martes, 29 de octubre de 2013

La noche de los demonios 2 (1994) de Brian Trenchard-Smith



Regresa la malvada Angela (Amelia Kinkade)
A pesar de su discretísimo paso por los cines, "La noche de los demonios" se acabó convirtiendo en todo un film de culto del terror de la serie B, lo que propició la aparición de esta secuela, más gamberra si cabe que la original. He leido por ahí muchos comentarios que la apuntan como una película superior a la primera; en mi opinión no es así, a mí me gusta mucho más su antecesora, pero hay que decir que como secuela, es más que aceptable. A ver, siempre y cuando tengamos en cuenta su calidad como film de bajo presupuesto. Obviamente no es una gran obra y posee sus defectillos, los cuales no quitan que sea un film enormemente disfrutable y sobre todo, entretenido. La película continúa en la línea argumental de su predecesora (de la cual lo único que se mantiene es la presencia de la diabólica Angela, interpretada nuevamente por Amelia Kinkade); es decir un grupo de muchachitos, ansiosos de juerga, escarceos sexuales y alcohol en vena, se van a pasar una dulce velada a la polvorienta, destartalada y siniestra Hull House, durante una nueva noche de Halloween.

La chicas del internado religioso cuentan, a modo de historia de terror,
los aterradores sucesos ocurridos en la peli anterior
Obviamente, la noche no tardará en volverse más diabólicamente animada de lo que ellos se esperaban. Aunque nos presenta algunas modificaciones, algunas más frescas y acertadas que otras. En primer lugar, observaremos como la acción sale, por momentos, de los muros de la aterradora antigua funeraria Hull House y es que los chicos protagonistas de la sangrienta juerga de esta secuela, provienen de un elitista internado religioso, al cual se trasladará la propia Angela en persona para endemoniar a unos cuantos. 

No faltará Angela pegándose un bailecito

Por otra parte los chicos están más salidos que el pico de una plancha
Por otro lado, esta secuela muestra una presencia más masiva del humor negro, sobre el terror. Si bien la original ya poseía algún toque cómico, pero menos excesivo, en sí esta segunda parte, por momentos roza el cachondeo más absoluto. Hay que decir, que no le viene mal, ya que, gracias a Dios, supieron mantener el espíritu gamberro de la primera, incluso llegando a sobrepasarlo en dosis de sangre y gore (podremos presenciar un buen desfile de decapitamientos, pintalabios rebeldes usurpadores de orificios corporales femeninos, mandíbulas arrancadas de cuajo, desmembramientos, etc) y la combinación con la comicidad la complementa bastante bien. A destacar, como en la original, los excelentes efectos de maquillaje, más que sobresalientes y de una calidad verdaderamente sorprendente, teniendo en cuenta, la calidad del film en cuestión.

¿Cuándo os va a quedar claro que Hull House no es un buen sitio para hacer fiestas?

¡Vaya como han dejado a esta pobre!
En sí, básicamente lo que se propusieron a la hora de concebir esta secuela fue tomar el modelo original y desmadrarlo en todos los sentidos, más sangre, más gamberrismo, más humor, más desnudos, más demonios y más efectos especiales. La combinación, como ya he dicho, no está nada mal, aunque para mí, no llega al nivel de la primera, que es la que se ganó a pulso el apelativo de film de terror de culto. Eso sí, esta secuela es muy digna para pasar un rato a caballo entre espeluznante y mortalmente divertido (aunque primando lo segundo). Los actores, ni fu ni fa, destacando de nuevo a la sensual y aterradora a partes iguales, Amelia Kinkade, repitiendo su rol de la primera y que además cobra mayor protagonismo, y a Jennifer Rhodes, la cual hace de un personaje que me encantó, el de la hermana Gloria, una monja de cuidado que tan pronto te reza un rosario como se pone a repartir ostias a los demonios, a reglazo limpio. Eso sí que es cumplir la voluntad de Dios. 

La hermana Gloria (Jennifer Rhodes) preparada para matar demonios

Destacar finalmente, que mantiene (a pesar de ser de los noventas) el toque ochentero tan fantástico y tan característico de su antecesora. En resumidas cuentas, una secuela que si bien no es para tirar cohetes, es más que decente, es muy entretenida, y como ya he dicho es idónea para visionar una noche de Halloween en compañía de unos coleguitas y echarse unas cuantas risas (entre sangría y sangría, eso que no falte). 

Preparados para el sacrificio

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que Angela (Amelia Kinkade) se convierte en un acojonante y aterrador basilisco, asombrosamente bien realizado. 

Angela es una auténtica víbora

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