lunes, 21 de octubre de 2013

El cuarto hombre (1983) de Paul Verhoeven



Gerard Reve (Jeroen Krabbé)
''El cuarto hombre'' es sin lugar a dudas, toda una rareza, un film inclasificable. Para ser sinceros, la historia de esta película me parece bastante irregular y confusa, por momentos parece un thriller, por otros una especie de drama, en otros una película surrealista, todo inundado por unas altísimas dosis de erotismo, muy poco sugerido. En resumidas cuentas dudo mucho que llegase a haber una historia, más bien es una sucesión de acontecimientos (algunos sin pies ni cabeza) que van construyendo una serie de escenas de lo más escabrosas. Si analizamos la película desde su guión, veremos que estamos ante una historia que no tiene el más mínimo sentido, es ilógica, absurda, me atrevería a decir que estúpida por lo irreal que resulta. No obstante, la película me parece un absoluto prodigio gracias a que el director le echó un buen par. Y es que precisamente con eso, con un buen par, Paul Verhoeven nos ofrece una película nada sofisticada, vacía de tabúes, con escenas sorprendentes. Verhoeven arriesga y gana, porque la película es un sin fin de sorpresas. Desde el punto de vista visual, la película es una auténtica obra maestra, no sólo porque la fotografía es prodigiosa sino que es capaz de componer una serie de escenas que irradian una maestría artística sobresaliente (digna del mismo Dario Argento). 

Calentando motores

Pasando un rato erótico festivo con Christine (Renée Soutendijk)
En sí lo que nos presenta "El cuarto hombre" es la extraña relación de un triángulo amoroso muy peculiar. Por un lado se encuentra el prota, Gerard Reve (Jeroen Krabbé), un escritor bisexual alcohólico, aquejado por inquietantes visiones que parecen presagiarle de un peligro que le aguarda. En la presentación de unos de sus trabajos, conoce a una misteriosa mujer rica llamada Christine (Renée Soutendijk) con la que empezará a tener habituales relaciones sexuales. Por su parte, Christine también se acuesta con un jovencito muy apuesto, Herman (Thom Hoffman), quien también pone extremadamente cachondo al escritor. Los tres formarán un putiferio milenario, sus deshinibidos comportamientos en el terreno sexual no son un problema muy extremo, hasta que entre ambos empieza a sobreponerse una incómoda sensación de muerte. Y es que a medida que vamos siendo testigos de ciertos sucesos, todo parecerá indicarnos que la señorita Christine es toda una viuda negra, puesto que obstenta el record de haber enterrado a tres maridos y ahora anda en la búsqueda del cuarto hombre. Quizás sea demasiado tarde, cuando Gerard comprenderá qué le indicaban esas aterradoras visiones (en las que no faltan ojos ensartados, miembros humanos amputados y visceras chorreando sangre por doquier).

Un trío amoroso muy peculiar

Herman (Thom Hoffman) crucificado
Coincido con lo dicho en más de una crítica que he leído, "El cuarto hombre" es un absoluto precedente a una de las obras más polémicas y famosas del director, "Instinto básico", aunque más explícita si cabe. Y es que la película consigue dejarte sin respiración en ciertos momentos como pocos filmes han conseguido, en concreto una escena que mencionaré en el correspondiente apartado reservado a ''mi momento favorito''. Es extraño, porque aunque por momentos siento que la película no me resulta interesante, porque no corresponde en casi ningún aspecto a mis gustos cinematográficos personales, tiene "algo", algo que no sabría describir, que me logra seducir. Tal vez sea por esa combinación tan magistral de lo repusilvo y lo artístico que Verhoeven consigue aunar a la perfección.

¡Aquí todo el mundo le da a todo!

Sexo muy sádico
Sí que me veo en la obligación de señalar un error garrafal, en la escena que corresponde a la muerte del personaje del buenorro de Herman (Thom Hoffman), la cual se ve demasiado ridícula. Un objeto puntiaguado (no recuerdo si era un mástil) le atraviesa accidentalmente un ojo y se ve claramente que el actor ha sido sustituido por un maniquí bastante mal hecho. Creo que se las podían haber ingeniado para haberle aportado mayor realismo a la escena, pero bueno, es un fallito que tampoco desquilibra la maestría artística de casi todo el metraje, a pesar de lo negativamente cantoso que resulta. 

Por favor, he visto maniquíes de Zara más realistas

*MI MOMENTO FAVORITO: en una de esas espantosas visiones que sufre Gerard (Jeroen Krabbé), verá como Christine (Renée Soutendijk) agarra unas tijeras y le corta literalmente el pene. Es una escena bastante gráfica y gore y la verdad fue un detalle que me dejó impactado, ante la muestra de extrema mala baba que Verhoeven se atrevió a mostrar en pantalla. 

''Eso ya no va a hacerte falta''

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