miércoles, 19 de octubre de 2016

El regreso de la mosca (1959) de Edward Bernds



El hijo del prota de la primera, Philippe (Brett Halsey)
y François Delambre (el siempre genuino Vincent Price)
''La mosca'' fue un grandísimo clásico de serie B de ciencia ficción de los años cincuenta, el cual llegó a convertirse en una pieza de auténtico culto que hasta generó un excelente remake, ''La mosca'' en 1986 realizado por David Cronenberg. Su buena acogida hizo que justo al año siguiente de su estreno apareciese esta secuela que, obviamente, es claramente inferior en todo a su antecesora. El film se delata con más barato, claramente fue realizado aprisa para explotar el tirón de la original y por lo tanto se nota más precariedad en general, no sólo en su realización (que se nota un poco más cutrecilla) sino en su guión, aquí más pobretón, carente del dramatismo que suponía el punto fuerte de la historia de la primera. Tenemos al hijo del desgraciado protagonista del film original, ya crecidito, que decide seguir los pasos de su padre y repetir sus experimentos. 

Repitiendo los experimentos del padre

¡La mosca mutada ha vuelto!
Recordemos que su papi acabó mutando en un hombre con cabeza y patas de mosca, tras haber tonteado con unas cápsulas de teletransportación que había inventado, generando también una minúscula mosca con cabeza humana y una debilucha vocecita que pedía auxilio (¡memorable la escena final del primer film!). Bueno, pues aquí básicamente pasará lo mismo, aunque no precisamente por los mismos motivos por los que el prota de la original terminó viviendo tal desgracia. El chaval en ésta sufrirá un altercado con unos matones malosos, lo cual deparará que él acabe siendo también mutado y luzca con un cabezón de mosca inmenso. Una vez convertido en monstruo, el prota irá vengándose de aquéllos que provocaron su mal, haciendo uso de las mortíferas habilidades que su parte ''mosca'' le ha propiciado. 

El hombre-hámster

La otra parte del ''hámster''
Repite Vincent Price, en un papel bastante secundario, aunque luzca en los créditos como la estrella del cotarro (en la primera, ya era un secundario, aunque la verdad, me dio la sensación de que destacaba más). El pobre hace lo que puede, incluso hace las veces de narrador (claramente, los guionistas lo metieron con calzador para darle su hueco al actor en el reparto, debido a su estatus figura ya clave dentro del género), pero como ya dije, no es precisamente imprescindible su presencia para el desarrollo del argumento. La película no deja de ser una pieza de serie B entretenida e incluso posee ese encanto de los films de su categoría de aquella época, incluso posee algún que otro detalle ciertamente memorable como ese personaje mutado con hámster (vemos a un tipo con garras de hámster y luego al roedor con las manitas de humano, lo cual resulta bastante simpático y un toquecito de cierta originalidad diferenciador con respecto a su antecesora); pero claramente está bastante lejos de la calidad de la original. Bueno, se queda como mera pieza para completistas y admiradores de la serie B de la década, y por supuesto también del gran Vincent Price, que nunca deja de ser un valor añadido su presencia.

La mosca lleva a cabo su venganza

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