jueves, 21 de abril de 2016

The Supernaturals (1986) de Armand Mastroianni



¿Me voy a convertir en un zombie pringado?
Si como dije ''Trans Gen, los genes de la muerte'' me parece una joyita entrañable de la serie B ochentera, aquí un ejemplo de todo lo contrario, un bodrio de mucho cuidado, nacido de la mugre representativa de la serie Z que también inundó los polvorientos estantes de los videoclubes de aquélla. ''The Supernaturals'' parte de una idea interesante, una premisa que de haberse llevado a cabo como Dios mandaba, seguro que habría dado como resultado un film como mínimo mucho más estimable, pero no fue el caso. Este bodrio, dirigido por Armand Mastroianni (el mismo que hizo el flojete slasher ''Sabe que estás sola''), es nefasto en prácticamente todos los sentidos. Nos cuentan como un grupete de soldados americanos, con mierda por cerebro, van de maniobras a un bosque que casualmente, fue el lugar donde otro comando había exterminado a unos pobretones sureños durante la Guerra de Secesión. Como que no quiere la cosa, salen los zombies de estos difuntos y comenzarán a cargarse a los soldaditos, así tal cual es el argumento de ''The Supernaturals'', lo cual bueno, como dije, podría dar de sobra para hacer una peli decente de terror (incluso dentro de una precariedad técnica limitada). 

¡Cuidadito con los soldaditos de maniobras!

Zombies al ataque
¿Por qué es una mierda?, pues porque es aburrida, la acción tarda mucho en arrancar, apenas se ven los zombies, no hay casi muertes, de gore y sangre (es una supuesta peli de zombies, ¡qué coño!) cero patatero, su realización es cutre y deficiente; vamos que en definitiva es una porquería con ausencia de cualquier detalle mínimamente interesante para cualquier fan del género. Sale, por mera curiosidad, el guaperas de Maxwell Caulfield, quien había sido el prota de la cochambrosa ''Grease 2'', además de un ídolo de la Super Pop para las quinceañeras de la época, ¿dónde andará a día de hoy el chaval? En definitiva, que debemos agradecer que esta basura inmunda no haya sido ni tan siquiera editada en DVD, y por lo tanto, sólo haya conocido una limitadísima y obsoleta distribución, lo cual potencia su merecidísimo desconocimiento a un amplio público.

Curioso cameo de Maurice Gibb, uno de los Bee Gees

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