jueves, 10 de octubre de 2013

La venganza de Frankenstein (1958) de Terence Fisher



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing) ha logrado burlar a la muerte
"La maldición de Frankenstein" en 1957, había supuesto el primer gran éxito de la productora británica Hammer y la clave había sido resucitar la clásica historia de Mary Shelley, con sendas modificaciones y una colorista y efectiva puesta en escena que llamó poderosamente la atención del público en ese momento. Como ya he comentado en otras ocasiones, gracias a ello, la Hammer comenzó a traer de vueltas los monstruos clásicos en nuevas versiones cinematográficas que a su vez se convirtieron en clásicos inmortales de gran trascendencia. Pues bien, como les había ido tan bien con "La maldición de Frankenstein", no se lo pensaron mucho y al año siguiente realizaron esta secuela directa de dicho film. Pero, ¿cómo era posible la existencia de dicha secuela si al final de la anterior tanto el monstruo como el doctor habían sido, el primero destruído por las llamas y el segundo ejecutado en una guillotina? Pues bueno, el guionista Jimmy Sangster (autor del primer guión), se sacó de la manga, de manera bastante acertada, la forma de resucitar a Frankenstein, y es que ya se sabe, y hemos sido testigo de ello con el pasar de los años, en el cine nada es imposible y para los productores no les es difícil buscarse las castañas para ofrecer cuantas secuelas sean necesarias para estirar el chicle al tratarse de un éxito asegurado. 

Hans Kleve (Francis Matthews) descubre quién es Frankenstein

Karl (Michael Gwynn), el nuevo "monstruo"
Pues bueno, aquí descubrimos como el Dr. Frankenstein (de nuevo interpretado por el gran Peter Cushing), se las ingenió para escapar de la guillotina, habiendo comprado a su verdugo, se cambia de lugar de residencia y de identidad. Ahora se hace llamar, Dr. Stein (tampoco se complicó mucho el hombre) y es un reputado médico de una pequeña población (podemos deducir que de alguna región alemana). El hombre es respetado por todos, sobre todo debido a la labor humanitaria que realiza en un hospital para pobres. Pero, claro no deja de ser el Dr. Frankenstein y entre sus quehaceres rutinarios, siempre encuentra tiempo para sus experimentos particulares. Con la ayuda de un joven médico (Francis Matthews) se propone realizar un trasplante de cerebro a un sirviente, Karl (Michael Gwynn), un ser nada agraciado, repleto de taras físicas y con un ligero retraso mental. El pobre hombre acepta ser el conejillo de indias de Frankenstein, viendo en ello la posibilidad de mejorar tanto su aspecto físico como mental. Así que Frankenstein y su ayudante realizan tal operación y a priori todo parece indicar que ha sido un éxito. Pero claro, no tardarán en surgir las complicaciones oportunas que harán desencadenar la situación a la inevitable tragedia. 

Frankenstein no tardará en volver a las andadas

Experimentando con Karl
"La venganza de Frankenstein" (título que por cierto, me parece bastante desacertado, puesto que en sí venganza no veremos como tal), me parece una muy buena secuela. A nivel artístico está indudablemente a la altura del primer film, no es de extrañar tampoco porque repite prácticamente todo el equipo de éste. En cuanto al resto todo cumple de manera muy estimable. En lo personal, la verdad me gusta más la primera peli, pero esta segunda presenta datos muy interesantes. Es bastante diferente a su antecesora, lo que me parece un gran acierto porque no se limitaron sin más a copiar el esquema presentado. En sí, esta película se centra más en el componente dramático, dejando de lado el terror, más evidente y presente en la original. Esto se puede apreciar claramente en la figura del monstruo. Este nuevo "monstruo" (que no lo es como tal), difiero por completo del encarnado magistralmente por Christopher Lee en la anterior, el cual era fiero, agresivo y muy destructivo.

A Karl se le despierta la mala uva

Aquí nos encontramos con un ser que además no está confeccionado con partes de cadáveres humanos, como el de toda la vida, sino que es un pobre retrasado al que le trasplantan el cerebro y debido a un daño en el mismo, le sale la vena psicopática, pero siempre sin perder cierto atisbo de fragilidad que hace que al verla sintamos compasión de él (en sí recuperando el espíritu con el que Mary Shelley lo ideó y que fue retratado en los films clásicos de la Universal). Por lo demás, nos encontramos con todos los caracteres que definían tan bien el alma de las pelis Hammer, con una ambientación victoriana excelente. Además, pues en entretenida que como siempre digo, es lo fundamental en resumidas cuentas. Como secuela del primer film, es muy correcta, no la iguala, pero desde luego tampoco la perjudica, digamos que la complementa bastante bien. En fin, que es gratamente recomendable.

El Dr. Frankenstein ha recibido una buena paliza

*MI MOMENTO FAVORITO: cuando el "monstruo" Karl (Michael Gwynn) irrumpe en una reunión de la Alta Sociedad y delata ante todo el mundo, la verdadera identidad del Dr. Frankenstein (Peter Cushing). 

Dejando al doctor en bragas

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