viernes, 8 de abril de 2016

Jugando a matar (1991) de Maria Lease



La prota es Denise Crosby, vista en ''Cementerio viviente''
''Jugando a matar'' puede parecer una mera copia de ''Muñeco diabólico'', y efectivamente eso es, pero no es una copia cualquier, no, no, es la copia que haría cualquier cabestro descerebrado que no tiene ni puta idea de hacer una película como Dios manda. Y es que la película es un bodrio de cojones, un petardo aburrido, cutre y sin sentido. La cosa va acerca de un espíritu muy malo maloso, al que liberan unos arqueólogos de un templo por error (¡menudos gilis!) y que va y se esconde en una fábrica de muñecas, ¿cuál es el resultado? Pues que las muñecas (y digo las, porque no sólo hay una) quedan poseídas y comenzarán a dar por culo a todo el personal, las muy hijas de puta, unas primitas bastardas del letal y genuino Charles Lee Ray. La película no vale una mierda, es tediosa, está mal desarrollada, carece casi por completo de acción y los efectos son más malos que tragarse una garrafa de cinco litros de veneno. Esta cochambra diarreica no sirve ni tan siquiera para pasar un rato distraido, pues para colmo es tan lenta y posee tal cantidad de momentos muertos que se hace muy difícil la labor de verla completa. 

La muñequita parece muy entrañable...

Y no hablemos del aspecto de las muñequitas de marras, uno no sabe si reirse o llorar de lástima al verlas ''en acción''. En fin, una payasada de las gordas que pretendía lucrarse de la fama del rey de los muñecos perversos cinematográficos que siempre ha sido y será Chucky, no merece la pena ni dedicarle diez segundos de atención. Es nefasta.

...pero tiene una mala leche de aupa

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