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Mostrando entradas con la etiqueta Laurence Olivier. Mostrar todas las entradas
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jueves, 17 de abril de 2014

Jesús de Nazareth (1977) de Franco Zeffirelli



La virgen María (Olivia Hussey)
con el niño Jesús recién nacido
Francamente considero (y por lo que he podido leer, según críticas, resulta una opinión bastante distendida), que esta extensísima producción televisiva, es de lejos, la mejor y más completa (sobre todo completa) revisión de la vida de Jesucristo. El reputado director italiano Franco Zeffirelli se encargó de elaborar un relato, denso debido a su duración (¡ojito, que la película en su conjunto sobrepasa las cinco horas!), pero apasionante. El film resulta ser un testimonio al completo de la vida de Jesús, desde que es parido por la virgen María (estupenda y preciosa Olivia Hussey) en el portal de Belén, hasta que es crucificado y resucita de entre los muertos para abrir a sus seguidores las puertas del reino de su Padre. Su hay algo que resulta fascinante, y lo digo de veras, es la majestuosidad de su impresionante reparto, del que el director supo aprovechar lo mejorcito; y del cual es mejor dar testimonio. Véase a: 

Olivia Hussey como la virgen María
Peter Ustinov como Herodes
Donald Pleasence como Melchor
El español Fernando Rey como Gaspar
James Earl Jones como Baltasar
Laurence Olivier como Nicodemo
Anne Bancroft como María Magdalena
Christopher Plummer como Herodes Antipas
Valentina Cortese como Herodias
Anthony Quinn como Caifás
Rod Steiger como Poncio Pilato
Ernest Borgnine como un centurión romano
James Mason como José de Arimatea
James Farentino como el apóstol Pedro
La española Isabel Mestres como Salomé

Robert Powell, para mí el mejor
 Jesucristo de la Historia
Semejante plantel de absoluto lujo hace no menos, que lo expuesto en pantalla sea insuperable a nivel actoral, pues cada uno de estos monstruos de la interpretación elabora a la perfección el rol que le ha tocado desempeñar, con una profesionalidad que quita el hipo. Si nos centramos en el punto de vista visual, pues veremos que el film (a pesar de ser una producción televisiva, que se supone que no logra alcanzar la calidad de la puramente cinematográfica) goza de una puesta en escena magnífica; todo elemento decorativo está cuidado al máximo y la ambientación es una pasada. Así mismo el relato es conmovedor, en mi vida he presenciado un film sobre Cristo que haga un alarde tan sobresaliente del drama humano (ni Mel Gibson con sus toneladas de sangre en "La pasión de Cristo" por mucho que se alabe por muchos dicho trabajo). Decir que el actor que intepreta a Cristo, Robert Powell (un actor británico no demasiado popular o conocido), para mí es el que mejor ha interpretado dicho personaje en la Historia, no sólo su aspecto físico se asemeja mucho a la imagen que concebimos al propio Jesucristo, sino porque su interpretación es sublime, es un Cristo humano (no un trozo de madera sin expresión como el del truñazo de "El evangelio según San Mateo" o el no mucho más carismático Max von Sydow en "La historia más grande jamás contada"), y cuando se refleja el tramo de la Pasión, el nivel de dolor que logra transmitir hace erizar la piel. Vale, "Jesús de Nazareth", no vamos a engañarnos, no es una película recomendable para echar una tarde (más que nada, porque se te iría todo el día viéndola de un tirón, pero sí es muy interesante (y más para todo aquél católico apostólico) marcarle unas oportunas divisiones de tiempo, y completarla en dos (o tres incluso) visionados, así yo creo que el disfrute de admirar una producción tan cojonuda es mucho más satisfactorio. Pues eso, ni más ni menos, el mejor retrato de la vida del hijo de Dios, y francamente creo que será insuperable, y esto lo digo desde el punto de vista más bien objetivo, que no es una temática que, en sí, vaya acorde con mis gustos cinéfilos (pero es justo reconocerle sus méritos). 

''Padre, ¿por qué me has abandonado?''

lunes, 10 de febrero de 2014

Drácula (1979) de John Badham



Este Drácula (Frank Langella)
es todo un Don Juan
Me veo en la obligación de comenzar este comentario diciendo que, la verdad, a mí me fastidia un poco que se alabe tanto, tantísimo, la versión de Coppola de "Drácula", como una obra maestra insuperable y la mejor adaptación de la famosísima novela de Bram Stoker (que sí, que es espectacular visualmente de eso no cabe ninguna duda), en detrimento de otras versiones de la misma, como mínimo, igual de jugosas y atractivas (en mi opinión, incluso mejores), como la maravillosa creación de la Hammer en 1958 o ésta misma. Sinceramente no veo que esta versión haya de ser inferior a la de Coppola, sin más es diferente, pero creo que posee los atributos suficientes para que merezca el mismo estatus fílmico del que goza la de Coppola. No obstante este film, a pesar de tener un aceptable éxito de taquilla en su época, se llevó ostias por todos lados por parte de la crítica y con el paso del tiempo se ha convertido en una de las más olvidadas películas del famoso vampiro. Se le achacó mucho, de manera negativa, la gran cantidad de licencias que se tomó con respecto al texto de Stoker, lo cual me hace volver a decir que me parece estúpido el achacar a una adaptación como elemento peyorativo, el hecho de que sus realizadores se alejen lo que les dé la gana de la fuente literaria, si lo que ofrece es un espectáculo audiovisualmente atractivo, ¿dónde coño está escrito que se ha de respetar fidelidad a todo tipo de adaptación cinematográfica?. Además, me jode mucho que siempre se esté proclamando que la peli de "Drácula" de Coppola sea la más sublime, por el hecho de que respeta más fielmente la novela, y no sé qué librito se habrán leído los que afirman esto a cal y canto, pero el director de "El padrino" también se tomó sus múltiples licencias, lo que alejan a su peliculita de ser el cien por cien de fidelidad a las letras de Stoker que, repito, muchos proclaman. Pero bueno, como ya he dicho otras ocasiones, siempre quedará más culto decir que la obra de un autor con más renombre es superior a otras de menor prestigio, aunque esto resulte inmerecido. 

El aterrador castillo de Drácula

Lucy (Kate Nelligan) y su padre el Dr. Seward (Donald Pleasence)
Dicho esto, debo señalar que en lo personal, este "Drácula" me parece a nivel fílmico, un film bastante espectacular. Los habrá, ¡cómo no!, que dirán que la versión de 1992 se la comerá con patatas para reiterar su defensa desmedida con respecto a la misma, a lo que yo les respondería a esos señoritingos tan cultos que, lo primero este "Drácula" no gozó del presupuestazo con el que Coppola hizo su ambiciosa adaptación y lo segundo, las separan trece añitos de diferencia, en los que la industria del cine sufrió una impresionante evolución en lo referido a las técnicas de realización de películas. Todo hay que decirlo. Centrándome en esta película, decir que la estética de la misma es increíble, sombría, aterradora. Posee una fotografía tenebrosa, de porte clásico (un claro homenaje a los films de antaño de la Universal), en la que abundan tonos grisáceos, asfixiante por momentos, que desde mi perspectiva, buenamente se podría haber merecido un Oscar; un trabajo sensacional que la dota de un aura siniestra propia del buen cine de terror gótico. Se anticipa a la de Coppola al darle predominio al elemento romántico en la relación de Drácula con su víctima, la cual, lejos de verlo como un villano, cae rendida a sus brazos, cual amante desesperada.

''Seré tu amante vampiro''

El Prof. Van Helsing (Laurence Olivier) frente
al cadáver de su hija Mina (Jan Francis)
La dirección de John Badham (quien había pegado un buen pelotazo dos años antes con "Fiebre del Sábado noche") es potente y muy profesional. Los actores son maravillosos. Tenemos a un Frank Kangella que está soberbio como el Conde Drácula (no tiene nada que envidiarle a la tan vitoreada actuación de Gary Oldman, aunque la verdad, yo me quedo con el eterno Christoper Lee). El Drácula de Langella va a caballo entre el caballero sofisticado de Lugosi y la bestia agresiva de Lee, manteniéndose siempre seductor e impecable. Destacan también secundarios tan excelentes como el mismo Laurence Olivier, (encarnando a un algo cascadete Van Helsing, quien a pesar de que los años le pesan no cesará en ser un digno oponente del vampiro), una sensual Kate Nelligan o Donald Pleasence (el mítico Dr. Loomis de la saga "Halloween"). Como ya he dicho, el film acusa una muy evidente tergiversación de la historia de Stoker y presenta un porrón de variaciones que cambian bastante el hilo argumental original. Algunos de los cambios más evidentes es por ejemplo, que se cambien los personajes Mina y Lucy. En el libro, y si no me equivoco en todas y cada una de las adaptaciones cinematográficas, la protagonista "amante" de Drácula había sido Mina, mientras que la vampirizada víctima del mismo, era Lucy. No obstante en este film, es al revés, la protagonista femenina, Kate Nelligan, adquiere el rol de Lucy y Mina (Jan Francis) adquiere un rol secundario, además de protagonizar una siniestra e inquietante escena de resurrección vampírica. 

Mina vampirizada

Van Helsing mata a su propia hija
Otro de los cambios argumentales es que resulta que la propia Mina, es hija de Van Helsing, el enemigo número uno de Drácula, lo cual le hará adquirir a éste un motivo personal en su pelea contra el vampiro. Y por supuesto, el desenlace del film es lo que más se aleja de su referente literario, un final que la verdad, me pareció muy atractivo ya presenta una variante de la historia original, e incluso poética, el cual además, intensifica el componente romántico, del que después (como ya he mencionado) se adueñaría el señor Coppola trece años después. Mencionar también que la banda sonora del maestro John Williams (''Tiburón'', ''E.T.'', ''Indiana Jones'',...), es otro de los aspectos más sobresalientes del film. En definitiva, me parece una versión magistral de la novela de Stoker, con sus variantes muy bien dispuestas, aportando una visión distinta de la misma. No tiene nada que envidiarle a la de Coppola, salvando las distancias, tratándose una de una película más normalita infravalorada (ésta) y la otra una superproducción de renombre (sobrevalorada, más que nada por contar con el nombre de Coppola, sin menospreciar sus aspectos sobresalientes).

Lucy va camino de la diabólica conversión

*MI MOMENTO FAVORITO: la escena final a bordo del navío, en el que se destará una violenta pelea que cerrará de forma ejemplar el film. Me llama especialmente la atención porque se trata de un desenlace nunca visto en ningún otro film de Drácula y eso le aprorta un gran mérito. 

Van Helsing frente al ataúd de los amantes vampiros

jueves, 21 de noviembre de 2013

Espartaco (1960) de Stanley Kubrick



El esclavo Espartaco (Kirk Douglas)
entrenado para ser gladiador
Una auténtica obra maestra del cine épico, otra de esas grandes superproducciones recreativas de la Antigua Roma, al mismo nivel de otras joyas como "Quo Vadis" o "Ben-Hur". A su vez también es la obra menos personal de Stanley Kubrick (por ello, puedo decir que es mi película favorita de este director), sobre cuya producción no pudo tener el poder que su egolatría deseaba. Debido a esto, el señor Kubrick ha renegado en muchos aspectos de este emblemático film suyo, acusando que no había podido desempeñar el control de su sello personal; parece que se olvidó que fue precisamente el éxito de "Espartaco" quien le dio la posibilidad en el gran nombre del Séptimo Arte en el que se acabó convirtiendo, con mayor o menor merecimiento. Y es que la inmortal historia del esclavo que desafió al magnánimo Imperio Romano, tuvo de por sí su propia historia, llena de entresijos y conflictos que convirtieron su realización en, casi casi, una batalla campal. Los problemas acompañaron a "Espartaco" incluso en la propia fase de preproducción. El guión está basado en una novela escrita por Howard Fast, y se contrató al mismo para que se hiciese cargo de desarrollar el mismo guión de la película. Pero resulta que no llevaba ni media hoja, que al pobre Fast le pegaron una patada en el culete y se contrató como guionista a Dalton Trumbo, un polémico personaje, debido a su vinculación con ideas comunistas y víctima de persecución durante la Caza de Brujas del Senador McCarthy. Bueno, desde luego era algo que señalaba que "Espartaco" había arrancado con el pie izquierdo.

Espartaco lucha en la arena contra otro esclavo negro (Woody Strode)

Espartaco siente algo especial por la esclava Varinia (Jean Simmons)
Pero solventadas las pesquisas del guión, pasamos a la fase de realización. El primer elegido para dirigir el proyecto fue Anthony Mann (posterior realizador de otros memorables films históricos como "El Cid" o "La caida del Imperio Romano"), el cual incluso llegó a rodar algunas de las escenas, por ejemplo los diez primeros minutos de película. Pero no se sabe muy bien porqué, el prota Kirk Douglas, que además era productor de la película, tuvo una serie de problemas con él y ¡hala! el señor Mann fue despedido. El proyecto pues estaba en marcha y necesitaba urgentemente un nuevo director de mano firme que pudiese arrancarlo del punto muerto en el que parecía estancado. Así pues el señor Douglas, recordó su participación en la magnífica "Senderos de gloria" e insistió en que el elegido fuese el que había sido director de ésta, Stanley Kubrick. Y bueno, apareció al magnánimo señor Kubrick y puso patas arriba todo. Se comenta que como director era demasiado meticuloso, muy profesional y asombrosamente detallista. Pero claro, para Kubrick fue un proyecto inmenso; estaba en primera línea en el terreno hollywoodiense, rodeado de un reparto milenario, repleto de reputadas estrellas acomodadas y claro, sus métodos resultaron, llamémoslos chocantes.

Espartaco se subleva contra sus dueños...

...y se converirá en el cabecilla de un ejército de esclavos
A consecuencia de ello el rodaje fue un auténtico toma y daca, en el que no faltaron peleas de todo tipo entre Kubrick y los actores y sobre todo, con el protagonista Kirk Douglas, que no olvidemos, también era productor. Douglas quería manejar a su conveniencia el camino que debía seguir el plan de rodaje, pero Kubrick era un hueso duro de roer y quería abarcar más de lo que Douglas estaba dispuesto a permitirle. Y claro si tenemos a un productor absorvente y a un director toca pelotas y ególatra con ansias de poder sobre el resto, pues claro, se crea una situación infernal, no menos. Hay que añadir además, que entre los actores, la relación no es que fuese mala, sino rematadamente mala. Laurence Olivier, Charles Laughton y Peter Ustinov, por lo visto, no se tragaban y dieron constantes muestras de ello durante la fimación, lo que empeoraba aún más la delicada situación del equipo. En resumidas cuentas, que el rodaje de "Espartaco" fue una apoteósica tragedia, que contra todo pronóstico, dio como resultado una auténtica joya, maravillosa y deslumbrante.

Batiato (Peter Ustinov) y Graco (Charles Laughton)

Espartaco y Varinia vivirán su amor en medio
de la tan difícil situación en la que se encuentran
Visto el resultado debemos de reconocer lo evidente, Kubrick realizó un excelente trabajo en la dirección, aunque también es cierto, que hay que agradecer que le cortaran un poco las alas y no le diesen cancha absoluta para llevar a cabo este film. Si digo esto es por una serie de cuestiones; la primera; y sé que me repito, pero es la verdad, el señor Kubrick, como buen ególatra, despreciaba lo ya filmado por Anthony Mann (o sea las escenas iniciales), ¡cómo no!; él diría que podía hacerlo mil veces mejor, e insistía en eliminarlas del montaje, pero claro, eso suponía trabajo perdido y los productores le dijeron que "un cuerno" y afortunadamente mantuvieron ese espléndido inicio, que nada tiene que envidiar al resto filmado ya por el propio Kubrick. Y lo segundo, viendo la posterior filmografía de Kubrick y haciendo las comparaciones con esta peli, pues uno se puede hacer una idea de la ida de olla completa en la que podía haber convertido "Espartaco" y es que el señor Kubrick desarrolló una obsesiva manía por complicar de manera exhacerbada sus films, para que los más listillos y entendidos de turno se hiciesen sus propias "pajas mentales" a la hora de atribuirle méritos que las cabezas normales pensantes nunca podremos desentreñar. Por no hablar de lo entretenida que resulta "Espartaco" en comparación con posteriores ladrillazos del director (véase "2001, una odisea en el espacio" o "Barry Lyndon"), a pesar de que este film supera las tres horas, es de lo más llevadero, y por supuesto el film más disfrutable de Kubrick, gracias a que, como ya he dicho, supieron mantenerlo a raya.

Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) perseguirá a Espartaco hasta la muerte

Antonino (Tony Curtis), aliado inseparable de Espartaco
Pero curiosidades de éstas aparte, en resumidas cuentas lo que queda es una de las más prodigiosas películas históricas jamás rodadas. "Espartaco" es una auténtica maravilla en todos los sentidos. A nivel técnico, tiraron la casa por la ventana y, se nota, porque los 12 millones de dólares de presupuesto resplandecen en cada uno de los fotogramas. La ambientación, la puesta en escena, e vestuarios, la fotografía, son todos sobresalientes. El nivel actoral es absolutamente increible, Kirk Douglas soberbio, idem de Laurence Olivier y Charles Laughton (aunque bueno, éstos están siempre estupendos, para mí son de lo mejorcito que ha existido nunca en Hollywood) como brillantes secundarios, sin olvidarnos de la bellísima Jean Simmons, o para mí uno de los más desprestigiados del reparto, Tony Curtis, como Antonino, uno de los principales aliados del protagonista, cuya actuación, por lo que he visto en otros comentarios del film, pasa siempre bastante desapercibida y a mí me parece muy pero que muy notable. En cambio, he de señalar en este aspecto una cosa que me parece curiosa y esto lo tengo que decir en el sentido negativo.

Debatiendo en el Senado, que no se diga que en la Antigua Roma no eran civilizados

Resulta que Peter Ustinov, fue galardonado con el Oscar al mejor actor secundario por su interpretación en esta película y sinceramente, no entiendo por qué. No quiero desmerecer a este señor que era un gran actor, pero en "Espartaco" no se merecía el Oscar, como sí lo merecía en "Quo Vadis" haciendo su mejor papel, el del lunático emperador Nerón. Por ejemplo, Laurence Olivier o Charles Laughton o el propio Tony Curtis, me parece que se lo merecían muchísimo más, pero bueno, así fue la cosa y así quedó. Me queda destacar esa preciosísima y emotiva banda sonora de Alex North, una melodía tan bella y tan melancólica que a mí la verdad me dan ganas de derramar alguna lagrimita al escucharla.

Desvastadoras consecuencias de una sangrienta batalla

Soltado todo este rollo, voy a decir como conclusión que, bueno; en realidad volver a decir, que "Espartaco" es un clásico genial. Una historia llena de violencia, amor, romance, ira, batallas, esclavitud y romanos, como no. En serio es una película tan sensacional que merece la pena ser vista y disfrutada, sobre todo en Semana Santa, ya que no hay una en la que no la repitan por televisión. Así que si no te quieres molestar en conseguirla de cualquier forma legal (¿o "ilegal"?) hasta entonces, atento al televisor esta Semana Santa, que cualquier día la emitirán y de verdad, merece mucho, muchísimo la pena.

''Yo soy Espartaco'', ''No, yo soy Espartaco''

A destacar una escena bastante curiosa, muy comentada además, por una potente carga de homosexualidad implícita que presenta. Me estoy refiriendo a ésa en la que el personaje de Marco Licinio Craso (Laurence Olivier) es bañado por su esclavo Antonino (Tony Curtis). Durante este instante seremos testigos de una conversación entre ambos personajes, en los que se puede leer entre líneas, como Craso le tira los tejos casi literalmente a su esclavo, haciéndole proposiciones indecentes. En serio, no tenéis más que escuchar el diálogo entre ambos y leer entre líneas el sentido metafórico que adquieren las "ostras" y los "caracoles" en los labios de Craso.

El vicio está en el aire

*MI MOMENTO FAVORITO: como no sabía decidirme exactamente por uno concreto, voy a señalar esa tristísima escena final, la cual nunca consigo ver sin que se me caigan las lágrimas. En ella se puede ver a Espartaco (Kirk Douglas) crucificado y a su amada Varinia (Jean Simmons) portando al hijito de ambos, llorando a sus pies y suplicándole una muerte rápida. De verdad, una escena para llorar de emoción y de tristeza.  

''Este es tu hijo y es libre''

viernes, 5 de julio de 2013

Rebeca (1940) de Alfred Hitchcock



Maxime De Winter (Laurence Olivier) tomando un
piscolabis con la que será su futura mujer (Joan Fontaine)

Una de las más grandes pifias y cagadas que han cometido los miembros de la Academia Hollywoodiense es no haber otorgado nunca jamás un Oscar a ese gran creador, a ese gran maestro del suspense que fue Alfred Hitchcock. Bueno, al menos tuvieron la decencia de dárselo a la mejor película, merecidísimamente, a esta gran obra maestra que supuso el debut en Hollywood del señor Hitchcock. Como no podía ser de otra manera, se incorporó a la industria de los más grandes, entrando por la puerta grande. "Rebeca" es una adaptación de una novela de Daphne Du Maurier (autora de otra novela que adaptaría Hitchcok tiempo después y sería una de sus películas más populares, "Los pájaros").

Manderley, tan siniestra como la casa de Amityville
Cuenta la infeliz historia de una joven (Joan Fontaine) que se casa con un aristócrata, Maxime De Winter (Laurence Olivier), y se va a vivir con él a la gigantesca mansión familiar, Manderley. La joven se verá en una situación que le escapa de las manos ya que se ha convertido en una gran señorona de la Alta Sociedad, cuando ella no era más que una chica normal y corriente de a pie, como suele decirse, y claro la pobre no está a la altura. Pero esto no es lo peor, ella se siente rechazada por su marido al que cree todavía enamorado de su primera esposa, Rebeca, fallecida un año antes en un accidente en el mar. Para colmo de males, el ama de llaves (Judith Anderson) es una perversa hija de puta que se encargará de hacerle la vida imposible, porque (¡ojito! en 1940 Hitchcock nos dejaba caer) estaba enamorada de la difunta señora, o al menos tenía una pasión por ella que rozaba lo enfermizo. Más descubrimientos harán que la vida de esta pobre chica se vea muy lejana al cuento de hadas que se había figurado vivir en Manderley. 

La popularidad de la película hizo que en España se comenzase
a llamar Rebeca la prenda que viste Joan Fontaine

¡Aquí sí que hace calor!
Creo que cuando se menciona el nombre de Hitchcock ya se puede hacer uno a la idea, si no anda muy despistadillo, que nos vamos a encontrar con un film envolvente, plagado de suspense, actores genialmente dirigidos y un estilo tan peculiar como atrapante de sobrellevar una trama. Hitchcock nos ofreció grandes obras maestras, enormes regalos audiovisuales, piezas inmortales del Séptimo Arte y "Rebeca" por supuesto que es todo esto. La pesadilla psicológica que envuelve a la sufrida Joan Fontaine   se   traduce   ante   los   ojos  de los espectadores en todo un torrente de suspense tan fácilmente atrapante que en cuanto visualices 10 minutos de "Rebeca" ya te quedarás prendado hasta completar sus casi 130 minutos de duración. 

Este tipo trae más sorpresas desagradables
A destacar esa valentía de Hitchcock de incluir tintes lésbicos en el personaje del ama de llaves, tratándose del año 1940 (no sería en la única película que dejase caer alguna perla camuflada en relación al universo homosexual, por así llamarlo, véase "La soga" por ejemplo). A pesar de haber ganado el Oscar a la mejor película ese año, me da la sensación de que fue bastante boicoteada, puesto que obtuvo solo 2 (además a la mejor fotografía en blanco y negro) de 11 nominaciones, de las cuales me parece una injusticia el hecho de que no hubiesen sido premiados ni Joan Fontaine a la mejor actriz (se lo llevó la rancia Ginger Rogers en "Espejismo de amor") y por supuesto ni el propio Hitchcock al mejor director. Incomprensible. 

A la Sra. Danvers (Judith Anderson) le encanta putear a su nueva dueña

*MI MOMENTO FAVORITO: cuando la perversa Sra. Danvers (Judith Anderson) manipula de forma maliciosa a la pobre Joan Fontaine para que ésta se suicide, tirándose por una ventana. 

"Tu vida es una mierda, un saltito y se acabó"