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Mostrando entradas con la etiqueta Jimmy Sangster. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 17 de febrero de 2016

El horror de Frankenstein (1970) de Jimmy Sangster



El Dr. Frankenstein ahora es Ralph Bates
Bueno, realmente esto no es una secuela más al uso de la saga hammeriana del personaje de ''Frankenstein'', más bien podríamos denominarla un reboot (o algo así), ya que se desvincula por completo de la serie en la que el personaje es interpretado por el magno Peter Cushing. ''El horror de Frankenstein'' pretendía ser algo así, como una vuelta de tuerca, una renovación que la productora quería darle a la historia de dicho personaje histórico, en vista de que supuestamente ''El cerebro de Frankenstein'' había supuesto el fin de la saga con Cushing (en ésa el doctor acababa supuestamente muerto, aunque luego veríamos que no fue así), así que en pro de seguir explotando los derechos del personaje creado por Mary Shelley, el mítico guionista de la productora Jimmy Sangster (creador de la primera ''La maldición de Frankenstein'') se sacó de la manga esta rareza. Frankenstein pasa a ser interpretado por Ralph Bates (otro rostro común de la Hammer, visto en ''El poder de la sangre de Drácula'' y la posterior y excelente ''Dr. Jekyll y su hermana Hyde''), un tipo sofisticado y misterioso que encajaría perfectamente en el papel, de no ser porque Peter Cushing le quedaba muy grande. 

La criada de Frankenstein, Alys (Kate O'Mara, y sus pechotes)

La prometida del doctor, Elizabeth (Veronica Carlson,
tampoco se quedaba corta en eso de ''pechotes'')
Lo rodearon de dos bellezones de aúpa, Kate O'Hara (pechugona vista en ''Las amantes del vampiro'') y Veronica Carlson (rubiaza que ya había aparecido en la anterior ''El cerebro de Frankenstein'' y en ''Drácula vuelve de la tumba''), para marcar erotismo y sensualidad, recordemos que ya en los setenta la Hammer comenzó a mostrar más carnaza y ¡pechotes!, para atraer más público, olvidándose de sus antiguos años de elegancia artística. Y por último metieron a cajón un monstruo la mar de patético, interpretado por David Prowse, un gigantón que posteriormente encarnaría, nada más y nada menos que a Darth Vader en ''La guerra de las galaxias'', con cuyo look se veía mucho más favorecido que aquí, donde da bastante lastimita. El guión es raro, es como un quiero y no puedo, a veces se abusa un tanto del humor, a veces pretende ser siniestra (sin conseguirlo mucho), quiero mantener el tipo clásico de la productora pero a la vez desvincularse para ser un tanto originales y aportar otros aspectos acordes a los tiempos modernos. El conjunto hacen que ''El horror de Frankenstein'' sea, rara de cojones, un mojoncete que no acaba de encajar como película seria que sí eran las de Cushing realizadas hasta la fecha. 

El monstruo (David Prowse), es una auténtica risión...

Para colmo viene coronada con un final abrupto y horrible, a mí la verdad que me dejó con un palmo de narices, daba la sensación de que quisieron ser tan originales que jodieron todo. Este film ya parecía ir vinculado a las idas de olla que la Hammer comenzaría a hacer en los setenta, las cuales le costaron la quiebra, que a las de estilo más clásico y mejor calidad; sí es cierto que algo de ese toque sofisticado de las obras más clásicas queda, pero se ve de manera muy intermitente. En mi opinión es una peli curiosa pero que no cuaja ni de coña en el universo ''Frankenstein'' made in Hammer, es de ésas que no resultan memorables sino más bien todo lo contrario, prescindibles y olvidables.

...parece sacado de ''The Rocky Horror Picture Show''

jueves, 4 de junio de 2015

Lujuria para un vampiro (1971) de Jimmy Sangster



Carmilla Karnstein (Yutte Stensgaard) resucita
Tras el éxito de ''Las amantes del vampiro'', la Hammer quiso aprovecharse del filón cosechado por esa nueva oleada de terror erótico-lésbico y decidió seguir explotanto la historia de la vampiresa Carmilla Karnstein (inspirada en un relato de Sheridan Le Fanu) que tanto juego les había dado. Así pues, se sacaron de la manga esta secuela – no sería la última pues con la aparición de ''Drácula y las mellizas'' se confrontaría una trilogía protagonizada por el legado vampírico de los Karnstein – nacida un año después de su antecesora. ''Lujuria para un vampiro'' (en algunos lugares bautizada como ''Un ataúd para un vampiro'', comienza con la resurrección de la susodicha Carmilla, muerta al final de la anterior película. Lo primero que llama la atención es la sustitución de la magna Ingrid Pitt por la estática danesa Yutte Stensgaard, muy rubia, muy guapa, pero también muy rancia – la mujer no expresa ni un mínimo atisbo de sentimiento en todo el film – como la vampiresa Carmilla. El inicio es bastante potente, pues es el mismo Conde Karnstein (Mike Raven, calcando en estética al mismísimo Drácula encarnado por Christopher Lee), quien devuelve a la vida a su mortífera hija mediante un ritual, lo cual deja a la joven desnudita (¡cómo no!) y cubierta totalmente de sangre (a lo ''Carrie''). El resto, pues básicamente repite el esquema presentado en ''Las amantes del vampiro'', Carmilla adquiere una identidad humana y se matricula en un colegio para señoritas, donde tendrá un arsenal de muchachitas para satisfacer sus apetitos lésbicos. 

El conde Karnstein (Mike Raven) oficiando la ceremonia de resurrección de su hija

El pardillo de Giles Barton (el hammeriano Ralph Bates)
Alguna tetita por allí, algún culito por allá, algún cuellecito mordisqueado, ambientación victoriana propia de la productora y en resumidas cuentas lo mismo de siempre. ''Lujuria para un vampiro'' no es un film memorable, de hecho ya dejaba entrever el marcado declive de una productora antaño brillante a la hora de crear films de terror góticos y barrocos, no obstante tampoco me parece tan mala como he visto señalado por ahí. Si bien es cierto que es claramente inferior a su antecesora, sobre todo en el componente estético (''Las amantes del vampiro'' era un film visualmente bellísimo) -dirige Jimmy Sangster, todo un magno creador de guiones productora, que sin embargo no andaba igual de fino tras las cámaras, aunque tampoco era un desastre-, aunque entretiene y en resumidas cuentas se puede disfrutar a grandes rasgos. Su problema es que estamos ante una película que no dice mucho, es monótona, previsible y no carece tampoco ninguna destreza visual que la haga destacable. Un film meramente curioso, de cierto renombre por pertenecer a la nombrada trilogía que dirigió a la Hammer a un terreno más picantón. 
 
Carmilla no pierde el tiempo

martes, 23 de diciembre de 2014

¿Quién mató a tía Roo? (1972) de Curtis Harrington



La tía Roo (Shelley Winters)
Tras el éxito de esa joya llamada "¿Qué fue de Baby Jane?", hubo muchos que se apuntaron al carro de la realización de films que podrían ir englobados dentro de una vertiente denominada "terror de viejas", caracterizada por el protagonismo de un personaje ya entrado más bien en la tercera edad (por lo general femenino), ido un poco de la chola e interpretado por alguna actriz de prestigio de antaño. Lo que aquí nos ocupa es una especie de libre adaptación sobre el popular cuento de "Hansel y Gretel", ambientada en Navidad y que, con el tiempo, parece haber adquirido cierto estatus de admiración y culto por parte de determinados sectores del público. Sí bien es cierto que el argumento de "¿Quién mató a tía Roo?" promete a priori, el film además hace gala de una correcta ambientación (muy propia del terror gótico propio de las pelis de la Hammer, de hecho en su guión figura Jimmy Sangster, autor de algunos de los libretos que dieron lugar a las obras maestras más recordadas de la productora) y tiene su aquél, considerándola una pieza de terror light añejo. 

La enorme y siniestra mansión de la tía Roo

Los hermanos Christopher (Mark Lester) y Katy (Chloe Franks)
Pero, en lo personal, me parece que su argumento deja mucho que desear, su guión daba para mucho más, se desaprovechan múltiples posibilidades, plantea ser más macabra de lo que finalmente acaba siendo y tira por las ramas de subtramas secundarias que acaban importando una mierda; razones de sobra para considerarla un fallido subproducto un tanto patatero. La peli cuenta como una vieja traumatizada por el recuerdo de la muerte de su hija (siendo niña), la tía Roo (la oscarizada Shelley Winters), invita a su casa cada Navidad, para atiborrarlos de dulces, a un grupito de niños de un orfanato. Ese año, por casualidades del destino, acaban visitándola una pareja de hermanos, Christopher (Mark Lester, el prota de la tierna "Oliver") y Katy (Chloe Franks). En su mente un tanto trastocada, la tía Roo acaba confundiendo a la niña con su hijita muerta y por lo tanto, acaba permitiendo que ambos hermanos vivan con ella en su inmensa casona. Los niños, que conocen al dedillo el cuento de "Hansel y Gretel", acabarán atando los suficientes cabos como para creer que la mujer en realidad, es una bruja que (al igual que en el cuento) los quiere cebar para merendárselos. 

¿Es la tía Roo la inocente viejecita que aparenta ser...

La situación pues, dará lugar a una serie de catastróficas desdichas, un tanto estúpidas, debo decir. Como ya he dicho, la película divaga aportando una serie de pistas falsas que parecen encarrilar la trama por unos senderos que al final, no tienen nada que ver con el desenlace de la misma. En resumidas cuentas, me pareció bastante floja a nivel argumental, porque si bien desde el punto de vista estético cumple satisfactoriamente, la historia acaba siendo una gran tontería, dejándonos un film de terror extremadamente light y descafeinado, nada de ese perturbado tono macabro que prometía inicialmente y que tan acertado hubiese sido. Una gran decepción.

...o esconde siniestros y perturbadores secretos?

jueves, 10 de octubre de 2013

La venganza de Frankenstein (1958) de Terence Fisher



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing) ha logrado burlar a la muerte
"La maldición de Frankenstein" en 1957, había supuesto el primer gran éxito de la productora británica Hammer y la clave había sido resucitar la clásica historia de Mary Shelley, con sendas modificaciones y una colorista y efectiva puesta en escena que llamó poderosamente la atención del público en ese momento. Como ya he comentado en otras ocasiones, gracias a ello, la Hammer comenzó a traer de vueltas los monstruos clásicos en nuevas versiones cinematográficas que a su vez se convirtieron en clásicos inmortales de gran trascendencia. Pues bien, como les había ido tan bien con "La maldición de Frankenstein", no se lo pensaron mucho y al año siguiente realizaron esta secuela directa de dicho film. Pero, ¿cómo era posible la existencia de dicha secuela si al final de la anterior tanto el monstruo como el doctor habían sido, el primero destruído por las llamas y el segundo ejecutado en una guillotina? Pues bueno, el guionista Jimmy Sangster (autor del primer guión), se sacó de la manga, de manera bastante acertada, la forma de resucitar a Frankenstein, y es que ya se sabe, y hemos sido testigo de ello con el pasar de los años, en el cine nada es imposible y para los productores no les es difícil buscarse las castañas para ofrecer cuantas secuelas sean necesarias para estirar el chicle al tratarse de un éxito asegurado. 

Hans Kleve (Francis Matthews) descubre quién es Frankenstein

Karl (Michael Gwynn), el nuevo "monstruo"
Pues bueno, aquí descubrimos como el Dr. Frankenstein (de nuevo interpretado por el gran Peter Cushing), se las ingenió para escapar de la guillotina, habiendo comprado a su verdugo, se cambia de lugar de residencia y de identidad. Ahora se hace llamar, Dr. Stein (tampoco se complicó mucho el hombre) y es un reputado médico de una pequeña población (podemos deducir que de alguna región alemana). El hombre es respetado por todos, sobre todo debido a la labor humanitaria que realiza en un hospital para pobres. Pero, claro no deja de ser el Dr. Frankenstein y entre sus quehaceres rutinarios, siempre encuentra tiempo para sus experimentos particulares. Con la ayuda de un joven médico (Francis Matthews) se propone realizar un trasplante de cerebro a un sirviente, Karl (Michael Gwynn), un ser nada agraciado, repleto de taras físicas y con un ligero retraso mental. El pobre hombre acepta ser el conejillo de indias de Frankenstein, viendo en ello la posibilidad de mejorar tanto su aspecto físico como mental. Así que Frankenstein y su ayudante realizan tal operación y a priori todo parece indicar que ha sido un éxito. Pero claro, no tardarán en surgir las complicaciones oportunas que harán desencadenar la situación a la inevitable tragedia. 

Frankenstein no tardará en volver a las andadas

Experimentando con Karl
"La venganza de Frankenstein" (título que por cierto, me parece bastante desacertado, puesto que en sí venganza no veremos como tal), me parece una muy buena secuela. A nivel artístico está indudablemente a la altura del primer film, no es de extrañar tampoco porque repite prácticamente todo el equipo de éste. En cuanto al resto todo cumple de manera muy estimable. En lo personal, la verdad me gusta más la primera peli, pero esta segunda presenta datos muy interesantes. Es bastante diferente a su antecesora, lo que me parece un gran acierto porque no se limitaron sin más a copiar el esquema presentado. En sí, esta película se centra más en el componente dramático, dejando de lado el terror, más evidente y presente en la original. Esto se puede apreciar claramente en la figura del monstruo. Este nuevo "monstruo" (que no lo es como tal), difiero por completo del encarnado magistralmente por Christopher Lee en la anterior, el cual era fiero, agresivo y muy destructivo.

A Karl se le despierta la mala uva

Aquí nos encontramos con un ser que además no está confeccionado con partes de cadáveres humanos, como el de toda la vida, sino que es un pobre retrasado al que le trasplantan el cerebro y debido a un daño en el mismo, le sale la vena psicopática, pero siempre sin perder cierto atisbo de fragilidad que hace que al verla sintamos compasión de él (en sí recuperando el espíritu con el que Mary Shelley lo ideó y que fue retratado en los films clásicos de la Universal). Por lo demás, nos encontramos con todos los caracteres que definían tan bien el alma de las pelis Hammer, con una ambientación victoriana excelente. Además, pues en entretenida que como siempre digo, es lo fundamental en resumidas cuentas. Como secuela del primer film, es muy correcta, no la iguala, pero desde luego tampoco la perjudica, digamos que la complementa bastante bien. En fin, que es gratamente recomendable.

El Dr. Frankenstein ha recibido una buena paliza

*MI MOMENTO FAVORITO: cuando el "monstruo" Karl (Michael Gwynn) irrumpe en una reunión de la Alta Sociedad y delata ante todo el mundo, la verdadera identidad del Dr. Frankenstein (Peter Cushing). 

Dejando al doctor en bragas

martes, 23 de julio de 2013

La momia (1959) de Terence Fisher



John Banning (Peter Cushing) a la cabeza de la expedición
La Hammer continuó con sus exitosas puestas al día de los films de terror con monstruos clásicos de la Universal, tras "La maldición de Frankenstein" y "Drácula". Ahora le tocaba el turno a "La momia", protagonizada por Boris Karloff en 1932. De nuevo volvió el trío magnífico a coincidir para hacer una gran película de categoría, Terence Fisher en la dirección y Peter Cushing y Christopher Lee como estrellas principales y como no podía ser de otra manera, Cushing haciendo de héroe y Lee del villano de turno. Hay que decir que para hacer esta versión, Jimmy Sangster tomó com referencia ese reboot de "La momia" que la Universal realizó en 1940 llamado "La mano de la momia", de hecho la historia aquí presente es muy similar a la de este otro film (podría decirse que es un remake de éste), también bastante estimable que divagaba también lo suyo respecto a la de Karloff. 

Kharis siendo momificado

Kharis (Christopher Lee) sin vendas
Así que aquí nos vuelven a contar la historia de Kharis, el guardián del sarcófago de la princesa egipcia Ananka, cuyo amor prohibido por ella le deparó el aterrador destino de ser momificado en vida y condenado a velar por la seguridad de la tumba de la princesa. Más de 3.000 años después, a finales del siglo XIX, una expedición comandada por el arqueólogo John Banning (Peter Cushing), descubre la tumba de la princesa Ananka, reviviendo por equivocación a la momia de Kharis, que no descansará hasta matar a todo aquél que haya tenido participación en la perturbación de la tumba de su amada. No podía faltar la presencia de una joven, la guapísima Isobel (Yvonne Furneaux), que resulta ser la viva imagen de la princesa Ananka.

Banning con Isobel (Ivonne Furneaux), reencarnación de la princesa Ananka

El egipcio Mehemet Bey (George Pastell)
Destacar como en toda producción de la Hammer de esa época, la ambientación tan característica marca de la casa (hasta los decorados del Antiguo Egipto de cartón piedra tienen un gran estilo y denotan la nostalgia tan especial arraigada a este tipo de películas), la fotografía colorista y por lo general todo aspecto técnico que es muy sobresaliente (por ello ha marcado época). De nuevo se puede volver a disfrutar de otro milenario enfrentamiento entre Cushing y Lee. Este segundo presenta un aspecto verdaderamente aterrador, la presencia de la momia es magnífica y la interpretación de Lee le hace ganar enteros, digna de señalar la grandeza de este asombroso actor a la hora de personalizar cualquier tipo de monstruo de una forma tan sublime, cualidad que en mi opinión le hacía superior en carisma a su oponente, Cushing, que aunque también era un muy buen actor, sus actuaciones eran más normalitas, un poco más impersonales y siempre en una misma línea. 

Mehemet Bey controlando a la momia, igual que en "La mano de la momia (1940)"

A la momia no se le escapa nadie
Lamentablemente este film de la Hammer parece ser una versión del mito de la momia menos recordada en detrimento de la original de 1932 y sobre todo de la más famosa versión de 1999 protagonizada por Brendan Fraser. A mí me parece una película imprescindible, una excelente versión diferente y compensatoria de la mítica figura de este monstruo clásico, con todos los aciertos visibles que hicieron grande a la Hammer y con una trama que si bien, no era nada original y era menos novedosa que otras nuevas versiones de la productora, cumple de sobra a la hora de entretener y por supuesto apoyada por una magnífica puesta en escena que la convierten a su vez en un excelente clásico de terror añejo.

John Banning vs. Kharis

*MI MOMENTO FAVORITO: Kharis (Christopher Lee) quedará prendado del enorme parecido que tiene Isobel (Ivonne Furneaux) con su difunta amada, la princesa Ananka y la secuestrará, llevándosela por los oscuros páramos, siendo perseguido por los lugareños.

Kharis se cree que Isobel es Ananka

domingo, 21 de julio de 2013

Las novias de Drácula (1960) de Terence Fisher



Marianne (Yvonne Monlaur) en el castillo
de la Baronesa Meinster (Martita Hunt)
Secuela de la productora británica Hammer de la obra maestra "Drácula", versión de 1958 protagonizada por Christopher Lee en el papel del Conde Drácula. Bueno, pues dicho film resultó ser un gran éxito así la Hammer decidió continuar la historia, o más bien hacer una historia alternativa, porque como comentaré más adelante, en sí una secuela no es salvo por la presencia del único personaje común con el primer film, el mata-vampiros Van Helsing (interpretado nuevamente por Peter Cushing). De hecho ni tan siquiera aparece el personaje de Drácula, lo que se deja suponer que la incorporación del nombre de Drácula en el título respondía a la necesidad de tener más tirada comercial. 

El Barón Meinster (David Peel) no pierde el tiempo después de haber sido liberado

Volviendo a la vida un poco más pálida
La trama arranca con una joven, Marianne (Yvonne Monlaur), que llega hasta una retirada localidad en Los Cárpatos para ser profesora en un internado para señoritas. No obstante, sufre un accidente y se ve en la obligación, debido a las circunstancias, de refugiarse en el inmenso castillo de la Baronesa Meinster (Martita Hunt), una mujer amable pero extraña. Esa noche, Marianne descubre en un aposento aislado, a un joven encadenado. El chico le dice que es el Barón Meinster (David Peel), hijo de la Baronesa. El chaval le da pena contándole que la madre, que está chiflada perdida, y que lo retiene allí en contra de su libertad, por lo que suplica a la chica que lo libere. Marianne no se lo piensa dos veces y lo libera, sin darse cuenta de que acaba de soltar un aterrador mal, puesto que el Barón Meinster en en realidad un vampiro. Este diabólico ser pondrá sus ojos en el internado para jovencitas en el que trabaja Marianne y ve aquí muchas posibilidades para alimentarse de la sangre que necesita para su abastecimiento. El único que le plantará cara será el profesor Van Helsing (Peter Cushing), quien ya dio muerte al Conde Drácula en el anterior film. 

El profesor Van Helsing (Peter Cushing) de nuevo peleando contra vampiros

El Barón Meinster muestra su cara más aterradora
Lo que tenemos es una película correctita, con una ambientación sobresaliente, típica de las de la productora Hammer, presentando todos los elementos de los films de terror gótico, con sus castillos tenebrosos y las ténues luces de velas amenazantes, envuelto todo en la preciosa y colorista fotografía también marca de la Hammer. No obstante no llega ni de coña al nivel del primer "Drácula" y uno de sus puntos más flojos es la evidente ausencia del personaje y de la carisma de Christopher Lee. Se puede destacar también el novedoso enfoque ciertamente original con el que arranca el film, inicialmente concebido como una película de intriga hasta que toma protagonismo el tema del vampirismo. En resumidas cuentas es una peliculilla que no está mal, es entretenida y está muy bien hecha (de nuevo por el maestro Terence Fisher), aunque desde mi opinión personal, echo demasiado de menos al gran Christopher Lee para apuntarla como una de las películas más recomendables de la Hammer.

Las "novias" del vampiro (no Drácula, aunque lo diga el título)

*MI MOMENTO FAVORITO: Van Helsing (Peter Cushing) tras una dura lucha contra el Barón Meinster (David Peel) logrará acabar con él de una forma muy novedosa y original. Proyecta la sombra de las aspas de un molino, sobre el vampiro, la cual es similar a la de una enorme cruz.

"Por la señal de la Santa Cruz..."

sábado, 13 de julio de 2013

Drácula (1958) de Terence Fisher


El Conde Drácula (Christopher Lee)
Hoy en día vivimos en la era de los remakes, en la que 9 de cada 10 estrenos son remakes de exitosas películas de décadas pasadas. Yo soy por lo general un enemigo bastante declarado de los remakes, por lo infumables que muchos de los hechos hoy en día resultan, los cuales en la mayoría de los casos destrozan la obra original hasta dejarla a la altura del betún. Y es que los responsables de esos engendros parecen olvidar una cosa que Terence Fisher tuvo muy clara allá por finales de los 50, cuando tomó el timón para dar rienda suelta a una serie de remakes de los clásicos de terror de los años 30 de la Universal. Estos clásicos eran y son obras maestras del género, eso nadie lo duda, pero Fisher, el guionista Jimmy Sangster y demás personalidades de la productora, supieron aplicar una fórmula que hizo que sus remakes no solo no se convirtiesen en calcos chapuceros de esas grandes obras, sino que además logró que éstos a su vez se convirtiesen en grandes clásicos de enorme genialidad. 

Mordiscos peligrosos

El profesor Van Helsing (Peter Cushing)
Los remakes de la productora británica Hammer son magníficos, concretamente este "Drácula" es una genialidad en toda regla, el porqué es fácilmente apreciable, ya que tomaron como inspiración los clásicos originales y les imprimieron modificaciones para convertirlos en obras repletas de personalidad y un sello distintivo. Es algo que deberían aplicarse los nefastos directores que hacen remakes hoy en día y se limitan a calcar a sus predecesoras de maneras lamentables, sin un atisbo de originalidad y sin ningún respecto a la obra original. Fisher en cambio consiguió que sus remakes se convirtiesen en obras que crearon escuela, un estilo propio, sustituyendo el claroscurista blanco y negro por una preciosa fotografía colorista, añadiendo la sangre (roja intensa), la violencia y la sexualidad (en pequeñas cuotas en comparación con hoy en día, pero en aquel momento fue un boom). Fue la época dorada de los remakes, una época de transición en la que la Hammer aportó un granito de arena muy importante para modificar el género. 

Mina (Melissa Stribling) y Arthur (Michael Gough) contarán con la ayuda de Van Helsing

La marca del vampiro
Destacar a las figuras míticas, Peter Cushing y sobre todo el inigualable y único Christopher Lee, para mí y para muchos, Drácula, no el mejor Drácula, sino Drácula con mayúsculas. Lee hizo algo impensable, aplacar la imagen de Bela Lugosi como el Conde y sustituirla por la de él mismo. Sinceramente me parece que esta versión de 1958 es la mejor adaptación de "Drácula", y es que al ser una adaptación no tiene porqué ser necesariamente fiel a la novela de Bram Stoker, la prefiero antes que la de Coppola (sin desmerecer sus logros) por mucho que los críticos quieran clasificarla (la de Coppola) como la mejor "Drácula" existente. En mi opinión la innovación que esta versión supuso en su época, no la logró Coppola en 1992, por muy buen director que sea o fuese. Para dejarlo bien claro, es una obra maestra.

Drácula a punto de hincar el diente

*MI MOMENTO FAVORITO: el combate final entre Van Helsing (Peter Cushing) y el Conde Drácula (Christoper Lee), una pareja de oponentes milenarios. 

"¿Por qué no te metes la crucecita por...?"