martes, 9 de agosto de 2016

Harvard, movida americana (1986) de Steve Miner



El prota, Mark Watson (C. Thomas Howell)...
De todas las estrellas juveniles que despuntaron en los ochenta, uno de mis favoritos siempre fue C. Thomas Howell, un chaval de gran carisma, visto en films tan entrañables como ''E.T.'', ''Rebeldes'', ''Admiradora secreta'', ''Carretera al infierno'' o ésta que nos ocupa. ''Harvard, movida americana'' no deja de ser otra comedia adolescente como muchas otras del estilo se hicieron en la década, por ende para los nostálgicos de la misma ya resultará emotiva echarle un vistazo. He leído todo tipo de comentarios acerca de si esta película es políticamente incorrecta y racista, cosa que me parece una auténtica estupidez. Dirige Steve Miner (realizador de ''Viernes 13, parte 2'' y ''Viernes 13, parte 3'' respectivamente) y va sobre un joven estudiante y necesita una beca para entrar en Harvard (ése es C. Thomas Howell). 

...debe ingeniárselas para entrar en la universidad de Harvard,...

...para ello se hará pasar por negro
El nene es un acomodado de buena posición, pero como sus papis ricos le cortaron el grifo, debe ingeniárselas para acceder a tal prestigiosa universidad y claro, sin la pasta, imposible. Es cuando se entera de que hay una disponible, para la cual él cumpliría todos los requisitos, salvo una peculiaridad, no es negro; y la beca es para una persona de raza negra. ¿Qué solución encuentra? Embadurnarse la piel y hacerse pasar por negro, es así como consigue entrar en Harvard y en donde acabará enamorado hasta los huesos de una estudiante negra (Rae Dawn Chong, la prota de ''Comando'' junto a Schwarzenegger). El chaval por lo tanto vivirá en sus carnes, todos los percances derivados de su ''falsa'' identidad, clichés de comedias de enredos con tintes romanticoides estarán presentes, al servicio del entretenimiento del público. Realmente yo no he visto nada ofensivo en su argumento, ni un atisbo de racismo como he llegado a comentar por parte de algún usuario por ahí, es más todo está tratado desde un modo respetuoso y cómico. 

Aquí tenemos a un Leslie Nielsen más serio de lo acostumbrado

La película tampoco es que sea gran cosa, es sin más una pieza más para pasar el rato y no comerse el coco con un argumento muy enrevesado, ni más ni menos. Por supuesto es imprescindible para los fans de las comedias juveniles ochenteras, y sinceramente me da pena que C. Thomas Howell no haya prosperado profesionalmente más allá de sus tiempos mozos, porque creo que era un actor de gran talento. Por cierto, sale por ahí Leslie Nielsen, pero no hace el típico rol al que nos tiene acostumbrados, puesto que aunque estamos en una comedia, él desempeña un papel serio (eso sí, yo es sólo verlo, y se me escapa la risa, en el buen sentido). 

¡Qué bonito es el amor cuando es verdadero!

No hay comentarios:

Publicar un comentario en la entrada