martes, 23 de agosto de 2016

Persecución muy, muy caliente (1987) de Steven Lisberger



El joven Dan Bartlett (John Cusack) no sabe lo que le espera
Aquí tenemos otra de esas comedias ochenteras adolescentes, ideal para el veranito. ''Persecución muy, muy caliente'' (en la traducción en español recalcan lo de ''muy'', ¿pretendían vender una película calentorra?, seguro que sí) es la típica mezcla entre cine de aventuras y despiporre (en cierto sentido me recordó un poco a otras del estilo como ''Tras el corazón verde'' o la posterior ''Seis días y siete noches''), pelis que desarrollaban su argumento en lugares paradisíacos o tropicales, y en los que sus protagonistas vivían una serie de desventuras primando siempre un tono cómico para el disfrute del espectador. En esta ocasión tenemos a un joven John Cusack (típico de las comedias teen de los ochenta) intentando reunirse con su novia en una isla en el Caribe, para pasar unas vacaciones con ella. El problema será que su viaje será de lo más accidentado y le pasará de todo, viéndose inmerso en una aventura sin igual, en la que no faltarán piratas, peleas con traficantes y chicas en biquini (¡cómo no!, pero aquí no hay despechugue gratuito). 

Un viaje en barco muy accidentado

¿Alguien quería tener unas vacaciones tranquilas?
Total que lo que tenemos es un film para ver y distraerse sin pretensiones, una de esas piezas nostálgicas de una década prodigiosa para el cine de adolescentes. Comentar como curiosidad que aparece un también jovencísimo Ben Stiller (posterior y famoso prota de ''Algo pasa con Mary'' o ''Los padres de ella''), en uno de sus primerísimos papeles, y además hace de villano (cosa que se me hace raro, viendo que siempre ha destacado en papeles de buenazo pringadete) y encima comparte pantalla con su padre en la vida real, el cómico Jerry Stiller. En definitiva, quien disfrute lo suyo con este tipo de pelis de sencillos argumentos y quiera entretenerse un ratejo entre risas, que no se pierda esta ''Persecución muy, muy caliente''. Por cierto, en los créditos finales aparece una de mis canciones favoritas de los ochenta, la preciosa balada ''Lessons in love'', excelente forma de cerrar hora y media de nostalgia en vena. 

Aquí tenemos a un jovencísimo Ben Stiller en sus inicios

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