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Mostrando entradas con la etiqueta Stuart Gordon. Mostrar todas las entradas
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jueves, 4 de agosto de 2016

Dagon, la secta del mar (2001) de Stuart Gordon



La pareja protagonista, Paul (Ezra Godden) y Bárbara (Raquel Meroño)
Interesante película de serie B, producida por la Fantastic Factory (compañía española ya desaparecida), dirigida por Stuart Gordon (autor de joyas como ''Re-animator'' o ''Resonator''), con su inseparable Brian Yuzna ejerciendo labores de producción y basada en un relato de H. P. Lovecraft, elementos bastante destacables como para no darle una oportunidad. El film en sí, es malucho, no nos vamos a engañar, pero tiene encanto (tampoco se le pueden pedir peras al olmo, estamos ante una peli bastante precaria y de presupuesto escaso) y hay que decir que para ser bastante modesta, supieron sacarle partido. La historia va sobre un par de parejas que están de viaje en un barquito, cerca de la costa de Galicia. A todo esto, sufren un accidente y la embarcación zozobra, una de las parejas (Ezra Godden y la española Raquel Meroño) consigue escapar y acuden a un pueblo cercano a pedir ayuda. 

Unos pueblerinos muy poco amables

Macarena Gómez es una mutante muy sexy
El pueblo en cuestión se llama Imboca, y lo que encontrarán en él será muy distinto a lo que se imaginaban. Sus extraños habitantes intentarán darles caza, con la única razón de convertirlos en el banquete principal durante una ceremonia de adoración a su Dios, Dagon, un ser marítimo monstruoso y aterrador. Mutaciones, ritos sangrientos, desnudos persecuciones, gore; serán los elementos que componen una peliculilla como dije, malilla, pero con un puntito kistch muy adorable y resultón (muy de los ochenta), puro espíritu de serie B como Dios manda. A destacar la participación de una magnética Macarena Gómez (más recordada por ser la hija de Estela Reynolds en la serie ''La que se avecina'') haciendo de una sirena mutante, que desprende una belleza siniestra que me ha recordado mucho a una Barbara Steele o a cualquier otra musa de la Hammer. 

Así se despidió Paco Rabal del cine

Y también decir como curiosidad que fue la última película de Paco Rabal, el cual murió poco tiempo después y cuyo personaje además, tiene una muerte horrible. La película en líneas generales no me disgustó, visualmente cumple muy bien, su atmósfera resulta muy inquietante (capta a la perfección es estilo Lovecraft), tiene efectos especiales chulos, maquillajes muy conseguidos y bastante visceralidad (hay escenas asquerosillas no aptas para los más remilgados); además el final me moló un huevo. En resumidas cuentas, con muy poquito se puede uno pasar un rato distraído, lo que cabría esperarse del dúo Gordon/Yuzna, los devotos del fantástico no muy exigentes sabrán disfrutarla en su justa medida.

Lista para el sacrificio

jueves, 28 de julio de 2016

Secuestradores de cuerpos (1993) de Abel Ferrara



El ejército será el objetivo de la invasión
Otro remake cinematográfico (tercera película) de la famosísima historia de Jack Finney, ''La invasión de los ladrones de cuerpos'', llevadas ya a la pantalla en 1956 por Don Siegel y en 1978 por Philip Kaufman, resultando ambos casos grandes y brillantísimos clásicos de la ciencia ficción. En esta ocasión tenemos en el guión dos nombres habituales dentro del género de terror, Larry Cohen (autor de ''Estoy vivo'' y ''Maniac Cop'') y Stuart Gordon (responsable de ''Re-animator'' y ''Resonator'') y en la dirección a todo un renombre del cine de autor, Abel Ferrara (artífice de esa joya exploitation ochentera, ''Ángel de venganza'' o de ''Teniente corrupto''). Pues bien, el pack venía adornado además con rostros de buenos actores, véase Meg Tilly, Forest Whitaker o R. Lee Ermey (el desagradable sargento de ''La chaqueta metálica''), por un presupuesto nada desdeñable y un diseño de producción laborioso y profesional. 

Empieza la suplantación de cuerpos

Jennie Platt (Christine Elise, la genuina
heroína de ''Muñeco diabólico 2'')
La historia es la misma que en las anteriores versiones, sólo que se desarrolla en el interior de una base militar, claramente como medio de crítica al militarismo (valga la redundancia), en la que se irá produciendo la consiguiente invasión extraterrestre por parte de unos suplantadores de los cuerpos humanos, por copias exactas, pero sin alma, sin sentimientos y sin vida propiamente dicho. El film como tal está bien, está correctamente realizado, tiene una buena factura técnica, buenos efectos especiales y en líneas generales cumple como peli de su estilo. El problema es cuando surgen las comparaciones con las pelis anteriores, y es donde ésta comienza a adolecer. La peli se queda corta teniendo en cuenta que sus dos anteriores versiones son claramente mejores, tanto a la hora de presentar el argumento, y sobre todo a la hora de generar suspense e inquietud. 

Ésta ya no es humana

Una copia muy sensual
La peli de Ferrara se ve más floja en cuanto a este aspecto, puede que posea algo más de acción, pero se echa en falta algo más de tensión, que se profundice algo más en los personajes (que te lleguen a importar algo más) y sobre todo esto se nota en el clímax final, bastante acelerado y apresurado, como si ese tramo del guión hubiese sido escrito sin saber exactamente qué ofrecer. Y en líneas generales, esta ''Secuestradores de cuerpos'' no ofrece nada especial, mientras las anteriores se coronaron como clasicazos, ésta podría haber sido realmente prescindible y así se vio reflejado el interés del público, puesto que en taquilla fue un fracaso y pasó bastante inadvertida. Con todo, a mí me gustó, es claramente inferior a las otras versiones, pero me pareció entretenida, aunque se notaba que Abel Ferrara andaba perdido en el terreno de los blockbusters pirotécnicos y en el género que aquí trató de abordar.

Se lía en la base

miércoles, 27 de mayo de 2015

¡Cariño, he encogido a los niños! (1989) de Joe Johnston


 
El profesor Wayne Szalinski (Rick Moranis)
probando su máquina reductora
Aquí tenemos otra de esas entrañables y mágicas joyas ochenteras que yo, como tantos y tantos otros, la hemos visto de niños y con casi total seguridad, nos dejó maravillados y encantados. ''Cariño, he encogido a los niños'' creo que perfectamente podría ser considerado un gran clásico del cine fantástico y juvenil, un emocionante film de aventuras repleto de acción, emoción y con una historia atractiva y original. Bueno ya sé que la trama es de sobra conocida pero por ''rellenar'' un poquito de espacio (y por si queda algún despistadillo que ha vivido años en una cueva aislada) voy a resumirla brevemente, tenemos a un despistadete científico, Wayne Szalinski (simpatiquísimo Rick Moranis) que ha inventado una máquina que es capaz de reducir de tamaño cualquier cosa (ya sea objeto, humano,...). Por error, dicho artefacto encoge a tamaño microscópico a sus hijos Amy (Amy O'Neill) y Nick (Robert Oliveri) y a los hijos de sus vecinos, Russ (Thomas Brown) y Ron (Jared Rushton, rostro visto en ''Big'' o ''Cementerio viviente 2''). 

Los pequeños damnificados por la máquina de reducción de tamaño

Galleta para todos, ¡de sobra!
Los cuatro jovenzuelos acabarán viviendo una desenfrenada aventura por sobrevivir en el jardín de los Szalinski, pero claro, con su tamaño, para ellos el jardín resulta el equivalente a una jungla salvaje, repleta de todo tipo de peligros; véase la cortacésped, las pisadas de sus progenitores, insectos gigantes, etc. Como ya he dicho, el film me parece de lo más memorable y entrañable, recuerdo haber pasado excelentes momentos visionándolo en mi infancia y a día de hoy le guardo un cariño inmenso (al igual que su más denostada secuela, ''¡Cariño, he agrandado al niño!''). El film posee humor, aventuras, excepcionales efectos especiales (en ciertos momentos me ha recordado a la suprema ''El increíble hombre menguante''), una magnífica banda sonora y lo más importante, compone un genuino vehículo de entretenimiento para toda la familia. Hasta posee un momento muy pero que muy dramático, me estoy refiriendo al desenlace de la pobre hormiguita que nuestros diminutos protas se agencian de amiga, a la pobre se le acaba cogiendo un cariño inmenso, tanto que yo tengo que reconocer que se me cayeron un par de lágrimas cuando el animalito sale tan mal parado al defender a sus colegas humanos del ataque de un escorpión. 

Peleando contra el cabrón del escorpión

Me sigue resultando curioso que los ideadores de la idea hayan sido el dueto Brian Yuzna y Stuart Gordon, autores de sangrentadas ochenteras como ''Re-animator'' o ''Resonator'', teniendo en cuenta su toque destinado para todos los públicos tan alejado del estilo de ambos personajes. En resumidas cuentas me parece una gran pasada de película, un film delicioso e idóneo para ver en familia sin ningún temor a aburrirse y que al revisionarlo, uno sigue añorando aquella época en la que los blockbusters eran tan especiales y tan increíbles (algo que escasea bastante a día de hoy).

La pobrecita hormiguita

martes, 19 de mayo de 2015

Dolls (1987) de Stuart Gordon



Un osito de peluche nada tierno
Una película divertidísima. No sé hasta qué punto éste era el objetivo de su director, Stuart Gordon (autor de las magnas ''Re-animator'' y ''Resonator''), pero no se puede dudar que ''Dolls'' consigue provocar carcajadas con facilidad, por muy involuntarias que éstas puedan ser. No digo esto como algo peyorativo, pues a pesar de no resultar una película especialmente tétrica y aterradora (cosa que me da, que sí que querían conseguir en cierta medida), no se puede negar que tiene cierto encanto y este toque retro que la hace como mínimo, más destacable que muchas bazofias que salen a la luz hoy en día. La historia es bien simple y concisa y como tal dispone de muy pocos elementos, una casa, un grupito de reducidos personajes y un ejército de muñecos asesinos que cobran vida y comienzan a dar por culo al elenco. No hay más tu tía. 

Imitadora oficial de Madonna

!Vaya dos momias más siniestras!
Si algo me llamó la atención de ''Dolls'' es que fue una auténtica antecesora de otro clásico que saldría un año después, como más éxito, que tocaría el tema de un muñeco viviente que mataba a la peña, me estoy refiriendo por supuesto a ''Muñeco diabólico'', por lo tanto no sé hasta qué punto la aparición de ésta pudo inspirar o servir de referencia a la creación del magno Chucky. De la peli se puede destacar la cojonuda ambientación, una mansión tenebrosa que rememora los buenos tiempos del terror gótico y que servirá de marco a la acción durante su transcurso. Así mismo, los entrañables efectos especiales y maquillajes made in 80s tan asombrosos y nostálgicos. El film no destaca por ser gore, ni mucho menos, más bien todo lo contrario, es bastante contenido y light (el hecho de que la prota sea una niña pequeña ya daba muestras de ello), lo cual puede resultar un poco decepcionante para todo aquél que conociese de antemano el trabajo previo de Stuart Gordon, el cual abandona de golpe la visceralidad y la casquería de sus anteriores obras.

La pequeña protagonista, Judy (Carrie Lorraine)

Muñecos asesinos
Lo que me resultó insoportable de la película son, propiamente dicho, sus personajes (las interpretaciones de los actores tampoco es que ayuden mucho). Todos (y sin excepción, hasta la niña) son insoportables y cargantes. Lo mismo puedo decir de la mamarrachez de diálogos que desfilan a lo largo del desarrollo. Y en líneas generales esa contención y ese quiero y no puedo de muchos instantes muy descafeinados hacen que, desde mi punto de vista, ''Dolls'' no se merezca el apelativo de clásico (todo lo contrario de las ya mencionadas ''Re-animator'' y ''Resonator''). Por momentos resulta una peli demasiado bobalicona e insustancial, aunque como ya he dicho, a un nostálgico de los ochenta seguro que a grandes rasgos le molará, al fin y al cabo, esa nostalgia hace que borremos de un plumazo las cagadas abismales que poseen muchos films de este estilo que poseen ese aura especial de esta década tan maravillosa. No me parece una película imprescindible, pero sí es graciosa y se le puede echar un vistazo, además entretiene lo suyo. 
¡Vaya un cuadro!

lunes, 5 de mayo de 2014

El dentista 2 (1998) de Brian Yuzna



El Dr. Feinstone (Corbin Bernsen) vuelve a las andadas
Aquí regresa el Dr. Alan Feinstone, el más capacitado para hacer realidad las pesadillas de los visitantes al consultorio de un odontólogo, para seguir arrancando muelas a diestro y siniestro. Ya había comentado en su respectiva reseña, que "El dentista" había sido un film que me había impresionado muchísimo, al haberlo visto de niño, ¡cómo para no! Se ve que dentro del ámbito doméstico, esa peliculilla de serie B se convirtió en algo parecido a un boom comercial (no era para menos, era un pieza muy tentadora para ser objeto de alquiler por parte de los múltiples goreamaníacos) así que el mismo equipo que la llevó a cabo se puso manos a la obra para realizar una pronta secuela que se convirtió en otra de esas maravillas que adornaban, hace años, las estanterías de los videoclubs en forma de VHS.

Desde bien prontito empezaremos a ver encías sangrantes

Y bueno, pues no defraudaron, supieron reutilizar el grotesco encanto demostrado en su primera parte para elaborar una secuela que da exactamente lo que se requería de ella, nuevas aventuras sangrientas y dolorosas extracciones por parte del psicótico dentista protagonista. En esta ocasión, el Dr. Feinston, se escapa del psiquiátrico donde había sido recluido, después de la que montó en la peli antecesora, y se dirige, camuflado bajo otra identidad, a un pequeño pueblecito retirado, en donde su nefasta popularidad no se ha hecho notoria. 

Breve aparición de Clint Howard (hermano del director Ron Howard),
el cual no tendrá un final muy agradable, el pobre

En un principio, se muestra amable con todo el mundo y en cuestión de poco tiempo se acaba ganando el afecto, en general, de los habitantes del lugar. Así logra adquirirse la reputación necesaria para conseguir convertirse en el dentista estrella (después de haber eliminado a su antecesor, por supuesto), y una oportunidad para dejar atrás su pasado homicida. Pero bueno, todos sabemos que esta aparente tranquilidad no durará mucho, porque a Feinstone se le va muchísimo la olla y con todo ese instrumental, indicado para proporcionar dolores terribles a los desdichados pacientes, la cosa puede acabar adquiriendo un toque muy pero que muy desagradable. 

Feinstone después de una escabechina

No se puede decir que sea un dentista muy ortodoxo
Realmente no tengo mucho que añadir respecto a esta secuela que no haya dicho en mi respectiva crítica de la primera. Sin más voy a decir que me gustó tanto como su antecesora y es que es difícil que si te llamó la atención la original, ésta te pase inadvertida. Cuenta con nuevas escenas grotescas, correctos efectos de maquillaje artesanales, mala leche y bastante diversión. Obviamente no es buena, pero como frikada perversa y joya de la serie B es única, ídem, como ya he señalado, que su primera parte. A destacar nuevamente, la interpretación de Corbin Bernsen, que repite como el psicótico dentista protagonista (haciendo un trabajo genial), que aquí está todavía más perturbado si cabe. A los que os gustó la primera, ¡no os la perdáis!, a los que os mole el gore gamberro, lo pasaréis pipa seguro, y por supuesto los que sintáis pavor por los dentistas, ni os acerquéis a ella.

Dos desafortunados pacientes

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que el Dr. Feinstone (Corbin Bernsen), se despacha a gusto con una cotilla del pueblo, Bev (Susanne Wright), que se había pasado toda la película incordiándole e investigando su turbio pasado. A la pobre le espera un previsible calvario. 

La extracción está a punto de comenzar

martes, 8 de abril de 2014

El dentista (1996) de Brian Yuzna



El Dr. Alan Feinstone (Corbin Bernsen)...
Estaba un día leyendo una crítica sobre el film "Marathon Man" (la cual ya comentaré), en la que se señalaba lo angustiante y sobrecogedora que era cierta escena (de dicho film) en la que un perturbado dentista (interpretado por Laurence Olivier), torturaba a un desgraciado (Dustin Hoffman). Por lo que pude comprobar, era una opinión bastante extendida por varios usuarios, así que en mi cabeza se reprodujo una sofocante y aterradora escena (puesto que aún no había visto "Marathon Man") y automáticamente me vino a la cabeza el film que estoy comentando. Recuerdo que sudé la gota gorda para conseguir alquilar "El dentista" en el videoclub, cuando tendría unos 7 u 8 años, porque (y era lógico) siempre iba acompañado por algún adulto de mi familia que me boicoteaba la opción de poder llevármela a casa debido a las agresivas imágenes que atestiguaban sobre su contenido, la contraportada del VHS. 

...es un dentista muy profesional...

Aún así, fui insistente porque mi lado insano y curioso, convertía en irresistible el alquilar esa cinta que prometía sangre y violencia malsana por doquier. Y por fin, una tarde de verano, lo conseguí, y la verdad, cuando la vi, me dejó pasmado por lo violenta y desagradable que me pareció de aquélla. Entonces, cuando vi "Marathon Man" me sentí enormemente decepcionado al ver la famosa escena del dentista que todo el mundo vitoreaba a los cuatro vientos que era la leche de desagradable y muy difícil de soportar. 

...hasta que pilla a su mujer poniéndole los cuernos

El doctor empieza a chiflar de verdad
¿Eso era todo?, ¿eso era tan angustiante? Por favor, si esta peña casi sufrió un colapso nervioso con "Marathon Man", por favor que se alejen cagando leches de "El dentista" porque les puede provocar un infarto súbito, vamos. Este film de Brian Yuzna sí que resulta de veras sofocante y perturbador, porque realmente sus realizadores supieron darle la atmósfera precisa, lo suficientemente inquietante como para que, dentro de su modestia, resulte de lo más efectivo en lo referente a los propósitos que se marcaron cuando lo hicieron (lo que por supuesto, no implica que agrade a todo el mundo, más bien todo lo contrario). ¡Cómo no!, a poco que indaguéis por ahí, no os toparéis con ni una sola crítica positiva hacia este producto destinado a ser considerado una paria cinematográfica por tratarse del film que se trata, una pieza de serie B, destinado a ser descubierto por los videclubs-adictos. 

Así deja a su mujer después de una intervención
(recuerdo que esta escena de pequeño me dio escalofríos)

No obstante, y eludiendo en cierto sentido el tema tan desagradable que trata, creo que "El dentista" no sólo resulta destacable por recurrir al uso fácil de la carnicería y el gore, creo el film está bastante bien construido y su guión (en el que participó también Stuart Gordon, quien junto a Yuzna fue el creador de clásicos del género como "Re-animator") está mejor planteado de lo que a priori puede parecer. No va a saco a la hora de mostrar truculencia sino que te introduce bien en la acción, hace que conozcamos en profundidad al trastornado protagonista y nos hace partícipes de su locura extrema. 

Y ahora le toca el turno al amante

El actor Mark Ruffalo tiene una pequeña aparición en el film
La película nos hace ser testigos de la vida de Alan Feinstone (Corbin Bernsen, todo un gran acierto), un reputado dentista, de modales impecables y una profesionalidad incuestionable. Pero, un día descubre que su aparentemente perfecta vida (ya que posee una atractiva mujer, éxito profesional, una lujosa casona y un bienestar social envidiable), en realidad no es tan perfecta. Un día llega de improvisto a casa y descubre que su mujer (Linda Hoffman), le pone los cuernos con el chico que les limpia la piscina, es entonces cuando Alan se desmorona, se le cruza un cable y definitivamente, chiflará del todo. Y bueno, ¿a alguien se le ocurre algo más aterrador que un dentista chiflado?, con todo ese instrumental del que dispone, ni el método más efectivo de tortura china le tiene que envidiar a la cantidad de sádico dolor que puede llegar a producir, en su insólito camino a la demencia.  

Así da gusto que te reciba el dentista

Ken Foree (el prota de "Zombie") haciendo de poli
Si bien es cierto que la película adolece un poco en la parte inicial; los primeros cuarenta minutos parecen estacarse un poco a consecuencia de un ritmo un tanto irregular, debido a que no ocurre gran cosa, pero a mitad de film ya entra en materia y lo que queda es un espectáculo de lo más curioso y bizarro. Atrocidades aparte (admirar esa excelente labor de efectos de maquillaje que logran poner los pelos de punta), lo mejor del film me parece la atmósfera muy conseguida y Corbin Bernsen, haciendo una interpretación majestual y muy creíble. Estos aciertos consiguen destacar a "El dentista" de otras pelis realizadas con medios similares y destinadas a ser víctimas de convertirse en piezas de los estantes de los videoclubs. En mi opinión es una muy buena película (considerando su estilo, por supuesto), de pequeño realmente consiguió helarme la sangre (y eso era difícil de conseguir, os lo aseguro) y vista hoy en día me deja ese sabor nostálgico y ese recuerdo imborrable de lo que para mí supuso toparme con esta joya aquel día de verano en el videoclub de mi barrio. Eso sí, si lo pasáis especialmente mal en la consulta de vuestro dentista, ya os lo digo, ¡ni se os ocurra verla!

Esa boca no tiene muy buen aspecto

*MI MOMENTO FAVORITO: el Dr. Feinstone (Corbin Bernsen) se cebará especialmente con un tipo de Hacienda (Earl Boen) que le tocaba los cojones, así que le dedicará una violentísima y brutal muerte. Una imagen vale más que mil palabras. 

¡Abre bien la boquita!

martes, 19 de noviembre de 2013

Resonator (1986) de Stuart Gordon



El Dr. Pretorius (Ted Sorel) y el "Resonator"
Un año después de haber realizado esa joya llamada "Re-animator", el dúo Brian Yuzna-Stuart Gordon volvió a recurrir a otro relato de H. P. Lovecraft, para traernos otro experimento fílmico gamberro, fantasioso y brutal. A grandes rasgos se veía que las intenciones era emular su anterior éxito, ya que volvieron a contar de nuevo con Jeffrey Combs, o la guapísima Barbara Crampton (ya presentes en "Re-animator"), aparte del nombre de Lovecraft, como inspirador de la historia. Aunque se ve que pusieron empeño de sobra por ofrecer un espectáculo sangriento al nivel de "Re-animator", o al menos en la misma línea, en mi opinión esta vez el experimento no les quedó tan acertado. "Resonator" (título colocado por los distribuidores españoles para que su sonoridad, hiciese más evidente la existencia de una cierta conexión con la anterior peli de estos realizadores), posee una serie de aciertos, que la convierten en una peli fantástica estimable, aunque también ciertos defectos que la distan de la maestría de la superior "Re-animator"

El ayudante de Pretorius, Crawford Tillinghast (Jeffrey Combs)



La puritana Dra. McMichaels (Barbara Crampton)...
De nuevo volvemos a toparnos con Jeffrey Combs haciendo de un científico que está más pa allá que pa acá, como suele decirse, llamado Tillinghast, el cual se encuentra envuelto en medio de un entuerto que trendrá como resultado desagradables acontecimientos. La historia arranca con un extraño experimento desarrollado por Tillinghast y otro científico, el pervertido y guarrete Dr. Pretorius (Ted Sorel). Ambos han desarrollado una especie de artefacto gigantesco llamado "Resonator", que tiene unos efectos verdaderamente inquietantes cuando es conectado. El cacharro es capaz de abrir unas puertas interdimensionales, de las que emergen repugnantes y asquerosas criaturas (aspecto lovecraftiano por antonomasia). No sólo esto, el "Resonator" también es capaz de producir alarmantes cambios tanto físicos como psicológicos en las personas que están en contacto directo con él, mediante la estimulación de la llamada glándula pineal, que todos humanos por lo visto tenemos (he de reconocer que es algo que he sabido tras ver la película). El resto del elenco protagonista lo formarán la atractiva Barbara Crampton, como la Dra. McMichaels, una modosita y reprimida psiquiatra, que tras su contacto con la maquinita del título se convertirá en una zorrita sadomasoquista y un policía negro, interpretado por otro rostro conocido en el género, Ken Foree (prota de "Zombie" de George A. Romero), quien vendría a ser el encargado de investigar el tortuoso asunto y dar algún tipo de explicación lógica a lo ocurrio, la cual brillará por su ausencia. 

...se convertirá en un putón encuerado por la influencia del "Resonator"

El poli, Bubba (Ken Foree) en problemas
A grandes rasgos, poco más se puede señalar del argumento del film; tan simple como eso; este reducido grupito de personas, en una inmensa mansión, sufriendo los devastadores efectos de un trasto tecnológico que se acabará volviendo mortal; y es que ¿cuando aprenderán estos científicos lunáticos que sobrepasar ciertos límites de la ciencia conlleva desastres inimaginables? En fin, como ya he dicho anteriormente en "Resonator" se pueden rescatar brillantes momentos, sobre todo en lo referido a la plasmación de grotescas escenas, cuyo talento para ello ya habían demostrado el dúo Yuzna-Gordon en su anterior participación. No obstante, si la comparamos con "Re-animator", desde luego esta segunda sale perdiendo indudablemente. En "Re-animator" encontrábamos un excelente guión, repleto de humor negro y una historia con ritmo, muy entretenida. "Resonator" en cambio presenta una historia bastante confusa, con ciertos momentos ilógicos que perjudican seriamente la narración, además de que, lamentablemente, obviaron bastante la utilización de cierta comicidad que fue un signo de gran personalidad muy acertado del anterior clásico. El ritmo también sufre constantes caídas, y se ve profundamente lastrado por una serie de escenas de relleno carentes de interés, y desde luego, no resueltas de una manera tan fascinante como en "Re-animator". A mí por momentos se me hizo un tanto aburrida, obviando por supuesto las escenas más sobresalientes del film, que son básicamente aquéllas en las que los protagonistas se enfrentan a las horrorosas criaturas liberadas por la máquina. 

El Dr. Pretorius mutado en un bicho asqueroso

Tillinghast desarrolla un tercer ojo en la frente
Si hay algo que merece ser destacado en la producción, son los magníficos efectos especiales y de maquillaje, completamente artesanales; los cuales consiguen presentarnos escenas muy violentas y sangrientas, muy en la línea, esta vez sí, de "Re-animator". También me parece un gran acierto el portentoso diseño de las criaturas infernales que plagan la pantalla, verdaderamente grotescas y aterradoras, y muchas de ellas; vomitivas y asquerosas; en especial esa monstruosa y viscosa mutación que sufre el Dr. Pretorius, cuyo aspecto a medio cruce entre una de las criaturas de ''La cosa'' de John Carpenter, el hermano diabólico de ''Basket Case'' y "La mosca" de David Cronenberg, es inmejorable. De nuevo pondría como ejemplo este film a esa panda de ineptos que bañan de efectos digitales las producciones de hoy en día para que se fijaran en las maravillas que el látex podía conseguir con mucho más acierto. En resumidas cuentas, no deja de ser un clasiquillo más de lo ochenta, ciertamente importante por el renombre en el género de sus autores, y disfrutable a grandes rasgos por todos aquellos fanáticos del género fantástico de la década, pero que siempre será aplastado, con toda la justicia del mundo, por la grandilocuencia del otro clásico de sus realizadores, la magna "Re-animator", una peli que, como ya he dicho, bate a ésta en todos los aspectos; sobre todo en lo referido a argumento y diversión. 

A medio camino entre "La cosa""Basket Case" y "La mosca"

*MI MOMENTO FAVORITO: ése en el que el Dr. Pretorius (Ted Sorel), ya convertido en una deforme y monstruosa criatura, se intenta tragar literalmente a la Dra. McMichaels (Barbara Crampton). 

¡Si es que cuando el hambre aprieta!