martes, 22 de octubre de 2013

Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo (1954) de Ishirô Honda



Godzilla empieza con ataques más discretos
a pequeñas embarcaciones
Aunque parezca imposible de creer, cuando en 1998 se estrenó la versión americana de "Godzilla" realizada por Roland Emmerich, había muchos que desconocían que este personaje tan particularmente destructivo, era ya más viejo que el tebeo y además de su procedencia nipona. Yo tenía 11 años cuando ese "Godzilla" llegó a las pantallas de todo el mundo y aunque, cuando la vi en el cine en ese momento, no había visto ningún otro film de esta especie de monstruo sáurico, por supuesto que conocía su existencia milenaria en el terreno cinematográfico. La silueta de este prehistórico Godzilla, que canta a la legua que se trata de un señor enfundado dentro de un traje, es famosísima, por ello me parecía increíble cómo era posible que hubiese gente a la que el film de Emmerich les hubiese supuesto el descubrimiento de dicho feroz personaje. De hecho llegué a oir por ahí, en boca de muchos que iban de entendidos, que el "Godzilla" americano le debía su aparición a "Parque Jurásico" de Spielberg. En fin, ésos son temas que ya abordaré cuando hable de dicha película, pero ahora vamos con esta versión japonesa de 1954. 

Observando las bien reflejadas huellas de Godzilla

Charlando sobre los dinosaurios
"Godzilla, Japón bajo el terror del monstruo" (título completo en español), fue la respuesta oriental al tremendo éxito de films americanos de temática similar, o sea de monstruos gigantes devastando ciudades enteras (concretamente de "El monstruo de los tiempos remotos" en 1953, amén de otros clásicos más milenarios como "King Kong" de 1933). Recordando, en esa época comenzó a dar señales de vida el llamado "terror atómico", subgénero enmarcado dentro del terror y la ciencia ficción que intentaba reproducir en pantalla, a modo extremadamente trágico, los aterradores posibles efectos secundarios de las bombas atómicas utilizadas en la Segunda Guerra Mundial. Japón fue un país brutalmente golpeado en este sentido, tras el lanzamiendo de las bombas de Iroshima y Nagasaki, por lo que el drama humano producido por ese devastador ataque, seguía muy presente. Pues bien, los japoneses quisieron demostrar que podían utilizar, en cierto sentido, ese golpe tan trágico de su historia, para demostrar que podían hacer películas sobre el "terror atómico" que perfectamente pudiesen competir con el mercado americano. 

El doctor Serizawa (Akihiko Hirata) intentando buscar la manera de destruir a Godzilla

Y así fue como el director Ishirô Honda (asistente de nada más y nada menos que del señor Akira Kurosawa, eminencia por excelencia el cine japonés), se puso manos a la obra para realizar una película que reflejaría como nunca los efectos secundarios más aterradores de la tecnología atómica. Y así nació Godzilla, una bestia descomunal, una especie de híbrido de dinosaurio y de lagartija gigante mutada, que escupe fuego y cuyo hobbie principal es destruir a pisotones cualquier edificio que se le ponga por delante. De la mano de los prestigiosos estudios Toho, se puso a disposición del equipo un muy aceptable presupuesto (aunque no dejaba de ser discretito), que les permitió la suficiente libertad creativa para parir todo un clásico de este tipo de cine. 

Hideto (Akira Takarada) y Emiko (Momoko Kôchi hablando
con el periodista Hagiwara (Sachio Sakai)

Godzilla asoma la cabecita
En la peli no falta dramatismo y denuncia social. Dramatismo porque nos reflejan muy gráficamente la situación de las personas inocentes, víctimas de los ataques de Godzilla y retratan con gran realismo una situación crítica para las personas, sobreviviendo como pueden entre los escombros, socorriendo a los cientos de heridos. Si observásemos esas imágenes sin saber que se trata de una peli de Godzilla perfectamente podrían pasar por una réplica del sufrimiento de un grupo de personas a consecuencia de un bombardeo o una situación bélica muy cruda. La denuncia social nos la muestra en el sentido de que aunque la causa de los destrozos sea el gigantesco dinosaurio, en sí la consecuencia de su aparición, es el propio hombre. Los humanos con sus misiles y con sus bombitas contribuyen a que la naturaleza presente un ser vengador que les dará una lección y ésta resulta una muy horrible lección. En sí el monstruo es el fruto del odio de las distintas naciones y el hijo nacido de tantos y tantos desagradables encontronazos. 

Godzilla viene dispuesto a destruir todo lo que pille

Las dramáticas consecuencias tras el ataque de Godzilla
La película fue un éxito arrollador, de hecho me parece que haciendo cálculos de la cantidad recaudada en aquel momento y aplicándole la inflación actual, continúa siendo uno de los films de mayor éxito de la historia de Japón. Por ello es entendible que diese lugar a un subgénero denominado como kaiju-eiga, caracterizado por la presencia de enormes monstruos muy destructivos que ponen en peligro la plácida vida de los habitantes nipones. Así, éste fue el inicio de una larguísima serie de films en los que Godzilla regresaría para seguir causando estragos, incluso para enfrentarse con otros monstruos tan devastadores y peligrosos que él (véase polillas gigantes, dragones de tres cabezas, etc). En muchas ocasiones incluso el saurio se convertiría en un aliado de los humanos y les ayudaría de sendas amenazas (incluidas las venidas de otros planetas). En fin, muchos de estos productos acabaría cayendo en el más absoluto de los ridículos, como siempre digo, consecuencia de explotar una fórmula exitosa hasta lograr que roce lo patético. Pero éste no es el caso de este primer "Godzilla", un film muy serio, dramático y de gran valor. Desde luego, hay que saber pasar las carencias propias de la década y si tratamos de pasar por alto que Godzilla es un señor con un traje de goma que se carga un montón de maquetas de Tokio en miniatura, podremos ver un film cojonudamente realizado y muy profesionalmente rodado. En fin, una de esas maravillas del "terror atómica" venidas de Oriente y que crearon escuela, incluso en la todopoderosa industria norteamericana.  

Preparados para darle pasaporte a Godzilla bajo el agua

*MI MOMENTO FAVORITO: sin lugar a dudas, el increible ataque del monstruo contra la ciudad de Tokio, donde Godzilla se despachará a gusto contra todo edificio o estructura similar. 

Godzilla y el caos van unidos de la mano

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