dentro de...", "Cromosoma 3", "La zona muerta" y "La mosca"

Pelea de Scanners

*MI MOMENTO FAVORITO: la impresionante y sangrienta escena de la explosión de la cabeza. De verdad, ¿por qué insisten hoy en día en hacer este tipo de efectos de manera digital, que queda como el culo, cuando hace treinta años lo hacían de manera artesanal y quedaba cien mil veces más realista?

''10 segundos, el dolor empieza; 15 segundos no puedes respirar;
20 segundos, explotas''

lunes, 3 de febrero de 2014

Critters 2 (1988) de Mick Garris



Bradley Brown (Scot Grimes) algo más credicito
Como ya he dicho cuando comenté la primera "Critters", se tratan para mí de unos bichitos absolutamente entrañables. Los Critters fueron un elemento muy importante en mi niñez, recuerdo haber visto estas películas por la tele en La2 en el programa Alucine, que emitían pelis de terror los Sábados por la noche, o haberlas alquilado en un videoclub cercano a mi casa y habérmelo pasado bomba con su visionado. Ahí radica el atractivo de films como "Critters", la nostalgia que te despierta el verlos años después y sobre todo el pasar un rato la mar de entretenido. En fin, esta segunda parte me parece relativamente inferior a la primera, principalmente porque la primera aportó el factor sorpresa y manejaba muchísimo mejor el suspense, pero aún así, mantiene el toque especial que convierte en films memorables estas piezas tan ochenteras. Aumenta el humor, "Critters 2" tiene más comedia, tiene más bichos, algo más de mala leche e incluso más acción. Aún así me gusta más la primera, sin desmerecer esta secuela que la verdad está muy bien. 

Vuelven los Critters con ganas de armar más bulla

Los caza-Critters vuelven a ponerse en marcha
Como bien nos desvelaba el final de su antecesora, tras la destrucción de los peligrosos bichos que atacaron a la familia Brown, el dúo de caza-critters espaciales que acudió a la Tierra para lograr la destrucción de los propios Critters, obvió la existencia de un puñadete de huevos que éstos dejaron como recuerdo. Ahora, ha pasado algo de tiempo y estos huevos están a punto de ser desquebrajados para dejar salir a sus voraces inquilinos. Así que los cazadores espaciales tendrán que retomar su anterior misión y regresar al planeta Tierra, para aniquilar de una vez por todas esta amenaza. Aunque ahora los Critters, no atacarán una granja aislada, sino que la tomarón con todo el pueblo y sus estragos serán lógicamente mayores. 

Este par pasándoselo pipa

Los Critters no han perdido el apetito
Como puntos destacables del film apuntar que contó con el regreso de caras que ya habían participado en la primera película, como Scott Grimes, el valiente Bradley Brown quien ya ha pasado la pubertad, Don Opper, que en la primera era el borrachín del pueblo y ahora adquiere el rol de ser un caza-Critter más (sería además el único actor que repetiría en todas las pelis que se harían de la saga), o Terence Mann, quien en la primera hacía del cazador cuyo rostro se transforma en el de un famoso cantante pop (interpretado por él mismo), quien en ésta conserva la misma cara (recuerdo, estos cazadores espaciales tienen la habilidad de transformarse en todo aquél que les resulte llamativo). Aparte, el film aporta escenas muy interesante y memorables, como un prólogo ambientado en el espacio, que me recordó bastante a "Aliens", el primer ataque de los Critters, siendo éstos todavía muy chiquitajos, pero muy letales, la muerte del tipo vestido de conejo de Pascua, el Critter parlante (que se reserva una graciosa sorpresa) y sobre todo el final con todo el ejército de Critters unificado formando una enorme bola letal (¡una excelente escena!). 

Memorable muerte del conejo de Pascua

Una caza-Critters muy sensual
R.I.P. Roxanne Kernohan (1960 - 1993)
Mencionar además, la aportación erótica picantona que plasman en esta secuela, con la intervención de una modelo playboy muy resultona, Roxanne Kernohan, la cual no se priva en mostrar sus dos atributos más llamativos. Este bellezón resulta ser el aspecto elegido por uno de los caza-Critters para su transformación, a la cual observa en un póster desplegable real de un número del playboy. Lo gracioso es que el extrarrestre, copia hasta la grapa incrustrada en la foto de la modelo; un detalle verdaderamente divertido y que atestigua el aire desenfadado y guasón de este tipo de producciones tan (sí, sé que me repito, pero me da igual) entrañables. Decir también, en mención póstuma, que esta joven, Roxanne Kernohan, falleció la pobre con 32 años en un accidente de coche en 1993. 

Charlie (Don Opper) trata de evitar que el caza-Critter
se convierta en el mismísimo Freddy Krueger

Como punto muy negativo, tenemos a un personaje la mar de gilipollas, un pueblerino con aires  de guaperas muy subiditos que va de macarra del pueblo y principal enemigo del chaval protagonista, Wesley (Tom Hodges), al que yo, personalmente, tenía una ganas inmensas de que los Critters le diesen el pasaporte que se merecía, por ser tan subnormal y desgraciadamente, no lo matan. 

Lo que hubiese molado ver a este imbécil con las tripas colgando

Pero bueno, en resumidas cuentas, la considero algo inferior a la primera (que me parece fabulosa y de verdad, un auténtico clásico), pero sin lugar a dudas es una secuela muy divertida, entretenida y muy pero que muy disfrutable por todo amante del cine fantástico ochentero. Merece mucho la pena recordarla.

"Hamburguesas, carne sin huesos"

*MI MOMENTO FAVORITO: esa escena final con todo el ejército de Critters, convertido en una inmensa bola gigante y letal asolando todo el pueblo.

Me parece que éste va a palmar,...
¿no lo dije yo?

Pinocho (1940) de Ben Sharpsteen, Hamilton Luske



Pepito Grillo nos presenta la historia, como guiño
premonitorio se pueden ver también los libros de
"Peter Pan" y "Alicia en el país de las maravillas''
Tras el monumental éxito de su primer largometraje animado, "Blancanieves y los siete enanitos", el señor Walt Disney, y su equipo, se pusieron manos a la obra para realizar, en la mayor brevedad posible, otro film que volviese a encalidar al público. Como su primer éxito había sido la adaptación de un relato enormemente popular, el señor Disney se enfrascó en la búsqueda de otro texto que hubiese supuesto un pelotazo en el universo literario. Nombres como "Alicia en el país de las maravillas" o "Peter Pan" (los cuales la Disney adaptaría en futuras ocasiones) fueron muy sonados, pero la elegida fue la historia de "Pinocho" del italiano Carlo Collodi. No obstante, "Pinocho" resultaba (muy en la línea de otros relatos que la Disney suavizaría para realizar sus cándidas películas aptas para el público infantil) una historia bastante grotesca y tenebrosa. No he tenido la ocasión de leer el texto literario, pero según me he informado, el film de Disney dista mucho de ser una adaptación fiel del relato, y no era para menos, porque de haberlo sido, desde luego no habría supuesto un film recomendado para los infantes. 

Gepetto termina de hacer a Pinocho

Figaro y Cleo, las mascotas de Gepetto
El texto original nos presenta una trama ciertamente distinta, puesto que difiere del hecho de que Pinocho hubiese sido creado por un noble carpintero llamado Gepetto, al que se le concediese la vida a través de un deseo y la intervención de un hada mágica. En el cuento original, el carpintero en cuestión, se encuentra un trozo de madera que ya hablaba originariamente, el cual el tipo recoge y talla hasta darle forma de niño y poniéndole el nombre que da título a la historia. Pero Pinocho resulta ser un auténtico hijo de puta, un ser de madera perverso, malvado, desobediente y (al contratio que en la película) con muy malas ideas. Un elemento que me ha chocado mucho al conocerlo es que, en la historia literaria, Pinocho aplasta con un martillo al grillo que estaba ejerciendo de su conciencia (¡pobre Pepito Grillo!). A lo largo de la fábula irán desfilando una serie de personajes, nada representativos de un cuento para niños, maleantes, saqueadores, putas, asesinos; con toda esta calaña de gentuza se irá topando el adorable muñequito de madera, cuyas malas acciones le irán pasando factura. Incluso al final del todo, este "tierno" personajillo acaba muriendo colgado de un árbol. ¿Os imagináis la versión de "Pinocho" si la factoría Disney hubiese realizado una adaptación exacta del texto escrito? Posiblemente habría supuesto el final de la inocencia. 

Gepetto desea a la estrella azul, un hijo, más que nada

El hada da la vida a Pinocho y nombra a Pepito Grillo, su conciencia
Bromas aparte, Walt Disney fue muy consciente de que con el material aportado y el renombre del cuento (cuyo final incluso fue modificado en alguna versión por el propio Collodi, con la aparición del hada en cuestión que convertía a Pinocho en un niño de carne y hueso), podía hacer una buena película para niños y que gozase del éxito que había tenido su anterior "Blancanieves". Y no se equivocó, así que su majestuoso equipo de profesionales concibieron su versión "suavizada" del cuento y crearon una auténtica maravilla llena de magia, ternura y emoción. Debo decir que, he visto "Pinocho" relativamente hace poco y aparte de embargarme maravillosos recuerdos de cuando la vi siendo un niño, me dejó impresionado de lo sólida que es la película. Es decir, para nada me pareció (por la crudeza de su contenido y la invitación que hace su argumento para la reflexión) un film infatiloide, todo lo contrario; me dio la sensación de ver una película con un mensaje bastante adulto (aunque eso sí, brindada un público infantil). 

Dos tipejos de lo peor; el "honrado" Juan y Gedeón

Stromboli, todo un gentuza aprovechado
Cuando veo películas para niños, y no para tan niños, de hoy en día, me quedo frío al ver lo muy estúpidas que resultan, con argumento suavizados al extremo, hasta rozar la vergüenza más absoluta. Lo que quiero decir es que no por el mero hecho de presenciar una película para niños, se debe descuidar el aplicarle un mensaje, un argumento inteligente y un material que puede ser disfrutable por todo público. "Pinocho" posee la grandeza de ser un disfrute para niños, jóvenes, adultos y ancianos; porque está llena de fuerza e incluso, cierta crudeza. No como por ejemplo, dibujos animados de hoy en día, que no los aguantan ni los propios niños, porque hasta para ellos resultan rancios, insultante y ridículamente infantiles y con claros signos de que sus realizadores daban por hecho de que iban dirigidos a gente con retraso mental. 

Todo el mundo sabe lo que pasa si Pinocho miente

Niños con mono de tabaco, algo impensable en una peli
de animación hoy en día ¿no creéis?
En el film nos encontraremos una enseñanza tan tajante, como la que pueden implicar la consecuentas del hecho de que uno no sea responsable y se deje incitar por malas compañías y malos hábitos. Esta enseñanza de la que hablo nos será mostrada a través del personaje de entrañable Pinocho y sus vivencias; un personaje que a pesar de ser bondadoso y no tener mala intención siempre se dará de bruces con desafortunados y desagradables acontecimientos, fruto de su desobediencia y rebeldía. Fiel a la más cruda y presente realidad, por lo que el espíritu de la historia, no creo que pase de moda, aunque tenga ya ochenta años a cuestas. Por otro lado, también me han chocado algunos detalles, que de niño habría pasado por alto por completo, pero claro en vista de las subnormalidades de extrema corrección moral que se presencian hoy en día, pues no he podido evitar llevarme cierta impresión ante el hecho de que nos mostrasen un comportamiento de los infantes muy incorrecto. Me explico, ¿os imagináis si hoy en día en una película de dibujos animados, saliesen niños fumando o bebiendo? Se armaría la gorda, se intentaría censurar y se condenaría a esa película en cuestión como un film inmoral que sería el responsable casi seguro de un mal comportamiento en lo referente a los infantes que pudiesen verlo. 

Una grotesca transformación

Pinocho en rescate subacuático
Pues bueno, en "Pinocho" seremos testigos, en cierto fragmento, como una pandilla de mocosos fuman y beben como auténticos descosidos. No me extrañaría que algún subnormal defensor del menor, algún día llegase a atentar contra el contenido de esta película, por mostrar semejante visión de la infancia. Pero lo más gracioso es que, lejos de que "Pinocho" sea defensora de tales actos para con los niños, es todo lo contrario; actúa de crítica y así acabaremos comprobando como los niños "malos" acaban convertidos en burros y esclavizados por un cazique diabólico que los explotará, probablemente para el resto de su existencia. Eliminando el componente fantástico, ¿qué nos quiere decir la película? Que si no haces algo provechoso con tu vida, acabarás siendo esclavo de tus errores, analfabeto y un monigote sin alma ni personalidad. Al menos así lo veo yo, y por ello vuelvo a alabar la portentosa valía de una magistral obra maestra de la animación como "Pinocho", la cual no ha perdido ni un ápice de esa maravillosa capacidad para seguir asombrando a todo tipo de público tantos y tantos años después de haber sido realizada. 

El ballenato que se zampa a Gepetto

Destacar que la preciosa canción "La estrella azul" de esta película, cantanda por el divertidísimo Pepito Grillo en la película, se acabó convirtiendo en la sintonía característica de Disney, la cual se instauraría como la melodía típica en las sendas apariciones de su logotipo, en la apertura de cada una de las películas de la factoría, la cual con todo merecimiento se llevó el Oscar a la mejor canción dicho año, a la par del de mejor banda sonora. En fin, "Pinocho" es una película preciosa, triste pero también divertida, emotiva, más realista de lo que parece a simple vista, y en resumidas cuentas un film para que no deberán dejar de ponérselo futuras generaciones de padres a sus hijos, porque supone sin dudas un grato regalo. 

''Soy un niño de verdad''

*MI MOMENTO FAVORITO: el frenético rescate de Gepetto, por parte de Pinocho, que le echa un par de huevos y se mete en el interior de un ballenón gigantesco, para salvar a su creador, de las mismas entrañas del animal. 

Haciendo que el bicho estornude para salir

domingo, 2 de febrero de 2014

Cromosoma 3 (1979) de David Cronenberg



El Dr. Hal Raglan (Oliver Reed)
"Cromosoma 3" me parece una película verdaderamente impresionante y única además, y esto lo digo porque realmente no he visto absolutamente nada que se le parezca, lo que le atribuye no sólo originalidad, sino también una gran personalidad. Dirigida por el experto en cine fantástico bastante extremo y polémico, el canadiense David Cronenberg, nos cuenta un argumento verdaderamente extravagante. Nos encontramos con un científico reputado, Hal Raglan (Oliver Reed), que experimenta, en su clínica privada, un nuevo tratamiento, supuestamente súper innovador, con una mujer que está atacada por los nervios, Nola Carveth (Samantha Eggar). La tía se encuentra en una situación muy delicada, que perjudica aún más que se hagan notorios en ella, violentos arrebatos de ira e histeria. 

La neurótica Nola Carveth (Samantha Eggar)

El marido de Nola, Frank (Art Hindle)
 y su hijita Candice (Cindy Hinds)
Resulta que su marido, Frank (Art Hindle), se está divorciando de ella, alegando no sólo que el comportamiento de la mujer es insano para la estabilidad de cualquier matrimonio, sino que además tenía la sospecha de que ella maltrataba a su pequeña hija, Candice (Cindy Hinds), la cual aparecía con magulladuras tras haber permanecido un tiempo en compañía de la lunática de su madre. Resulta que el tratamiento del doctor tiene unos peligrosos efectos mortales; ya que son los responsables de que a la mujer se le desarrollen una especie de tumores, potenciados por el inmenso odio que ella demuestra. Pero estos tumores no son normales, acaban mutando hasta convertirse en una especie de fetos deformes que la mujer gesta en una bolsa extrauterina (de ahí que estos monstruos nazcan sin ombligo). Pero aquí no acaba el problema, estos seres crecen y terminan formando un peligroso clan de niñatos asesinos, con muy mala porra, que responden a los estímulos violentos de su "mamá". Así pues, cuando Nola siente un arrebato de furia, sus "hijitos" deformes actúan en consecuencia y salen escopetados a matar a la persona en cuestión, que provoque dichos desajustes en la personalidad de la mujer. Vamos, lo que podría llamarse, una psicopatía a lo bestia, creada precisamente por un método científico que, paradójicamente, pretendía actuar como una cura. 

Un grupo de pequeños cabrones asesinos

¡Los nenes asesinos al ataque!
De nuevo Cronenberg, nos pone de manifiesto un tema muy presente en su cine, la ciencia como potenciador de males horribles, mutaciones perversas y grotescos asesinatos. El argumento de "Cromosoma 3" me sigue pareciendo a día de hoy una auténtica genialidad y como ya he dicho antes, enormemente original. Me sorprende además que, a pesar de tratarse de un film de modesto presupuesto, el director logra una puesta en escena brillantemente conseguida, lo que hace adquirir al film un aspecto similar a una producción más lujosa; a destacar que Cronenberg iba adquiriendo práctica pues en lo referente a lo audiovisual, esta peli es muy superior a sus anteriores "Vinieron de dentro de..." y "Rabia". Por otro lado, también contó con actores mucho mejores y consagrados, podemos ver un reparto encabezado por Oliver Reed y Samantha Eggar (la inolvidable secuestrada de "El coleccionista"), que cumplen excepcionalmente con su labor. Podría decirse que "Cromosoma 3" le supuso a Cronenberg la oportunidad de ir encarrilando su carrera a la realización de films más profesionales y así iniciar el camino a convertirse en el director de renombre, que a día de hoy, sigue estando considerado. 

Víctima de una ira asesina

Destacar también de "Cromosoma 3" su magnífica y aterradora puesta en escena, un estupendo uso del suspense que te mantiene en vilo mientras la trama se va desarrollando, una correctísima banda sonora de Howard Shore (incondicional de Cronenberg, a partir de este momento) y potentes momentos de violencia macarra nada desdeñables. En conjunto, desde mi punto de vista, es una película de terror fantástico muy buena, bastante desconocida si se compara con otras obras de mayor renombre de su director, pero no por ello de una categoría inferior. Es un film extraño, distinto, original y muy llamativo, por lo que considero que todo fanático del género debe tenerlo muy en cuenta para echarle un vistazo. Eso sí, como la mayoría del cine de Cronenberg, no será plato de buen gusto para todos. 

Una grotesca gestación

*MI MOMENTO FAVORITO: la sorprendente, macabra y repulsiva escena en la que se ve con todo lujo de detalles, como Nola Carveth (Samantha Eggar), trae al mundo a uno de estos deformes hijitos de su ira. 

¿Es un niño o una niña?

El coleccionista (1965) de William Wyler



Freddie Clegg (Terence Stamp), coleccionista de
mariposas y secuestrados en sus ratos libres
Tras haber conseguido el envidiable currículum de haber sido galardonado tres veces con el Oscar al mejor director (y desde mi punto de vista, muy merecidamente en todos los casos, lo que no se puede decir de otros profesionales del Séptimo Arte), William Wyler, casi ya en el final de su carrera, dirigió este sencillísimo thriller, tan simple argumentalmente como efectivo a la hora de enganchar. Recuerdo que la vi como mera curiosidad, pero sin que en realidad me atrajera mucho; el hecho de saber que la película estaba constituída por la interacción de dos únicos personajes, en un espacio muy reducido y durante una duración de dos horas, la verdad, me apuntaba a que iba a ser un rollo (aún sabiendo que el director era William Wyler, cuya filmografía, casi al completo, adoro).Y bueno, la verdad es que mis impresiones a priori, resultaron ser por completo erróneas, porque "El coleccionista" me gustó muchísimo. Me sorprendió porque el guión de la peli está tan bien construído que consigue algo que muy raramente he visto lograr en películas con reducidos personajes; algo tan imprescindible como es el no aburrir. 

En medio de un secuestro

Miranda Grey (Samantha Eggar), la joven secuestrada
La historia nos presenta la sencilla propuesta de un tipo algo chalado, Freddie (Terence Stamp), el cual se da un cierto ramalazo a Norman Bates (a excepción de su mortal desdoblamiento de personalidad), que se obsesiona de manera enfermiza con una joven, Miranda (Samantha Eggar). Resulta que el chaval es coleccionista de mariposas, siente devoción por capturar todo tipo de especies de éstas, que conserva con rigor en su retirada mansión, alejada de la civilización. Pero ahora, Freddie, desea aumentar su colección y Miranda se convierte en su nueva captura. Aprovecha un descuido de la joven para secuestrarla y retenerla contra su voluntad, en un habitáculo contiguo a su casa, acomodado para la joven. Freddie, no es un secuestrador corriente (o al menos en lo referido al estereotipo que, en concreto, yo tenía como tal), él verdaderamente desea que el cautiverio de Miranda, sea una experiencia agradable, desea conversar con ella, y lo más importante, desea que ella se vuelque en lo sentimental con respecto a él, y que llegue a tenerle sentimientos afectivos, tal como él los tiene hacia ella. Así pues, entre ambos comenzará a establecerse una relación a caballo entre lo obsesivo y la desconfianza (obviamente ella le tiene un miedo de aúpa, y no es para menos; y a la mínima intentará escaparse y él se implicará a fondo en el hecho de serle agradable a ella). Así pues, el fin del secuestro sólo lo marcará Miranda, la llave para su libertad, es que se enamore de Freddie, pero enamorarse de verdad. Lo siniestro e inquietante de la historia es que a medida que pasa el tiempo, la joven va dándose cuenta de lo irresistiblemente atractivo que le irá resultando su anteriormente, acojonante secuestrador. 

Miranda encerrada en este habitáculo

Un secuestrador muy majo, negociando con
su captura las condiciones de su cautiverio...
En líneas generales lo que nos muestra el film es un caso del, para mí desconocido hasta el momento en que lo visioné, llamado síndrome de Estocolmo, en la que se nos narra como una víctima de un secuestro, acaba loquita por los huesos de su secuestrador. Lo genial del film es que nos presenta dicha historia, con un componente dramático y una narración tan intensa y tan bien contada que, de verdad, obnubila el alma. Sí, ya sé que me ha quedado cursi decir esto, pero es una sensación que me sobrevino mientras veía "El coleccionista". La gran virtud que posee el guión de este film es que nos hace conectar de manera increíble con los personajes, ¡ojo!, tanto con el aparente villano y secuestrador, como con la desvalida víctima. Nos explican tan bien la psicología  de ambos, que es imposible no quedar atrapado por el relato que nos presentan en pantalla. A su vez, no le faltan excelentes momentos de suspense, sobre todo en su primera parte, en la que nos muestra los intentos de ella por desembarazarse del psicópata. En cambio, la segunda mitad ahonda más en el componente dramático, incluso con tintes de romance (aunque nada empalagoso) y, algo que me pareció muy fuerte, incluso se permite el lujo de meter tintes de contenido erótico bastante picantes teniendo en cuenta su año de realización; bueno sin ir más lejos, a Samantha Eggar se le puede ver un pecho -de perfil y un tanto disimulado-, pero un pecho al fin y al cabo; ¡en 1965!, ¡todo un progreso, no cabe duda! 

...pero no acabarán de ponerse de acuerdo

Freddie enseña a Miranda su colección de mariposas
Mención especial merece el trabajo sobresaliente, apoteósico y magnífico del dúo de actores que no sólo encabezan el reparto de "El coleccionista", sino que llenan  por completo la película, con unas interpretaciones que quitan el hipo. Tanto Terence Stamp, como el lunático que en el fondo nos acaba dando hasta lástima por ver la triste situación que le ha empujado a cometer el rapto, como la bellísima y sensual Samantha Eggar, como la sufrida secuestrada que acaba engalanada por los encantos ocultos de su inicial némesis (decir que la chica fue justamente nominada al Oscar a la mejor actriz). El resto lo componen un montón de apartados técnicos igual de majestuosos que convierten a "El coleccionista" en una, un tanto discreta, joya; otra más para el impecable currículum de su magistral director. Eso sí, tengo que ponerle una pega; no me gusta el final; sinceramente fue algo que me dejó un tanto frío, aunque debo de reconocer que en su momento fue bastante original e inesperado, ¡eso seguro!, y los que la hayan visto, me imagino que pueden intuir el porqué de mis palabras. 

Secuestrador y secuestrada estrechan lazos

*MI MOMENTO FAVORITO: ese instante picantón que he mencionado antes, que resulta muy curioso y transgresor, teniendo en cuenta la fecha de realización de la película. 

Ese pecho casi vale un Oscar