martes, 5 de abril de 2016

Demonios negros (1991) de Umberto Lenzi



Este gili mirando un rito vudú
Umberto Lenzi había sido todo un nombre en Italia, autor de una enorme cantidad de films que fueron rotando entre el género de aventuras (''Los piratas de Malasia''), el giallo (''Siete orquídeas manchadas de rojo'') o de caníbales selváticos (''El país del sexo salvaje'', ''Caníbal feroz''), digamos pues que este señor se ganó un cierto culto entre los diversos admiradores del cine de horror. Pues bueno, dicho realizador se despidió del Séptimo Arte con esta pachanga mierdera que dista mucho de ser un proyecto que delate que alguien capaz de hacer algo de calidad se encontraba tras la cámara. Con el engañoso título original de ''Dèmoni 3'' (para hacerla pasar por una secuela bastarda de los dos clásicos de Lamberto Bava ''Demons'' y ''Demons 2''), ''Demonios negros'' (este titulito se le colocó en nuestro país) ha pasado por fortuna, al más absoluto de los olvidos, pues no merece otra cosita este montón de mierda. 

¡Ojito al dato!

En la peli no hay ni demonios siquiera, la cosa trata sobre unos jovencitos estúpidos que andan pululando por la selva en Brasil, y por culpa de un gili que tiene poderes, son atacados por los zombies de unos esclavos negros (de ahí el hincapié que se hace en el título español supongo) que querrán dar un poco por culo para rellenar una hedionda hora y media de nauseabundo metraje. La película es mala de cojones, mal realizada, pésimamente intrepretada y bueno, digamos que sin ningún mérito que la haga destacable en ningún aspecto. Claramente ya pertenece a un período en el que el antaño glorioso cine de terror italiano, estaba más que de capa caída, cavando una tumba tan profunda que nunca más consiguió ser resucitado.

Está claro que el zombie es negro

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