martes, 26 de abril de 2016

Ocurrió cerca de su casa (1992) de Rémy Belvaux, André Bonzel, Benoît Poelvoorde



El gilipollas del asesino protagonista Ben (Benoît Poelvoorde)
Esta bizarrada experimental belga ha ido amparada con el paso del tiempo, con la coletilla de ser algo así como una película de culto (se llevó hasta varios premios en festivales de renombre, ahí es nada). Si en cierta manera, se antecedió un poco, fue a esta moda tan recurrente a día de hoy del falso documental o ''mockumentary'', cuyo estandarte acabaría siendo por antonomasia ''El proyecto de la bruja de Blair'' (o sea, una filmación con cámara en mano, intentando representar la mayor realidad posible). Filmada con un bajo presupuesto y en blanco y negro, los directores (que fueron tres, es más, también hacen de actores en la propia película) presentan las andanzas de un peligroso asesino muy particular, y lo hacen de la manera más fanfarrona y despótica que a uno se le pueda imaginar, siendo seguido por un equipo de televisión que va filmando en directo sus crímenes. 

Aquí de colegueo antes de ir a cometer crímenes

Una violación es algo muy común para aquí el amigo
La cuestión es que el film acaba siendo de un mal gusto inevitable, no sólo porque el asesino protagonista (y también uno de los directores) acaba resultado un pesado de cojones, mofándose con larga palabrería estúpida mientras viola, mata o comete la fechoría de turno, sino porque los propios reporteros acaban siendo cómplices y de sus delitos, disfrutando en todo momento con ello. La película parece querer recrear una especie de ''Henry, retrato de un asesino'' con reminiscencias de ''La naranja mecánica'' (pero al estilo mierder), nos muestra la vida de un criminal que para más inri pretende dar lecciones filosóficas y de moralidad. El resultado es un bodrio violento, sin sentido y sin la existencia de un mínimo de lógica en un guión absurdo e incoherente. 

Aquí estrangulando a una pobre viejecita

Los personajes son repugnantes, los actores de pena, el film es lento, aburridísimo y visualmente insoportable, y no sólo por el denigrante espectáculo que muestra, sino porque encima la forma en la que está filmado acaba mareando (motivo por los que odio en general los falsos documentales), dan ganas de echar mano de una biodramina al cabo de un rato. A mí me pareció una soberana mierda, un mojón de mucho cuidado que injustamente cuenta con cierta admiración por parte de un sector de cinéfilos que la aplauden como a una discreta obra maestra. Yo no tengo ninguna intención de tragarme esta porquería nunca jamás en mi vida. 

Muy influyente para Tarantino

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