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Mostrando entradas con la etiqueta Terence Fisher. Mostrar todas las entradas
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jueves, 18 de febrero de 2016

Frankenstein y el monstruo del infierno (1974) de Terence Fisher



Frankenstein (Peter Cushing) no descansa
A Frankenstein podrían haberlo dejado muerto y bien muerto en ''El cerebro de Frankenstein'', pero no, la Hammer insistió en proseguir su particular saga del personaje ideado por Mary Shelley, y se sacaron de la manga una secuela más, para su desgracia y la de los mortales que hemos sufrido su visionado. ''Frankenstein y el monstruo del infierno'' se titula este bodrio, esta castaña mierdera que sí, corona definitivamente el ciclo ''Frankenstein hammeriano'', de manera abrupta y ridícula. Ni Terence Fisher como director, ni el carisma de Peter Cushing interpretando de nuevo al doctor son capaces de otorgarle algo de interés a una cinta vacía, que delata agotamiento de ideas y de calidad y que en resumidas cuentas, hasta aburre. La decadencia a la productora ya le había llegado y, si bien no se ve aquí el nivel de patetismo desmesurado de otros trabajos como por ejemplo ''Drácula 73'' o ''Los ritos satánicos de Drácula'' (refiriéndonos a la saga del personaje de Bram Stoker), no se puede salvar de la quema a esta cochambra ruinosa. 

Los experimentos de Frankenstein ya se ven demasiado repetitivos

A David Prowse ya le había tocado hacer de monstruo en ''El
horror de Frankenstein
''
y aquí repite haciendo de esta cosa rara
La historia que se nos cuenta aquí viene a ser un refrito con tufo a visto cien mil veces, Frankenstein ha sobrevivido (¿de qué manera?, ni una mera explicación se da) de las llamas al final de la anterior secuela y es médico en un manicomio. Sonsaca a uno de los pacientes, al que también le mola eso de los trasplantes de cerebros y demás excentricidades pseudo-científicas, y crea otro monstruo, en esta ocasión una especie de neanthertal gorilesco peludo, al que interpreta David Prowse (nuevamente tras haber hecho el mismo papel en ''El horror de Frankenstein''), quien haría posteriormente de Darth Vader en ''La guerra de las galaxias''. En conjunto todo resulta una oda a la ridiculez máxima, ¡una lástima que el propio creador de la esplendorosa ''La maldición de Frankenstein'' haya sido también el que culminase saga iniciada por esta misma, de forma tan triste y vergonzosa! Para colmo dejaron el final abierto, ¿se pensarían que todavía a alguien le quedaba más ganas de ver más mierda semejante? No me extraña que la Hammer acabase en quiebra con esperpentos como esto.

El monstruo para ser muy primario, tiene modales y todo

miércoles, 17 de febrero de 2016

El cerebro de Frankenstein (1969) de Terence Fisher



Peter Cushing vuelve a ser el Dr. Frankenstein
Y como hicieron con Drácula, la Hammer siguió explotando la figura del Dr. Frankenstein en pro de la creación de nuevas secuelas. Por quinta vez, el científico obsesionado con crear vida a través de cuerpos muertos vuelve a tener el rostro de Peter Cushing, el cual realiza, ¡cómo no!, una actuación más que ejemplar, acorde a su icónica figura dentro del género. En esta ocasión tenemos a un Frankenstein mucho más perverso que de costumbre, y es que por su comportamiento podíamos estar ante un cruento psicópata. El tipo no tiene escrúpulos, chatajea, viola, mata, es capaz de todo para lograr su nuevo objetivo que no es otro que el de trasladar el cerebro de un científico fallecido, a otro cuerpo, con la intención de sonsacarle a éste una información valiosa para él. 

Los secuaces de Frankenstein (Veronica Carlson y Freddie Jones)

El doctor no cesa con sus tejemanejes
Para ello, se sirve de una parejita de tortolitos, a los que (como ya mencioné) chantejeará sirviéndose de sucias artimañanas, los cuales se verán obligados a hacerle caso en todas sus mezquinas andanzas. ''El cerebro de Frankenstein'' (título que nada tiene que ver con el original, ''Frankenstein must be destroyed'', que vendría a ser ''Frankenstein debe ser destruído''), me parece otra más que gratísima secuela hammeriana con el personaje creado por Mary Shelley como protagonista. Su historia es original, su trama se sigue con atención, es perversa, es macabra, es dramática y es muy amena. Encontramos también al gran Terence Fisher en la dirección, el cual demostró nuevamente sacar todo el partido posible a un film que se merece el calificativo de memorable, en una época en la que la productora ya comenzaba a dar muestras de agotamiento creativo. 

Cerebro trasplantado con éxito
''El cerebro de Frankenstein'' iría más bien vinculada a las obras de más maestría de la Hammer, por su cuidada ambientación, su correctísima realización y su guión bien enlazado, que a posteriores patatas perpetradas por la compañía ya iniciados los setenta, cuya calidad ya iría en descenso progresivo. Ésta, no sería la última de las secuelas de Frankenstein, pero sí que se puede decir con rotundidad, que sí lo fue de las que mereciesen la pena destacar. Su final es también reseñable y apoteósico, digno de haberle dado una muerte digna al personaje, en vez de seguir estirando un chicle que ya rogaba dejar de ser mascado. En definitiva, muy buena secuela, a la altura de su anterior ''Frankenstein creó a la mujer'' y de lo mejorcito en lo que se refiere a adaptaciones (libres) del histórico personaje de la señorita Shelley.

El ''monstruo'', ¿es el auténtico monstruo?

martes, 16 de febrero de 2016

Frankenstein creó a la mujer (1967) de Terence Fisher



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing) se resiste a morir
Me llevé una gratísima sorpresa con este film, numéricamente vendría a ser el cuarto de la saga hammeriana acerca del Dr. Frankenstein, iniciada por Terence Fisher con ''La maldición de Frankenstein''. El film que le precede, desde mi punto de vista, había sido muy irregular, falto de imaginación y de calidad en general, así que inicialmente no me esperaba de esta especie de versión propia de la productora de ''La novia de Frankenstein''. Y la verdad, hay que decir que me gustó mucho, me atrevería a decir que después de la primera, es la mejor de las secuelas; de acuerdo, su argumento puede presentar muchos aspectos ilógicos y un tanto risibles si se los toma en serio, pero es un film de la Hammer y todo aquél curtido en este tipo de cine sabrá conocerá bien sus peculiaridades, sobre todo a la hora de tratar con rigor aspectos científicos. ''Frankenstein creó a la mujer'' (título que explotaba el éxito de Brigitte Bardot, ''Y Dios creó a la mujer''), presentó un argumento bastante original teniendo en cuenta lo gastada que estaba ya la historia del dichoso doctor creando monstruitos por aquí y por allí. 

Esta pobre no es muy agraciada

¡Frankenstein se quedó a gusto creando a esta mujer!
Peter Cushing regresa, una vez más, y continúa en sus trece, queriendo llevar a cabo experimentos imposibles para poder dar vida cuerpos ya muertos (con la cantidad de vidas que él mismo tiene, debería de verse como un experimento propio, con tanto que es capaz de burlar su propia muerte). Pero aquí no hay monstruo, no, ni siquiera ''monstrua'', pues sería imposible calificar como tal a la preciosa Susan Denberg, que se convertirá en la protagonista absoluta del film, robándole dicho honor al propio Cushing. Frankenstein es capaz de trasladar al cuerpo de la bella joven, el alma de su noviete injustamente ejecutado, después de que la chica se suicidase. A partir de entonces, ella  será la encargada de desempeñar la misión de venganza de ultratumba correspondiente a su amante difunto, y lo hará sin remilgos y con amplia crueldad. ''Frankenstein creó a la mujer'' me pareció la mar de entretenida, fresca y como ya dije, ciertamente original, el enfoque que se le dio a la historia considero que fue un acierto y se agradece que por primera vez se prescindiese de un típico cadáver revivido con cicatrices. Aparte, está muy bien dirigida (Fisher volvió al mando), ambientada y ejecutada en prácticamente todos los aspectos técnicos. Es un film con marca Hammer, se nota y se agradece, todavía no estaba la productora en sus horas más bajas y se mantenía haciendo productos de notable calidad, aunque no tardarían en catapultarse a la senda del fracaso. Film muy recomendable y sinceramente, mucho mejor de lo que a priori podría parecer. 

La chica es un pelín sádica

viernes, 21 de noviembre de 2014

La medusa (1964) de Terence Fisher



Cuerpos convertidos en piedra
Aquí otro de esos títulos dorados de la productora británica Hammer Films, con la participación del trío maestro del estudio, Terence Fisher en la dirección y los inconmesurables Peter Cushing y Christopher Lee de protagonistas. El film nos presenta una historia bastante curiosa, pasada por el inconfundible filtro característico de su productora, en el que se nos mezcla de manera brillante elementos de la mitología griega con los típicos del terror gótico, predominante en dicha época. Recordemos pues el mito de las hermanas gorgonas, tres seres perversos, de la cual la más malévola era Medusa, la cual portaba serpientes por cabellos y era capaz de petrificar a cualquiera que la mirase fijamente a los ojos. Pues bien, la acción del film (denominado según diferentes fuentes como "La medusa" -título por el que originalmente yo la conocí- o "La leyenda de Vandorf") se sitúa en un pueblecito alemán de principios del siglo XX, Vandorf. Resulta que la comunidad se ha visto asediada por una serie de misteriosas muertes, cuyas víctimas han aparecido convertidas en piedra. 

El Dr. Namaroff (Peter Cushing) sabe más de lo que cuenta sobre estas muertes

Carla (Barbara Shelley) también oculta algo
La gente tiene un miedo atroz y es que, todo parece indicar que los crímenes se suceden durante las noches de luna llena. No obstante, hay algo que se dice, el médico del pueblo, el Dr. Namaroff (Peter Cushing), parece conocer algo acerca del misterio, pero lo guarda con mucho recelo. Será cuando entren en acción el joven, Paul Heitz (Richard Pasco), hijo de una de las víctimas, y del instruido profesor Meinster (Christopher Lee), el cual no le tiene nada que envidiar a Sherlock Holmes, que intentarán esclarecer los asuntos turbios que se ciernen sobre el pueblo. Pues bueno, señalar varias curiosidades, la primera de ellas es que, muy en la línea de los trabajos personalistas de la productora, el guión, aunque toma ciertos aspectos de la criatura mitológica protagonista, hace gala de muchas libertades y variaciones; la más destacable es por ejemplo que se denomine a la gorgona causante de las muertes como Megara y no Medusa (es más según la leyenda real ninguna de las hermanas se llamaba así, aparte de Medusa estaban Esteno y Euríale). 

El Prof. Meinster (Christopher Lee) intentará esclarecer algo el misterio

Christopher Lee y Peter Cushing cambian
sus habituales roles de héroe y villano
Lo segundo que me llamó la atención es el gran número de elementos característicos de otras pelis míticas de la Hammer que se incorporan en la historia, véase ese toque de científico loco a lo Frankenstein, el tema de que los crímenes sean cometidos a la luz de la luna como los ataques del hombre lobo, o la invetigación a lo Sherlock Holmes; lo cual demuestra el marcado signo identificativo que lleva arraigada la peli a su productora, lo cual la convierte, como ya he dicho antes, en uno de los trabajos más notables y acertados de la misma. Lo tercero es el detalle de que en esta ocasión, sea Christopher Lee quien adopte el papel de héroe y Peter Cushing el de villano, por lo general solía ser al revés. Aunque eso sí, debo decir que a pesar de este detalle, ambos demuestran su profesionalidad y su gran saber hacer para la confección de sus personajes. Por lo demás, poco más que añadir, a destacar una vez más esa impresionante atmósfera y dirección artística, tan excepcional y conseguida como otros trabajos tan característicos de la Hammer y una trama, que si bien puede presentar un esquema un tanto previsible acerca de los hechos acontecidos, se deja ver a la perfección, es entretenida y lo suficientemente sólida. Una vez más digo, amantes del terror hammeriano, horror gótico y adoradores de los films del género de tono más clásico; ¡no os la perdáis!

¡Cuidado, no mires fíjamente a la gorgona!

*MI MOMENTO FAVORITO: fiel a la leyenda, la medusa acaba siendo decapitada...

Esas serpientes están a punto de rodar por el suelo

miércoles, 6 de noviembre de 2013

La maldición del hombre lobo (1961) de Terence Fisher



El asqueroso marqués Siniestro (Anthony Dawson)
Tras los éxitos obtenidos por la productora británica Hammer Films, con las nuevas puestas al día de los films de terror clásico de la Universal como "Drácula", "Frankenstein" o "La momia", en 1961 decidieron volver a traer de vuelta una nueva puesta al día de otro personaje mítico del terror de aquella época; el hombre lobo, cuya película más famosa había sido aquélla protagonizada por Lon Chaney Jr. en 1941. Pues bien, de nuevo la productora acertó de pleno y consiguió una de sus producciones más emblemáticas y fascinantes. En la dirección, de nuevo, el magnánimo Terence Fisher, que junto al resto del equipo realizó un trabajo sensacional. Una de las cosas que de primeras llaman la atención, es que la historia se desarrolla en nuestro país, España. El porqué tiene una explicación bien simple, en lugar de "La maldición del hombre lobo", la Hammer iba a abordar un film que tratase el tema de la Inquisición Española, de hecho el guión había sido escrito por John Gilling (quien después dirigiría la mítica película para la productora, "La plaga de los zombies"), aunque a última hora no se atrevieron a abordar dicho proyecto debido al ataque que se hacía de la Iglesia Católica y lo consideraron bastante políticamente incorrecto para la moral de la época, lo que sin duda, se traduciría como poco rentable en las taquillas. Como los escenarios para dicha película, de la España del siglo XVIII, ya estaban construidos, decidieron aprovecharlos, por ello cambiaron los escenarios del texto original (en el que se basa el guión de "La maldición del hombre lobo"), una novela de Guy Endore, que se desarrollaba en París, ambientándola en suelo español. 

El pobre indigente humillado por las clases dirigentes

El marqués con unos cuantos años más
Hay que decir que la película aborda el tema de la licantropía de forma bastante distinta a como la trataron en "El hombre lobo" de 1941, aunque también mantuvieron algunos aspectos intactos vistos ya en dicha versión anterior. En sí, "La maldición del hombre lobo" no es un film de terror, más bien una tragedia dramática, ya que se centra mayoritariamente en la atormentada psicología del protagonista y de las penurias que su condición de licántropo le va a hacer pasar, siendo testigos de su sobrecogedor dolor. La apertura de la película es magnífica, mostrándonos esa parte de crítica, muy presente en diversas producciones Hammer, contra las más altas clases sociales. Así somos testigos de la figura de un sádico marqués, llamado precisamente Siniestro (Anthony Dawson), que el día de su boda, da muestras de su macabro sentido del humor, humillando a un pobre indigente que ha tenido la mala idea de aporrear las puertas de su mansión para suplicar un simple mendrugo de pan para no morirse de hambre (comienzo que me recuerda mucho a la versión hammeriana de "El perro de los Baskervilles"). 

La criada sordomuda (Yvonne Romain), madre del protagonista

El prota deja claro desde niño, que no es exactamente normal
El mendigo acabará siendo encarcelado en la mugrienta mazmorra de la "humilde" morada del marqués, después de haber servido como mecanismo de burla de todos los sofisticados invitados al enlace matrimonial del cruel anfitrión. Pasan un porrón de años y el marqués ya es una asqueroso y decrépito viejo, con un pie en la tumba, pero sigue manteniendo su personalidad perversa, la cual demostrará cuando quiera aprovecharse de su criada sordomuda (Yvonne Romain). La chica, como está de muy buen ver, repudia al marqués y responde violentamente a su repugnante acto. El viejales, muy cabreado, la manda encerrar en las mazmorras, donde se encuentra todavía el indigente, ya también un viejo baboso. El tipo no perderá la oportunidad, y un arrebato acaba violando a la pobre chica, la cual ya no tiene escapatoria. 

León (Oliver Reed) notará extraños cambios en su cuerpo

Don Alfredo (Clifford Evans), padre adoptivo de León
De este acto tan atroz, nacerá un retoño durante la Nochebuena, el cual, tras el fallecimiento de la madre, será recogido por un noble, Don Alfredo Corledo (Clifford Evans). Aunque el niño, durante su crecimiento, muestra un comportamiento realmente extraño y en según que ocasiones síntomas que parecen asemejarlo con una bestia salvaje. No obstante, va pasando el tiempo y el chaval, llamado León (interpretado por Oliver Reed), se convierte en un apuesto joven, aparentemente sano. El chaval quiere vivir su vida, independizarse y trabajar y llega a plantearse hacer una familia con su amada Cristina (Catherine Feller), la única, además, que puede ejercer de amuleto de contención de la espantosa maldición que pesa sobre él. Pero, la tragedia será inevitable. El muchacho empieza a ser consciente de que la luna llena le hace transformarse en una bestia sedienta de sangre y que sin ser consciente, podría ser el responsable de la muerte de cualquier ser querido (igual que el personaje de Lon Chaney Jr.). Un destino cruel le deparará a un pobre chico que ha sido traido al mundo para derramar lágrimas y sufrir. 

Cristina (Catherine Feller), el amor del protagonista

Comienza la transformación
Como ya he dicho "La maldición del hombre lobo" explota más en profundidad el drama y la tragedia que el elemento más cercano al terror, a pesar de tener como protagonista a un personaje mítico en la historia del género. De hecho, el hombre lobo en sí, no se hará notorio hasta muy cercano el final, donde tendrá lugar la esperada transformación del personaje principal. La dirección es ejemplar, de nuevo Fisher demuestra su maestría, como en muchos otros proyectos realizados por él para la Hammer. El reparto es muy correcto, destacando a Oliver Reed, que además significó el primer papel protagonista de una larga trayectoria profesional dedicada al Séptimo Arte. Como en la mayoría de los proyectos marca Hammer, pues la ambientación gótica es sobresaliente, idem de la fotografía colorista. También me parece muy destacable el diseño del propio hombre lobo, una bestia albina de rostro monstruoso e imponente, que se parece bastante a la criatura bípeda diseñada por Jack Pierce en la versión de 1941. Sí que es ciertamente irregular, en mi opinión, el efecto de la transformación, constituida como las versiones ''licántropas'' de la Universal, con una sucesión de planos superpuestos consecutivamente en la que se ve al actor cada vez más caracterizado. Pero bueno, aún quedaban unos veinte años para presenciar las magnas transformaciones de "Aullidos" y "Un hombre lobo americano en Londres", que supusieron una revolución en el terreno de los efectos especiales. Pasando por alto esto, me parece una versión muy acertada y de gran personalidad de la historia del hombre lobo adaptada por la productora Hammer, un film ciertamente denostado, de gran valía en el género.  

León no es capaz de controlar la bestia que lleva dentro

*MI MOMENTO FAVORITO: el dramático final desarrollado en el campanario, porque además serán los instantes en los que tendrá protagonismo en sí, la figura del hombre lobo. 

León ya es un auténtico lobo feroz

miércoles, 16 de octubre de 2013

Drácula, príncipe de las tinieblas (1966) de Terence Fisher



Dos parejitas de vacaciones por Los Cárpatos
Ocho años tardó la Hammer en recuperar al personaje de Bram Stoker, que tanto éxito les había proporcionado en 1958. Recordemos que el "Drácula" de Terence Fisher, en sí ya había contado con una secuela titulada "Las novias de Drácula", en la que aunque no apareciese el propio Conde Drácula, sí mantenía en común con la original el personaje del mata-vampiros Van Helsing (interpretado por Peter Cushing), por lo tanto este film vendría a ser la tercera parte de la saga vampírica del mítico Conde perpetrada por la compañía inglesa. No obstante, en sí, teniendo a Drácula como protagonista (y retornando el gran Christopher Lee) es la segunda y ya en el prólogo comprobaremos como la enlazan como secuela directa de la primera, recordándonos el combate final entre Van Helsing y el Conde Drácula, donde este segundo fue destruido. Posteriormente veremos la llegada "casual", hasta el castillo del Conde, de dos matrimonios que se encuentran de viaje por los Cárpatos. Una vez allí serán muy bien recibidos por un siniestro sirviente (no sabemos bien de donde salió) que será el encargado de proporcionarle a su amo la sangre de uno de estos "invitados", que es lo que éste necesitaba para resucitar. Y así volveremos a tener al rey de los vampiros entre los vivos, para que nadie se olvide que su reinado de terror no tendrá descanso así como así. 

Invitados a pasar una "apacible" noche en el castillo de Drácula

Resucitando a Drácula
Bueno, recuerdo haber visto esta película un Sábado por la noche en el mítico programa de la2 "Alucine" donde emitían películas de terror. La vi, con cierta inquietud puesto que al comenzar recuerdo aquel cartel enorme que advertía, "no recomendada para menores de 18 años" y a mí que tendría unos 6 ó 7, en ese momento, me resultó algo fascinante el hecho de estar desafiando una advertencia como ésa. La película me dejó fascinado, de aquélla me pareció muy violenta: recuerdo sobre todo la escena en la que a una vampiresa (guapísima Barbara Shelley) le hunden una estaca en el corazón y cómo brotaba la sangre roja intensa de su vientre. Esa escena me dejó atónito y maravillado a la vez, ¡cómo se ven las cosas cuando se es un niño! Debido a estos recuerdos le tengo un especial afecto a esta película y para mí es una de las mejores, no sólo de Drácula, sino de las que hizo la Hammer en general. 

El Conde Drácula (Christopher Lee) regresa de nuevo

¿Que tiene aspectos que podría ser mejorables? Sí. ¿Que me hubiese gustado que Christopher Lee hubiese pronunciado alguna palabra durante el film? Pues también. Aunque hay que decir que Christopher Lee está magnífico, resulta mil veces más amenazante con tan sólo mostrarnos esa mirada y esa figura tan alta moviéndose a ese ritmo tan lento y amenazador y esos ojos enrojecidos, a mí de pequeño me acojonó con creces. Por otro lado, el apartado técnico de la película es sobresaliente, al nivel del "Drácula" de 1958; escenarios, fotografía, decorados, son absolutamente admirables, tienen como digo ese toque "Hammer" tan maravilloso y tan característico. 

Helen (Barbara Shelley) una sensual vampiresa con toques lésbicos

A punto de beber la sangre de Drácula
El resto de los actores, pues ni fu ni fa, simplememente cumplen con su cometido de manera acertada y punto, sin destacar ninguno sobre otro. En definitiva, la película es muy entretenida, está muy bien hecha (por supuesto hay que tener en cuenta que es de 1966 y los años pasan), no le falta cierta mala leche (de la marca "Hammer") y nos aporta una visión distinta de "Drácula". Hay que reconocer que la Hammer aportó enfoques muy distintos sobre este magno personaje del terror, por lo tanto es un "Drácula" con mucha personalidad, único. Prefiero este film mil veces antes que por ejemplo la tan sobrevalorada versión de Coppola y ya no hablar de la mierda que ha hecho Dario Argento en 2012. Desde luego recomiendo esta película, es diferente y magnífica, Christopher Lee está soberbio ofreciendo un estilo (que creó escuela) imperecedero de interpretar al personaje de Bram Stoker. Como ya he dicho, para mí de las mejores películas que ha realizado la productora británica, una maravillosa obra de culto y un estandarte del terror gótico de los sesenta. Como secuela, es maravillosa, desde mi punto de vista está a la altura de su predecesora (me refiero a la de 1958 no a "Las novias de Drácula").

A punto de atravesar a Helen con una estaca

*MI MOMENTO FAVORITO: la muerte de Drácula en el film, me parece una muerte muy original y diferente a lo visto incluso hasta hoy en día. El pobre Conde acabará sepultado bajo el hielo que se quiebra bajo él. 

Descansa en tu tumba helada Draculín

jueves, 10 de octubre de 2013

La venganza de Frankenstein (1958) de Terence Fisher



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing) ha logrado burlar a la muerte
"La maldición de Frankenstein" en 1957, había supuesto el primer gran éxito de la productora británica Hammer y la clave había sido resucitar la clásica historia de Mary Shelley, con sendas modificaciones y una colorista y efectiva puesta en escena que llamó poderosamente la atención del público en ese momento. Como ya he comentado en otras ocasiones, gracias a ello, la Hammer comenzó a traer de vueltas los monstruos clásicos en nuevas versiones cinematográficas que a su vez se convirtieron en clásicos inmortales de gran trascendencia. Pues bien, como les había ido tan bien con "La maldición de Frankenstein", no se lo pensaron mucho y al año siguiente realizaron esta secuela directa de dicho film. Pero, ¿cómo era posible la existencia de dicha secuela si al final de la anterior tanto el monstruo como el doctor habían sido, el primero destruído por las llamas y el segundo ejecutado en una guillotina? Pues bueno, el guionista Jimmy Sangster (autor del primer guión), se sacó de la manga, de manera bastante acertada, la forma de resucitar a Frankenstein, y es que ya se sabe, y hemos sido testigo de ello con el pasar de los años, en el cine nada es imposible y para los productores no les es difícil buscarse las castañas para ofrecer cuantas secuelas sean necesarias para estirar el chicle al tratarse de un éxito asegurado. 

Hans Kleve (Francis Matthews) descubre quién es Frankenstein

Karl (Michael Gwynn), el nuevo "monstruo"
Pues bueno, aquí descubrimos como el Dr. Frankenstein (de nuevo interpretado por el gran Peter Cushing), se las ingenió para escapar de la guillotina, habiendo comprado a su verdugo, se cambia de lugar de residencia y de identidad. Ahora se hace llamar, Dr. Stein (tampoco se complicó mucho el hombre) y es un reputado médico de una pequeña población (podemos deducir que de alguna región alemana). El hombre es respetado por todos, sobre todo debido a la labor humanitaria que realiza en un hospital para pobres. Pero, claro no deja de ser el Dr. Frankenstein y entre sus quehaceres rutinarios, siempre encuentra tiempo para sus experimentos particulares. Con la ayuda de un joven médico (Francis Matthews) se propone realizar un trasplante de cerebro a un sirviente, Karl (Michael Gwynn), un ser nada agraciado, repleto de taras físicas y con un ligero retraso mental. El pobre hombre acepta ser el conejillo de indias de Frankenstein, viendo en ello la posibilidad de mejorar tanto su aspecto físico como mental. Así que Frankenstein y su ayudante realizan tal operación y a priori todo parece indicar que ha sido un éxito. Pero claro, no tardarán en surgir las complicaciones oportunas que harán desencadenar la situación a la inevitable tragedia. 

Frankenstein no tardará en volver a las andadas

Experimentando con Karl
"La venganza de Frankenstein" (título que por cierto, me parece bastante desacertado, puesto que en sí venganza no veremos como tal), me parece una muy buena secuela. A nivel artístico está indudablemente a la altura del primer film, no es de extrañar tampoco porque repite prácticamente todo el equipo de éste. En cuanto al resto todo cumple de manera muy estimable. En lo personal, la verdad me gusta más la primera peli, pero esta segunda presenta datos muy interesantes. Es bastante diferente a su antecesora, lo que me parece un gran acierto porque no se limitaron sin más a copiar el esquema presentado. En sí, esta película se centra más en el componente dramático, dejando de lado el terror, más evidente y presente en la original. Esto se puede apreciar claramente en la figura del monstruo. Este nuevo "monstruo" (que no lo es como tal), difiero por completo del encarnado magistralmente por Christopher Lee en la anterior, el cual era fiero, agresivo y muy destructivo.

A Karl se le despierta la mala uva

Aquí nos encontramos con un ser que además no está confeccionado con partes de cadáveres humanos, como el de toda la vida, sino que es un pobre retrasado al que le trasplantan el cerebro y debido a un daño en el mismo, le sale la vena psicopática, pero siempre sin perder cierto atisbo de fragilidad que hace que al verla sintamos compasión de él (en sí recuperando el espíritu con el que Mary Shelley lo ideó y que fue retratado en los films clásicos de la Universal). Por lo demás, nos encontramos con todos los caracteres que definían tan bien el alma de las pelis Hammer, con una ambientación victoriana excelente. Además, pues en entretenida que como siempre digo, es lo fundamental en resumidas cuentas. Como secuela del primer film, es muy correcta, no la iguala, pero desde luego tampoco la perjudica, digamos que la complementa bastante bien. En fin, que es gratamente recomendable.

El Dr. Frankenstein ha recibido una buena paliza

*MI MOMENTO FAVORITO: cuando el "monstruo" Karl (Michael Gwynn) irrumpe en una reunión de la Alta Sociedad y delata ante todo el mundo, la verdadera identidad del Dr. Frankenstein (Peter Cushing). 

Dejando al doctor en bragas