viernes, 2 de agosto de 2013

39 escalones (1935) de Alfred Hitchcock



Mark Hannay (Robert Donat)
Con "39 escalones", Hitchcock definitivamente comenzó a ser tomado en serio como director, en el sector cinematográfico y es que muchos entendidos apuntan que esta obra es un antes y un después en su filmografía. En "39 escalones" el maestro del suspense consiguió confluir todas y cada una de las características de su cine de la forma en la que porseguiría haciéndolo el resto de su carrera cinematográfica. Si bien es cierto que Hitchcock ya había realizado unas cuantas obras excelentes con anterioridad (véase "Asesinato" o "El hombre que sabía demasiado") en "39 escalones" selló de manera formal su estilo único e inigualable y me explicaré. "39 escalones" yo la veo como un clarísimo antecedente de una de las películas más recordadas y representativas de Hitchcock, "Con la muerte en los talones" (en la cual se dedicaría unos cuantos autohomenajes). Tenemos a un protagonista, Mark Hannay (Robert Donat), un tipo corriente envuelto en un embrollo de cuidado sin comerlo ni beberlo.

Al pobre Hannay le encasquetan este muerto

Al dirigente de los 39 escalones le falta un dedito
Aquí se puede apreciar una de las constantes más recurrentes de Hitchcock, un tipo normal que se convertirá en el centro de una compleja trama repleta de suspense. El señor Hannay acude a una representación teatral y se le acerca una joven que le suplica si lo puede acompañar a su casa. Nuestro protagonista ve el pleito muy bien parado y acepta, pero la chica no se ha acercado a él con intenciones románticas ni nada por el estilo, sino para huir de un peligro mortal que la acecha. Ella le habla de una peligrosa organización criminal llamada los 39 escalones, que la persiguen para silenciarla debido a algo que ha descubierto. Mark no le hace mucho caso, pero por la mañana la chica aparece muerta, con un cuchillo clavado en la espalda. Ahora, él será el objetivo de dicha organización criminal y no sólo eso, también será perseguido por la policía como sospechoso del crimen de la muchacha.

Hannay huyendo de las justicia

El Sr. Memoria (Wyllie Watson) oculta
información muy interesante
Aquí se puede apreciar otra de las más notorias características de los films de Hitchcock, un inocente que parece culpable ante los ojos de todos y que tendrá que pasarlas putas para demostrar su inocencia. En su huída Mark se topará con una joven, Pamela (Madeleine Carroll), a la que acabará literalmente encadenado y la que, aunque al principio temerosa, terminará convirtiéndose en su fiel aliada. No podía faltar un elemento vital en las películas de Hitchcock, una rubia que se uniese al cotarro para aportar sensualidad y de paso unos ligeros toques de romanticismo. Todo dulcificado por unas gotas de humor excelentemente bien traído y magníficamente orquestado por una trama repleta de intriga, suspense y asesinato (¡hala, ya tenemos las claves maestras de Hitchcock!). El resto es el disfrute personal y eso corre de cuenta de los espectadores que nos encontramos una película magistral, con un porrón de años a cuestas, de eso no cabe duda, pero tan poderosa a la hora de enganchar como un altísimo porcentaje de las obras del maestro del suspense. 

Hannay encadenado a Pamela (Madeleine Carroll)

*MI MOMENTO FAVORITO: me hizo especial gracia una escena muy divertida en la que el protagonista Mark Hannay (Robert Donat) es confundido con el ponente de un mitin político y el pobre sale a dar un discurso, sin tener ni idea de qué decir, mientras la policía lo anda buscando. 

Hannay dando el discurso

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