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Mostrando entradas con la etiqueta Brian Yuzna. Mostrar todas las entradas
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jueves, 4 de agosto de 2016

Dagon, la secta del mar (2001) de Stuart Gordon



La pareja protagonista, Paul (Ezra Godden) y Bárbara (Raquel Meroño)
Interesante película de serie B, producida por la Fantastic Factory (compañía española ya desaparecida), dirigida por Stuart Gordon (autor de joyas como ''Re-animator'' o ''Resonator''), con su inseparable Brian Yuzna ejerciendo labores de producción y basada en un relato de H. P. Lovecraft, elementos bastante destacables como para no darle una oportunidad. El film en sí, es malucho, no nos vamos a engañar, pero tiene encanto (tampoco se le pueden pedir peras al olmo, estamos ante una peli bastante precaria y de presupuesto escaso) y hay que decir que para ser bastante modesta, supieron sacarle partido. La historia va sobre un par de parejas que están de viaje en un barquito, cerca de la costa de Galicia. A todo esto, sufren un accidente y la embarcación zozobra, una de las parejas (Ezra Godden y la española Raquel Meroño) consigue escapar y acuden a un pueblo cercano a pedir ayuda. 

Unos pueblerinos muy poco amables

Macarena Gómez es una mutante muy sexy
El pueblo en cuestión se llama Imboca, y lo que encontrarán en él será muy distinto a lo que se imaginaban. Sus extraños habitantes intentarán darles caza, con la única razón de convertirlos en el banquete principal durante una ceremonia de adoración a su Dios, Dagon, un ser marítimo monstruoso y aterrador. Mutaciones, ritos sangrientos, desnudos persecuciones, gore; serán los elementos que componen una peliculilla como dije, malilla, pero con un puntito kistch muy adorable y resultón (muy de los ochenta), puro espíritu de serie B como Dios manda. A destacar la participación de una magnética Macarena Gómez (más recordada por ser la hija de Estela Reynolds en la serie ''La que se avecina'') haciendo de una sirena mutante, que desprende una belleza siniestra que me ha recordado mucho a una Barbara Steele o a cualquier otra musa de la Hammer. 

Así se despidió Paco Rabal del cine

Y también decir como curiosidad que fue la última película de Paco Rabal, el cual murió poco tiempo después y cuyo personaje además, tiene una muerte horrible. La película en líneas generales no me disgustó, visualmente cumple muy bien, su atmósfera resulta muy inquietante (capta a la perfección es estilo Lovecraft), tiene efectos especiales chulos, maquillajes muy conseguidos y bastante visceralidad (hay escenas asquerosillas no aptas para los más remilgados); además el final me moló un huevo. En resumidas cuentas, con muy poquito se puede uno pasar un rato distraído, lo que cabría esperarse del dúo Gordon/Yuzna, los devotos del fantástico no muy exigentes sabrán disfrutarla en su justa medida.

Lista para el sacrificio

miércoles, 27 de mayo de 2015

¡Cariño, he encogido a los niños! (1989) de Joe Johnston


 
El profesor Wayne Szalinski (Rick Moranis)
probando su máquina reductora
Aquí tenemos otra de esas entrañables y mágicas joyas ochenteras que yo, como tantos y tantos otros, la hemos visto de niños y con casi total seguridad, nos dejó maravillados y encantados. ''Cariño, he encogido a los niños'' creo que perfectamente podría ser considerado un gran clásico del cine fantástico y juvenil, un emocionante film de aventuras repleto de acción, emoción y con una historia atractiva y original. Bueno ya sé que la trama es de sobra conocida pero por ''rellenar'' un poquito de espacio (y por si queda algún despistadillo que ha vivido años en una cueva aislada) voy a resumirla brevemente, tenemos a un despistadete científico, Wayne Szalinski (simpatiquísimo Rick Moranis) que ha inventado una máquina que es capaz de reducir de tamaño cualquier cosa (ya sea objeto, humano,...). Por error, dicho artefacto encoge a tamaño microscópico a sus hijos Amy (Amy O'Neill) y Nick (Robert Oliveri) y a los hijos de sus vecinos, Russ (Thomas Brown) y Ron (Jared Rushton, rostro visto en ''Big'' o ''Cementerio viviente 2''). 

Los pequeños damnificados por la máquina de reducción de tamaño

Galleta para todos, ¡de sobra!
Los cuatro jovenzuelos acabarán viviendo una desenfrenada aventura por sobrevivir en el jardín de los Szalinski, pero claro, con su tamaño, para ellos el jardín resulta el equivalente a una jungla salvaje, repleta de todo tipo de peligros; véase la cortacésped, las pisadas de sus progenitores, insectos gigantes, etc. Como ya he dicho, el film me parece de lo más memorable y entrañable, recuerdo haber pasado excelentes momentos visionándolo en mi infancia y a día de hoy le guardo un cariño inmenso (al igual que su más denostada secuela, ''¡Cariño, he agrandado al niño!''). El film posee humor, aventuras, excepcionales efectos especiales (en ciertos momentos me ha recordado a la suprema ''El increíble hombre menguante''), una magnífica banda sonora y lo más importante, compone un genuino vehículo de entretenimiento para toda la familia. Hasta posee un momento muy pero que muy dramático, me estoy refiriendo al desenlace de la pobre hormiguita que nuestros diminutos protas se agencian de amiga, a la pobre se le acaba cogiendo un cariño inmenso, tanto que yo tengo que reconocer que se me cayeron un par de lágrimas cuando el animalito sale tan mal parado al defender a sus colegas humanos del ataque de un escorpión. 

Peleando contra el cabrón del escorpión

Me sigue resultando curioso que los ideadores de la idea hayan sido el dueto Brian Yuzna y Stuart Gordon, autores de sangrentadas ochenteras como ''Re-animator'' o ''Resonator'', teniendo en cuenta su toque destinado para todos los públicos tan alejado del estilo de ambos personajes. En resumidas cuentas me parece una gran pasada de película, un film delicioso e idóneo para ver en familia sin ningún temor a aburrirse y que al revisionarlo, uno sigue añorando aquella época en la que los blockbusters eran tan especiales y tan increíbles (algo que escasea bastante a día de hoy).

La pobrecita hormiguita

miércoles, 24 de diciembre de 2014

Noche de paz, noche de muerte 5 (juegos diabólicos) (1991) de Martin Kitrosser



Un fabricante de juguetes muy cabroncete
(el mítico Mickey Rooney ya algo achacoso)
"Juegos diabólicos", así se bautizó en nuestro país a la quinta entrega de la cochambrosa e infame saga de "Noche de paz, noche de muerte", que como ya había ocurrido con la bochornosa cuarta parte, "Ritos satánicos", nada de relación guardaba con la historia original, sin más es un capítulo independiente que a sus productores se les ocurrió "enganchar" con dicha saga (mediante su título) para intentar sacar cuatro cuartos vía alquiler. De hecho, el único nexo que mantiene este film con alguna otra secuela de esta saga es que Brian Yuzna (director de la anterior parte) continúa estando vigente, en esta ocasión ejerciendo labores de guionista y productor, y que aparece Clint Howard (el hermano del prestigioso director Ron Howard, y cara habitual en pachangas de serie B como ésta), que ya había mostrado el jeto en la peli antecesora y que aquí hace acto de presencia nuevamente, eso sí, interpretando otro personaje distinto (la relación existente con el capítulo anterior es nula). Pues bueno, hay que decir que, esta quinta película, aún siendo una mierda, teniendo en cuenta la mierda tan brutal que supone el pack conjunto de la segunda, tercera y cuarta partes de esta guarrera saga (todo lo que se diga para defenestrarla es poco), parece hasta menos mierda. 

Los juguetes vienen para asesinar

A este tío le ha sentado mal tanto polvorón
Esto es debido a que el film, repito, aún siendo malísimo, tiene cierto encanto y gracia (cosa que brillaba por su ausencia en las secuelas anteriormente nombradas) y resulta hasta entretenido. La cosa va de un viejete cabrón (interpretado por la mítica estrella infantil de los años treinta, Mickey Rooney, ahora achacoso y venido a menos) y su hijo, los cuales son propietarios de una juguetería, pero estos tipejos son unos villanos de tres pares de narices y su cometido es, la fabricación de unos juguetes muy macabros que son capaces de provocar la muerte violenta de aquellas personas que los posean. La peli posee, como he dicho antes, cierto encanto debido a ese saborcillo ochentero que lleva implícito, con ese entrañable (por momentos) homenaje a otras pelis de temática similar como "Dolls", en la que un puñado de muñecos configuraban un ejército de asesinos sanguinarios de la de mi madre; con alguna referencia al propio "Pinocho". El film también hace gala de ese cierto aire ingenuo de múltiples producciones ochenteras y sin destacar mucho en ningún apartado, pues la verdad, a veces es hasta divertida. 

Santa Claus siempre ha dado mal rollo en la saga

Desde luego éstas no van a ser unas Navidades tranquilas
Se puede hacer hincapié en la correctísima labor de algún que otro efecto de maquillaje artesanal por parte del experto Screaming Mad George (habitual colaborador de Brian Yuzna), en el que se deja ver algún momento gore de manera un tanto intermitente. En resumidas cuentas, la película es una patata, es mala y si no se hubiese filmado pues la verdad, nadie la habría echado en falta (basurillas de esta categoría tan pueril las hay a montones), pero dentro de su modestia y limitaciones, y teniendo en cuenta el nefasto nivel al que se había visto rebajado la saga a la que pertenece, podría incluso ser digna de algún agradable visionado. Eso sí, hay que tener un lado muy friki para degustarla en su justa medida; teniendo en cuenta las fechas que corren, podría ser una curiosa pieza de distracción. Aunque también hay que decir que, menos mal que no se filmó un "Noche de paz, noche de muerte 6", al menos de momento (ya se sabe que en el mundo del cine, nunca se sabe).

¡El muñecarro está vivo!

miércoles, 14 de mayo de 2014

Society (1989) de Brian Yuzna



El prota, Bill Whitney (Billy Warlock)
En pocas películas como en "Society" podemos presenciar lo mejor, sin duda, en su parte final. La película la verdad es que me ha parecido fascinante. Aparte de ser una discreta peliculilla cercana a la serie B, hay que destacar las narices y agallas de Brian Yuzna (creador junto a Stuart Gordon de joyitas como "Re-animator" y "Resonator") a la hora de realizar semejante film tan,... tan,... la verdad es que me quedo en blanco a la hora de encontrar una adjetivo que lo defina debidamente. Me hace gracia que muchos consideren magníficas críticas hacia la sociedad films como "El club de la lucha" por ejemplo, glorificando su "ingenio" en la presentación de su guión. Francamente no creo que exista una crítica tan mordaz, satírica en ciertos términos y devastadora sobre la sociedad como este film. 

''¿WTF?''

¡Qué retorcidos son los miembros de esta sociedad!
Un film lleno de puntos positivos, uno de ellos su protagonista (el "vigilante de la playa" Billy Warlock), un chico con el muchos podríamos sentirnos identificados, alguien que, a pesar de vivir aparentemente una vida cómoda y "feliz", se siente desplazado, siente que no encaja, que algo no cuadra en su ambiente. ¿Es un bicho raro? Más adelante descubriremos que el "bicho raro" resulta ser el más normal de una podrida sociedad, repulsiva, obscena y realmente asquerosa. Esta palabra define a la perfección el final del film, un final tan espectacular, tan desagradable y tan impactante que resulta difícil olvidarse de él. Toque ochentero añadadido, "Society" es un film extraño, original, no sé si sería debidamente enmarcado dentro del terror (francamente el film no es nada aterrador), pero sin lugar a dudas posee algunas de las escenas más asqueantes que he presenciado en muchos films, escenas que desprenden una imaginería (dentro de lo desagradable) deslumbrante, con efectos sorprendentes y sobre todo un buen par de huevos para mostrarlos en la pantalla. 

Billy no encaja en su entorno

¡Qué mal trago amigo!
Es un film que hoy en día, con casi toda seguridad sería inviable, pero es que los tiempos han cambiado, ya lo he dicho muchas veces, para peor..., este fino edulcoramiento que del que el Séptimo Arte está siendo presa, es verdaderamente incómodo y repulsivo (con lo que hoy cuesta mostrar una simple tetita, los quince minutos finales de "Society" vendrían a ser considerados algo así como el colmo de la obscenidad y la demencia). Yo lo recomiendo fervientemente, aunque no a estómagos extremadamente sensibles o mentes fácilmente impresionables. Los que se animen a verla, sin lugar a dudas, descubrirán una película de lo más curiosa, original y (para bien o para mal) difícilmente olvidable. 

''Hijo tenías razón, soy un caraculo''

*MI MOMENTO FAVORITO: el excesivamente grotesco y estomagante final, en el que los miembros de la refinada sociedad, a la que hace alusión el título, se mostrarán tal como son. 

''Cualquiera acepta un pase V.I.P. de este clan''

lunes, 5 de mayo de 2014

El dentista 2 (1998) de Brian Yuzna



El Dr. Feinstone (Corbin Bernsen) vuelve a las andadas
Aquí regresa el Dr. Alan Feinstone, el más capacitado para hacer realidad las pesadillas de los visitantes al consultorio de un odontólogo, para seguir arrancando muelas a diestro y siniestro. Ya había comentado en su respectiva reseña, que "El dentista" había sido un film que me había impresionado muchísimo, al haberlo visto de niño, ¡cómo para no! Se ve que dentro del ámbito doméstico, esa peliculilla de serie B se convirtió en algo parecido a un boom comercial (no era para menos, era un pieza muy tentadora para ser objeto de alquiler por parte de los múltiples goreamaníacos) así que el mismo equipo que la llevó a cabo se puso manos a la obra para realizar una pronta secuela que se convirtió en otra de esas maravillas que adornaban, hace años, las estanterías de los videoclubs en forma de VHS.

Desde bien prontito empezaremos a ver encías sangrantes

Y bueno, pues no defraudaron, supieron reutilizar el grotesco encanto demostrado en su primera parte para elaborar una secuela que da exactamente lo que se requería de ella, nuevas aventuras sangrientas y dolorosas extracciones por parte del psicótico dentista protagonista. En esta ocasión, el Dr. Feinston, se escapa del psiquiátrico donde había sido recluido, después de la que montó en la peli antecesora, y se dirige, camuflado bajo otra identidad, a un pequeño pueblecito retirado, en donde su nefasta popularidad no se ha hecho notoria. 

Breve aparición de Clint Howard (hermano del director Ron Howard),
el cual no tendrá un final muy agradable, el pobre

En un principio, se muestra amable con todo el mundo y en cuestión de poco tiempo se acaba ganando el afecto, en general, de los habitantes del lugar. Así logra adquirirse la reputación necesaria para conseguir convertirse en el dentista estrella (después de haber eliminado a su antecesor, por supuesto), y una oportunidad para dejar atrás su pasado homicida. Pero bueno, todos sabemos que esta aparente tranquilidad no durará mucho, porque a Feinstone se le va muchísimo la olla y con todo ese instrumental, indicado para proporcionar dolores terribles a los desdichados pacientes, la cosa puede acabar adquiriendo un toque muy pero que muy desagradable. 

Feinstone después de una escabechina

No se puede decir que sea un dentista muy ortodoxo
Realmente no tengo mucho que añadir respecto a esta secuela que no haya dicho en mi respectiva crítica de la primera. Sin más voy a decir que me gustó tanto como su antecesora y es que es difícil que si te llamó la atención la original, ésta te pase inadvertida. Cuenta con nuevas escenas grotescas, correctos efectos de maquillaje artesanales, mala leche y bastante diversión. Obviamente no es buena, pero como frikada perversa y joya de la serie B es única, ídem, como ya he señalado, que su primera parte. A destacar nuevamente, la interpretación de Corbin Bernsen, que repite como el psicótico dentista protagonista (haciendo un trabajo genial), que aquí está todavía más perturbado si cabe. A los que os gustó la primera, ¡no os la perdáis!, a los que os mole el gore gamberro, lo pasaréis pipa seguro, y por supuesto los que sintáis pavor por los dentistas, ni os acerquéis a ella.

Dos desafortunados pacientes

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que el Dr. Feinstone (Corbin Bernsen), se despacha a gusto con una cotilla del pueblo, Bev (Susanne Wright), que se había pasado toda la película incordiándole e investigando su turbio pasado. A la pobre le espera un previsible calvario. 

La extracción está a punto de comenzar

martes, 8 de abril de 2014

El dentista (1996) de Brian Yuzna



El Dr. Alan Feinstone (Corbin Bernsen)...
Estaba un día leyendo una crítica sobre el film "Marathon Man" (la cual ya comentaré), en la que se señalaba lo angustiante y sobrecogedora que era cierta escena (de dicho film) en la que un perturbado dentista (interpretado por Laurence Olivier), torturaba a un desgraciado (Dustin Hoffman). Por lo que pude comprobar, era una opinión bastante extendida por varios usuarios, así que en mi cabeza se reprodujo una sofocante y aterradora escena (puesto que aún no había visto "Marathon Man") y automáticamente me vino a la cabeza el film que estoy comentando. Recuerdo que sudé la gota gorda para conseguir alquilar "El dentista" en el videoclub, cuando tendría unos 7 u 8 años, porque (y era lógico) siempre iba acompañado por algún adulto de mi familia que me boicoteaba la opción de poder llevármela a casa debido a las agresivas imágenes que atestiguaban sobre su contenido, la contraportada del VHS. 

...es un dentista muy profesional...

Aún así, fui insistente porque mi lado insano y curioso, convertía en irresistible el alquilar esa cinta que prometía sangre y violencia malsana por doquier. Y por fin, una tarde de verano, lo conseguí, y la verdad, cuando la vi, me dejó pasmado por lo violenta y desagradable que me pareció de aquélla. Entonces, cuando vi "Marathon Man" me sentí enormemente decepcionado al ver la famosa escena del dentista que todo el mundo vitoreaba a los cuatro vientos que era la leche de desagradable y muy difícil de soportar. 

...hasta que pilla a su mujer poniéndole los cuernos

El doctor empieza a chiflar de verdad
¿Eso era todo?, ¿eso era tan angustiante? Por favor, si esta peña casi sufrió un colapso nervioso con "Marathon Man", por favor que se alejen cagando leches de "El dentista" porque les puede provocar un infarto súbito, vamos. Este film de Brian Yuzna sí que resulta de veras sofocante y perturbador, porque realmente sus realizadores supieron darle la atmósfera precisa, lo suficientemente inquietante como para que, dentro de su modestia, resulte de lo más efectivo en lo referente a los propósitos que se marcaron cuando lo hicieron (lo que por supuesto, no implica que agrade a todo el mundo, más bien todo lo contrario). ¡Cómo no!, a poco que indaguéis por ahí, no os toparéis con ni una sola crítica positiva hacia este producto destinado a ser considerado una paria cinematográfica por tratarse del film que se trata, una pieza de serie B, destinado a ser descubierto por los videclubs-adictos. 

Así deja a su mujer después de una intervención
(recuerdo que esta escena de pequeño me dio escalofríos)

No obstante, y eludiendo en cierto sentido el tema tan desagradable que trata, creo que "El dentista" no sólo resulta destacable por recurrir al uso fácil de la carnicería y el gore, creo el film está bastante bien construido y su guión (en el que participó también Stuart Gordon, quien junto a Yuzna fue el creador de clásicos del género como "Re-animator") está mejor planteado de lo que a priori puede parecer. No va a saco a la hora de mostrar truculencia sino que te introduce bien en la acción, hace que conozcamos en profundidad al trastornado protagonista y nos hace partícipes de su locura extrema. 

Y ahora le toca el turno al amante

El actor Mark Ruffalo tiene una pequeña aparición en el film
La película nos hace ser testigos de la vida de Alan Feinstone (Corbin Bernsen, todo un gran acierto), un reputado dentista, de modales impecables y una profesionalidad incuestionable. Pero, un día descubre que su aparentemente perfecta vida (ya que posee una atractiva mujer, éxito profesional, una lujosa casona y un bienestar social envidiable), en realidad no es tan perfecta. Un día llega de improvisto a casa y descubre que su mujer (Linda Hoffman), le pone los cuernos con el chico que les limpia la piscina, es entonces cuando Alan se desmorona, se le cruza un cable y definitivamente, chiflará del todo. Y bueno, ¿a alguien se le ocurre algo más aterrador que un dentista chiflado?, con todo ese instrumental del que dispone, ni el método más efectivo de tortura china le tiene que envidiar a la cantidad de sádico dolor que puede llegar a producir, en su insólito camino a la demencia.  

Así da gusto que te reciba el dentista

Ken Foree (el prota de "Zombie") haciendo de poli
Si bien es cierto que la película adolece un poco en la parte inicial; los primeros cuarenta minutos parecen estacarse un poco a consecuencia de un ritmo un tanto irregular, debido a que no ocurre gran cosa, pero a mitad de film ya entra en materia y lo que queda es un espectáculo de lo más curioso y bizarro. Atrocidades aparte (admirar esa excelente labor de efectos de maquillaje que logran poner los pelos de punta), lo mejor del film me parece la atmósfera muy conseguida y Corbin Bernsen, haciendo una interpretación majestual y muy creíble. Estos aciertos consiguen destacar a "El dentista" de otras pelis realizadas con medios similares y destinadas a ser víctimas de convertirse en piezas de los estantes de los videoclubs. En mi opinión es una muy buena película (considerando su estilo, por supuesto), de pequeño realmente consiguió helarme la sangre (y eso era difícil de conseguir, os lo aseguro) y vista hoy en día me deja ese sabor nostálgico y ese recuerdo imborrable de lo que para mí supuso toparme con esta joya aquel día de verano en el videoclub de mi barrio. Eso sí, si lo pasáis especialmente mal en la consulta de vuestro dentista, ya os lo digo, ¡ni se os ocurra verla!

Esa boca no tiene muy buen aspecto

*MI MOMENTO FAVORITO: el Dr. Feinstone (Corbin Bernsen) se cebará especialmente con un tipo de Hacienda (Earl Boen) que le tocaba los cojones, así que le dedicará una violentísima y brutal muerte. Una imagen vale más que mil palabras. 

¡Abre bien la boquita!

viernes, 27 de diciembre de 2013

Noche de paz, noche de muerte 4 (ritos satánicos) (1990) de Brian Yuzna



Aquí una loca saltando en llamas desde una azotea
Tras las soberanas mierdas que resultaron la segunda y tercera parte de "Noche de paz, noche de muerte", no sé a quién cojones se le ocurrió seguir estirando este casposo pseudo-experimento de franquicia, pero como en el mundillo del cine se ha visto una y mil veces que nada es imposible y que ninguna idea, por muy descabellada que parezca, es desechable, pues todavía quedó lugar para un cuarto bodrio. Eso sí, en esta ocasión los productores optaron por hacerle una renovación total a la saga, y viendo que ya no le podían sacar más chicha a la absurda trama de Santa Claus asesino, de un plumazo borraron toda referencia con las pelis anteriores. Así que esta "cuarta" (por así llamarla) parte de "Noche de paz, noche de muerte" no guarda nada de relación con ninguna otra secuela, al igual que esa porquería de "Halloween 3", lo único que se mantiene es el título y la festividad en la que se desarrolla esta nueva trama, la Navidad. La historia trata sobre una reportera, Kim (Neith Hunter), que investiga una misteriosa muerte. 

La prota (Neith Hunter) con la ex-chica Bond Maud Adams

Una mujer envuelta en llamas cae desde la azotea de un edificio. ¿Fue un suicidio, un asesinato tal vez? La chica no pretende dejar piedra sin remover hasta dar con el meollo de la cuestión, lo que resultará algo fatal para ella. Indagando e indagando, acabará viéndose involucrada en los tejemanejes de una siniestra secta satánica que tontea con unas asquerosas y viscosas criaturas que la verdad, no recuerdo para qué mierda servían ni qué propósito tenía su existencia. Lo que sí que recuerdo es la infinidad de absurdas escenas oníricas en las que la prota se ve atada de pies y manos y le es introducida en su barriga, más concretamente por el ombligo, una especie de gusano asqueroso, que es el centro de adoración de los retardados que componen la secta dichosa. 

Pero, ¿qué ostias se fumaron los que hicieron esta basura de película?

El frikazo de Clint Howard con gusanazo en mano
Bueno, ni el mero hecho de que un tipo como Brian Yuzna, realizador de cierto culto en el género gracias a sus colaboraciones con Stuart Gordon en films tan memorables como "Re-animator" o "Resonator", y otras propias como la secuela de "Re-animator" o la desagradable "Society", salva a la película de ser un engendro al nivel de mediocridad de las dos secuelas anteriores. Ni tan siquiera la participación en la elaboración de efectos especiales repugnantes del maquillador Screaming Mad George, de una calidad bastante notable, resultan lo suficientemente llamativos para anular los efectos soporíferos de la pesada e infumable trama (bueno, por llamarla de alguna manera). La película es una puñetera mierda, no aporta nada interesante, y como supuesto lavado de cara de la "saga" es un puñetero desastre. Es curioso ver en su reparto por ejemplo caras conocidillas como Maud Addams (que fue chica Bond en los films "El hombre de la pistola de oro" y "Octopussy"), de Clint Howard (hermano del oscarizado director Ron Howard y cara habitual de casposillas producciones de serie B del género; por ejemplo a mí me encantó su papel protagonista en la excelente "El legado del diablo") o de Reggie Bannister (visto en otra saga de culto del género llamada "Phantasma"). Por lo demás, la película no vale un pimiento; es mala, mala, mala. Una porquería vamos, y de verdad, llamarla esto, es hacerle auténtico halagos. Pero no os lo perdais, que "Noche de paz, noche de muerte" para más inri, tuvo una quinta parte, eso es insistencia o borregada máxima, no lo yo tengo muy claro.

El gusanito perforando un ombliguito