lunes, 8 de agosto de 2016

Cuatro chalados a tope (1985) de Rafal Zielinski



Los cuatro chalados protagonistas
Siguiendo con la línea explotativa de las pelis cómicas adolescentes picantonas, al estilo ''Porky's'', durante los ochenta siguieron saliendo como churros copias del éxito de Bob Clark, que poblaban los estantes de los videoclubes. Recordemos que una de ellas, había sido ''Los rompecocos'', una de las explotaciones bastardas que más se parecía a ''Porky's'' y que incluso, se ganó su cierto estatus de culto dentro del terreno de la serie B. Bastante repercusión tuvo que tener de hecho, porque aquí tenemos una secuela (realmente no oficial, porque no guarda relación argumental real con la otra), que en España recibió el título de ''Cuatro chalados a tope''; bueno ya sabemos que eso de las traducciones españolas hay que tomárselo como hay que tomárselo. Y bien, ¿qué tenemos aquí?, ¿a que no lo adivináis?, un grupete de chicos más salidos que el pico de una plancha, unas chicas que enseñan pechuga a la mínima oportunidad, encontronazos picantones inoportunos, citas truncadas con finales disparatados, estética puramente ochentera y todo focalizado en un instituto en el que se proclama la moralidad y la decencia como forma de vida ejemplar (¡para descojonarse, vamos!). 

El marimacho este dando normas a las chicas de decencia y moralidad

Ahí, que se note quien los tiene bien puestos
Total que llega al insti una nueva profe de francés, muy buenorra ella, y que tiene muchas ganas de enseñar, pues eso... francés, a los alumnos, y claro, vuelve locos a los cuatro protagonistas que a la mínima se les hincha el pito y éstos, harán lo posible para trajinársela. Ni más ni menos, ¿qué más se puede decir de una peli así? Tiene humor zafio característico, algún que otro desnudete femenino (también hay paquetes masculinos, por eso de no discriminar -el contenido sexualizado que no falte-), una estética muy kitsch -acorde con la época- y bueno, quizás ese encanto retro que a los admiradores de la década a la que pertenece tanto nos mola y que pueda convertir a estas piezas obsoletas en máquinas potentes de nostalgia. Sin más ni más, es otra de esas peliculillas olvidadas por el tiempo, una joyita de culto dentro del cine más casposo e irreverente, porque de todo tiene que haber. 

Revisión ''tetil''

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