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Mostrando entradas con la etiqueta Basil Rathbone. Mostrar todas las entradas
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miércoles, 16 de abril de 2014

Los últimos días de Pompeya (1935) de de Merian C. Cooper, Ernest B. Schoedsack



El prota, Quan Marcus (Preston Foster) y su hijo Flavio (David Holt)
A la vista del inminente estreno de la superproducción "Pompeya" en nuestro país (por cierto en Estados Unidos está siendo un fracaso rotundo), he decidido rescatar del olvido esta maravillosa pieza realizada en el Hollywood clásico, sobre la misma temática. Como su título indica, el film se centra en la historia de la ciudad romana de Pompeya, la cual fue sepultada bajo las cenizas cuando entró en erupción el volcán Vesubio, que la convirtió en un enorme cementerio. Así mismo también el film me parece de lo más apropiado de rememorar, porque no le falta su componente religioso, y estando en Semana Santa, no podía ser menos. En sí, la película no nos cuenta los últimos días de la ciudad, sino la vida de un gladiador, Quan Marcus ((Preston Foster), que es el ojito derecho de Poncio Pilato (magnífico Basil Rathbone, como siempre ejerciendo un papel de mequetrefe, cercano a un villano, bueno todos sabemos, los conocedores a grandes rasgos la historia de Jesucristo, que Poncio Pilato era un tanto miserable; personaje al dedillo de Rathbone). 

Flavio cae enfermo de muerte

Marcus tiene un hijo adoptivo a su cargo, el pequeño Flavio (David Holt), quien enferma de gravedad y se encuentra a las puertas de la muerte. Marcus por lo tanto lo lleva a Jerusalén, para visitar a ese hombre al que un grupo de seguidores llama el Mesías, llamado Jesús de Nazareth, quien con sus poderes (también conocidos por todos, ¿no?), curará al niño y posibilitará que crezca sano y salvo y se convierta en un apuesto jovenzuelo (John Wood). No obstante, la relación con su padre se torcerá, porque Flavio se rebela contra él y contra lo que para éste representa Roma, se convertirá en un insurrecto y se posicionará a favor de los más desfavorecidos, o sea los sometidos al opresor control romano. 

Marcus lleva a Flavio ante Jesús de Nazareth

Poncio Pilato (genial Basil Rathbone)
A todo esto, por supuesto, como bien sabemos, tendrá lugar la fatídica erupción del volcán en Pompeya, y todos sus problemas cotidianos quedarán sumidos a un gran nada, pues todos se vuelcan en algo que, entre tanto caos, parece imposible, sobrevivir. "Los últimos días de Pompeya" me parece un grandioso film épico, realizado por los responsables dos años antes de esa grandiosa obra maestra del cine de monstruos, "King Kong". Realmente, en los años treinta, todavía no se había instaurado en Hollywood la moda de las grandes producciones épicas (que se convertirían en muy recurrentes durante los cincuenta), así que llama la atención lo mucho que esta pareja de realizadores antecedieron a un género en sí, en muchos de los aspectos. Aunque eso sí, este film es una modesta producción, muy alejada de las apabullantes obras posteriores estilo "Quo Vadis", "Ben Hur" o "Espartaco"; no contaron con reputadísimas estrellas, ni con una parafernalia técnica característica de estas otras que vendrían después. 

Aquí Flavio (John Wood) más crecidito

Preparados para ver una lucha de gladiadores
No obstante, lo que no se puede negar (viendo además el gran trabajo que habían desempeñado con "King Kong"), es su magnífica labor como artesanos (los directores y por supuesto el resto del equipo), porque la película se ve magnífica desde el punto de vista artístico, con unos decorados espectaculares y unos efectos especiales (véase la tragedia provocada por la erupción del Vesubio) que para la época se ven absolutamente increíbles. La película además, es bastante amena, deja un tanto dado de lado el tema de la tragedia (que se produce en los últimos veinte minutos finales), pero no aburre y es más, nos ayuda a conocer a los personajes y confraternizar en cierto sentido, con ellos. En mi opinión es una película muy pero que muy buena, y más porque no se trata de una gran superproducción, pero roza el aspecto técnico de una de las grandes. Comentar también que fue una de las antecesoras al llamado subgénero de "catástrofes" que tan recurrido sería en el Séptimo Arte, precediendo a otras producciones de mayor parafernalia sobre tragedias históricas durante los treinta como "San Francisco" o "Chicago" (una sobre un terremoto brutal y la otra sobre un incendio, ambos hechos verídicos), viviendo posteriormente dicho subgénero un segundo período de popularidad en los setenta con films como "Aeropuerto" o "El coloso en llamas". En fin, que es un film memorable y digno de ser rescatado del olvido. 

Muestra de aquellos maravillosos decorados artesanales

*MI MOMENTO FAVORITO: los veinte últimos minutos, en los que se produce la famosa y esperada erupción del Vesubio. 

El Vesubio despierta y se arma la gorda

lunes, 10 de febrero de 2014

Romeo y Julieta (1936) de George Cukor



Julieta (Norma Shearer) poniendo cara de gilipollas;
lo que hace el enamoramiento
Seguramente no haya existido, ni existirá, una historia romántica más representativa que "Romeo y Julieta". La famosísima obra de William Shakespeare, se convirtió en un texto inmortal, en una obra universal y por supuesto, no podía ser menos, en un más que recurrente trabajo llevado a la pantalla grande en numerosísimas ocasiones. Pues bueno, aquí traigo la primera de ellas (sonora porque ya se realizó alguna que otra muda, aunque por lo que he llegado a saber, se encuentran ilocalizables), dirigida por el aclamado director George Cukor en 1936. Debo decir que, y una vez más dejo al descubierto mi impaciencia para leer (aunque sean obras magnas de la literatura), no he leído "Romeo y Julieta" de Shakespeare; no entero al menos, a excepción de algún fragmento en la escuela, al estudiar la vida del señor Shakespeare, así que vagamente podría hacer comparaciones en lo referido a la fidelidad del film. No obstante, sí que puedo decir que la estructura narrativa de la misma es seguida al dedillo (y es que, el desarrollo de los acontecimientos de la misma, es de sobra conocido por todos). Nos presenta la trágica historia de amor de los protagonistas, Romeo (Leslie Howard) y Julieta (Norma Shearer), desarrollada en Verona en el siglo XVI. Ambos personajes pertenecen a familias rivales, los Montesco y los Capuleto, los cuales se odian tanto, pero tanto tanto, que cada vez que alguno de ellos tiene un encontronazo casi salta la sangre. 

Los Montesco y los Caputelo todo el día a ostias

Romeo (Leslie Howard), con unos cuantos añetes más de lo previsto
No obstante, el amor todo lo puede y Romeo y Julieta llegan a quererse tanto (a extremos que rozan el imbecilismo más empalagoso) que están dispuestos a todo, por vivirlo libremente. Llega un momento en el que la situación se vuelve tan tensa y tan extrema, que se darán cuenta que la única forma de solucionar sus problemas es dar rienda suelta a un amor no terrenal, o sea que quitándose de en medio mediante el suicidio, sus almas lograrán la estabilidad y felicidad que no han tenido en vida; vamos la base del movimiento romántico, presente en casi todas las obras de los autores de esa época. Bueno, hay que decir que "Romeo y Julieta", como portentosa producción de la Metro Goldwyn Mayer de aquella época, goza de una excelente puesta en escena, una preciosa fotografía en blanco y negro y en líneas generales, una corrección técnica evidente. Ahora bien, el nivel de cursilería de la historia en tan excesivo, que considero desde mi punto de vista personal, que hay que tener un gran aguante o ser un empedernido romántico para soportar tanto empalagamiento pasteloso. La utilización de una prosa tan poética dudo mucho que sea apreciable a día de hoy, por lo que a ojos de un espectador actual seguramente el film le resulte pedante como él solo. 

Un acierto de la peli es contar con la participación de Basil Rathbone,
haciendo de un oportuno villano (con nominación al Oscar incluída)

La famosísima escena del balcón
Uno de los puntos que más perjudica al film, en mi opinión, es la elección de los actores. Si bien, en el texto original de "Romeo y Julieta", los protagonistas son dos chavalines muy jovencitos, de edad adolescente o cercana a ésta, la Metro insistió en que la película fuese protagonizada por dos actores populares del star system del momento. Leslie Howard (reconocido por ser el amor platónico de Escarlata O'Hara en "Lo que el viento se llevó") contaba con 43 años y Norma Shearer unos 34; así que se hace demasiado cursi el hecho de ver a dos adultos hablando como palurdos empedernidos víctimas de un enamoramiento idiotizante (que en las carnes de unos jovenzuelos no quedaría tan chocante) dedicándose una serie de palabros sensibleros y repelentes, en ocasiones da la sensación de rozar lo cómico y lo paródico, que lo trágico que exige el argumento. Como ya he dicho, esta versión de "Romeo y Julieta" posee sus indudables aciertos en la parte técnica, no iba a ser menos tratándose del tipo de producción que era, pero si tengo que juzgarla desde una perspectiva sincera, a mí me resulta un pastiche romanticón de tomo y lomo bastante difícil de tragar. En fin, ¿qué le voy a hacer?; no me caracterizo por soportar películas cuyo motor es el amor de dos palurdos, por muy inmortal que la historia en sí, esté considerada y cuyas razones para ello, sean indiscutibles por su valía histórica. 

Romeo piensa que Julieta está muerta, pero sólo está echando un sueñecito

martes, 28 de enero de 2014

El hijo de Frankenstein (1939) de Rowland V. Lee



El hijo de Frankenstein (Basil Rathbone)
y su mujer (Josephine Hutchinson)
Tras el éxito de "El Dr. Frankenstein" en 1931 y "La novia de Frankenstein" en 1935, la Universal decidió estirar cual chicle, el bombo de una de sus aterradoras criaturas más míticas, el propio monstruo de Frankenstein. Este film, conocido en nuestro país tanto por el título "El hijo de Frankenstein" (que sería la traducción literal del original) o también por "La sombra de Frankenstein" (que no sé de dónde se lo habrán sacado, pero se ha llegado a editar con tal perlita, se trata de la tercera parte de la saga "Frankenstein" realizada por la Universal a lo largo de los años 30 y 40. En este caso, el protagonista del film es el hijo del original doctor Frankenstein (interpretado por Colin Clive en las dos pelis anteriores), llamado Wolf (interpretado por el gran Basil Rathbone), quien se traslada con su mujer y su hijo pequeño a la antigua mansión de su padre, en el mismo pueblo, lógicamente, en el que tuvieron lugar los acontecimientos de las pelis que anteceden a ésta. 

Resucitando otra vez al monstruo

Allí serán recibidos de muy malas maneras, por toda la población, temerosos éstos de que el nuevo bástago traiga las mismas consecuencias que su papi, al experimentar de nuevo con la vida y la muerte. La verdad, razones no les faltan, porque como todos sabemos, el hijito de Frankenstein volverá a traer de nuevo a la vida al monstruo famoso (interpretado de nuevo magistralmente, y por última vez, por Boris Karloff), y por consiguiente, volverán a producirse nuevos estragos. 

El monstruo y el jorobado Ygor; Boris Karloff y Bela Lugosi juntos de nuevo

La mansión Frankenstein, pura influncia expresionista
En todas las fuentes que he podido consultar, se apunta que este film es claramente ya, muy inferior en calidad a sus antecesoras. Desde mi punto de vista, sí que lo es, lógicamente a la primera "Frankenstein" de James Whale, pero para nada le tiene que envidiar a "La novia de Frankenstein", la cual yo considero muy sobrevalorada. La película es muy interesante, sobre todo por dos motivos. El primero, porque nos ofrece la oportunidad de ver una ocasión más a los dos astros del terror de la época, Boris Karloff y Bela Lugosi, quien interpreta a Ygor, un jorobado que doblegará al monstruo casi a su voluntad. Siempre me ha parecido curiosa la idea de que el propio Lugosi se negase en su momento a interpretar al monstruo de Frankenstein en la peli original, porque no quería que le aplicasen un maquillaje que le dejase irreconocible y ver como posteriormente ha hecho films con altos niveles de caracterización, como es el caso de éste. 

Atrayendo al monstruo con música

El poli del brazo ortopédico (Lionel Atwill), parodiado
posteriormente en "El jovencito Frankenstein" de Mel Brooks
Y el segundo, porque ésta fue la película que le sirvió de inspiración a Mel Brooks para realizar en 1974 la divertidísima "El jovencito Frankenstein", cosa que además mucha peña desconoce; es más, yo mismo me incluía en el saco, hasta que lógicamente vi este film y comprobé las múltiples referencias que Brooks captó de éste. Detalles como el policía con el brazo ortopédico, el monstruo controlado por el ritmo de una melodía y muchos fragmentos más, se pueden apreciar en el clásico cómico del señor Brooks. Por otro lado, hay que destacar que tiene un muy notable acabado técnico y una magnífica puesta en escena, muy deudora del expresionismo alemán, lo cual resulta muy atractivo. Sin más ni más, me parece un film de terror clásico muy recomendable y un tanto infravalorado; que sí, que no llega al nivel del primer "Frankenstein", pero no veo que no se merezca la misma consideración que "La novia de Frankenstein", sinceramente lo digo. 

''Chincha rabiña, tengo tu brazo y tú no lo tienes"

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que el monstruo (Boris Karloff) expresa su dolor ante la muerte de Ygor (Bela Lugosi). Inexplicable que en una siguiente entrega, "El fantasma de Frankenstein", el jorobado aparezca vivito y coleando como si nada, cuando en esta peli dejan muy claro que muere. 

El monstruo lleva en brazos a su querido Ygor

martes, 21 de enero de 2014

Historias de terror (1962) de Roger Corman



Locke (Vincent Price) y su hija Lenora (Maggie Pierce)
Tras el éxito obtenido con las películas "La caída de la casa Usher" y "El péndulo de la muerte", ambas inspiradas en relatos de Edgar Allan Poe, Roger Corman continuó su ciclo poeiano con otra película, en esta ocasión; una antología de tres historias (que además antecedía una moda que sería muy explotada en breves por la compañía inglesa Amicus, con films como "Doctor Terror" o "Condenados de ultratumba"). Para mí, "Historias de terror" es la mejor de las películas del ciclo de pelis inspiradas en relatos de Poe, que el señor Corman dirigió durante los sesenta, la razón es bien, simple, me pareció la más amena y entretenida de todas, y también la que mejores puntazos muestra y más sobresalientes cartas juega en su desarrollo. De primeras hay que destacar la más que correcta presentación del guión escrito por Richard Matheson, el cual combina a la perfección, intriga, terror y también unos agradecidos toquecitos de humor. 

El cadáver de Morella (Leona Gage) bastante bien conservado

Lo segundo, es de lo más loable volver a contar con el gran Vincent Price como actor principal, el cual se marca un triplete, interpretando a tres personajes distintos en cada una de las historias que componen la peli. En tercer lugar, Price viene arropado por otros dos míticos rostros, dos excelentes actores clásicos como son Peter Lorre y Basil Rathbone, que ayudan a engrandecer todavía más el film. Y por lo demás, también es digna de destacar la notable dirección y la excelente ambientación de la cinta, con su entorno gótico y de época, por lo general siempre magno en todas las adaptaciones poeianas del señor Corman. 

Morella resucita y deja muy claro que tiene muy malas pulgas

El film arranca con la historia "Morella", adaptación del relato de Poe del mismo título. Nos cuenta la historia de una joven, Lenora (Maggie Pierce), que visita a su padre Locke (Vincent Price), aislado en su castillo, desde la muerte de su esposa Morella (Leona Gage). Locke está convencido de que la muerte de su esposa, fue a consecuencia del nacimiento de su hija y nunca se lo ha perdonado a ésta. Pero, el regreso de la chica traerá de vuelta al fantasma vengador de la madre, la cual con sus malas pulgas (incluso después de muerta) armará un pifostio de la virgen. Personalmente, la considero la más flojucha de las tres, aunque afortunadamente también es la más cortita. A destacar su magnífica puesta en escena, con una decoración muy conseguida en la línea del tan de moda, en ese momento, terror gótico. 

Montresor (Peter Lorre), su mujer Annabel (Joyce Jameson) y su inseparable gato negro

Fortunato Luchresi (Vincent Price), el amante de Annabel
La segunda es "El gato negro", la cual resulta en realidad una adaptación (bastante libre) del relato de Poe "El barril de Amontillado", aunque toma algún elemento también de "El gato negro", más que nada la presencia de dicho animal, la cual no será muy notoria hasta cercano el final de la misma. Nos cuenta como un borrachuzo medio acabado, Montresor (genial Peter Lorre) descubre como su atractiva mujer, Annabel (Joyce Jameson), le es infiel con un refinado catador de vinos, Fortunato Luchresi (de nuevo Vincent Price, cuyo papel en esta ocasión es más secundario). El tipo se mosquea, por supuesto y les prepará un trágico final a ambos amantes. Así que se encargará de emparedarlos juntos, en el sótano de su casa, siendo el gato negro (la mascota de su esposa) finalmente, su delator. Se trata de la historia más divertida, ya que un tono irónico la inunda, quitándole la esencia más terrorífica propia de las otras dos historias. 

Montresor empareda a Fortunato como venganza

Valdemar (Vincent Price) con el hipnotizador Carmichael (Basil Rathbone)
La tercera "El caso del señor Valdemar", recupera el tono serio y siniestro con el que había iniciado la película y suavizado en la segunda historia y nos cuenta el angustiante destino de un pobre moribundo, Ernest Valdemar (Vincent Price). Este señor accede a ser hipnotizado por un brujo, el señor Carmichael (inquietante Basil Rathbone). La mala suerte sucede, cuando Valdemar fallece durante la propia sesión de hipnosis, quedándose muerto el cuerpo, pero no su mente. Así Valdemar, aún estando presente como cadáver, seguirá manteniendo la consciencia. El señor Carmichael pretende extender la agonía del pobre Valdemar, haciendo chataje a su esposa Helene (Debra Paget), por la que siente atracción, cual viejo verde salido. Pero le acabará saliendo el tiro por la culata, porque una venganza de ultratumba se le vendrá encima. Francamente la mejor y más intensa de las tres, maravillosa muestra de gran terror sobrenatural de la época. 

Hipnotizando al señor Valdemar

Pues bueno, "Historias de terror" es una magnífica pieza del género de los sesenta, un excelente clásico digno de ser rememorado y una de las más acertadas y sobresalientes películas que su realizador desempeñó tomando a Edgar Allan Poe como inspiración. A mí me encanta y desde luego la recomiendo sin lugar a dudas. 

Valdemar, un muerto en vida

*MI MOMENTO FAVORITO: la venganza de ultratumba del señor Valdemar (Vincent Price) contra su malvado hipnotizador, Carmichael (Basil Rathbone).

''¿Qué pasa? Parece que hayas visto un fantasma''

martes, 17 de diciembre de 2013

El pirata y la dama (1944) de Mitchell Leisen



Donna St. Columb (Joan Fontaine)
R.I.P. (1917 - 2013)
Esta semana ha sido de luto, podríamos decir, para el cine con mayúsculas, pues en dos días han tenido lugar, el fallecimiento de dos grandes estrellas del Séptimo Arte, el del actor Peter O'Toole y de la magna Joan Fontaine (con nada más y nada menos que 96 añazos). Así que, como la ocasión lo requiere, he decidido romper ese ciclo navideño que he ido comentando en este blog, para rendir homenaje, con esta entrada, a la segunda de las tan señaladas personalidades cinematográficas. Joan Fontaine, será recordada especialmente por haber sido la musa del maestro del suspense Alfred Hitchcock en "Rebeca" y "Sospecha" (por la que incluso, ganó un Oscar a la mejor actriz), sin lugar a dudas sus interpretaciones más brillantes y destacables. No obstante, desligada de su vínculo con este directorazo, la Fontaine ha brillado con luz propia en otras producciones, como la que he decidido comentar, en homenaje a ella. "El pirata y la dama" es un film que mezcla el cine de aventuras con una romántica historia de amor. 

elpiratayladama 2
Donna encuentra su vida muy rutinaria y aburrida

La pobre Donna sufre el constante acoso del baboso
de Lord Rockingham (Basil Rathbone)
Su director, Mitchell Leisen, nunca ha logrado convertirse en un renombre en esto del cine, a pesar de haber parido alguna que otra joyita muy interesante como "La muerte de vacaciones" (el pastelón de "¿Conoces a Joe Black?" fue un remake de ésta), "La vida íntima de Julia Norris" (la cual le proporcionó un Oscar a la actriz Olivia de Havilland, hermana y ferviente rival de Joan Fontaine) o "Si no amaneciera"; muchas de ellas grandes éxitos de taquilla para la magnánima productora Paramount. A pesar de ello, el señor Leisen nunca fue considerado un gran artista ni un profesional de primera categoría, en detrimento de muchos otros nombres coetáneos suyos. Con "El pirata y la dama" hizo un muy efectivo ejercicio de realización. La película es una adaptación de una novela de Daphne Du Maurier, quien también había sido la autora de "Rebeca", y nos cuenta las peripecias de una joven inglesa de acomodada posición, Dona St. Columb (Joan Fontaine), que en pleno siglo XVII, está más que aburrida de su rutinaria vida, destinada a aguantar al petardo de su marido (Ralph Forbes), de una edad bastante más avanzada que la suya, y a garantizar del cuidado de sus hijos; le encuentra un nuevo sentido a ésta cuando conoce a un pirata francés, Jean (el supuestamente atractivo galán mexicano, Arturo de Córdova), quien la conquistará con su fina prosa y sus correctos modales (atípicos en un pirata, todo sea dicho). La muchacha, se quedará tan prendada de él, que abandonará su hogar por acompañarlo a vivir aventuras, surcando el mar, por supuesto con los consabidos desafíos que ello conlleva. 

El pirata galán, Jean Benoit Aubrey (Arturo de Córdova)

Jean y su prole de piratas
El film es correctito en líneas generales. En lo personal, que soy bastante enemigo de los tostones pastelosos, pues se me hizo un poco empalagoso en según que tramo, pero tampoco demasiado. Es decir, existe una historia de amor entre los dos protagonistas, que a pesar de ser el eje de la trama, tampoco se hace excesivamente pesada; quiero decir que puede ser un film perfectamente disfrutable, para todo aquél que, como a mí, no le entusiasmen las películas románticas. Tiene también bastantes escenas de aventuras, muy bien desempeñadas, en las que no falta acción, combates con espadas y demás características comunes imprescindibles en film, llamémosles de piratas. Donde la peli se lleva la palma es en su parte artística, pues posee una preciosa fotografía en color y una genial dirección artística, que con todo merecimiento fue premiada con un Oscar ese año. En cuanto a la vertiente actoral hay de todo. Para mí ver a Joan Fontaine (actriz que me enamoró sobre todo en "Rebeca"), pues siempre es un regalo, está bellísima y cumple con creces, aunque tampoco es su mejor interpretación. En cambio, el supuesto galán (y digo supuesto porque para mí es incomprensible que le pueda resultar a alguien lo más mínimamente actractivo) Arturo de Córdova, me mata un poco el film. He de reconocer que no lo he tragado mucho, no sé, el personaje en su conjunto me parece un petardo, con su corrección con su pedantería propia de todo cortejador creido, se me ha hecho un tanto insoportable. 

El pirata es súper cortés

"Sherlock Holmes" y el "Dr. Watson" frente a frente
En cambio los secundarios, me parecen el punto fuerte en lo referido al aspecto interpretativo, en especial debido a la aparición de una de las parejas cinematográficas más míticas del celuloide compartiendo presencia conjunta. Me estoy refiriendo a Basil Rathbone y a Nigel Bruce, los cuales coincidirían en varios films interpretando el primero a Sherlock Holmes y el segundo al Dr. Watson; que aquí demuestran ser unos secundarios de lujo; sobre todo Rathbone haciendo (como de costumbre) de un villano memorable, un tipejo detestable que acosa sin impunidad a la pobre Donna, casi ante las mismas narices del marido de ésta, que para colmo es amigo suyo. Bueno, "El pirata y la dama", un clásico de aventuras y romance, discretito y no excelente, pero a ratos ciertamente memorable y entretenido. En fin, como ya he dicho siempre es un regalo presenciar a una gran diva de la pantalla, arrolladora y eterna como Joan Fontaine; y éste es mi personal homenaje hacia ella. 

Jurándose amor eterno

*MI MOMENTO FAVORITO: aquél en el que el miserable de Lord Rockingham (Basil Rathbone) intenta violar a Donna (Joan Fontaine) y ella, para defenderse, le meterá una buena puñada, que acabará con su despreciable vida. 

''Pero, ¿qué confianzas son éstas?''

martes, 16 de julio de 2013

Robin de los bosques (1938) de Michael Curtiz



Robin Hood (Errol Flynn)
Una maravillosa película de aventuras y además una de las mejores adaptaciones cinematográficas de las aventuras de Robin Hood, por no decir la mejor (quizás a excepción de la de Disney). Lo primero que sorprende de esta película es esa preciosa fotografía en color, era 1938 y la utilización del color no era lo más común, haciéndose más notoria su utilización a partir del año siguiente, en 1939 con la aparición de "El mago de Oz" y de "Lo que el viento se llevó". Esta soberbia puesta en escena colorista se ve apoyada a su vez por grandes dosis de entretenimiento, con una historia repleta de conflictos varios, amoríos, luchas a espada; todo ambientado por una excepcional decoración (ganadora de un Oscar) y una magnífica banda sonora (también ganadora de un Oscar). La película nos cuenta, lógicamente, la historia de Robin Hood (interpretado por Errol Flynn), ese simpar ladronzuelo que se compadece de los más desfavorecidos y se rebelará contra las clases opresivas para darle al pueblo lo que le corresponde. Este simpar héroe intentará derrotar al usurpador del trono del rey Ricardo I, el hermano de éste el príncipe Juan (Claude Rains), un tirano de mucho cuidado con la ayuda de su fiel compañía de rebeldes y se disputará el amor de la bella Lady Marian (Olivia de Havilland). 

La población dominada por la tiranía del príncipe Juan

El príncipe Juan (Claude Rains)
Como ya he dicho "Robin de los bosques" es un gran clásico del cine de aventuras. Realmente fue la segunda versión cinematográfica del personaje, ya que ya se había hecho una anterior muda en 1922 protagonizada por Douglas Fairbanks, no obstante ésta la superó en notoriedad y fama. Su protagonista, Errol Flynn, se instauró como una de las personalidades más populares en interpretar a Robin Hood. En mi opinión me parece el que mejor ha hecho dicho personaje, superior por ejemplo a Kevin Costner (en la versión de 1991) y muchísimo mejor que Russell Crowe en la más reciente mierda de versión dirigida por Ridley Scott en el año 2010. 

Lecciones de tiro con arco

Sir Guy de Gisbourne (Basil Rathbone)
En mi opinión Flynn le impuso carisma a su personaje y creo que ciertos rasgos de su personalidad, desenfadada y burlesca, que lo han instaurado como una interpretación mítica y además la más popular del actor. A destacar en las interpretaciones, para mí las mejores, que son las de los villanos Claude Rains, como el príncipe Juan y Basil Rathbone (actor habitual haciendo papeles de villano) como el fuel secuaz de éste, Sir Guy de Gisbourne. Comentar como curiosidad que la pareja protagonista, Flynn y Olivia de Havilland, también fueron una popular pareja en la vida real, protagonistas a la vez de constantes historias de amores y desamores (sopesando el rumor de la supuesta homosexualidad de Flynn). Rumores aparte, una magnífica película, bellísima visualmente y espléndidamente realizada, imprescindible para todo aquél amante del cine de aventuras y por descontado de todo admirador de las historias de Robin Hood. Para mí sigue siendo a día de hoy la mejor adaptación existente de este personaje, protagonizada por personajes humanos, ya que sinceramente, por motivos nostálgicos, me veo en la obligación de decantarme por la versión animada de Disney.

Robin y Lady Marian (Olivia de Havilland)

*MI MOMENTO FAVORITO: la tan esperada y épica pelea, a espadazos, entre los tan odiados rivales, Robin Hood (Errol Flynn) y Sir Guy de Gisbourne (Basil Rathbone). 

"¡Que te pego, leches!"