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Mostrando entradas con la etiqueta Hazel Court. Mostrar todas las entradas
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sábado, 7 de noviembre de 2015

La máscara de la muerte roja (1964) de Roger Corman



El siniestro príncipe Próspero (Vincent Price)
La séptima de las adaptaciones que Roger Corman realizó sobre relatos de Edgar Allan Poe, ''La máscara de la muerte roja'' es también una de las más cuidadas y deslumbrantes estéticamente hablando, resultando un preciosista y colorista relato, en gran parte gracias a la deslumbrante fotografía del futuro director Nicolas Roeg. Comentar que fue realmente la primera de las pelis poeianas de Corman que tuve ocasión de ver, en un ciclo que emitieron en el canal ''Calle 13'' hace ya unos cuantos añitos, por eso le guardo cierto afecto aunque no es de mis favoritas, las cuales para mí siguen siendo ''Historias de terror'' y ''La obsesión''. Bueno, el film se sitúa en la Edad Media en Italia, en una pequeña población donde el sádico y satanista príncipe Próspero (genial Vincent Price, nuevamente y por sexta vez siendo prota de otra adaptación de Poe bajo las órdenes de Corman) , se encierra en su castillo con un grupo de amigos (de su misma categoría), con la intención de esquivar una devastadora plaga de una enfermedad, conocida como la muerte roja, que está asolando la zona. 

Presidiendo una violenta mascarada
 
Baile teñido de sangre
Así mismo, realiza un baile de máscaras en el que no faltarán todo tipo de infames y depravados juegos, hasta que un invitado muy especial (con capucha roja) se colará en el evento, trayendo consigo mismo un cruento final. Comentar varias cosas de ''La máscara de la muerte roja'', la primera que fue la primera del ciclo Poe de Corman rodada en Reino Unido (capital de la Hammer), emigrando desde Estados Unidos, que además es la única en la que Vincent Price hace un papel de villano en sí (en el resto de las pelis del ciclo, cuando ha encarnado a un personaje menos centrado, siempre ha sido justificando como víctima de un trastorno o un desdoblamiento de personalidad) y la verdad me parece de sus mejores performances, no sólo referido a su colaboración con Corman sino a toda su brillante carrera dentro y fuera del género, y también, detalle que les escanta promulgar a los más hipsters y entendidos del tema, que se efectúa un cierto homenaje al cine de Ingmar Bergman, en concreto a su (truño) film, ''El séptimo sello'', con el detalle de presenciar a la propia muerte enfundada en un traje con capucha, incluso ver como ésta se permite hasta filosofar en un final que pone un poquito el vello de punta. 

¡Cuídate de la muerte roja!

En definitiva, me parece una peli espléndida, visualmente potente (es tan colorista que me recordó bastante a la belleza estética propia de Mario Bava) y ciertamente insana y macabra, la verdad es que es una producción sobresaliente, para quien tenga alguna duda de que Roger Corman no sólo hizo baratas chapuzas con monstruos de cartón sin talento evidente.

Desfile de muerte

domingo, 9 de noviembre de 2014

El cuervo (1963) de Roger Corman



Erasmus Craven (Vincent Price) con el cuervo parlante
Roger Corman siguió adaptando más trabajos literarios de Edgar Allan Poe y aquí configuró la que sería su quinto clásico, tras la excelente "Historias de terror". Para ello, echó mano de una de los escritos más populares del escritor, el poema "El cuervo", aunque realmente lo único en común que poseen el film y dicho poema, son el título, por otro lado totalmente entendible porque, ¿cómo es posible una adaptación de una hora y media, inspirada en unos cuantos versos, sin licencias? Del guión volvió a encargarse Richard Matheson (elaborador habitual del Corman durante esta faceta poeiana) y como protagonistas, volvemos a encontrarnos al magnánimo Vincent Price, a Peter Lorre (los cuales ya habían coincidido en "Historias de terror") y se incorpora al cotarro para formar un completo trío de ases del horror, el gran Boris Karloff. 

El cuervo es en realidad el aprendiz de brujo, Adolphus Bedlo (Peter Lorre)

Destacar también en el reparto a la hammeriana y sensual Hazel Court y a un jovencísimo Jack Nicholson (quien ya había colaborado con Corman en "La pequeña tienda de los horrores") con un look muy similar al de Robin Hood. "El cuervo" pues pasa a ser una de las más extrañas e inusuales adaptaciones poeianas del director y es que abandona por completo todo atisbo de terror, para adentrarse de lleno en el de la comedia. Y así lo que tenemos ante nosotros es una deliciosa comedia fantástica, que no abandona de lleno el espíritu de otras obras de terror victoriano típicas de la época. 

Rexford (un jovencísimo Jack Nicholson)

Nicholson con las dos bellezas del film
Estelle (Olive Sturgess) y Lenora (Hazel Court)
El argumento viene a contarnos el duelo que, en plena Edad Media, sostienen dos magos, uno bueno Erasmus Craven (Vincent Price) y otro malo, Scarabus (Boris Karloff). El primero vive traumatizado tras la muerte de su esposa Lenora (Hazel Court) (elemento extraído del poema original de Poe), y permanece inactivo en su castillo, hasta que recibe la visita de un cuervo parlante, que resulta ser un aprendiz de brujo llamado Bedlo (Peter Lorre), al que ha transformado en animal el villano de la función. Así pues, ambos se aliarán para intentar derrotarlo, en un colorista combate de hechizos variados que no tiene desperdicio. A menudo he visto señalado como "El cuervo" es tachada de ser uno de los trabajos, del ciclo dedicado a Poe, más flojos de Corman. Personalmente no estoy de acuerdo, a mí me gustó bastante, sí es verdad que pierde frente a otras del ciclo más serias, pero a su modo considero que "El cuervo" es un film la mar de memorable. Su puesta en escena es espléndida (como otras pelis del estilo), la ambientación del castillo, la fotografía colorista, el diseño del vestuario; todos estos elementos en cojunto resultan la mar de efectivos y eficaces. 

El villano del film, Scarabus (Boris Karloff)

Por otro lado, las vibrantes actuaciones de los pesos pesados del reparto son de lo más destacables. El film además es ameno, entretenido y tiene su aquél, además se pueden apreciar en él una serie de efectos visuales (cuando se disputa el duelo de magia entre los dos hechiceros rivales) que son la mar de llamativos (incluso se hecha mano de algún que otro trucaje animado, que está perfectamente bien resuelto). En resumidas cuentas, "El cuervo" no es lo mejor del pack Corman/Poe, pero es lo suficientemente entrañable como para poder disfrutarla en su justa medida, desde mi punto de vista es más que recomendable para todo fan del terror clásico.

Aquí comienzan los coloristas encantamientos

*MI MOMENTO FAVORITO: el duelo mágico entre Erasmus Craven (Vincent Price) y Scarabus (Boris Karloff).

Trucajes visuales que molan un huevo

sábado, 5 de julio de 2014

La obsesión (1962) de Roger Corman



El obsesivo Guy Carrell (Ray Milland)
"La obsesión" es otra de las adaptaciones cinematográficas, que Roger Corman realizaría, sobre relatos de Edgar Allan Poe (haría ocho en total). En esta ocasión le tocó el turno a "El entierro prematuro", que además es el título original del film, no sé a qué coño viene la subnormalidad de título español colocado porque sí, pero bueno. Como es habitual Corman se tomó sus licencias por lo que no podemos hablar de una adaptación puramente al dedillo del relato, sin más extrae algunos de los elementos del mismo, incluyendo otros típicos de otras historias literarias del escritor a la par de múltiples aspectos de películas poeianas realizadas por él con anterioridad (véase "La caída de la casa Usher" o "El péndulo de la muerte"). A pesar de esto y ante lo que muchos podrían tachar como algo reiterativo, creo que "La obsesión" es un magnífico film de terror gótico, muy en la línea de lo establecido por el género en ese período de tiempo concreto. En mi opinión es una de las mejores películas que Corman dirigió tomando como referencia a Poe, y una de las más conseguidas en lo referido a su ambientación y aspecto visual. 

Guy diseña un ataúd especial para burlar a la
muerte en caso de sufrir un ataque de catalepsia

Emily (Hazel Court), la mujer de Guy,
piensa que él está perdiendo el juicio
Destaca la ausencia de Vincent Price, pues es la única del ciclo poeiano de Corman en la que no aparece (siendo protagonista de las otra siete), que es sustituido por el oscarizado protagonista de "Días sin huella", Ray Milland, quien en mi opinión está espléndido y aún no resultando tan histriónico ni tan bien encajado dentro del género como Price, he de decir que su elección me parece más que satisfactoria, encarnando a la perfección a un obsesivo y sufridor hombre que teme más que a nada, el ser enterrado vivo. Esta obsesión no es infusa en realidad, pues nuestro protagonista, Guy Carrell, desciende de una familia en la que se han visto varios casos de catalepsia, una enfermedad (que obsesionaba al propio Poe y fue un concepto que utilizó en varios de sus relatos) que consiste en que una persona cae en un estado de inconsciencia, similar a la muerte. Este estado dura lo suficiente como para que el entorno den por realmente muerto al enfermo y lo entierren, posteriormente recuperándose la pobre víctima enclaustrada dentro del féretro sufriendo una opresiva, angustiante y dolorosa muerte.  

¿Está realmente Guy volviéndose loco?

Un entierro prematuro
Por ello, Guy se las ingenia para diseñar un ataúd particular que le permita escapar de él, en caso de ser enterrado con vida. A todo esto se le suma una especie de historia secundaria, que viene a plantearnos la cuestión acerca de si existe una conspiración por parte del entorno del protagonista, para sepultarlo en vida, y por lo tanto asesinarlo, o por el contrario si esta premisa en realidad es provocada por la excesiva imaginación de Guy, debido a su infinita y enfermiza obsesión con el tema. Lo dicho, junto con "Historias de terror", es mi película favorita del ciclo de Poe realizado por Roger Corman, tiene lo preciso para merecerse el apelativo de clásico supremo de terror gótico de la época; una excelente y muy conseguida ambientación, unos muy buenos actores muy correctos en sus respectivos roles (destacan Milland por supuesto y la hammeriana y bellísima Hazel Court), una historia que, a pesar de las licencias que se toma acerca del relato original de Poe, logra enganchar y entretener (con sorpresita final incluida) y una banda sonora genial que consigue inquietar en los momentos clave (en serio, ¡qué buena la tonada principal del film, compuesta por siniestros silbiditos!). En conjunto todos los elementos construyen un clásico realmente entrañable y digno de recomendar. 

Una noche ideal para sepultar

*MI MOMENTO FAVORITO: el tramo final en el que se desvelan todas las incógnitas presentes en la trama, revelándonos además alguna que otra sorpresita (más o menos inesperada). 

¡En menudo embrollo te has metido, hija!

miércoles, 10 de julio de 2013

La maldición de Frankenstein (1957) de Terence Fisher



El Dr. Frankenstein (Peter Cushing)
Corrían los años finales a la década de los cincuenta y el panorama del cine de terror estaba un poco cuesta abajo. En los treinta lo que lo petó fueron las famosas películas de monstruos clásicos, gran mayoría realizadas por la productora Universal (véase "Drácula", "El doctor Frankenstein", "La momia", etc). No obstante tras la Segunda Guerra Mundial, tras hacerse notorios horrores tan reales y más aterradores que las fantasías provenientes de la ultratumba de la mano de vampiros o momias, los monstruos clásicos cayeron en el más absoluto de los olvidos. Su función para el público dejó de ser efectiva e incluso aparecieron films de comedia que los parodiaban. 

El doctor y su ayudante Paul (Robert Uguhart) en medio de un experimento

Elizabeth (Hazel Court), la prometida del doctor
De pronto lo que empezó a llevarse fue el llamado "terror atómico" y aparecieron en las pantallas un sin fin de películas cuya amenaza se presentaba a forma de insectos gigantes o todo tipo de monstruo mutado por la mutación de la bomba atómica. Los tiempos habían cambiado y la forma de impactar al público también y entonces la productora británica Hammer, se sacó un as bajo la manga para volver a reinventar la fórmula del terro clásico. En 1957 recayó sobre un señor llamado Terence Fisher la responsabilidad de dirigir una nueva resurrección de la criatura creada por Mary Shelley. Así pues se estrenó el primero de una serie de grandes éxitos que la Hammer hizo basándose en las figuras de los monstruos clásicos de la Universal. ¿Pero qué tuvieron de especiales estos films para que el público recobrara el interés por estos personajes aparentemente obsoletos? 

El doctor a punto de dar vida a su criatura
El doctor le es infiel a su prometida con la criada

En primer lugar la Hammer, en contraposición con la fotografía en blanco y negro claroscurista de las pelis de la Universal, ofreció películas con una fotografía muy colorista, destacando sobre todo el color rojizo intenso de la sangre artificial que en aquella época supuso una gran novedad. En segundo lugar aporto unas dosis de sensualidad y cierto erotismo (contenido en comparación con hoy en día) que supusieron un gran adelanto en lo referido a la utilización de estos elementos de forma más explícita en el género. También hicieron lo propio con la violencia y es que las películas de la Hammer presentaron un nivel de sadismo y mala leche que rompía por completo con el espíritu más edulcorado que las adaptaciones de la Universal. 


Este monstruo (Christopher Lee) no inspira un mínimo de ternura

El doctor va a devolver la vida
a su creación por segunda vez
A pesar de partir de la misma historia que la novela original de Mary Shelly, el guión de Jimmy Sangster (habitual guionista de la Hammer) se toma un sin fin de libertades para crear una trama complemente distinta y más siniestra. El doctor Frankenstein (Peter Cushing) aquí se muestra como un auténtico personaje obsesivo y más políticamente incorrecto, es infiel a su prometida con la criada y es capaz incluso de matar por conseguir sus propósitos. Otra gran diferencia se presencia, la más evidente, en el monstruo. El de Karloff de 1931 inspiraba cierta ternura, cierta lástima, en esta versión el monstruo encarnado por Christopher Lee no tiene nada que ver, es un ser fiero, infernal, no inspira ninguna lástima y asesina sin escrúpulos todo lo que pilla y no de manera accidental como su antecesor. Digamos que en esta versión pesa más la crueldad y maldad de los personajes en contraposición con la bondad y las buenas intenciones de la versión más antigua. Con estas divagaciones de la historia original la Hammer se apuntó un tanto e hizo que el público volviese a recuperar el interés en los personajes. Y es que el secreto lo tuvieron muy claro el señor Terence Fisher y compañía, ya que los tiempos habían cambiado había que aportar una versión más acorde, más ropedora y más revolucionaria y eso consiguieron. A mí me cabrea profundamente los que critican un film cuando es una adaptación de un prestigioso texto y su versión cinematográfica distancia de éste. Esta película, por ser eso una adaptación, se permite el lujo de variar un montón de aspectos, pero precisamente se convirtió en un gran film con personalidad y en un excelente clásico distinto sin más a la versión de la Universal, pero que no es peor ni mucho menos. 

La criatura ataca a su creador

Por supuesto es obligatorio mencionar que por primera vez se vieron las caras las que serían dos míticos actores, Peter Cushing y Christopher Lee. Dos figuras míticas del terror que se dejaron ver en un sin fin de películas del género (ya fuese juntos de nuevo o por separado), y además se convertirían en las dos caras más representativas de la productora Hammer. Una de las mejores adaptaciones de la historia de "Frankenstein", sin desmerecer la protagonizada por Karloff y sin lugar a dudas distinta a las muchas que se hicieron, destacando precisamente por esa visión original que supo aportar y que creó escuela.

Elizabeth está en peligro

*MI MOMENTO FAVORITO: la criatura (Christopher Lee) se topa con un ciego, al igual que la historia original, pero como en la historia de Mary Shelley el monstruo era muy bonachón, hace buenas migas con el ciego que no lo rechaza al no poder asustarse de su aspecto. En cambio, en esta versión el sádico monstruo se carga al pobre ciego sin ningún miramiento y también al pequeño nieto de éste. 

Este pobre hombre no tiene ninguna escapatoria