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jueves, 29 de mayo de 2014

Amadeus (1984) de Milos Forman



Wolfgang Amadeus Mozart (Tom Hulce)
Será una película magna, habrá ganado 8 Oscars y estará realizada de manera fascinante desde el punto de vista técnico, pero no nos engañemos; esta película es aburrida hasta el paroxismo. Recuerdo su visionado como una de las pesadillas más angustiantes que me he pasado ante un televisor, mis incesantes miradas al reloj para ver cuánto le quedaba para acabar y mis constantes cabezadas del sueño que me entraba (¡y ojito, que dura tres horas!, ¡ahí es nada!). Juré por Dios que nunca volvería a ver este "Amadeus" tan aplaudido y vitoreado por la crítica, y bueno, hasta a día de hoy, lo he cumplido (ningún tipo de actividad me ha vuelto a vuelto a suponer una obligación tener que tragármela nuevamente). Y yo me pregunto, y muy sinceramente lo hago: ¿de verdad algún crítico de estos sabiondos ha sido capaz de aguantar este truño sin quedarse dormido? 

El mayor rival de Mozart, Antonio Salieri (F. Murray
Abraham, digno ganador del Oscar al mejor actor)

De verdad, Mozart es un auténtico idiota
No me lo imagino la verdad. No le puedo negar lo objetivamente innegable, porque en el apartado visual la película es verdaderamente una maravilla: gran fotografía, gran dirección artística, gran vestuario (Oscars sin lugar a dudas merecidísimos en tales apartados), así como la interpretación de F. Murray Abraham es para quitarse el sombrero, genial en todos los sentidos, una de las mejores interpretaciones que he visto premiadas con el premio dorado al mejor actor, logrando la caracterización de un demente Antonio Salieri, enemigo acérrimo de nuestro protagonista, Mozart, que abraza de lleno la perfección. Eso sí, desde mi punto de vista, no puedo decir lo mismo del trabajo de Tom Hulce, que cumple la labor de encarnar al propio Amadeus. 

Mozart con su esposa, Constance (Elizabeth Berridge, la rancia
protagonista del slasher"La casa de los horrores")

¡Qué mal yu yu! Podría ser perfectamente el
atuendo de cualquier psycho-killer 
No quiero decir con esto que el actor no haya cumplido con los requisitos que le exigieron para el papel, pero lo que sí me irrita es la propia concepción del personaje de Mozart, un tipo inaguantable, estúpido no, lo siguiente, un bobo sin concisiones, más pesado y más repugnante que el visionado completo de la película. El film está basado en una novela de gran éxito de Peter Shaffer, quien además se encargó de la elaboración del guión, el cual lejos de presentarse como una biografía verídica del magno compositor, resulta ser un relato más próximo a la ficción, pues según los historiadores, la relación entre el propio Mozart y Salieri, no era tan virulenta ni excesiva como muestra el libreto aquí presentado, y por supuesto, Mozart no era el niñato cantamañanas gilipollas que aquí nos reflejan. Sin más "Amadeus" compone un biopic totalmente inventado y caricaturizado, fundamentado en una base real con la figura de ilustre figura del compositor como motor de arranque. Resumiendo, como ya he señalado, elaborando un análisis objetivamente en cuanto a apartados técnicos, "Amadeus" es excelente; desde mi punto de vista subjetivo es una castaña muy gorda, apta para esas personas que presumen de gustos refinados y que la glorifican sin cesar como una obra maestra, que en sí lo es: una obra maestra del aburrimiento infinito. Ideal para combatir el insomnio. Eso sí, tengo que decirlo, el póster siempre me ha molado un huevo. 

Un Salieri tan demente como cascadete

Amenaza en la sombra (1973) de Nicolas Roeg



Los protas, John (Donald Sutherland) y Laura Baxter (Julie Christie)
Me he llevado una enorme y profunda decepción con este film. En base a comentarios y críticas que pude leer con respecto a "Amenaza en la noche", pensaba que iba a ser una gran película de terror y lo podría haber sido: tiene una buena dirección, unas muy buenas interpretaciones de Julie Christie y Donald Sutherland, buena ambientación, buena banda sonora (del gran Pino Donaggio). Entonces ¿qué falla? La respuesta es simple: la historia. Estoy de acuerdo con esa premisa que apunta que una película no es nada sin una historia que como mínimo, despierte el interés. Pues bien, aquí directamente no hay historia, el guión es de lo más desastroso, haciendo el argumento incomprensible, a causa de ello queda el aburrimiento más absoluto. Las situaciones vividas por los personajes son tan ridículas que nunca despiertan interés. 

Una tórrida y extravagante escena picantonísima entre los protas

La pérdida de una hija es terrible
Algún momento que podría destacarse, por su (como ya he dicho) ambientación o su preciosa fotografía en tonos grises, se pierde por completo en un vacío que deja al espectador con la sensación de estar perdiendo el tiempo al ver este truño. Pero como quieres ver cómo acaba aguantas y aguantas y aguantas ese ritmo lento, esas largas escenas interminables que no llevan a ningún sitio con la esperanza de que ocurra algo que desvele el supuesto misterio que oculta la película, por eso de "lo mejor dejado para el final". Pero llegamos al final y ya comprobamos que estamos ante una de las más grandes pedazo de basuras del cine de ¿terror? de la época (en la que se parieron clásicos del género fabulosos). El final es tan mierdero que no puedes evitar quedarte con una cara de gilipollas absoluto y decir ¡he perdido casi dos horas de mi vida viendo un auténtico bodrio vendido como una gran película de terror! 

Creo que esta vieja me suena de "La semilla del diablo"

Os lo digo muy claro, no os engañéis, no hagáis caso a los entendidos que la alaban como gran cosa por sus aspectos técnicos y sus vistas de la ciudad de Venecia (muy bonitas sí). Pero eso es como si coges un bombón con un envoltorio plateado muy atrayente y al abrirlo ves que está podrido y lleno de gusanos. Esa es la sensación que se tiene al ver este film. Bueno, no merece la pena extenderse más, ya lo he dicho todo; las interpretaciones, la dirección, la ambientación y la música son muy buenas; pero como la historia es una mierda, pero una mierda grande, hace perder a la película cualquier encanto que a priori parecía que podía tener. ¡Un horror!

Llegó el momento de quedarse con cara de gilipollas...

miércoles, 28 de mayo de 2014

Amityville 8 (la casa de muñecas) (1996) de Steve White



Una réplica (maldita ¡cómo no!) de la casa de Amityville
Bueno a estas alturas, como que la saga de "Amityville" estaba no sólo de capa caída no, sino hundida en la más profunda y absoluta mierda, gracias a la petardada de telefilms que fueron saliendo aprovechándose de su renombre para ganar algo de notoriedad. Pues todavía parecía que alguien tenía algo de fe en que el antaño poderoso gancho de "Amityville" y apareció una nueva secuela más, la octava, que se dice muy pronto. Bueno, hay que decir que teniendo en cuenta el tan alarmantemente bajo nivel de la saga, esta octava supuso un ligero tono de frescor, ¡ojo! no porque sea una buena película, que no lo es, pero sí por diversas cuestiones que iré señalando. Lo primero porque se nota que a nivel técnico es mucho, pero que mucho mejor que las anteriores cuatro bazofias existentes. 

La niña encantada con su nuevo regalo

En la casa aumenta la temperatura
Se ve que se curraron un poco detalles como la estética del film, le aportaron una dirección más profesional (que se aleja de ese apestoso toque de telefilm hiper cutre presente en anteriores secuelas), una historia con más ritmo y unos efectos especiales más elaborados. Lo cierto es que detalles como éstos, hacen que el film, acabe resultando bastante ameno (eso sí, no olvidando que no deja de ser flojucho). ¿Qué hay de nuevo bajo el Sol? Pues poca cosa. Sin más, una nueva familia se traslada a una casa en Long Island, que resulta que está edificada justamente en el mismo lugar donde estuvo la casa maldita del resto de la saga, destruida hasta los cimientos en anteriores secuelas. Como recuerdo de la misma, lo que queda es una réplica exacta, a tamaño de casita de muñecas, que es lo que el cabeza de familia regala a su hijita. Pero claro, no podemos dejar de obviar que lo que tuvo retuvo y a pesar de que la vivienda es otra, el sitio conserva sus antiguos fantasmas y demonios y claro, se irá armando la de San Quintín. Putiferios entre la familia, posesiones, fantasmas, maleficios, monstruos varios, referencias a "Poltergeist", etc. 

''Estoy muerto y no soy Bruce Willis''

Éste es el antes de un anuncio de Dermatodine
Todo este potaje, como ya he dicho, da lugar a una secuela más amena y sobre todo más vistosa a nivel visual, de lo visto últimamente con la palabra "Amityville" en su título. ¿Se agradece desde el punto de vista del espectador? Obviamente sí, bastante, por lo menos no da tanta vergüenza como otros bodrios existentes en la saga. Ahora bien, la película no da para mucho y en resumidas cuentas pues tampoco es nada del otro mundo, es más en ningún momento llega a ser lo suficientemente potente como para convertirla en algo memorable. El problema es que, obviando la mejora técnica, la historia sigue siendo muy mala; las situaciones vividas por los personajes están muy pero que muy vistas y los tres o cuatro golpes de efecto se quedan en algo muy light. En resumidas cuentas, la saga mejoró un poco, pero no lo bastante como para convertirla en algo digno de recomendar. Pero bueno, ahí quedó el intento, al menos algo de mejora hubo (lo cual tampoco era muy difícil dadas las circunstancias). 

¡Vaya inquilinos que tiene la casita de Amityville!

Amityville 7 (el rostro del Diablo) (1993) de John Murlowski



Este espejo, es el malo de la película
Y aquí tenemos la séptima entrega de "Amityville", una nueva aberración hecha con cuatro duros, seguramente durante una tarde en la que unos pringados se aburrían mucho y decidieron jugar a hacer películas, sin tener ni puta idea de hacerlo. Para el séptimo capítulo de la saga sobre la famosa casa encantada, se sacaron de la manga una nueva e infumable historia acerca de otro objetito maldito que atraviesa los muros de la peligrosa propiedad, para dar más morcilla a todo aquél que se tope con él. Si en la cuarta había sido una lámpara y en la sexta un reloj, aquí no se comieron demasiado la cabeza, el responsable de todo mal es un espejo. Sí señores, un espejo que una vez entra en la vida del protagonista, convertirá su entorno en un Infierno. Eso sí, nuevamente volvemos a encontrarnos con todo un homenaje a la cutrez más extrema, pues "Amityville 7" resulta otro insulso telefilm barato in extremis, aburridísimo y carente de sentido y de ritmo. 

Claro, que no es un espejo normal y corriente

David Naughton (prota de "Un hombre
lobo americano en Londres
"
)
Llama la atención, no obstante, encontrar rostros familiares del mundillo del cine de terror (eso sí, cuando el género estaba en apogeo), como por ejemplo a David Naughton (protagonista de "Un hombre lobo americano en Londres"), a Robert Rusler (al que pudimos ver en "Pesadilla en Elm Street 2, la venganza de Freddy") o a Barbara Howard (que fue una de las víctimas sangrientas de Jason en "Viernes 13, parte 4. Último capítulo"). Por lo demás, no es más que, ni más ni menos, un mísero pedazo de mierda infecta, y una nueva demostración de lo tan inhumanamente bajo que podían hacer caer a la saga. Pero ¡ojito!, que no fue el fin. Nada más que añadir, si a alguien todavía le queda alguna gana de verla después de todo, es que es un auténtico masoca (pero de los grandes). 

Un reflejo muy macabro

martes, 27 de mayo de 2014

Amityville 6 (es cuestión de tiempo) (1992) de Tony Randel



El reloj maldito
Y prosiguiendo con los bodrios de "Amityville", continuaron sacando secuelas a modo de telefilms avergonzantes y en la linea de las infames mierdas de "La fuga del mal" y "La maldición de Amityville", en 1992 hizo su aparición la que vendría a ser numéricamente la sexta película de la saga de la famosa casa maldita. Lo que me chocó de primeras fue encontrarme acreditado como director a Tony Randel, quien había sido el responsable de la genial "Hellraiser 2", lo cual pues bueno me dio un pequeño soplo de alegría, pues si alguien que había configurado una secuela cojonuda en una famosa saga del género, quizás hiciese lo propio en otra secuela de otra popular saga. Pues no. Vale que el proyecto no era el más adecuado para aspirar muy alto, pero por momentos llegué a pensar que algo novedoso podría llegar a ofrecer, o por lo menos llamativo. 

A través del espejo...

Cameo de Dick Miller (el señor
Futterman de "Gremlins")
Lo que nos encontramos en este nuevo montón de basura, es una historia muy en la línea de la ya espantosa cuarta parte. En esa secuela veíamos como el Mal de la casa maldita de Amityville, traspasaba las fronteras de la propiedad, cuando un objeto era sustraído de la misma, en ese caso era una lámpara que poseía en su interior espíritus malignos, o el Diablo, o no se qué cojones. Pues bien, esta sexta parte utiliza una premisa similar, esta vez las fuerzas diabólicas son transmitidas a través de un reloj, que un padre de familia se ha traído como regalo para adornar su casita, en la que vive felizmente con su mujercita y sus hijitos. El resto, lo mismo de siempre, el reloj maldito empezará a soltar mierda maléfica por la casa de esta familia y sus miembros empezarán a sufrir las consecuencias. 

Clases de erotismo barato por cuenta de la hija golfilla del matrimonio protagonista

Por supuesto, en la línea de las anteriores, todo mostrado mediante una dirección planísima, horrendas interpretaciones, ausencia casi por completo de efectos especiales y de cualquier tipo de parafernalia técnica destacable, un guión nefasto y ridículo y sobre todo con mucho, pero mucho aburrimiento. La película es un coñazo absoluto, no es ni mejor ni peor que las dos anteriores, sin más es tan infumable, apestosa, tediosa, repulsiva y patética, que ellas. Pero, aunque parezca algo paranormal siguieron haciendo más telefilms sobre "Amityville", como no podía ser de otra manera, igual de mierderos. 

¡Tierra trágame!

Amityville 5 (la maldición de Amityville) (1990) de Tom Berry



La supuesta nueva casa maldita de Amityville
Y tras el mojón de la cuarta parte "La fuga del Mal", se ve que no quedaron suficientemente contentos en su labor de hundir en la más absoluta mierda la famosa saga de "Amityville"; que al año siguiente, volvieron a ofrecernos este nuevo esperpento, tan malo y tan mugriento como el anterior (porque realmente peor, era difícil que fuera). Aquí volvemos a toparnos con otro telefilm cutre en extremo, de flojísima realización y pésimo argumento. De verdad, no sé ¿cómo ha podido existir una panda de garrulos tan enormes capaces de haber permitido que semejante mierda haya sido llevada a cabo? De primeras vemos que nuevamente, no existe continuidad con ninguna película de la saga anterior, sin más se sacan de la manga una nueva historia para desarrollar la subnormalidad de argumento que se desarrolla. 

El grupito de protas de fiesta en la casita

Los fantasmas tienen mala leche
Resulta que hasta la propia casa maldita, ha cambiado de aspecto, olvidaos de esa característica fachada con esos dos ventanales que se asemejan a dos amenazadores ojos acechantes, no no, aquí la casa (aunque se supone que es la misma de toda la saga) es completamente distinta, es más ni se tan siquiera se da, como suele decirse, un aire remoto a la original. Pues bien, hasta esta nueva casita, se traslada un grupito de colegas (pero no adolescentes, ¿eh?, puros carrozas), que se ve que quieren reencontrarse con sus años mozos y montarse una juerguecita en el caserón maldito y pasar un fin de semana todos juntitos, más pedos que Alfredo. Pero claro, como en el lugar hay fantasmas, pues la fiestecita no resultará tan divertida que se esperaban y entre posesiones y encantamientos así iremos tragándonos este infumable petardo. Porque claro, aquí no hay casi efectos especiales de ninguna clase (¡el presupuesto), ni escenas destacables que merezcan la pena (¡es un telefilm!), eso sí, hay mucho bla bla bla, mucho parloteo estúpido e inservible y mucho rollo patatero que aburre hasta las piedras. 

Aquí poseído se haya éste

La acción se queda resumida a prácticamente los 15 minutos finales, en la que intentarán meter algún ramalazo slasher (con uno de los protas endemoniado cargándose a la peña), aunque tampoco es nada del otro mundo, es más, se ve todo muy muy muy desganado. La película es una soberana castaña, una porquería tan grande y tan mala, que ya lo digo, da vergüenza ajena que se hayan podido gastar aunque fuese una ínfima cantidad de dinero en llevarla a cabo y encima mancillando el nombre de una mítica saga del cine de terror. Lamentable. 

Pateándole el culo al endemoniado

domingo, 25 de mayo de 2014

Amityville 4 (la fuga del Mal) (1989) de Sandor Stern



El padre Apeles, el curita más vacilón de todas las teles
No sé a quién demonios se le ocurrió proseguir con la saga de la famosa iniciada por "Terror en Amityville" en 1979, pero grato favor le hizo al Séptimo Arte, creado una serie de secuelas televisivas que dan más asco que un inmenso montículo de mierda putrefacto en plena calle transitable. En 1983 se había estrenado "Amityville 3, el pozo del Infierno", la cual no cosechó unos buenos números taquilla, a pesar de la atractiva publicidad ejercida por el hecho de estar rodada en 3D. Debido a este pinchazo, se dejó un poquito aparcada la saga, para ser retomada en 1989 con este telefilm cochambroso, que si tenemos en cuenta que al final de la entrega anterior la casa del título voló por los aires, comprobaremos como aquí el tema de la continuidad se lo pasan por el forro de los cojones. El film arranca con la impopular casa de Long Island en pie, tal cual (¡qué fuerza tienen los condenados espíritus, hasta levantan cimientos!). 

Comprando la puñetera lamparita de la casa de Amityville

La prota, Nancy (Patty Duke)
Hasta allí se traslada un grupito de curas, todos agarraditos a crucifijos y demás tontadas religiosas, para exorcizar el lugar y dejarlo bien limpito de energías negativas. Tras un avergonzante prólogo, la casa se desaloja y con los objetos que había en su lugar se realiza un mercadillo. Una viejecita tiene la desgracia de comprar una inmensa lámpara (horrorosa por cierto) y se la manda como regalo a su hermana, que vive a tomar por culo de allí. Pues bueno, la hermana, que resulta ser otra viejecita de una quinta parecida a la primera, acoje en su casa a su hija (la oscarizada Patty Duke), y a sus tres nietos. Una vez reciben el ostentoso regalo, comprobarán que los espíritus malditos de la casa de Amytiville, viajan en la lamparita de los cojones y vivirán las macabras consecuencias. Bueno, esta supuesta cuarta parte de "Amityville" es una soberana mierda, un telefilm flojo, flojo, flojo y el inicio además de una serie de secuelas (televisivas todas) cada vez más infames y bochornosas. 

El Mal empieza a hacer estragos

''¡Huy, qué mieditis!''
Es triste ver como una saga que había tenido un inicio brillante, con una película que fue un gran exitazo, con una buena puesta en escena y que además, ha dejado su página en la historia del terror, se haya visto reducido a semejante colección de truñazos baratos. Nada en la película es destacable. La dirección es una porquería, nada profesional y muy rutinaria. La ambientación es una solemne atrocidad, en ningún momento se molestaron en intentar crear una atmósfera mínimamente aterradora, ni ningún aspecto que resultara atractivo como mínimo. Los efectos, por favor, no hablemos de la puta mierda de efectillos cutres que se marcan en contadísimas ocasiones. Y por último, las interpretaciones, ¡un auténtico espanto!, y eso que el reparto está encabezado por Patty Duke, la cual además de ser la madre de Sean Astin (recordado por ser Sam en "El señor de los anillos"), se convirtió en la actriz más joven en recibir un premio Oscar en una categoría oficial, en el momento en el que lo ganó (con 16 años), por su brillantísimo papel en "El milagro de Ana Sullivan" (la cual ya comentaré). Una lástima que una prometedora actriz de antaño haya acabado poniendo su rostro en un pepino abominable como éste. En resumidas cuentas, es una castaña infumable, algo tan malo y tan nefasto que no podemos de dejar de preguntarnos, pero ¿a quién puñetas se le ha podido pasar por la cabeza rodar este engendro? Lamentablemente, como ya he dicho, éste sólo fue el comienzo de un puñado de secuelas tan malísimas como ésta, o lo que es más triste, incluso peores. 

''¡Ojito con esos accidentes domésticos!''