miércoles, 2 de noviembre de 2016

Bunnyman (2011) de Carl Lindbergh



Jovenzuelos tontunos que van a morir, ¡qué sorpresa!
¡Aquí tenemos a Bugs Bunny con motosierra como asesino! Un descojone máximo vamos, imaginaos una mala copia de ''La matanza de Texas'' con el conejito de Duracel como líder del clan, persiguiendo a un grupito de chavalucos más tontos que aquél que dicen que vendió la moto para comprar gasolina. Eso no vendría a ser una desventaja, al fin y al cabo todos los que estamos acostumbrados a visualizar terror, nos hemos tragado pelis con argumentos más vistos que el tebeo y que están más que pasables, gracias a que sus realizadores le han puesto ganas o se han currado ciertos apartados que en una película deben ser requisito fundamental para poder ser disfrutable, pero aquí eso no se ve. Y es que todo es malo en ''Bunnyman'', la puesta en escena, las diversas situaciones expuestas en el guión, los actores (¡qué pésimos, por favor!), por no hablar del aspecto que luce el supuesto asesino atemorizante (¡para descojonarse vivo!).

¡Qué gracioso el conejete!

El resultado es una especie de pieza que hasta el término serie Z le viente grande. ''Bunnyman'' es un bodriete tremendamente esperpéntico, aburrido y cutre in extremis, es que hasta para ser sátiro y hacer una caricatura de un género hay que tener un mínimo de talento que lógicamente, aquí no se percibe por ninguna parte. Lo más gracioso es que en 2014 salió una secuela y no sólo eso, incluso en 2015 apareció una tercera parte, ¿estaremos ante el inicio de toda una franquicia?, ¿tanto ha calado el conejito de Pascua asesino?, ¡tiemblo sólo de pensarlo! Personalmente yo no se la recomiendo ni a mi peor enemigo, es cierto que alguna muerte presenta una presencia considerable de gore, pero ni eso me parece un motivo suficiente como para atreverme a instigar a cualquier fan del género a visionarla, porque de verdad es muy lamentable.

Este conejo es un cabrón

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