lunes, 23 de febrero de 2015

Los chicos del maíz 4, la reunión (1996) de Greg Spence



En los maizales sigue habiendo mucho peligro
Es curioso echar la vista atrás a veces y ver como actores y actrices que actualmente son reputados y goza de éxito y prestigio, comenzaron sus carreras haciendo mierdas infectas y vergonzosas como ésta que nos ocupa. Si ya comenté en su correspondiente reseña que ''Los chicos del maíz 3'' supuso una de las primeras apariciones de una, por aquel entonces, desconocida Charlize Theron, esta cuarta entrega de la misma cochambrosa saga fue lo propio para otra venerada actriz de Hollywood hoy en día, me estoy refiriendo a Naomi Watts. Sí señores, la señorita Watts ya antecedía a su participación en el género de terror a la famosa ''The ring (la señal)'', siendo la protagonista de esta basura que fue la cuarta parte de la mierdera saga inspirada en un relato de Stephen King. La película cuenta además con otro rostro popular, la veterana (y ya fallecida) Karen Black, la cual junto con la propia Naomi Watts, se acaban convirtiendo en los únicos atractivos de la cinta. Por lo demás, la misma basura de siempre, otra secuela indigesta para cualquier tipo de paladar, más mala que el veneno, aburrida, sosa y con un tufo a telefilm que tira pa atrás (como suele decirse).

Una joven y desconocida Naomi Watts junto a la veterana Karen Black

Continúan los sacrificios para el que camina detrás de la hilera
La cosa va de una joven estudiante de medicina (Naomi Watts), llega al pueblucho donde habitan los niñatos del maíz, con la intención de administrarles una cura para la extraña enfermedad de la que están siendo víctimas los más jóvenes del lugar. Este rollo barato, sirve como único pretexto, para mostrarnos como otro grupito de criajos petardos, siguen bajo la influencia de la peligrosa deidad de los maizales, ''el que camina detrás de la hilera (o de la fila, según la traducción)'', lo cual les obliga a convertirse en asesinos cabrones. La pobre Naomi Watts, por lo tanto intentará poner todo de su mano para poder parar el mal que influye a los niños y salvar el culo de cuanta gente adulta pueda. En resumidas cuentas, la película no vale un cagarro, es mala hasta la saciedad, cutre en extremo y pertenece, sin lugar a ninguna duda, a esa deleznable lista de films que ojalá nunca se hubiesen rodado por el bien de la Historia del Cine y de los espectadores víctimas del tormento que supone ver semejantes bodrios. De manera inconcebible, la saga de ''Los chicos del maíz'' aún continuó (¿en serio les daba tanta rentabilidad?), y todavía quedaba por estirar el chicle ideado por Stephen King.

Dos gemelitos muy siniestros

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